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martes, 7 de abril de 2015

Zazenshin, Dogen [17]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 

Para ir a la primera entrada de esta serie de entradas dedicadas al Zazenshin pulsa aquí. Para desplazarse entre entradas ir al final de cada entrada (y de los comentarios, en el caso que existan) y pulsa "Entradas más recientes" o "Entradas Antiguas".

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Zazenshin
 
La aguja de zazen [17] 
 

 [Viendo el diálogo entre los dos se entiende que] tanto Nangaku como Kōzei [Daijaku] son personas de gran envergadura. Kōzei es uno que ha construido un Buddha por medio del Buddha sentado. Nangaku es uno que muestra el Buddha sentado con la finalidad de construir un Buddha. En la comprensión de Nangaku existe este tipo de enfoque y en la comprensión de Yakusan están las palabras referidas arriba. Es preciso saber que el punto fundamental de Buddha tras Buddha y patriarca tras patriarca es el Buddha sentado. Aquellos que ya son un Buddha tras un Buddha y un patriarca tras un patriarca han usado esto como punto fundamental. Para quien no ha llegado todavía a este punto, es algo que no han visto ni siquiera en sueños. Decir que la enseñanza del Buddha ha sido trasmitida desde occidente [India] a oriente [China] significa decir que ha sido trasmitido el Buddha sentado, así como que este es el punto fundamental. Donde no se haya trasmitido la enseñanza del Buddha no se ha trasmitido zazen. Aquello que generación tras generación ha sido trasmitido es únicamente la esencia del zazen. Aquel que no trasmite en línea directa esta esencia [el zazen] no es un Buddha o un patriarca. Si esta única enseñanza no está clara, entonces no están claras las diez mil enseñanzas y las diez mil prácticas. Y si estos Dharma1 no están claros, no se puede decir que se tiene un ojo claro2 y no se alcanza la Vía y [entonces], ¿cómo se puede ser Buddha y patriarcas del pasado y del presente? Por esto hemos de sostener que los Buddha y los patriarcas han trasmitido sin falta el zazen.


Comentario

Nenagaku y Daijaku son grandes personajes de la profunda comprensión del Dharma, si bien con un enfoque distinto. Mientras que el segundo sentándose en zazen (el Buddha sentado “construye” al Buddha), el primero aclara el significado del zazen para llegar a “construir” el Buddha. Daijaku está sentado en zazen con la intención de convertirse  en un Buddha y Nangaku le explica qué significa querer convertirse en un Buddha estando sentado.

El zazen es la esencia de la verdadera enseñanza del budismo, es lo que los Buddha y los patriarcas han trasmitido, y la práctica del zazen es la Vía para la budeidad.

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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Bodhidharma sobre un elefante blanco. Fragmento de una inscripción de Yinyuan. Internet

viernes, 3 de abril de 2015

Zazenshin, Dogen [16]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 

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Zazenshin
 
La aguja de zazen [16]


El sentarse del hombre ordinario como parte de su actividad cotidiana no es este Buddha sentado. Por mucho que el sentarse del hombre ordinario se asemeje al sentarse del Buddha  o al Buddha sentado, es como el construir un Buddha por parte del hombre, o un hombre que construye un Buddha. Si bien existen hombres que construyen Buddha, no todos los hombre construyen un Buddha y el Buddha no es todos los hombres. Pueesto que todos los Buddha no son todos los hombres, el hombre no es necesariamente el Buddha y el Buddha no es necesariamente el hombre. También para el Buddha sentado es la misma cosa.


 
Comentario

En este párrafo Dōgen pretende aclarar la neta diferencia que existe entre el hombre y el Buddha. El sentarse del hombre ordinario no es el Buddha sentado. Por otra parte, si bien algunos hombres están en condiciones de construir (es decir, de convertirse en) a los Buddha, no todos los hombres pueden hacerlo. Por otra parte, los Buddha no son los hombres y por tanto “el hombre no es necesariamente el Buddha, y el Buddha no es necesariamente el hombre”. El hombre es el hombre y el Buddha es el Buddha.

La budeidad no consiste en cualquier práctica ni es propia de cualquier hombre ordinario, más bien es prerrogativa de la práctica por excelencia, el zazen, la única puerta de acceso verdadera a la iluminación. Quien practica zazen no es un hombre ordinario, sino un iluminado que construye el Buddha puesto que solo en la iluminación se puede construir el Buddha.


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía:Roberto Poveda. Vesak, Roma 2013


sábado, 28 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [15]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 

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Zazenshin
 
La aguja de zazen [15]


[De nuevo Nangaku dijo:] “Si te preocupas de la forma del sentarse, no alcanzas su principio”. Preocuparse de la forma del sentarse significa [primero] arrojarla fuera [y después] seguirla. El sentido de esto es que quién ya esta sobre la Vía para convertirse en un Buddha sentado no puede prescindir de preocuparse por la forma del sentarse. La preocupación por la forma del sentarse no puede prescindir de estar, pero puesto que esta preocupación está clarísima, ella no alcanza su principio. Un esfuerzo así se llama “dejar caer mente y cuerpo”. Estas palabras no son para aquellos que no están ya sentados [en zazen]. Son para cuando nos sentamos, para aquellos que se sientan, para el Buddha sentado y para el estudio del Buddha sentado.


Comentario

Ahora Nangaku se ocupa de la forma física del zazen. El que se preocupa de la forma física, es decir de mantener la espalda enderezada, de mantener las manos en la posición correcta, respirar del modo oportuno, etc., “no alcanza su principio”, es decir se equivoca. El que se preocupa de la forma del zazen no realiza plenamente su potencialidad, sin embargo la forma es importante y no es descuidada. ¿Cómo salir de este impasse? Según Dōgen: “Preocuparse de la forma del sentarse significa [primero] arrojarla fuera y [después continuar] siguiéndola”, en otras palabras, echar fuera las preocupaciones sobre la forma del sentarse para después sin embargo atenerse a ellas. ¿Cómo es esto posible? Tomando consciencia de la importancia de la forma del zazen y conformándose a ella sin convertirla en cambio en objeto de preocupación. Es como un artesano experto que tiene que usar un instrumento de su trabajo de forma apropiada si quiere crear un objeto valioso. Sin embargo, su consumada experiencia hace que esté preparado para hacerlo de manera correcta sin tener que preocuparse de ello, sino haciéndolo de forma natural, como algo adquirido. Existe la forma correcta, pero no es motivo de preocupación, a lo más de atención.

Esta preocupación por la (o mejor atención a la) forma de sentarse no puede dejar de estar presente, pero porque está bien presente en la consciencia del practicante no interfiere con la actividad del zazen.  Si en vez de estar bien presente en la consciencia, fuese un problema oculto y latente podría actuar por caminos desviados e interferir. Es precisamente la claridad de su importancia la que lo hace un no problema.

Esta actitud es la del shinjin datsuraku del Genjō kōan, es decir “dejar caer mente y cuerpo”. Es la mente del sin-pensamiento como es descrito en el Fukan zazengi, un estado mental en el que todo está presente sin que interfiera en modo alguno. La consciencia de la forma física, junto a otras cosas, está presente ahí. Presente simplemente, sin más.

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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Sodo Yokoyama. Internet.

martes, 17 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [13]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 

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Zazenshin
 
La aguja de zazen [13]


Nangaku dijo: “Si estudias el Buddha sentado, [has de saber que] el Buddha no no tiene una forma fija”. Es natural expresarse de esta forma. El hecho de que para el Buddha sentado existan uno o dos Buddha [distintos], depende del hecho de que no tiene una forma fija.1 Cuando se habla ahora del Buddha que no tiene una forma fija, se habla de las formas del Buddha. Puesto que el Buddha no tiene una forma fija, es aun más difícil evitar el Buddha sentado.

Por tanto, precisamente a causa del hecho de que el Buddha es una forma no fija, si se estudia zazen, entonces se es el Buddha sentado. Sin embargo, en esta situación de cambio [debida a las formas cambiantes del Buddha sentado], ¿quién está en condiciones de hacer una selección y decidir qué no es el Buddha? ¿O de hacer una selección y decidir qué es el Buddha? [Más bien,] habiendo desechado completamente todo tipo de selección se convierte en un Buddha sentado.


Comentario

Nangaku continua hablando y dice que el Buddha sentado no tiene una forma fija, es decir que la budeidad no tiene una forma preestablecida sino que puede asumir variadísimas formas y puede manifestarse de muchísimos modos distintos. No es necesario por tanto ceñirse a una única forma de budeidad pensando que ella sea algo definible de una vez por todas. Es posible encontrar el Buddha de muchas maneras distintas, por esto Dōgen dice que precisamente porque el Buddha no tiene una forma fija es todavía más difícil evitarlo. Podemos encontrar al Buddha por todas partes en cualquier momento; observando un objeto, así como siendo golpeados por un sonido o haciendo una acción cualquiera. Es importante no tener prejuicios, de otra forma perdemos la oportunidad de ver al Buddha, el cual está por todas partes, en todas las manifestaciones de la realidad.

Por ello, ¿quién puede decidir qué es el Buddha? ¿Quién puede realizar una selección? La única verdadera vía a recorrer e la de renunciar a hacer selecciones y juicios relativos al mérito. Entonces, abandonando cualquier discriminación y prejuicio (es decir, nuestro yo) veremos al Buddha sentado.
tiene una forma fija”. Es natural expresarse de esta forma. El hecho de que para el Buddha sentado existan uno o dos Buddha [distintos], depende del hecho de que no tiene una forma fija. Cuando se habla ahora del Buddha que no tiene una forma fija, se habla de las formas del Buddha. Puesto que el Buddha no tiene una forma fija, es aun más difícil evitar el Buddha sentado.



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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Maitreya. Internet

domingo, 15 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [12]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 

 


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Zazenshin
 
La aguja de zazen [12] 

A propósito de zazen [Nangaku] dijo: “Si estudias zazen, [has de saber que] el zen no es la cotidianeidad”. Lo que quiere decir es que zazen es zazen y no la cotidianeidad. Desde que ha sido trasmitido que [zazen] no es la cotidianeidad, [sabemos que] la cotidianeidad que se repite cada día es nuestro yo. ¿Qué sentido tiene investigar sobre las relaciones de parentesco próximas o remotas [entre zazen y la cotidianeidad]?  ¿Cómo podemos discutir de ilusión e iluminación? ¿Quién busca la liberación por medio de la sabiduría?


Comentario

Por tanto, Nangaku pone en guardia frente a confundir zazen y zaga (traducida como la cotidianeidad”). Zaga es una palabra que tiene dos significados: (1) literalmente “sentarse y estar echados”; (2) “cotidianeidad”, “vida cotidiana”.. El primer significado resume las tres posibles posiciones del cuerpo humano: estar sentados, estar de pie y estar tumbados. Puesto que cada día, en nuestra vida cotidiana, ponemos en acto las tres posiciones, la palabra en cuestión asume el segundo significado.

Aquí Dōgen quiere distinguir entre zazen, que es la práctica de la iluminación, y zaga, que es la cotidianeidad. Lo que Dōgen quiere decir es que zazen es diferente de la vida normal cotidiana en tanto que zazen es ser el Buddha sentado mismo, por tanto una actividad completamente particular.

En el párrafo [3] Dōgen dice críticamente: “Caminar es zen, sentarse es zen, hablar, estar silenciosos, moverse, estar de pie son también zen, y todas estas cosas son la quietud natural. Por ello no se adhieren tan solo a los esfuerzos [de la práctica] del momento. Los adeptos de la escuela llamada Rinzai tienen en muchos casos esta forma de ver [errada]”.

Para Dōgen la cotidianeidad es la dimensión del yo. La actividad de cada día está marcada por la presencia del yo en cada manifestación y por tanto, ¿cómo puede ser asimilada al zazen que es la actividad de dejar caer al propio yo?




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Aldo Tollini

 

Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo

Testi scelti de Eihei Dogen Zenji

Ubaldini Editore. Roma, 2001



Traducción: Roberto Poveda Anadón

Fotografía: Roberto Poveda Anadón. Mercado central de Estocolmo. Östermalms Saluhall.

viernes, 13 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [11]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 

 


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Zazenshin
 

La aguja de zazen [11]




[Nangaku continuó hablando: “Tu estudio del zazen es el estudio del Buddha sentado”. Hace falta considerar bien estas palabras y atrapar el sentido de la esencia de los patriarcas. Entonces habremos comprendido que aquello que llamamos estudiar zazen, por mucho que no nos demos cuenta, es precisamente estudiar el “Buddha sentado”.

¿Quién mejor que un descendiente de buena familia podría interpretar las palabras: el estudio del zazen es el estudio del Buddha sentado? Hace falta saber precisamente que el zazen de un principiante es el primer zazen y el primer Buddha sentado.


Comentario

Nangaku entonces continuó hablando, diciendo: “Tu estudio del zazen es estudiar el Buddha sentado”. Estas palabras significan que la práctica de zazen es ser un Buddha sentado. Y poco más adelante dice que estudiar (es decir, practicar) zazen es estudiar (es decir, practicar) el Buddha sentado.
En otras palabras, la práctica del zazen es la práctica del Buddha sentado, no existe diferencia entre el practicante sentado en zazen y el Buddha sentado. La practica no es con el fin de algo, sino es ser algo. Práctica es ser, en este caso, el Buddha mismo. No existe separación entre la práctica y ser el Buddha, los dos momentos son contemporáneos y se superponen sin que nada sobre y la práctica es la budeidad misma.

Por otra parte, en la práctica no existe progresión. Quién piensa que se acerca un poco cada vez a la budeidad por medio de la práctica comete un error. “El zazen de un principiante es el primer zazen y el primer zazen es el primer Buddha sentado”, por tanto la práctica es desde el comienzo toda la práctica, todo el Buddha completo. La iluminación no se obtiene acumulando méritos o bien repitiendo la práctica, por tanto limpiando la mente como un espejo sobre el que se posa el polvo y manteniéndolo limpio.



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Aldo Tollini

 

Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo

Testi scelti de Eihei Dogen Zenji

Ubaldini Editore. Roma, 2001



Traducción: Roberto Poveda Anadón

Fotografía: Rovofiorito. Roberto Poveda Anadón

domingo, 8 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [10]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini


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Zazenshin
La aguja de zazen [10] 
 

Nangaku dijo: “Es como un hombre que guía un carro. ¿Si el carro no se mueve se azota el carro o se azota al buey?” En lo que respecta al carro que no se mueve, ¿qué es este moverse del carro? ¿Y qué es este no moverse del carro? Por ejemplo, ¿el agua que fluye es como el carro que se mueve o el agua que no fluye es como el carro que se mueve? Se puede decir que el fluir es el no moverse del agua y que el moverse del agua no es el fluir. Por tanto, considerando las palabras “si el carro no se mueve”, téngase presente “la existencia del no moverse” y “la ausencia del no moverse”. Es una cuestión de tiempo. Las palabras “si no se mueve” no pueden ser entendidas simplemente como “no se mueve”.

[Además] ¿“Se azota el carro o se azota el buey”, quiere decir que existe un azotar el carro y un azotar el buey? ¿Azotar el carro y azotar el buey son la misma cosa o no? En este mundo no existe un modo de azotar el carro. Sin embargo, aunque en la normalidad no existe un modo de azotar el carro, sabemos que en la Vía del Buddha existe un modo de azotar el carro y este es precisamente el ojo del estudio [de la Vía].

Incluso si estudiamos que existe un modo de azotar el carro [hemos de saber que] esto no es lo mismo que azotar al buey y esto es algo que hemos de saber muy bien. Por lo que respecta a azotar al buey, incluso si este método es común en este mundo, debemos de estudiar el azotar al buey de la Vía de Buddha. Se azota un buey [búfalo] de agua o se azota un buey de metal o un buey hecho con arcilla? ¿Se azota con el látigo, se azota con todo el mundo o se azota con toda la mente? ¿Se golpea con la médula o con el puño? ¿O golpea el puño al pulo o el buey golpea al buey?

Daijaku no responde y nosotros no debemos ignorar esto. Es como [el dicho] tirar una teja y recibir una perla o como [el dicho] girar la cabeza y cambiar de rostro. Nadie puede apropiarse de este silencio [de Daijaku].


Comentario

Aquí Dōgen introduce otro famoso kōan para explicar lo que quiere decir: “Es como un hombre que conduce un carro. ¿Si el carro no se mueve se azota el carro o se azota al buey?”.

El moverse del carro es una metáfora de alcanzar la iluminación. ¿Para obtener la iluminación ha de azotarse al carro o al buey? ¿Se mueven el carro y el buey de forma separada o juntos? ¿Se puede azotar al buey y obtener que solo el buey se mueva o azotar al carro de forma que solo se mueva el carro? Y además, ¿qué significa azotar? ¿Qué es lo que se azota? ¿Cómo se azota? ¿Qué significa moverse?

Dōgen en el comentario a este kōan crea uno de sus más espectaculares recorridos lógico-lingüísticos conduciendo al lector a lo largo de un camino absolutamente no convencional, mostrándole como una simple pregunta puede contener un sentido mucho más profundo de lo que parece a primera vista. Dōgen de esta manera quiere estimular al lector a no limitarse nunca a la superficie de los textos, porque las palabras de los maestros y de los patriarcas no pertenecen a la dimensión ordinaria, sino que son palabras de iluminados y por tanto han de ser leídas según una lógica no ordinaria.

Su preguntas significan: ¿Qué quiere decir obtener la iluminación? ¿Cómo se hace para obtenerla? ¿Existe de verdad un obtener la iluminación? ¿Cómo se debe de practicar? ¿Qué es el moverse y el no moverse? ¿Qué es obtener la iluminación o no obtenerla? ¿Qué es la obtención? ¿Existe algo que sea la obtención de la iluminación? ¿La iluminación se puede obtener? Igual que el moverse y el no moverse del carro es una cuestión temporal, puesto que moverse se encuadra en el tiempo mientras que no moverse es una cuestión atemporal, de la misma forma  la obtención de la iluminación es una cuestión temporal. De hecho “obtener” la iluminación comporta una progresión temporal en tanto que existe un tiempo sin iluminación y un tiempo con iluminación. En cambio no obtener es un concepto atemporal.

La expresión “no se mueve” (no se obtiene la iluminación) no es entendida según la lógica común. De la misma manera, si bien en el mundo ordinario no existe un “azotar al carro”, existe sin embargo en el mundo no ordinario, es decir, según una lógica no común y tiene gran importancia para la comprensión de la práctica. La respuesta ordinaria al kōan es ciertamente la de azotar al buey de forma que el carro se mueva. Esto corresponde a practicar zazen para obtener la iluminación. Sin embargo “el ojo del estudio” [de la Vía], es decir la verdadera Vía, consiste en azotar al carro por muy absurdo que pueda parecer. Al azotar al carro no se obtiene el “hacer moverse al carro”, no se obtiene la iluminación, por ello azotar al carro es verdadera práctica, aquella que no busca obtener.

Azotar al carro y azotar al buey son dos cosas muy distintas y hay que saberlo bien. Si queremos azotar al buey, ¿a qué buey azotamos? Si queremos obtener la iluminación, ¿quién es el que la obtiene? ¿Nuestro yo? ¿Cual yo, si el yo es ilusión? ¿Quién es el sujeto de la práctica? ¿De nuevo el yo? Daijaku no responde y este silencio es significativo.



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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001


Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Paseando por Roma, carros. Roberto Poveda Anadón

jueves, 5 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [9]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 
 
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Zazenshin
 
La aguja de zazen [9]


Daijaku dijo: “¿Cómo puedes obtener un espejo puliendo una teja?”. Verdaderamente, por mucho que pueda tratarse de un hombre duro como el hierro que no requiere la fuerza de otros, el pulido [de una teja] no puede producir un espejo. E incluso en el caso de que indique la producción de un espejo, hace falta que se haga deprisa.

Nangahu dijo: “¿Cómo puedes convertirte en un Buddha haciendo zazen?”. Está claro que
existe el principio por el que no se puede esperar convertirse en un Buddha haciendo zazen. No es un secreto el concepto por el que zazen no tiene nada que ver con el convertirse en un Buddha. Daijaku dijo: “¿Entonces qué hay que hacer?”. Estas palabras pueden parecer simplemente una pregunta sobre zazen, pero son también una pregunta sobre “¿qué hacer?” para convertirse en un Buddha. [es como] por ejemplo el instante en que un amigo encuentra a un amigo. El hecho de que yo sea su amigo significa que él es amigo mio. Así el “¿cómo?” [el zazen] y el “¿se debe hacer?” para convertirse en un Buddha se manifiestan al mismo tiempo.


Comentario

¿Cómo es posible obtener un espejo del pulido de una teja? ¡Verdaderamente, por mucho que se pula una teja no se convertirá nunca en un espejo!

De la misma forma, ¿cómo es posible convertirse en Buddha haciendo zazen? ¡Por mucho que se practique, por mucho esfuerzo que se haga, sentarse en  zazen no llevará nunca a la budeidad! La práctica de zazen no SIRVE PARA convertirse en Buddha! Zazen y Buddha son dos conceptos distintos, que pertenecen a esferas separadas, como las tejas y los espejos que no tienen que ver unos con otros.

Entonces surge espontáneamente la pregunta de Daijaku, que está confuso: “¿Cómo debe de hacerse para convertirse en un Buddha?”. Esta es una pregunta fundamental que pone en cuestión el sentido mismo de la práctica y del recorrido de la Vía. Dōgen comenta que el “cómo”, es decir el zazen por una parte y el “hacer”, es decir convertirse en un Buddha, son como dos amigos, cuando se encuentran se reconocen mutuamente. Por ambas parte, no existe uno que es amigo y el otro que no lo es, sino que lo son ambos al mismo tiempo y de la misma forma. De otra forma no se puede decir que sean amigos. Por tanto, la amistad es reciproca y se manifiesta al mismo tiempo. De la misma forma, el zazen y la budeidad son recíprocos y se manifiestan a la vez. Cuando una se manifiesta, el otro esta presente. No existe budeidad (ni zazen) separadamente.

Con este ejemplo Dōgen aclara muy concretamente su concepción de zazen y de la budeidad en tanto que conceptos interdependientes, pero no ligados por ninguna causalidad. El zazen no lleva a la budeidad y de la misma manera la budeidad no lleva a zazen. Simplemente donde está uno está la copresencia del otro y los dos no se dan nunca separadamente.


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001


Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Dinamarca, Dos amigas, Roberto Poveda Anadón


domingo, 1 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [8]. Traducción y comentario por Aldo Tollini


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 Zazenshin




La aguja de zazen [8]




Nangaku dijo: “Lo pulo para hacer un espejo”. Hemos de aclarar el sentido de estas palabras. En “Lo pulo para hacer un espejo” existe seguramente un principio, es el kōan de la realización y no una explicación falsa. Una teja es una teja y un espejo es un espejo, pero cuando nos esforzamos por estudiar el principio del pulir nos damos cuenta que hay muchos aspectos. Sea el viejo espejo o el espejo pulido deben de ser obtenidos con el pulido. Si no supiésemos que todos los espejos vienen del pulido, los Buddha y los patriarcas no se expresarían, no abrirían la boca y nosotros no los veríamos, ni sentiríamos exhalar su respiración.


Comentario

La respuesta de Nangaku en la que sostiene que pule la teja para hacer un espejo es seguramente un
kōan que va más allá de la racionalidad. Sin embargo no es un  kōan en el sentido común del término, es decir una expresión sobre la cual el alumno se pueda ejercitar para alcanzar la comprensión superando el impasse de lo absurdo. Es, en cambio, el genjō kōan, el  kōan realizado porque en esta respuesta hay demostración de budeidad.

Si teja y espejo fueran cosas radicalmente distintas, por mucho que se pula una teja no podría nunca convertirse en espejo. Si, en cambio, teja y espejo fuesen sustancialmente la misma cosa, entonces no habría necesidad del pulido, porque sería por sí misma un espejo. Esta es una metafora para el hombre y el Buddha. Si el hombre y el Buddha son cosas distintas, entonces por mucho que se practique zazen, no se convertirá nunca en un Buddha. Si, en cambio, son la misma cosa, ¿que necesidad hay entonces de practicar zazen?

Sin embargo, el hombre es el hombre y el Buddha es el Buddha y no están confundidos, pero “todos los espejos vienen del pulido”, todos los Buddha vienen de la práctica del zazen. No porque el zazen haga convertirse en Buddha sino porque sin práctica no existe budeidad y sin budeidad no hay práctica.


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001


Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Homenaje a Iroshi Sugimoto, Roberto Poveda Anadón

jueves, 26 de febrero de 2015

Zazenshin, Dogen [7]. Traducción y comentario por Aldo Tollini

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Zazenshin
La aguja de zazen
[7]



Nangaku, en ese momento, tomó una teja y comenzó a pulirla sobre una piedra. Daijaku, tras
unos instantes, preguntó: “¿Maestro, qué estás haciendo”. Verdaderamente, ¿quién no veía que estaba puliendo una teja? ¿Quién veía que estaba puliendo una teja? Sin embargo, fue preguntado de este modo: “¿Qué estás haciendo?” respecto al pulido de la teja. Este “¿Qué estás haciendo?” tiene que ver ciertamente con el pulir la teja. Por muy distintos que sean este y el otro mundo sin embargo [en ambos] pulir una teja tiene el mismo significado. No hemos de pensar simplemente que cuanto vemos es cuanto vemos, sino que tenemos que convencernos de que existe un sentido [profundo] a investigar en todas las cosas. Deberíamos saber que incluso viendo un Buddha podemos no  [re]conocerlo y no entenderlo. De la misma forma, incluso viendo el agua podemos no [re]conocerla y viendo las montañas podemos no [re]conocerlas. Limitarnos al hecho inmediato de lo  que está frente a los ojos y no buscar más a fondo en las cosas no es estudio del budismo.

Comentario

Entonces Nangaku, por toda respuesta, toma una teja y comienza a pulirla para hacer un espejo. Sin embargo, cualquiera sabe que es imposible hacer un espejo puliendo una teja. El significado es evidentemente que igual que es imposible hacer un espejo con una teja, tampoco se puede hacer un Buddha con el zazen.

Sin embargo, Dōgen advierte sobre la necesidad de no detenerse sobre lo que nos parece a primera vista, sino ir al fondo de las cosas porque incluso viendo el Buddha o las montañas u otra cosa podríamos no reconocerlos si no investigamos a fondo.


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Roberto Poveda Anadón

viernes, 20 de febrero de 2015

Zazenshi [6]. Dogen. Traducción y comentarios de Aldo Tollini.

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Zazenshin 


La aguja de zazen 




[6]


Kōzei dijo: “Tengo intención de convertirme en un Buddha”. Hemos de aclarar el significado de estas palabras. ¿Qué se ha de entender con “convertirse en un Buddha”? ¿Quiere decir convertirse en un Buddha por medio del Buddha? ¿O quiere decir convertirse en un Buddha construido por el Buddha mismo” ¿Quiere decir convertirse en un Buddha haciendo aparecer una cara o las dos caras de Buddha? ¿La intención de convertirse en un Buddha es dejar caer y dejar caer es el convertirse en un Buddha? O, incluso, ¿a pesar de que convertirse en un Buddha significa muchas cosas distintas, convertirse en un Buddha está todo dentro de esta 'intención? Se ha de saber que las palabras de Daijaku [significan] que seguramente zazen es convertirse en un Buddha. El zazen es seguramente la intención de convertirse en un Buddha.

La intención debe de preceder al convertirse en un Buddha y debe continuar tras haberse convertido en un Buddha y debe estar en el preciso momento en el que se convierte en un Buddha.

Si ahora preguntásemos: “¿Cuánto tiene que ver esta intención con convertirse en un Buddha?”. [Podríamos responder que:] Este compromiso [causado por la intención de convertirse en un Buddha] llama a otros compromiso [de la misma naturaleza]. Entonces, los singulares compromisos que empujan a realizar el Buddha son cada uno [expresión de] esta intención [de convertirse en un Buddha]. Ellos, sin error,  presentan directamente delante de nosotros la realización del Buddha. No se debe evitar ninguna de estas intenciones. Si intentamos evitarlas, destruimos el cuerpo y perdemos la vida, y cuando destruimos el cuerpo y perdemos la vida, esto es tan solo uno de los varios matices de la intención.


Comentario

La respuesta a la pregunta es decisiva: “¿Tengo intención de convertirme en un Buddha? Y ademaś, ¿Que es la intención? ¿Es quizás dejar el propio yo y convertirse en un Buddha? ¿Y convertirse en un Buddha depende de esta intención?”

Una cosa es cierta: “El zazen es seguramente la intención de convertirse en un Buddha”. Si no fuese así nadie emprendería la Vía y se dedicaría a la práctica. Sin embargo, dicho esto, es necesario aclarar esta “intención” porque ella tiene un papel crucial en la práctica. En la concepción corriente laintención de convertirse en un Buddha está presente antes de la realización de el objetivo. Después, evidententemente, no tiene ya sentido. Sin embargo la concepción de Dōgen es distinta, de hecho el sostiene que esta intención debe de estar presente continuamente, antes, durante y después de la realización de su objetivo, la budeidad. Esto significa que la intención de convertirse en un Buddha debe estar incluso después de haberse convertido en Buddha y que no tiene nada que ver con el alcanzar la meta prefijada. Esta, en la concepción de Dōgen, no es por tanto un medio para alcanzar la iluminación.

¿Qué papel tiene esta intención de convertirse en un Budha, es decir cual es la relación entre la intención y convertirse en un Buddha? Esta intención hace que otras intenciones colaterales se desarrollen y estén presentes en nuestra mente. Son intenciones con distintos matices pero todas son la directa realización de la budeidad y no debemos de evitarlas. En otras palabras, es natural que la intención esté presente en el practicante, y que esta intención esté acompañada por otras intenciones que revelan la presencia de un yo activo. Sin embargo rechazarlas o evitarlas sería perder la vida, es decir perderse en la ilusión porque sería forzarnos a nosotros mismos y finalmente reforzar la presa del yo sobre nosotros mismos. En suma, una manera de entrar en un callejón sin salidad. Abandorlas es la verdadera Vía a recorrer, dejando que esta maraña de intenciones vaya y venga, pero al mismo tiempo no alimentándola, hasta que se agote. Entonces estas intenciones de convertirse en un Buddha se convierten en la misma tierra de la budeidad y se transforman en la verdadera práctica de la Vía. La cual no consiste para Dōgen en el vacío artificial, sino en una praxis dinámica en la cual el yo se confronta a cada momento con sí mismo y es capaz de abstraerse de ser atrapado por él. En otras palabras, el yo no se abandona arrojándolo fuera, sino superando cada vez sus intentos de seducción, sobre la base de una libertad que nos vuelve independientes de sus condicionamientos. Queda claro, entonces, que los “condicionamientos” mismo son el material de “construcción” del Buddha. Por ello dice “¿la intención de convertirse en un Buddha es dejar caer y dejar caer es convertirse en un Buddha?”, que es una demanda retórica, es decir afirmativa. La budeidad está en el dejar caer: los pensamientos, las preocupaciones, los condicionamientos, las intenciones, el cuerpo mente, en defintiva, el yo y todo aquello que forma parte de él. Entonces, libres del yo, sin pensamientos, sin intenciones, en la dimensión del sin-pensamiento, se es el Buddha.


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Aldo Tollini

 

Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo

Testi scelti de Eihei Dogen Zenji

Ubaldini Editore. Roma, 2001





Traducción: Roberto Poveda Anadón

Fotografía: Roberto Poveda Anadón

lunes, 16 de febrero de 2015

Zazenshin [5]. Dogen. Aldo Tollini


Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen.



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Zazenshin 
La aguja de zazen 
[5]

 
Cuando el maestro Kōzei Daijaku estaba estudiando con el maestro Nangaku Daie, tras haber recibido íntimamente el sello del corazón, se sentaba siempre en zazen. Un día Nangaku se dirigió a Daijaku y le preguntó: “¿Oh virtuoso, qué propósito tienes sentándote en zazen?.

Hemos de estudiar esta pregunta con calma y esforzándonos en entender. ¿El significado es que existe un objetivo que estaría por encima del zazen? ¿O que fuera del zazen existe un camino que es seguido intencionalmente? ¿O que no existe nada que sea perseguido intencionalmente? ¿O que allí se pregunta qué tipo de intención se realiza en el momento en el que se está haciendo zazen? Deberiamos esforzarnos en comprender esto detalladamente. Más que amar el dragón esculpido, deberíamos amar al verdadero dragón. Sin embargo, deberíamos aprender que tanto el dragón esculpido como el dragón verdadero tienen la capacidad de [traer] nubes y lluvia. No estimar aquello que está lejos y no despreciarlo, sino convertiros en familiares con ello. No estiméis aquello que está cerca y no lo despreciéis, sino más bien convertiros en familiares con ello. No toméis a la ligera aquello que se ve con los ojos y tampoco os lo toméis dándole mucha importancia. No deis demasiada importancia a aquello que oís con las orejas y tampoco lo toméis a la ligera. Las orejas y los ojos deben de ser claros y agudos.

Comentario

Ahora Dōgen cita y comenta una anécdota muy conocida en los ambientes del zen. El maestro Nangaku pregunta a su discípulo Daijaku, que se sentaba en zazen, qué es lo que intentaba obtener con ello.

Esta es una demanda muy importante porque planeta la cuestión de si en el zazen existe un objetivo que excede al estar sentados y nada más, y que papel tiene la intención en la práctica. Son preguntas que tienen que ver con las esencia más profunda del zazen y que deben de estar muy claras para el practicante.

La iluminación es como un dragón esculpido y por tanto falso, puesto que es imaginado en la mente del practicante el cual se apega a esta idea suya de la iluminación y la cree real. Si bien esta iluminación imaginada es importante, porque estimula la práctica, haría falta sin embargo amar el dragón verdadero, la iluminación verdadera, que puede ser distinta de la imaginaria.




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Aldo Tollini

 

Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo

Testi scelti de Eihei Dogen Zenji

Ubaldini Editore. Roma, 2001



Traducción: Roberto Poveda Anadón

Fotografía: Internet