Mostrando entradas con la etiqueta Muho Nolke. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Muho Nolke. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de enero de 2014

Práctica adulta - 5 ¿Demasiado no es suficiente?. Muhō Nölke









¡No hace falta que tu también te comportes como un bebé!”

Mi hija Megumi nació en junio, y desde entonces a mi mujer le he escuchado esta frase varias veces . Cuando nace un bebé, a veces son sus parientes mayores los que se comportan como bebés para llamar la atención de la madre, que está volcada en el recién nacido. Esto empieza a ser un problema cuando el padre, que debería hacerse también cargo del hijo, es uno de los que se vuelve infantil y pretende ser un bebé. Es especialmente un problema cuando el padre escribe todos los meses un texto titulado “práctica de adulto”. ¿Quizás es porque él mismo es todavía un bebé por lo que la gente infantil le molesta tanto? Bueno, “práctica del adulto” parece que ha de empezar reflexionando sobre nosotros mismos.

El mes pasado, estuve escribiendo sobre “formación” y “práctica” y llegué a la conclusión de que “práctica de adulto” significa vivir como un buda y bodhisattva – práctica significa “vivir” y adulto “buda y boddhisattva”. En japonés, la palabra “adulto” se escribe con dos caracteres chinos que traducidos literalmente significan “gran persona” (大人). Normalmente en japonés se dice “otona”, pero como término técnico budista se pronuncia “dainin”. “Dainin” es a su vez una traducción del sánscrito “mahasattva”, que no significa otra cosa que “buda y bodhisattva”. En la mayoría de los países se considera adulto a los mayores de 18, 20 ó 21 años. Pero ¿cuántos de nosotros podemos decir que somos verdaderos adultos, es decir mahasattvas, sólo por tener cierta edad? Aunque digamos que practicamos la llamada “vía de buda”, normalmente somos adultos sólo por la edad, mientras que nuestra práctica sigue siendo infantil. Entonces ¿qué significa ser un verdadero adulto?

En el capítulo “Ocho cosas de las que se da cuenta un verdadero adulto” del Shobogenzo, Dogen Zenji enumera ocho características de un verdadero adulto. Las dos primeras son “pequeño deseo” y “saber que se tiene suficiente”.

Cuando estuve practicando como monje Rinzai en Kioto, un día nuestro grupo no consiguió suficiente dinero en nuestra ruta de mendigar diaria, estuvimos mendigando hasta que nos dimos cuenta de que no llegaríamos a tiempo al templo para comer. Llegar tarde no es una opción en un templo Rinzai, así que tuvimos que usar nuestro dinero para coger un taxi. La primera pregunta que hizo el conductor fue: 

“¿Habéis oído alguna vez cuáles son las dos primeras características de un verdadero adulto?”

“¿De qué?”, dijo el líder del grupo.

“Me refiero a la verdad de que siempre tendrás suficiente si no deseas más de lo que te ofrece la vida en este preciso momento. Cuanto más quieras conseguir, más sufrirás.”

En Kioto, normalmente los taxistas saben más sobre Budismo que los monjes Zen, que sólo intentan conseguir su certificado de “monjes hechos y derechos”.

“Hablas demasiado”, fue todo lo que nuestro líder pudo decir. 

Parece que no le llegó nada de lo que dijo aquel conductor.

En realidad, es fácil decir que “siempre tendrás suficiente si no deseas más de lo que te ofrece la vida en este preciso momento”. Pero no es tan fácil darse cuenta y manifestarlo en nuestra vida. Parece que nunca llegamos a conseguir la satisfacción que buscamos. Nunca podemos conseguir lo que queremos ni lo que necesitamos, o por lo menos eso parece. ¿O no es “satisfacción” el mínimo absoluto que esperamos de la vida? Esto, otra vez, nos pone en el mismo nivel que ese niño grande que todavía quiere “caramelos, juguetes y satori”, lloramos para lograr felicidad y satisfacción igual que un bebe llora por la leche.

Zazen en Antaiji es bueno para nada. No ganas nada espiritualmente, y tampoco ganas dinero. Al final solo pierdes – pierdes ideas e ideologías, y además también pierdes dinero comprando algunas cosas para el templo. Como unsui (monje que practica bajo la guía de un profesor), no me preocupaba mucho esto. Ya estaba convencido de que la práctica Zen va sobre perder más que ganar, y ¿quién puede esperar que le paguen por hacer Zazen? Mendigar durante el descanso de invierno normalmente te da suficiente dinero como para pagar el seguro de salud (150$ al año), que cubre el 70% de las facturas del hospital, aunque no suficiente para pagar la seguridad social (unos 120$ al mes) sin la que no hay ninguna ayuda para jubilados. Pero, ¿no es la pobreza un tema importante para un monje Zen? ¿Cómo podríamos preocuparnos de nuestra vejez cuando deberíamos practicar como si fuésemos a morir hoy?

Ahora, como Abad de Antaiji, todavía no tengo ningún ingreso, y mi perspectiva ha cambiado: ahora tengo que responsabilizarme de mi mujer y mi hija. ¿Cómo les daré lo que necesiten? Cuando era unsui podía tomarme mi tiempo para mendigar en invierno, ahora alguien se tiene que quedar para cuidar del templo – lo que casi no deja tiempo para mendigar. Como unsui, un cepillo de dientes y algo de ropa interior eran suficientes posesiones, pero un niño necesita algunas cosas más. ¿Qué pasará cuando tenga que ir al colegio? ¿y al instituto? ¿Qué pasará cuando yo muera? Si pienso de esta forma, será imposible llegar a darme cuenta que tengo suficiente con lo que la vida me ofrece en este preciso momento. Aun si alguien me diese un millón de dólares, todavía me seguiría preocupando sobre el futuro, sobre la inflacción, sobre los ladrones… Nunca tendré suficiente, ¡qué infantil!

Tengo que recordar para qué estoy aquí: Práctica de adulto. Tomé la decisión de hacerme monje y practicar en Antaiji, estuve de acuerdo en hacerme abad, y también fue mi decisión casarme y tener una hija. ¿Cómo podría encima quejarme? Incluso sin dinero, yo y todos los que estamos en Antaiji, tenemos aire para respirar, agua para beber y las verduras necesarias para comer que crecen en el huerto. Aunque la cosecha esté siendo un poco escasa este año, nunca he escuchado de nadie que se haya muerto de hambre aquí. Dogen Zenji dice que hay que ser pobre para practicar la vía. ¿Qué mejor vida que esta podría desear?

Pobreza, claro, no se refiere sólo a las posesiones materiales. Antes de todo, significa pureza de la mente. Sawaki Roshi dice:

“Si el vaso de agua de tu mente está completamente lleno, rebosará cuando recibas más. Tienes que vaciar el vaso de agua – es decir, echar tus ideas personales y tus apegos del ego. Sólo entonces podrás desarrollar la actitud que te dejará escuchar y aceptar todo lo que tu verdadero enseñante tiene que ofrecerte.”

La práctica del adulto comienza dejando ir a nuestros egos. Sin esta actitud nunca tendremos lo que queremos, porque no podemos escuchar, no podemos aceptar la enseñanza, no vemos ninguna instrucción, no desarrollamos ninguna fe en zazen, y después de un par de años de “práctica” nos daremos cuenta de que estamos sólo perdiendo el tiempo – echándole la culpa a otros o a zazen, sin darnos cuenta de que son los “vasos de agua” de nuestras mentes que están rebosando de ideas egocéntricas. “Demasiado” es la razón por la que nunca tenemos suficiente. Encontrar la satisfacción real del adulto, no necesitamos nada más – tenemos que perder más, dejar ir a nosotros mismos.

Igual ya tienes suficiente.

Me gustaría seguir explorando el mundo del adulto un poco la próxima vez.




Muhō Nölke 
http://antaiji.dogen-zen.de/esp/abbotmuho.shtml

 ______________________________________________________________

Traducido y publicado con la autorización del autor

Traducción: Susana Dauden

Fotografía: Roberto Poveda. Zafu, Paris, abril 2010


viernes, 20 de diciembre de 2013

Práctica adulta 4 - Formación y práctica. Muhō Nölke

 







Entonces, ¿a qué me refiero exactamente con la expresión “práctica del adulto”? Antes de ponerme a reflexionar sobre el significado de la palabra “adulto”, me gustaría decir algo sobre la palabra “práctica”. En japonés "práctica" se dice SHUGYO, que se puede escribir de dos formas, usando caracteres diferentes (también se pronuncian un poco diferente). Muchos japoneses ni siquiera conocen la diferencia. SHUGYO en japonés puede significar a la vez práctica religiosa (cuando se escribe con los caracteres que significan “ir”, “hacer”, “acción”) – manifestar fe o verdad en las acciones de la vida diaria. Y al mismo tiempo puede significar formación, como por ejemplo la formación necesaria para una profesión (en este caso la palabra se escribe usando el carácter que significa “karma” o “técnica”). No es necesario decir que las dos son completamente diferentes. La palabra práctica que nosotros usamos puede también significar “formación”, como en “practicar béisbol” (que significa entrenar o formarse en béisbol). Pero cuando uso la palabra como “práctica del adulto”, o cuando hablo de “práctica zen”, “práctica de la vía de buda”, etc. quiero decir “poner algo en práctica”, “manifestar algo precisamente haciéndolo”. Desafortunadamente, mucha gente parece entender “práctica zen” como “entrenamiento Zen”. Entrenar para hacerse competente en algo. 

Esto es cierto para los llamados “templos zen de formación” en Japón. En estos se aprende a cómo llevar la ropa de monje adecuadamente, inclinarse y postrarse de la forma correcta, recitar los sutras, etc. Allí se forman para ser sacerdotes. No están exactamente practicando budismo. Para ellos/as, el budismo es una profesión, no una vocación. Pero no hace falta decir que aprender a cómo ganar dinero haciendo servicios funerarios no tiene nada que ver con lo que Buda enseñó hace 2.500 años – ¡cómo vivir nuestras vidas! En Antaiji no nos formamos para ser sacerdotes, practicamos budismo. Lo que significa que vivimos nuestra vida como budas y bodhisattvas. Esto no quiere decir que practiquemos para ser budas y bodhisattvas. Tratamos de manifestar budas y bodhisattvas – nuestra naturaleza original – en todas las acciones de nuestra vida diaria, aquí y ahora.
 

Algunas veces la práctica budista se entiende de otra forma: "somos seres que vivimos en la falsa ilusión, pero practicando como boddhisattvas durante innumerables kalpas en algún momento llegaremos a perfeccionarnos tanto como para convertirnos en Buda". Un ser que vive en la ilusión se forma para llegar a ser algo aún “mejor” - un bodhisattva. Un bodhisattva se entrena para llegar a ser algo todavía mejor - un Buda. En el zen no llamamos a este tipo de formación “práctica”. Entrenar para convertirse en algo mejor es en sí mismo falsa ilusión. Innumerables kalpas con este tipo de formación no nos hará mejores, sólo nos hundirá más profundamente en la ilusión. Lo que llamamos práctica en el zen es dejar de intentar ser algo, es permitirnos ser como ya somos originalmente – budas y bodhisattvas. Para esto, nos tenemos que rendir a la fuerza que trasciende nuestros pequeños egos humanos – los egos que continuamente nos repiten “quiero ser mejor, quiero ser buda”. ¿Por qué es posible rendirse y practicar? Lo es porque ya SOMOS budas, no después de rendirnos, si no ya ahora mismo. Entonces, ¿por qué es tan difícil rendirse y practicar? Por que esto no satisface a nuestros egos humanos.

La práctica no nos satisface. ¡No es divertida en absoluto! ¿Qué esperábamos? ¿Cómo podría ser la práctica del budadharma un simple entretenimiento para nuestras mentes humanas? Nada puede ser menos satisfactorio o divertido que la práctica de algo que no enaltece nuestro ego. Aún cuando decimos que queremos ser budas o vivir como bodhisattvas ¿no hacemos esto desde nuestro ego – pensando: “quiero convertirme en buda, quiero tener satori”? Entonces los budas y bodhisattvas sólo serán una extensión de nuestra mente egocéntrica – y por eso nos frustramos, porque los budas y bodhisattvas nunca se revelan en la esfera de nuestra mente egocéntrica. La vida de los budas y bodhisattvas sólo es nuestra vida cuando trascendemos el ego. Haciendo un enorme “esfuerzo del ego” no nos convertiremos en buda. Eso es lo que hace que el budismo nos parezca difícil. Pero entonces el budismo nos dice que desde el principio ya SOMOS buda. Pero también somos seres humanos, seres engañados por nuestros egos. Primero, tenemos que despertar y ver claramente que estamos engañados por nuestros egos. Sólo ver esto es un “gran satori”. Que seamos capaces de darnos cuenta del hecho de que estamos engañados por nuestro ego es la prueba de que ya somos budas, si no, no podríamos darnos cuenta. Pero no es suficiente con sólo darnos cuenta de que vivimos en una falsa ilusión. Tenemos que continuar y poner en práctica lo que es más insatisfactorio para nuestros egos.

Somos a la vez seres ilusos y buda. Pero si simplemente decimos “somos sólo seres humanos ordinarios” solo manifestaremos la mitad de nuestro ser. Son esas “mitades de humanos” las que navegan en internet, ven la TV, buscando siempre una página o un canal que les satisfaga, que les entretenga. Las últimas noticias de negocios, política, deportes, mujeres - llamado “entretenimiento adulto”. Pensamos que estamos entretenidos, pero en realidad estamos escapando de nosotros mismos – escapando de la realidad de nuestras vidas – solo cuando apaguemos el televisor, cuando apaguemos el ordenador, nos daremos cuenta de lo vacías que están nuestras vidas – tan vacías como la pantalla. Y nos despertamos a lo insatisfacctorio de esa vida. Esta es una comprensión, una realización importante. Ahí es donde empieza la práctica de verdad. Esta práctica es diferente que el intentar satisfacer nuestra mente aburrida. Es diferente de intentar obtener “satori” o paz en la mente o lo que sea. Por eso se nos hace tan difícil – más difícil cuanto más dejemos que nuestra mente infantil prosiga lloriqueando: “quiero un caramelo, quiero juguetes, quiero satori!”. Por eso llamo a esto “práctica del adulto”. Significa parar de buscar por todas partes diversión y satisfacción, como un perro que busca el hueso. “Práctica del adulto” significa manifestar a buda, vivir como un bodhisattva. “Práctica” significa “vivir”, “manifestar”,; mientras que “adulto” es un buda y un bodhisattva.

Seguiremos con esto la próxima vez.




Muhō Nölke  http://antaiji.dogen-zen.de/esp/abbotmuho.shtml  ___________________________________________________________ 
Traducido y publicado con la autorización del autor

Traducción, Susana Dauden
Fotografía: Internet



martes, 3 de diciembre de 2013

Práctica adulta 3 - Tu problema. Muhō Nölke

 







De qué va toda esta historia de la práctica adulta? En primer lugar, práctica adulta significa limpiarse el propio culo. ¿Quién es el que quiere practicar? ¿No somos nosotros mismos los que tomamos la decisión de venir a un lugar como Antaiji? Si es así, nos toca trepar por nosotros mismos todas las montañas de dudas y dificultades con las que nos encontraremos tarde o temprano. Por supuesto, necesitamos alguna guía en nuestro camino, especialmente para mantenernos alerta ante las trampas de nuestro ego, pero ¿no es extraño esperar que nuestro enseñante se haga cargo de todos los aspectos de nuestra práctica? La relación enseñante-estudiante es diferente de la de un bebé que mama de su madre.

Lo que me ha hecho comenzar a escribir “la práctica del adulto” es un e-mail que he recibido. El asunto era “solo para tu información”. Estaba redactado por el mismo compañero del dharma que cité hace dos capítulos: “un niño de guardería intentando estudiar en la Universidad”.

Lo que dice sobre su práctica en Antaiji es una de las dudas típicas que todos experimentamos tarde o temprano. Por eso quiero tomarme el tiempo para citarlo más detalladamente:

«Recibí instrucción en la tradición de Sawaki Kodo Roshi. Sólo se me dijo que simplemente me callase y me sentase. Cosas como concentrarse en la respiración o contar el número de respiraciones allí están prohibidas. Es  por ello  que los demonios del sueño se apoderaban de mí o que me sorprendían pensamientos arbitrarios. Y, aunque a veces era capaz de calmar mi mente, al acabar las sesshin todo volvía a ser igual. “Bueno, igual es que es así como tiene que ser”, me decía a mismo…

Hay una gran diferencia entre entender el Fukanzazengi de Dogen Zenji como una enseñanza práctica relacionada con la vida diaria de cada uno, o como una teoría idealizada  sin relación con la práctica. Si no llegas a tener claro este punto, nunca vas a conseguir nada. Serás como un niño de guardería intentando estudiar en la Universidad.

De hecho, todos los compañeros que estudiamos juntos en Antaiji nos acabamos yendo a otros templos, alguno incluso se fue a América. Al final nadie se quedó. Esto no tiene nada que ver con las personas, es porque allí no pudieron afianzar su fe en la práctica. Mi enseñante todavía vive en Antaiji, y le visito de vez en cuando. Todavía cuando hablo con el resto de compañeros del dharma nos preguntamos por qué no pudimos afianzar nuestra fe en zazen. Por eso me empecé a preguntar cuántos años más pasarían así. ¡Cuánto tiempo desperdiciado! Esto es también verdad para toda la Escuela Soto. Si a tu práctica le falta un punto firme de atención, es imposible “tan solo sentarse”. Si estás apegado a la forma sin estar presente en este momento, no tiene ningún sentido. Bien, sólo ahora que me he entendido a mí mismo puedo decir esto. La razón por la que no podía afianzar mi fe en zazen, y por la que no era capaz de practicar tanto tiempo, es porque nadie me enseñó esto, ¡no había ninguna guía!

El problema es que no sabemos lo que “tan sólo sentarse” (shikantaza) significa exactamente. Y creo que la ayuda más importante es nuestro maestro.

Fui a un dojo durante 8 días y allí recibí la enseñanza del Roshi. Resumiendo, en solo una semana fui capaz de experimentar claramente lo que Dogen llama en el Fukanzazengi “la manifestación del verdadero dharma”, el cese de la ilusión y de la somnolencia. ¡Sin duda me desperté a todo aquello! Era tan diferente de cualquier cosa conocida hasta entonces, ¡tan fresco y ligero! Entonces me pregunté a mi mismo profundamente: ¿Por qué es tan diferente? ¿Qué diferencia hay con la práctica que he hecho hasta ahora? La respuesta es sencilla: hasta entonces no era uno conmigo mismo en cada momento. El problema es que no me había dado cuenta de lo importante que es el momento presente.

Simplemente hacer zazen, simplemente comer, pero ¿qué significa ese simplemente? Para poder vivir ese “simplemente”, hay que tener claro cada momento. Por eso creo que mi gran problema era que nadie me había dicho concretamente cómo hacer esto. Ninguno me había hablado sobre “justo esta respiración”. Ahora estoy muy contento de saberlo. “Simplemente” en otras palabras significa este preciso instante, antes de que la mente entre en juego. Creo que ha sido muy bueno para mi práctica y mi vida en general haber entendido esto claramente. Mi problema ahora es simplemente continuar. Eso es lo que tengo que hacer ahora. Y eso será el propósito de mi zazen todos los días a partir de ahora. Tendré cuidado de que no haya impurezas en ninguna de mis acciones. Puliré mi mente y “simplemente” haré las cosas. Esto es todo, aparte de esto no hay más que practicar. Creo que he llegado al final y simplemente tengo que continuar mi práctica.»

 
Sin reflexionar en su responsabilidad respecto a su propia práctica, mi compañero del dharma critica el lugar donde ha sido cuidado durante tantos años  y al enseñante que intentó abrir sus ojos firmemente cerrados. Aún así, me alegro de que haya encontrado su guardería espiritual y que su mente pueda finalmente descansar. Como ya dije, él no es el único que tiene estas dudas, todos las tenemos:

"¿Por qué mi mente no se relaja cuando hago zazen?"
"¿Por qué tengo que aguantar este dolor? ¡Y cuando desaparece el dolor me duermo o sueño!"
“Después de todo este tiempo ¿cómo es que todavía no entiendo qué es shikantaza? ¿Por qué nadie me da una fe firme?”
“¿La práctica no es al final todo forma y ritual sin sentido o contenido?”
“¿Por qué no encuentro una guía clara?”
“Y este, tan maestro que se le supone, ¿no se está también durmiendo durante zazen?”
“¿Cuántos años tengo que estar así? ¿No es todo esto una pérdida de tiempo?”

Si pensamos así, estamos realmente perdiendo el tiempo. Tan rápido como alguno de nosotros empiece con estas dudas el primer día de sesshin, se encontrará sentado en el primer autobús. Otros se dan cuenta del hecho obvio de que la práctica no nos lleva donde queremos hasta después de siete u ocho años. Se empiezan a quejar de los demás, se enfadan y se van. Pero aquellos que no se van, se encontrarán con estas dudas incluso más intensamente – ellos seguirán trabajando y vivirán con ellas. El problema se convierte en parte de su práctica, y aprenden a tratar con él como “su” problema. Si tratas tus problemas de una forma madura, como un adulto en su verdadero sentido, tarde o temprano serás capaz de escuchar lo que tu enseñante te está enseñando realmente, despertar a la guía que no eras capaz de ver. Sólo un adulto puede escuchar las enseñanzas de los patriarcas, no como una teoría idealizada, sino como una instrucción para la vida diaria. Cuando no ves que el problema, “tu problema”, es exactamente tu práctica, serás una verdadero “niño de guardería intentando estudiar en la Universidad”. Estás perdiendo el tiempo. Los sutras dicen “el tiempo pasa veloz como una flecha por el aire, no malgastes tu vida en vano – vida y muerte son un tema importante, la impermanencia es veloz” – etc, etc. Desde hace tiempo, muchos de nosotros leemos estos sutras en voz alta. No dándonos cuenta nunca, ni siquiera una vez, de que quizás estas palabras tienen que ver con nuestra práctica. Acabamos buscando la solución de nuestra práctica en cualquier otro sitio, no dándonos nunca cuenta de que está en nuestra propia práctica.

Por supuesto, también para mí esto es cierto. Demasiado largos fueron aquellos años de dudas que casi me rompen en pedazos. Y no quiero decir que ahora, por fin, viva en paz y armonía sin ningún problema. Si no tengo cuidado, me acabo volviendo a decir “bueno, a lo mejor es que la práctica es así…” No hace falta decir que la práctica nunca es ni “así” ni “asá”. Nunca tenemos control sobre ella, porque es nuestra vida en este preciso momento. Ahora, en vez de cuestionarme zazen desde mi práctica, me doy cuenta de que es zazen el que me cuestiona en cada momento. Cuando te das cuenta de que es tu propia práctica la que te pone en cuestión y no al revés, te puedes graduar de tu “guardería espiritual”. Te has hecho un practicante adulto. Es a adultos a los que fueron dirigidas las palabras “zazen es tu verdadera forma” o “tu verdadero maestro es zazen”.

Quiero continuar explorando el mundo adulto de la práctica en esta serie durante algún tiempo más. Los temas de los que hablaré serán:

¿Cuál es el verdadero significado de la palabra “adulto”, que uso tan frecuentemente?
¿Cómo podemos enfrentarnos al sueño y los pensamientos casuales como nuestro problema, como parte de nuestra práctica?, ¿Y que decir sobre el dolor, el mareo, el aburrimiento, los deseos y apegos, el enfado, el remordimiento, las falsas ilusiones de todos los tipos, las emociones y la ignorancia?
¿Cómo ajustar nuestro cuerpo, respiración y mente?
¿Cómo practicar no sólo zazen, sino también todos los demás aspectos de nuestra vida?
Los obstáculos de la práctica. La visión de zazen desde fuera. Echar la culpa de nuestra práctica a otros.
Cómo llegué aquí y cómo experimenté las dificultades de la práctica.
La enseñanza de mi maestro, Miyaura Shinyu Roshi.


Continuará

 

Muhō Nölke  http://antaiji.dogen-zen.de/esp/abbotmuho.shtml  ___________________________________________________________ 
Traducido y publicado con la autorización del autor
Traducción, Susana Dauden  Fotografía, Roberto Poveda: Ciudadela, 2012



lunes, 18 de noviembre de 2013

Práctica adulta 2 - ¿Qué practicamos?. Muhō Nölke



 

 

Continúo con mis reflexiones sobre la “práctica adulta”. Seguramente me costará un par de meses o más completar esta serie, pero me gustaría mucho que me siguieseis. Esta vez empezaré comentando los primeros párrafos de la “Guía a Antaiji”, un texto que damos a todos los que nos visitan y que también está colgado en la página web:
   
"¿Por qué vienes aquí?

Antaiji es un templo entregado a la práctica de Zen como expresión natural de la vida.

Zazen y el trabajo no se practican como una parte del día, sino que las 24 horas del día en sí mismas son la manifestación del Zen. En Antaiji no hay otras prácticas especiales, enseñanzas, técnicas de meditación, conocimiento, o guía espiritual que ofrecerte. No es un lugar donde entrar en contacto con el misterio de Oriente, tener experiencias ocultas o conocer un poco la cultura japonesa.

Es un lugar donde puedes crear tu vida como la práctica del boddhisattva. Aunque se espera que vivas de forma armoniosa con el resto de personas, la responsabilidad de tu práctica recae solamente sobre ti. No hay nadie que pueda vivir tu vida por ti. Nadie que te pueda limpiar el culo.

Lo más importante es no usar la vía de buda para tu propio beneficio, sino dejar de lado tus ideas y entregarte completamente a la práctica de la vía.

Por eso, tienes que tener claro en qué se basa tu práctica y el motivo que te trae aquí. Si esperas de tu estancia algo más que lo que la vida te trae en este mismo instante, sin duda te llevarás una decepción. Estate seguro/a de que sabes por qué quieres venir aquí. No te fastidies a ti mismo ni a los demás.”


Escribí esto hace 10 años como guía para los extranjeros que venían a practicar a Antaiji. Tenía 25 años y estaba de intercambio en la Universidad de Kioto. Visitaba Antaiji durante las sesshin mensuales, antes de ordenarme como monje. El Abad, que se convertiría después en mi maestro, me pidió que escribiera una pequeña guía en inglés para los visitantes extranjeros. Después la traduje al japonés y todavía ahora la usan todos los visitantes.

Lo que escribí es bastante pretencioso para alguien que ni siquiera era monje todavía. Había estado 6 meses en Antaiji cuando tenía 22 años, pero en aquel momento era más un “espectador” de la vida zen. Entendía la práctica del boddhisattva intelectualmente, sin ver realmente lo mucho que cuesta poner todo eso en práctica en la vida diaria, 365 días al año, durante una vida entera. Después de hacerme monje en Antaiji, tuve afortunadamente la oportunidad de hacer desaparecer ese espacio entre el ideal y la realidad cuando tuve que empezar a poner en práctica todo lo que había escrito.

De todas formas, ¿qué me hizo escribir ese texto cuando todavía era un estudiante de intercambio? La razón principal, creo, es que me di cuenta de que durante mis primeros 10 años practicando zazen (la primera vez fue cuando tenía 16 años), mi práctica había seguido una dirección completamente equivocada. Había estado buscando alguna clase de sabiduría oriental, o alguna clase de sabiduría que trasciende Oriente y Occidente y desafía la lógica ordinaria. La gente lo llama iluminación, satori, verdadero yo o sentido de la vida. Los buscadores de la verdad han estado buscándolo durante siglos. Yo también pensaba que lo estaba buscando. Pero cuanto más intentaba alcanzarlo más lejos parecía que se alejaba. Tuve que irme al otro lado del mundo (¿cómo podía encontrarse la Verdad Absoluta en un lugar como Alemania?) sin ni siquiera darme cuenta de que en cada momento del presente, la vida ya se realiza por sí misma. La verdad se manifiesta todo el tiempo, solo que nunca me había importado darme cuenta, porque estaba buscando por otro camino cosas que se supone que están muy lejos: Satori, sabiduría, etc.

La primera vez que tuve una vaga idea de que mis esfuerzos estaban yendo en la dirección errónea fue durante mis primeros seis meses en Antaiji, cuando tenía 22 años. Sentí que había encontrado el lugar donde hacerme monje, aunque pensaba que antes de entrar en la vía de buda debía terminar primero mis estudios en la Universidad. En Antaiji encontré un monasterio construido en un lugar prácticamente perfecto, con un maestro en quién podía confiar y un par de monjes más antiguos a quienes podía respetar también. Aunque también encontré otros monjes que me hacían preguntarme cómo habían llegado hasta allí y qué estaban practicando. Parecía que  no hacían otra cosa que dormir, comer, y fastidiar a los novatos… aunque pensándolo ahora, se trataba probablemente de otra proyección de mi mente inmadura.


Continuará

 

Muhō Nölke 
http://antaiji.dogen-zen.de/esp/abbotmuho.shtml 
___________________________________________________________ 

Traducido y publicado con la autorización del autor
Traducción: Susana Dauden 
Fotografía: Antaiji, cosecha de arroz, 2012



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Práctica adulta 1. Muhō Nölke






Ya ha pasado un año desde que soy Abad de Antaiji. Hasta entonces no había tenido más preocupaciones que mi propia práctica. Pero ahora mis responsabilidades han cambiado: en vez de ser un monje estudiando bajo la guía de un enseñante, tengo que ofrecer yo esa guía a los estudiantes y visitantes que participan en nuestra vida, además de mi propia práctica. Este año he conocido a unas 150 personas en Antaiji. Me he tenido que enfrentar a sus dudas y responder a sus preguntas. Creo que he aprendido yo más de ellos que ellos de mí.

Este año cumplo también 20 años desde que empecé a practicar zazen. Yo mismo me he encontrado muchas preguntas durante estas dos décadas, y dudas y dificultades que a veces se han apilado como muros delante de mí. No puedo contar la cantidad  de veces que me he sentido atascado en mi práctica. A partir de este mes me gustaría reflexionar sobre mi experiencia y las dificultades que he encontrado, para intentar aclarar en primer lugar (a mi mismo y a los demás) qué significa practicar la vía de buda.

Cuando digo esto, podrá parecer que estoy hablando sobre algo tremendamente complicado. Pero por supuesto no es así. De hecho no hay nada tan sencillo como zazen o como practicar la vía de buda.

“¿Qué es zazen? ¿Qué es la práctica?”
“Simplemente sentarse, simplemente hacer”
“¿Para qué?”
“Para nada. Solo hazlo. Practica el dharma por el dharma. No hay objetivo que alcanzar, nada que conseguir, ningún lugar a donde llegar. Solo sigue la vida en este mismo instante, justo aquí, justo ahora. La vida que estás viviendo en este momento. Sé uno con la realidad. Eso es todo.”

La teoría es muy sencilla. El único problema es que la teoría sola no puede satisfacer nuestra práctica. A pesar de que se supone que la práctica de la vía de buda es la cosa más sencilla del mundo, pienso que es un hecho que nunca estamos contentos con ella. ¿Por qué?

Aunque sepamos que no hay nada que alcanzar, objetivo que conseguir ni resultado que obtener - ¿no empezamos todos a practicar exactamente porque QUEREMOS conseguir algo, obtener resultados, etc.)? Si no hubiese nada que quisiéramos lograr nunca hubiésemos empezado con la práctica ¿o quién cruzaría un océano y subiría caminando una montaña para llegar hasta Antaiji y “simplemente sentarse”? La gente viene porque tiene un objetivo, y esperan que su práctica les ayude a lograrlo. Por eso se esfuerzan al máximo para llegar a lo que ellos piensan que es la vía de buda.  Todo esto es natural, pero es un error desde el comienzo. Por eso, es también natural que la gente nos atasquemos en nuestra práctica y no lleguemos a nuestros objetivos después de años de entrega a la práctica.

Atascarse no es el problema – igualmente te atascarás tarde o temprano – el problema es qué haces cuando te atascas. Esto es lo que yo llamo el problema de “la práctica del adulto”. No llegaremos muy lejos con nuestra actitud infantil.

Uno de mis hermanos mayores del dharma dice que “simplemente sentarse” sin ningún método o técnica es como “niños de  guardería intentando estudiar en la Universidad”. Esto me recuerda a una cita de Yamada Mumon Roshi (cito de memoria, las palabras no son textuales): 

“Hay muchos tipos de religión. Algunos nuevos cultos son como la guardería de la religión.  Las religiones que dicen que de un buen acto se recibe algo bueno y de un mal acto castigo, son como la Escuela Primaria. El budismo Mahayana es como la Universidad de la religión, y el Zen debería ser el doctorado.”

Mi maestro, Miyaura Shinyu Roshi, fue incluso un poco más lejos diciendo: “¡Antaiji no es una Escuela, es una sangha adulta!”.

Para los niños, la guardería y la escuela primaria son necesarias. No tienen nada que aprender en la Universidad. Tienes que ser maduro/a, adulto/a para poder superar los muros de dudas y dificultades que se encuentran en  la práctica.

¿Cuál  es exactamente la diferencia entre la práctica infantil y adulta? Simplemente cambia la pregunta por ¿eres capaz de limpiarte el culo solo o no? Los niños buscan adultos que les guíen. Un adulto tiene que caminar con sus propias piernas, enfrentarse a las dificultades de su vida y resolver sus propias dudas.

Continuaremos con esto próximamente.


Muhō Nölke

___________________________________________________________



Traducido y publicado con la autorización del autor
Fotografía: Antaiji
Traducción: Susana Dauden