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jueves, 5 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [9]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 
 
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Zazenshin
 
La aguja de zazen [9]


Daijaku dijo: “¿Cómo puedes obtener un espejo puliendo una teja?”. Verdaderamente, por mucho que pueda tratarse de un hombre duro como el hierro que no requiere la fuerza de otros, el pulido [de una teja] no puede producir un espejo. E incluso en el caso de que indique la producción de un espejo, hace falta que se haga deprisa.

Nangahu dijo: “¿Cómo puedes convertirte en un Buddha haciendo zazen?”. Está claro que
existe el principio por el que no se puede esperar convertirse en un Buddha haciendo zazen. No es un secreto el concepto por el que zazen no tiene nada que ver con el convertirse en un Buddha. Daijaku dijo: “¿Entonces qué hay que hacer?”. Estas palabras pueden parecer simplemente una pregunta sobre zazen, pero son también una pregunta sobre “¿qué hacer?” para convertirse en un Buddha. [es como] por ejemplo el instante en que un amigo encuentra a un amigo. El hecho de que yo sea su amigo significa que él es amigo mio. Así el “¿cómo?” [el zazen] y el “¿se debe hacer?” para convertirse en un Buddha se manifiestan al mismo tiempo.


Comentario

¿Cómo es posible obtener un espejo del pulido de una teja? ¡Verdaderamente, por mucho que se pula una teja no se convertirá nunca en un espejo!

De la misma forma, ¿cómo es posible convertirse en Buddha haciendo zazen? ¡Por mucho que se practique, por mucho esfuerzo que se haga, sentarse en  zazen no llevará nunca a la budeidad! La práctica de zazen no SIRVE PARA convertirse en Buddha! Zazen y Buddha son dos conceptos distintos, que pertenecen a esferas separadas, como las tejas y los espejos que no tienen que ver unos con otros.

Entonces surge espontáneamente la pregunta de Daijaku, que está confuso: “¿Cómo debe de hacerse para convertirse en un Buddha?”. Esta es una pregunta fundamental que pone en cuestión el sentido mismo de la práctica y del recorrido de la Vía. Dōgen comenta que el “cómo”, es decir el zazen por una parte y el “hacer”, es decir convertirse en un Buddha, son como dos amigos, cuando se encuentran se reconocen mutuamente. Por ambas parte, no existe uno que es amigo y el otro que no lo es, sino que lo son ambos al mismo tiempo y de la misma forma. De otra forma no se puede decir que sean amigos. Por tanto, la amistad es reciproca y se manifiesta al mismo tiempo. De la misma forma, el zazen y la budeidad son recíprocos y se manifiestan a la vez. Cuando una se manifiesta, el otro esta presente. No existe budeidad (ni zazen) separadamente.

Con este ejemplo Dōgen aclara muy concretamente su concepción de zazen y de la budeidad en tanto que conceptos interdependientes, pero no ligados por ninguna causalidad. El zazen no lleva a la budeidad y de la misma manera la budeidad no lleva a zazen. Simplemente donde está uno está la copresencia del otro y los dos no se dan nunca separadamente.


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001


Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Dinamarca, Dos amigas, Roberto Poveda Anadón


domingo, 1 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [8]. Traducción y comentario por Aldo Tollini


Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 
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 Zazenshin




La aguja de zazen [8]




Nangaku dijo: “Lo pulo para hacer un espejo”. Hemos de aclarar el sentido de estas palabras. En “Lo pulo para hacer un espejo” existe seguramente un principio, es el kōan de la realización y no una explicación falsa. Una teja es una teja y un espejo es un espejo, pero cuando nos esforzamos por estudiar el principio del pulir nos damos cuenta que hay muchos aspectos. Sea el viejo espejo o el espejo pulido deben de ser obtenidos con el pulido. Si no supiésemos que todos los espejos vienen del pulido, los Buddha y los patriarcas no se expresarían, no abrirían la boca y nosotros no los veríamos, ni sentiríamos exhalar su respiración.


Comentario

La respuesta de Nangaku en la que sostiene que pule la teja para hacer un espejo es seguramente un
kōan que va más allá de la racionalidad. Sin embargo no es un  kōan en el sentido común del término, es decir una expresión sobre la cual el alumno se pueda ejercitar para alcanzar la comprensión superando el impasse de lo absurdo. Es, en cambio, el genjō kōan, el  kōan realizado porque en esta respuesta hay demostración de budeidad.

Si teja y espejo fueran cosas radicalmente distintas, por mucho que se pula una teja no podría nunca convertirse en espejo. Si, en cambio, teja y espejo fuesen sustancialmente la misma cosa, entonces no habría necesidad del pulido, porque sería por sí misma un espejo. Esta es una metafora para el hombre y el Buddha. Si el hombre y el Buddha son cosas distintas, entonces por mucho que se practique zazen, no se convertirá nunca en un Buddha. Si, en cambio, son la misma cosa, ¿que necesidad hay entonces de practicar zazen?

Sin embargo, el hombre es el hombre y el Buddha es el Buddha y no están confundidos, pero “todos los espejos vienen del pulido”, todos los Buddha vienen de la práctica del zazen. No porque el zazen haga convertirse en Buddha sino porque sin práctica no existe budeidad y sin budeidad no hay práctica.


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001


Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Homenaje a Iroshi Sugimoto, Roberto Poveda Anadón

jueves, 26 de febrero de 2015

Zazenshin, Dogen [7]. Traducción y comentario por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen.
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Zazenshin
La aguja de zazen
[7]



Nangaku, en ese momento, tomó una teja y comenzó a pulirla sobre una piedra. Daijaku, tras
unos instantes, preguntó: “¿Maestro, qué estás haciendo”. Verdaderamente, ¿quién no veía que estaba puliendo una teja? ¿Quién veía que estaba puliendo una teja? Sin embargo, fue preguntado de este modo: “¿Qué estás haciendo?” respecto al pulido de la teja. Este “¿Qué estás haciendo?” tiene que ver ciertamente con el pulir la teja. Por muy distintos que sean este y el otro mundo sin embargo [en ambos] pulir una teja tiene el mismo significado. No hemos de pensar simplemente que cuanto vemos es cuanto vemos, sino que tenemos que convencernos de que existe un sentido [profundo] a investigar en todas las cosas. Deberíamos saber que incluso viendo un Buddha podemos no  [re]conocerlo y no entenderlo. De la misma forma, incluso viendo el agua podemos no [re]conocerla y viendo las montañas podemos no [re]conocerlas. Limitarnos al hecho inmediato de lo  que está frente a los ojos y no buscar más a fondo en las cosas no es estudio del budismo.

Comentario

Entonces Nangaku, por toda respuesta, toma una teja y comienza a pulirla para hacer un espejo. Sin embargo, cualquiera sabe que es imposible hacer un espejo puliendo una teja. El significado es evidentemente que igual que es imposible hacer un espejo con una teja, tampoco se puede hacer un Buddha con el zazen.

Sin embargo, Dōgen advierte sobre la necesidad de no detenerse sobre lo que nos parece a primera vista, sino ir al fondo de las cosas porque incluso viendo el Buddha o las montañas u otra cosa podríamos no reconocerlos si no investigamos a fondo.


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Roberto Poveda Anadón

viernes, 20 de febrero de 2015

Zazenshi [6]. Dogen. Traducción y comentarios de Aldo Tollini.

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen.



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Zazenshin 


La aguja de zazen 




[6]


Kōzei dijo: “Tengo intención de convertirme en un Buddha”. Hemos de aclarar el significado de estas palabras. ¿Qué se ha de entender con “convertirse en un Buddha”? ¿Quiere decir convertirse en un Buddha por medio del Buddha? ¿O quiere decir convertirse en un Buddha construido por el Buddha mismo” ¿Quiere decir convertirse en un Buddha haciendo aparecer una cara o las dos caras de Buddha? ¿La intención de convertirse en un Buddha es dejar caer y dejar caer es el convertirse en un Buddha? O, incluso, ¿a pesar de que convertirse en un Buddha significa muchas cosas distintas, convertirse en un Buddha está todo dentro de esta 'intención? Se ha de saber que las palabras de Daijaku [significan] que seguramente zazen es convertirse en un Buddha. El zazen es seguramente la intención de convertirse en un Buddha.

La intención debe de preceder al convertirse en un Buddha y debe continuar tras haberse convertido en un Buddha y debe estar en el preciso momento en el que se convierte en un Buddha.

Si ahora preguntásemos: “¿Cuánto tiene que ver esta intención con convertirse en un Buddha?”. [Podríamos responder que:] Este compromiso [causado por la intención de convertirse en un Buddha] llama a otros compromiso [de la misma naturaleza]. Entonces, los singulares compromisos que empujan a realizar el Buddha son cada uno [expresión de] esta intención [de convertirse en un Buddha]. Ellos, sin error,  presentan directamente delante de nosotros la realización del Buddha. No se debe evitar ninguna de estas intenciones. Si intentamos evitarlas, destruimos el cuerpo y perdemos la vida, y cuando destruimos el cuerpo y perdemos la vida, esto es tan solo uno de los varios matices de la intención.


Comentario

La respuesta a la pregunta es decisiva: “¿Tengo intención de convertirme en un Buddha? Y ademaś, ¿Que es la intención? ¿Es quizás dejar el propio yo y convertirse en un Buddha? ¿Y convertirse en un Buddha depende de esta intención?”

Una cosa es cierta: “El zazen es seguramente la intención de convertirse en un Buddha”. Si no fuese así nadie emprendería la Vía y se dedicaría a la práctica. Sin embargo, dicho esto, es necesario aclarar esta “intención” porque ella tiene un papel crucial en la práctica. En la concepción corriente laintención de convertirse en un Buddha está presente antes de la realización de el objetivo. Después, evidententemente, no tiene ya sentido. Sin embargo la concepción de Dōgen es distinta, de hecho el sostiene que esta intención debe de estar presente continuamente, antes, durante y después de la realización de su objetivo, la budeidad. Esto significa que la intención de convertirse en un Buddha debe estar incluso después de haberse convertido en Buddha y que no tiene nada que ver con el alcanzar la meta prefijada. Esta, en la concepción de Dōgen, no es por tanto un medio para alcanzar la iluminación.

¿Qué papel tiene esta intención de convertirse en un Budha, es decir cual es la relación entre la intención y convertirse en un Buddha? Esta intención hace que otras intenciones colaterales se desarrollen y estén presentes en nuestra mente. Son intenciones con distintos matices pero todas son la directa realización de la budeidad y no debemos de evitarlas. En otras palabras, es natural que la intención esté presente en el practicante, y que esta intención esté acompañada por otras intenciones que revelan la presencia de un yo activo. Sin embargo rechazarlas o evitarlas sería perder la vida, es decir perderse en la ilusión porque sería forzarnos a nosotros mismos y finalmente reforzar la presa del yo sobre nosotros mismos. En suma, una manera de entrar en un callejón sin salidad. Abandorlas es la verdadera Vía a recorrer, dejando que esta maraña de intenciones vaya y venga, pero al mismo tiempo no alimentándola, hasta que se agote. Entonces estas intenciones de convertirse en un Buddha se convierten en la misma tierra de la budeidad y se transforman en la verdadera práctica de la Vía. La cual no consiste para Dōgen en el vacío artificial, sino en una praxis dinámica en la cual el yo se confronta a cada momento con sí mismo y es capaz de abstraerse de ser atrapado por él. En otras palabras, el yo no se abandona arrojándolo fuera, sino superando cada vez sus intentos de seducción, sobre la base de una libertad que nos vuelve independientes de sus condicionamientos. Queda claro, entonces, que los “condicionamientos” mismo son el material de “construcción” del Buddha. Por ello dice “¿la intención de convertirse en un Buddha es dejar caer y dejar caer es convertirse en un Buddha?”, que es una demanda retórica, es decir afirmativa. La budeidad está en el dejar caer: los pensamientos, las preocupaciones, los condicionamientos, las intenciones, el cuerpo mente, en defintiva, el yo y todo aquello que forma parte de él. Entonces, libres del yo, sin pensamientos, sin intenciones, en la dimensión del sin-pensamiento, se es el Buddha.


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Aldo Tollini

 

Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo

Testi scelti de Eihei Dogen Zenji

Ubaldini Editore. Roma, 2001





Traducción: Roberto Poveda Anadón

Fotografía: Roberto Poveda Anadón

lunes, 16 de febrero de 2015

Zazenshin [5]. Dogen. Aldo Tollini


Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen.



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Zazenshin 
La aguja de zazen 
[5]

 
Cuando el maestro Kōzei Daijaku estaba estudiando con el maestro Nangaku Daie, tras haber recibido íntimamente el sello del corazón, se sentaba siempre en zazen. Un día Nangaku se dirigió a Daijaku y le preguntó: “¿Oh virtuoso, qué propósito tienes sentándote en zazen?.

Hemos de estudiar esta pregunta con calma y esforzándonos en entender. ¿El significado es que existe un objetivo que estaría por encima del zazen? ¿O que fuera del zazen existe un camino que es seguido intencionalmente? ¿O que no existe nada que sea perseguido intencionalmente? ¿O que allí se pregunta qué tipo de intención se realiza en el momento en el que se está haciendo zazen? Deberiamos esforzarnos en comprender esto detalladamente. Más que amar el dragón esculpido, deberíamos amar al verdadero dragón. Sin embargo, deberíamos aprender que tanto el dragón esculpido como el dragón verdadero tienen la capacidad de [traer] nubes y lluvia. No estimar aquello que está lejos y no despreciarlo, sino convertiros en familiares con ello. No estiméis aquello que está cerca y no lo despreciéis, sino más bien convertiros en familiares con ello. No toméis a la ligera aquello que se ve con los ojos y tampoco os lo toméis dándole mucha importancia. No deis demasiada importancia a aquello que oís con las orejas y tampoco lo toméis a la ligera. Las orejas y los ojos deben de ser claros y agudos.

Comentario

Ahora Dōgen cita y comenta una anécdota muy conocida en los ambientes del zen. El maestro Nangaku pregunta a su discípulo Daijaku, que se sentaba en zazen, qué es lo que intentaba obtener con ello.

Esta es una demanda muy importante porque planeta la cuestión de si en el zazen existe un objetivo que excede al estar sentados y nada más, y que papel tiene la intención en la práctica. Son preguntas que tienen que ver con las esencia más profunda del zazen y que deben de estar muy claras para el practicante.

La iluminación es como un dragón esculpido y por tanto falso, puesto que es imaginado en la mente del practicante el cual se apega a esta idea suya de la iluminación y la cree real. Si bien esta iluminación imaginada es importante, porque estimula la práctica, haría falta sin embargo amar el dragón verdadero, la iluminación verdadera, que puede ser distinta de la imaginaria.




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Aldo Tollini

 

Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo

Testi scelti de Eihei Dogen Zenji

Ubaldini Editore. Roma, 2001



Traducción: Roberto Poveda Anadón

Fotografía: Internet

jueves, 12 de febrero de 2015

Zazenshin [4]. Dogen. Aldo Tollini


Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen.

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Zazenshin 
La aguja de zazen 
[4]





Es necesario saber que perseguir el estudio de la Vía es seguir la Vía del zazen. El concepto fundamental es que [el zazen] es una práctica del budismo que no busca el convertirse en Buddha. Precisamente porque la práctica del budismo no consiste en convertirse en un Buddha, el kōan es realizado. El cuerpo-Buddha no se convierte en un Buddha, cuando los lazos son rotos el Buddha sentado no obstaculiza el convertirse en Buddha. En ese momento, desde hace miles de años, desde diez mil años, desde el inicio, tenemos la fuerza de entrar en el Buddha y de entrar en Mara. Andando adelante o atrás, fácilmente hay la capacidad de llenar fosas y valles.


Comentario

Tras  las falsas visiones, Dōgen confirma su concepción del zazen. Seguir la Vía es practicar zazen y no otra cosa. Las otras actividades cotidianas consideradas zen no son el modo de seguir la Vía.

El concepto fundamental respecto al zazen es único y clarísimo: “[el zazen] es una práctica del budismo que no busca el convertirse en Buddha”, porque Buddha ya lo somos y no hay necesidad de convertirse en él y, por otra parte, la práctica es ya en sí misma iluminación y no hace falta convertirse en ninguna otra cosa, si con ello se entiende un cambio de condición (“el cuerpo-Buddha no se convierte en un Buddha”). Precisamente porque el zazen no consiste en el convertirse en un Buddha, entonces se realiza el koān, es decir se realiza la iluminación.

Cuando naturalmente no obstaculizamos ya nuestro ser iluminación (el hecho de que no manifestemos la iluminación es porque la obstaculizamos) y rompemos los lazos de la ilusión y del yo, entonces “El Buddha sentado no obstaculiza el convertirse en Buddha”. El practicante sentado en zazen, que es un Buddha, no se obstaculiza ya a sí mismo y puede convertirse en un Buddha.

Cuando esto sucede, entonces tenemos desde siempre (el tiempo ya no tiene ningún sentido) la libertad de ir y venir, de ir al mundo de la ilusión, sin ser contaminados y de entrar en el mundo de la iluminación. Nada nos condiciona ya y podemos actuar en libertad.


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Internet

domingo, 8 de febrero de 2015

Zazenshin [3]. Dogen. Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen.

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Zazenshin 
La aguja de zazen 
[3]

Lo que Yakusan ha trasmitido está, sin interrupciones, en la línea de trasmisión directa en la 36ª generación desde Śākyamuni Buddha. Si remontamos hacia atrás a buscar, en la 36ª generación está el Buddha  Śākyamuni y por tanto en la correcta transmisión ya estaba [el concepto de] “pensar el no-pensamiento”. Sin embargo, recientemente personas estúpidas dicen: “El medio del zazen es para obtener no tener nada en el corazón; es decir es un estado de paz y tranquilidad”. Este modo de ver no está ni siquiera a la altura de la escolástica del hīnayāna y es incluso inferior al vehículo de los hombres y del cielo. [Quien tiene esta visión] ¿cómo puede ser llamado un estudioso del budismo? Actualmente, en la China de la dinastía Song son numerosas las personas que practican de este modo. ¡Cuan triste es ver como se trastoca la Vía de los patriarcas! Por otra parte, existen otras personas que sostienen que seguir la Vía del zazen es necesario para los principiantes y para los estudiantes avanzados, pero que es una práctica que no necesariamente deban de seguir los Budas y los patriarcas [en tanto que ya iluminados].. [Para estos] caminar es zen, sentarse es zen, hablar, estar en silencio, moverse, estar de pie son también zen, y todas estas cosas son la quietud natural. Por ello no se adhieren tan solo a los esfuerzos [de la práctica] del momento. Los adeptos de la escuela llamada Rinzai tienen en muchos casos esta forma de ver. Ellos han tomado esta vía a causa de la negligencia en la trasmisión de la verdadera enseñanza del Buddha. ¿Qué es la “mente de principiante”? ¿Qué no es la “mente de principiante”? ¿Hasta qué punto se puede hablar de “mente de principiante”?


Comentario

Sin embargo, recientemente en China la mayoría de los practicantes entienden zazen como un medio para encontrar la paz y la tranquilidad y se sientan haciendo el vacío en la
propia mente, es decir eliminando los pensamientos. Esta es una visión equivocada del zazen y es triste pensar que sean los llamados seguidores del budismo los que consideran zazen solamente como un medio para estar tranquilos. Esto es envilecer el zazen y su función.

Por otra parte, existe también la errónea concepción por la cual zazen es tan solo para los principiantes y todos aquellos que no han alcanzado todavía la iluminación. Pero una vez alcanzado el objetivo, es como la balsa que ha servido para atravesar el río, no sirve ya, se convierte en un estorbo y es abandonada. La visión del zazen como medio comporta necesariamente su abandono una vez alcanzado el objetivo. Esta es también una visión distorsionada porque el zazen no es un “medio” y por tanto no es solo para aquellos que
todavía deben todavía alcanzar el objetivo, sino que es para todos porque zazen es iluminación, por tanto, inversamente, iluminación es zazen. En la iluminación existe necesariamente la práctica. Por tanto zazen es para todos y para siempre. Y además, ¿Que es la mente de principiante? ¿Cómo se hace para definirla y para distinguirla de aquella de los no principiantes?

Por otra parte, los seguidores de la escuela Rinzai sostienen que el zen no consiste solo en la práctica del zazen con las piernas cruzadas, sino que comprende toda actividad, que se considera invadida por él. Esta errada visión deriva del hecho de que malinterpretan la naturaleza del zazen. 



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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Internet

miércoles, 4 de febrero de 2015

Zazenshin [2]. Dogen. Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen.

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Zazenshin 
La aguja de zazen 
[2]

[2] En el sin-pensamiento hay alguien y este alguien es aquello que nos sostiene. Incluso si en el sentarse imperturbable estuviese nuestro yo, este yo no consistiría solo en el pensamiento, sino que sería completamente uno con estar en el zazen imperturbable.

Siendo el sentarse imperturbablemente el sentarse imperturbablemente, ¿cómo puede el sentarse imperturbablemente pensar el sentarse imperturbablemente? En consecuencia, el sentarse imperturbablemente no es la medida de Buda, no es la medida del Dharma, no es la medida de la iluminación, no es la medida de la comprensión.

 
 





Comentario

Si en zazen estuviese el pensamiento habría también un objeto pensante, el yo. Si estuviese el no-pensamiento, de la misma manera, habría un sujeto no pensante, o que rechaza el pensamiento, en cualquier caso de nuevo el yo. Habría entonces un yo que quiere convertirse en un Buda y hace de la práctica un medio para alcanzar un objetivo. Y esto no sería otra cosa que una actividad egoísta por que busca algo para sí mismo. La presencia del yo, que vuelve la práctica egoísta, pone esta actividad lejos del ideal budista que sostiene lo insustancial y lo ilusorio del yo.

Es el sin-pensamiento, el dejar que no esté (el pensamiento, pero tampoco otra cosa), lo que deja sin sujeto pensante y hace caer por tanto el dualismo del pensador que piensa el pensamiento porque no está ni el sujeto, ni el objeto. Entonces no está ni siquiera el yo, porque es dejado caer.. ¿Qué permanece? Hay alguien que nos sostiene en esta práctica, pero no es el yo, y no se sabe qué es, pero por otra parte, no tiene importancia saberlo. Si fuese incluso el yo, este no se identificaría con el pensamiento, sino más bien con todo el ser cuerpo/mente.


Si incluso debiese de surgir el pensamiento en este estado, no sería el yo que piensa, sino sería el zazen que se piensa a sí mismo, desde el momento en que el yo no existe. ¿Pero, cómo es posible esto? En el sin-pensamiento, ¿sería quizás el pensamiento el que se piensa a sí mismo?

Puesto que no existe el yo, no existe cálculo egoísta en el zazen, que no es un instrumento para convertirse en Buda, ni para encontrar el Dharma, ni para acceder a la iluminación. Y ni siquiera es un instrumento para comprender la realidad. Es un fin en sí mismo.



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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Rovofiorito, Buda:Roberto Poveda Anadón

sábado, 31 de enero de 2015

Zazenshin [1]. Dogen. Aldo Tollini


A pesar de que zazen recorre de manera transversal la totalidad de la obra de Dogen, tres son los textos que Dogen dedicó explícitamente a la práctica: el Fukanzazengi -considerado como el primer texto que escribió Dogen tras su vuelta de China-, el Zazengi y el Zazenshin. Mientras que en los dos primeros, por otra parte más difundidos y conocidos, Dogen aborda la práctica desde el punto de vista descriptivo o exterior, en el Zazenshin lo hace desde el punto de vista de su dinámica interior o profunda.


Aldo Tollini, profesor de Filología japonesa en la Universidad de Venecia y estudioso de la obra de Dogen, nos ofrece una traducción comentada de dicho texto. Es nuestro deseo poder ofrecer aquí fragmento a fragmento tanto el texto del Zazenshin (Aldo Tollini lo subdivide en 21 fragmentos)  como los comentarios realizados por Aldo Tollini al mismo.




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Zazenshin 
La aguja de zazen 

[1]




[1] Mientras el gran maestro Yakusan Kōdō estaba sentado en zazen, un monje le preguntó: “¿Qué piensas cuando [estás sentado] así de imperturbable?”. El maestro respondió: “Pienso el no-pensamiento”. El monje dijo: “¿Cómo se piensa el no-pensamiento?”. El maestro dijo: “Con el sin-pensamiento”.

A la luz de estas palabras del gran maestro, hemos de aprender el zazen imperturbable y hemos de transmitirlo. Esta es la forma [correcta] de aplicarse [al estudio de la Via] transmitido por el budismo del zazen imperturbable. Aunque [el gran maestro Yahusan Kōdō] no sea el único en expresarse así respecto [al sentarse] imperturbablemente, las palabras de Yakusan son el máximo. Es decir: “pensar el no-pensamiento”.

Ahí está la piel, la carne, los huesos y la médula del pensamiento y la piel, la carne, los huesos y la médula del no-pensamiento. El monje pregunta: “¿Cómo se piensa el no-pensamiento?”. Verdaderamente, incluso si el 'no-pensamiento' es una cosa vieja, sin embargo, ¿cómo pensarlo? ¿No existe pensamiento en el zazen imperturbable? Este sentarse imperturbable se expande por todas partes y no hay lugar al que no llegue. Si no somos estúpidos, hemos de tener la fuerza de plantear preguntas acerca del zazen imperturbable y hemos de pensar en ello.

El gran maestro dijo: “Sin-pensamiento”. El empleo del sin-pensamiento es una cosa muy clara, y de cualquier manera, se recurre por fuerza al sin-pensamiento.


Comentario

El
Zazenshin, texto que considera los contenidos profundos del zazen, se inicia con una anécdota del maestro Yakusan en la que se afronta uno de los problemas cardinales del zazen, el estado mental durante la práctica. Este tema ya había sido afrontado en el Fukan zazengi, en el Zazengi y también en el Shinjin Gakudō, es decir en todos los textos que se ocupan de explicar la práctica. Yakusan sostiene que durante zazen se debe de pensar el no-pensamiento, el cual a su vez consiste en el sin-pensamiento, es decir un estado en el cual la mente ha dejado caer todos los pensamientos y permanece clara, como un cielo sin nubes. “Pensar el no-pensamiento” es distinto de “no pensar el pensamiento”. El segundo significa “no dejar que el pensamiento atraviese la mente”  y es un rechazo consciente de la actividad del pensamiento. El primero, en cambio, es más sutil y más complejo. De hecho admite la actividad pensante, por tanto no es un rechazo, pero esta actividad pensante es una no actividad. En suma, el ser disponible a dejar que que el no-pensamiento atraviese la mente. Es como decir dejar que las no-nubes atraviesen el cielo. La diferencia fundamental reside en el hecho que “pensar el no-pensamiento” no es un rechazo o una negación, sino es aceptar que el no haya pensamiento. La diferencia es profunda porque zazen no es cierre y rechazo, sino un dejar caer.

Este es el estado mental de zazen que aquí y a continuación es repetidamente descrito como “imperturbable”. De hecho zazen da la impresión de la imperturbabilidad, pero aquello que Dōgen dice respecto al estado mental, el “sin-pensamiento”, refuerza esta imagen. Por otra parte, retorna a la mente lo que se dice en el
Zazengi, en el que se recomienda dejar aparte todas las preocupaciones cotidianas cuando nos sentamos en zazen, que precisamente no debe de ser disturbado por pensamientos y preocupaciones. 


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Internet