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sábado, 15 de agosto de 2015

Shobogenzo. Eihei Dogen

En fechas recientes ha aparecido publicado por la Editorial Sirio el tercer volumen del Shobogenzo, la obra cumbre de Eihei Dogen (1200-1253),  fundamental para la comprensión del budismo zen.

Como en los dos tomos anteriores la traducción ha corrido a cargo de Pedro Piquero, a partir de la versión en japonés moderno establecida por Gudo Wafu Nishijima.

Este tercer volumen contiene los capítulos 42 al 72, de los 95 de los que consta en total la obra, según la compilación establecida por Hangyo Kozen a finales del siglo XVII, más un apéndice de maestros chinos y la continuación del glosario de términos en sánscrito.

Simultaneamente la Editorial Sirio ha sacado una nueva edición revisada del primer volumen del Shobogenzo.




Para ilustrar la solapa de este tercer volumen, Pedro Piquero ha escogido las  tres siguientes citas:


"Aquellos que dicen que los sutras budistas no son el Dharma del Buddha no investigan las ocasiones en las que los patriarcas budistas se han apoyado en los sutras, no han estudiado en la práctica las ocasiones en las que los patriarcas budistas se manifiestan siguiendo los sutras y no saben como de profunda es la intimidad entre los patriarcas budistas y los sutras budistas"


***

"Sentándote en equilibrio en el estado de la montaña tranquila, piensa el estado concreto de no pensar. Este es el verdadero secreto de zazen. Sentarse en zazen no es aprender la meditación zen. Es la tranquila y feliz gran puerta del Dharma. Es la práctica-y-experiencia sin mancha"


***

"Ningún hijo en la casa de los patriarcas budistas debería encontrarse con aquellos camaradas que se llamen a sí mismos "maestros zen". Simplemente investiga en la práctica y realiza en la experiencia física los ojos que son el ojo de encontrarse con buddha"

lunes, 27 de abril de 2015

Zazenshin, Dogen [21]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Con esta entrada finaliza la traducción del Zazenshin, uno de los tres textos que Dogen dedica específicamente a la descripción de zazen. Si en los otros dos textos (el Fukan zazengi y el Zazengi) Dogen se ocupa de los aspectos "exteriores" de zazen, sin embargo en este se centra describir su dinámica "interior".

El texto completo del Zazenshin, así como los comentarios realizados por Aldo Tollini, puede encontrarse en formato pdf aquí, formateado para impresión, así como en la pestaña de arriba Textos en pdf. En el texto en pdf se incluyen también las notas de Aldo Tollini que figuran en el original en italiano.


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Zazenshin
La aguja de zazen [21]


El siguiente es mi zazenshin:

La función esencial de todos los Buddha,
La función esencial de todos los patriarcas,
es estar presente con el no-pensamiento,
es estar completos sin la interacción.
Estar presente con el no-pensamiento,
esa presencia es intrínsecamente íntima.
Estar completos sin la interacción.
esa completud está completamente iluminada.
Esa presencia es intrínsecamente íntima,
[por ello] nada está teñido ni sucio.
Esa completud está intrínsecamente               iluminada,
[por ello] nada está derecho ni inclinado.
La intimidad sin teñir ni sucia,
es la intimidad que dejar ir todo sin arrojarlo.
La iluminación en la que nada está derecho ni inclinado,
es una iluminación en la que el esfuerzo es sin calculo.
El agua está clara hasta el suelo,
y los peces se mueven como lo hacen los peces.
El cielo es vasto y se extiende hasta el Cielo,
los pájaros vuelan como lo hacen los pájaros.

No es que el zazenshin del maestro ch'an Wanshi no haya dicho las cosas correctas, pero las cosas pueden ser también dichas así. Sobre todo, los descendientes de los Buddha y de los patriarcas deben estudiar [practicar] zazen como la cosa más importante y ese es el sello de la correcta transmisión.


Ninji año III (1242), mes III, día XVIII.
Escrito en el monasterio Kōshōji Hōrin.
Presentado a la asamblea de monjes al año siguiente (1243)
el XI mes de invierno, en el templo de Kippō de la provincia de Esshū Yoshida.


Comentario

En este último párrafo Dōgen propone su propia poesía sobre el zazenshin. El inicio de la poesía remite a la del maestro Wanshi Shōgaku:

La función esencial de todos los Buddha,
La función esencial de todos los patriarcas.

Pero la continuación es distinta:
es estar presente con el no-pensamiento,
es estar completos sin la interacción.

La presencia ante sí mismos sin el flujo de consciencia que invade la mente es el estado de zazen descrito arriba en este mismo texto, además de en el Fukan zazengi y en el Zazengi: el no-pensamiento, es decir, aquel estado que en la poesía precedente había sido descrito como “el agua clara hasta lo profundo” y “el cielo infinito y sin límites”. Por otra parte está el estado de completud sin necesidad de la interacción con los demás, la capacidad de no dependencia del exterior, solo así se es de verdad libres. Quien depende de factores externos estará sin embargo condicionado. Esto, obviamente, no significa de hecho no tener relaciones externas al propio yo, significa no depender de ellas.


Esa presencia es intrínsecamente íntima,
[por ello] nada está teñido ni sucio.
Esa completud está intrínsecamente iluminada
[por ello] nada está derecho ni inclinado.

No se hacen discriminaciones y no se emiten juicios, estos nacen de nuestro yo dualista y son causa de ilusión. Por tanto no se juzga nada como tintado ni sucio y todavía menos como derecho o inclinado. Cada cosa es aquello que es, y nada más.


La intimidad sin teñir ni sucia,
es la intimidad que dejar ir todo sin arrojarlo.

Cuando no se hacen discriminaciones, se deja ir todo (es decir, el propio yo), pero sin arrojarlo, porque este último tipo de acción comporta la repulsa y el rechazo. En cambio, dejar ir es un abandonar sin rechazar; más simplemente, es olvidar.

 
La iluminación en la que nada está derecho ni inclinado,
es una iluminación en la que el esfuerzo es sin calculo.

Cuando no emiten juicios sobre las cosas, se muestra una iluminación en la que, aun esforzándose en las distintas actividades cotidianas, no se tiene como objetivo el interés personal. Abandonar el juicio discriminante significa abandonar el propio yo y esto a su vez significa abandonar la perspectiva egoísta, según la cual de la acción se espera alguna contrapartida. “Sin cálculo” significa la acción desinteresada, que es el máximo que se puede alcanzar en la esfera de la actividad.

El final de la poesía recuerda a aquella precedente:


El agua está clara hasta el suelo,
y los peces se mueven como lo hacen los peces.
El cielo es vasto y se extiende hasta el Cielo,
los pájaros vuelan como lo hacen los pájaros.


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo

Testi scelti de Eihei Dogen Zenji


Ubaldini Editore. Roma, 2001


Traducción: Roberto Poveda Anadón

Fotografía: Roberto Poveda Anadón

sábado, 28 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [15]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 

Para ir a la primera entrada de esta serie de entradas dedicadas al Zazenshin pulsa aquí. Para desplazarse entre entradas ir al final de cada entrada (y de los comentarios, en el caso que existan) y pulsa "Entradas más recientes" o "Entradas Antiguas".

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Zazenshin
 
La aguja de zazen [15]


[De nuevo Nangaku dijo:] “Si te preocupas de la forma del sentarse, no alcanzas su principio”. Preocuparse de la forma del sentarse significa [primero] arrojarla fuera [y después] seguirla. El sentido de esto es que quién ya esta sobre la Vía para convertirse en un Buddha sentado no puede prescindir de preocuparse por la forma del sentarse. La preocupación por la forma del sentarse no puede prescindir de estar, pero puesto que esta preocupación está clarísima, ella no alcanza su principio. Un esfuerzo así se llama “dejar caer mente y cuerpo”. Estas palabras no son para aquellos que no están ya sentados [en zazen]. Son para cuando nos sentamos, para aquellos que se sientan, para el Buddha sentado y para el estudio del Buddha sentado.


Comentario

Ahora Nangaku se ocupa de la forma física del zazen. El que se preocupa de la forma física, es decir de mantener la espalda enderezada, de mantener las manos en la posición correcta, respirar del modo oportuno, etc., “no alcanza su principio”, es decir se equivoca. El que se preocupa de la forma del zazen no realiza plenamente su potencialidad, sin embargo la forma es importante y no es descuidada. ¿Cómo salir de este impasse? Según Dōgen: “Preocuparse de la forma del sentarse significa [primero] arrojarla fuera y [después continuar] siguiéndola”, en otras palabras, echar fuera las preocupaciones sobre la forma del sentarse para después sin embargo atenerse a ellas. ¿Cómo es esto posible? Tomando consciencia de la importancia de la forma del zazen y conformándose a ella sin convertirla en cambio en objeto de preocupación. Es como un artesano experto que tiene que usar un instrumento de su trabajo de forma apropiada si quiere crear un objeto valioso. Sin embargo, su consumada experiencia hace que esté preparado para hacerlo de manera correcta sin tener que preocuparse de ello, sino haciéndolo de forma natural, como algo adquirido. Existe la forma correcta, pero no es motivo de preocupación, a lo más de atención.

Esta preocupación por la (o mejor atención a la) forma de sentarse no puede dejar de estar presente, pero porque está bien presente en la consciencia del practicante no interfiere con la actividad del zazen.  Si en vez de estar bien presente en la consciencia, fuese un problema oculto y latente podría actuar por caminos desviados e interferir. Es precisamente la claridad de su importancia la que lo hace un no problema.

Esta actitud es la del shinjin datsuraku del Genjō kōan, es decir “dejar caer mente y cuerpo”. Es la mente del sin-pensamiento como es descrito en el Fukan zazengi, un estado mental en el que todo está presente sin que interfiera en modo alguno. La consciencia de la forma física, junto a otras cosas, está presente ahí. Presente simplemente, sin más.

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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Sodo Yokoyama. Internet.

martes, 17 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [13]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 

Para ir a la primera entrada de esta serie de entradas dedicadas al Zazenshin pulsa aquí. Para desplazarse entre entradas ir al final de cada entrada (y de los comentarios, en el caso que existan) y pulsa "Entradas más recientes" o "Entradas Antiguas".

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Zazenshin
 
La aguja de zazen [13]


Nangaku dijo: “Si estudias el Buddha sentado, [has de saber que] el Buddha no no tiene una forma fija”. Es natural expresarse de esta forma. El hecho de que para el Buddha sentado existan uno o dos Buddha [distintos], depende del hecho de que no tiene una forma fija.1 Cuando se habla ahora del Buddha que no tiene una forma fija, se habla de las formas del Buddha. Puesto que el Buddha no tiene una forma fija, es aun más difícil evitar el Buddha sentado.

Por tanto, precisamente a causa del hecho de que el Buddha es una forma no fija, si se estudia zazen, entonces se es el Buddha sentado. Sin embargo, en esta situación de cambio [debida a las formas cambiantes del Buddha sentado], ¿quién está en condiciones de hacer una selección y decidir qué no es el Buddha? ¿O de hacer una selección y decidir qué es el Buddha? [Más bien,] habiendo desechado completamente todo tipo de selección se convierte en un Buddha sentado.


Comentario

Nangaku continua hablando y dice que el Buddha sentado no tiene una forma fija, es decir que la budeidad no tiene una forma preestablecida sino que puede asumir variadísimas formas y puede manifestarse de muchísimos modos distintos. No es necesario por tanto ceñirse a una única forma de budeidad pensando que ella sea algo definible de una vez por todas. Es posible encontrar el Buddha de muchas maneras distintas, por esto Dōgen dice que precisamente porque el Buddha no tiene una forma fija es todavía más difícil evitarlo. Podemos encontrar al Buddha por todas partes en cualquier momento; observando un objeto, así como siendo golpeados por un sonido o haciendo una acción cualquiera. Es importante no tener prejuicios, de otra forma perdemos la oportunidad de ver al Buddha, el cual está por todas partes, en todas las manifestaciones de la realidad.

Por ello, ¿quién puede decidir qué es el Buddha? ¿Quién puede realizar una selección? La única verdadera vía a recorrer e la de renunciar a hacer selecciones y juicios relativos al mérito. Entonces, abandonando cualquier discriminación y prejuicio (es decir, nuestro yo) veremos al Buddha sentado.
tiene una forma fija”. Es natural expresarse de esta forma. El hecho de que para el Buddha sentado existan uno o dos Buddha [distintos], depende del hecho de que no tiene una forma fija. Cuando se habla ahora del Buddha que no tiene una forma fija, se habla de las formas del Buddha. Puesto que el Buddha no tiene una forma fija, es aun más difícil evitar el Buddha sentado.



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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Maitreya. Internet

domingo, 15 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [12]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 

 


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Zazenshin
 
La aguja de zazen [12] 

A propósito de zazen [Nangaku] dijo: “Si estudias zazen, [has de saber que] el zen no es la cotidianeidad”. Lo que quiere decir es que zazen es zazen y no la cotidianeidad. Desde que ha sido trasmitido que [zazen] no es la cotidianeidad, [sabemos que] la cotidianeidad que se repite cada día es nuestro yo. ¿Qué sentido tiene investigar sobre las relaciones de parentesco próximas o remotas [entre zazen y la cotidianeidad]?  ¿Cómo podemos discutir de ilusión e iluminación? ¿Quién busca la liberación por medio de la sabiduría?


Comentario

Por tanto, Nangaku pone en guardia frente a confundir zazen y zaga (traducida como la cotidianeidad”). Zaga es una palabra que tiene dos significados: (1) literalmente “sentarse y estar echados”; (2) “cotidianeidad”, “vida cotidiana”.. El primer significado resume las tres posibles posiciones del cuerpo humano: estar sentados, estar de pie y estar tumbados. Puesto que cada día, en nuestra vida cotidiana, ponemos en acto las tres posiciones, la palabra en cuestión asume el segundo significado.

Aquí Dōgen quiere distinguir entre zazen, que es la práctica de la iluminación, y zaga, que es la cotidianeidad. Lo que Dōgen quiere decir es que zazen es diferente de la vida normal cotidiana en tanto que zazen es ser el Buddha sentado mismo, por tanto una actividad completamente particular.

En el párrafo [3] Dōgen dice críticamente: “Caminar es zen, sentarse es zen, hablar, estar silenciosos, moverse, estar de pie son también zen, y todas estas cosas son la quietud natural. Por ello no se adhieren tan solo a los esfuerzos [de la práctica] del momento. Los adeptos de la escuela llamada Rinzai tienen en muchos casos esta forma de ver [errada]”.

Para Dōgen la cotidianeidad es la dimensión del yo. La actividad de cada día está marcada por la presencia del yo en cada manifestación y por tanto, ¿cómo puede ser asimilada al zazen que es la actividad de dejar caer al propio yo?




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Aldo Tollini

 

Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo

Testi scelti de Eihei Dogen Zenji

Ubaldini Editore. Roma, 2001



Traducción: Roberto Poveda Anadón

Fotografía: Roberto Poveda Anadón. Mercado central de Estocolmo. Östermalms Saluhall.

viernes, 13 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [11]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini

Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 

 


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Zazenshin
 

La aguja de zazen [11]




[Nangaku continuó hablando: “Tu estudio del zazen es el estudio del Buddha sentado”. Hace falta considerar bien estas palabras y atrapar el sentido de la esencia de los patriarcas. Entonces habremos comprendido que aquello que llamamos estudiar zazen, por mucho que no nos demos cuenta, es precisamente estudiar el “Buddha sentado”.

¿Quién mejor que un descendiente de buena familia podría interpretar las palabras: el estudio del zazen es el estudio del Buddha sentado? Hace falta saber precisamente que el zazen de un principiante es el primer zazen y el primer Buddha sentado.


Comentario

Nangaku entonces continuó hablando, diciendo: “Tu estudio del zazen es estudiar el Buddha sentado”. Estas palabras significan que la práctica de zazen es ser un Buddha sentado. Y poco más adelante dice que estudiar (es decir, practicar) zazen es estudiar (es decir, practicar) el Buddha sentado.
En otras palabras, la práctica del zazen es la práctica del Buddha sentado, no existe diferencia entre el practicante sentado en zazen y el Buddha sentado. La practica no es con el fin de algo, sino es ser algo. Práctica es ser, en este caso, el Buddha mismo. No existe separación entre la práctica y ser el Buddha, los dos momentos son contemporáneos y se superponen sin que nada sobre y la práctica es la budeidad misma.

Por otra parte, en la práctica no existe progresión. Quién piensa que se acerca un poco cada vez a la budeidad por medio de la práctica comete un error. “El zazen de un principiante es el primer zazen y el primer zazen es el primer Buddha sentado”, por tanto la práctica es desde el comienzo toda la práctica, todo el Buddha completo. La iluminación no se obtiene acumulando méritos o bien repitiendo la práctica, por tanto limpiando la mente como un espejo sobre el que se posa el polvo y manteniéndolo limpio.



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Aldo Tollini

 

Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo

Testi scelti de Eihei Dogen Zenji

Ubaldini Editore. Roma, 2001



Traducción: Roberto Poveda Anadón

Fotografía: Rovofiorito. Roberto Poveda Anadón

sábado, 31 de enero de 2015

Zazenshin [1]. Dogen. Aldo Tollini


A pesar de que zazen recorre de manera transversal la totalidad de la obra de Dogen, tres son los textos que Dogen dedicó explícitamente a la práctica: el Fukanzazengi -considerado como el primer texto que escribió Dogen tras su vuelta de China-, el Zazengi y el Zazenshin. Mientras que en los dos primeros, por otra parte más difundidos y conocidos, Dogen aborda la práctica desde el punto de vista descriptivo o exterior, en el Zazenshin lo hace desde el punto de vista de su dinámica interior o profunda.


Aldo Tollini, profesor de Filología japonesa en la Universidad de Venecia y estudioso de la obra de Dogen, nos ofrece una traducción comentada de dicho texto. Es nuestro deseo poder ofrecer aquí fragmento a fragmento tanto el texto del Zazenshin (Aldo Tollini lo subdivide en 21 fragmentos)  como los comentarios realizados por Aldo Tollini al mismo.




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Zazenshin 
La aguja de zazen 

[1]




[1] Mientras el gran maestro Yakusan Kōdō estaba sentado en zazen, un monje le preguntó: “¿Qué piensas cuando [estás sentado] así de imperturbable?”. El maestro respondió: “Pienso el no-pensamiento”. El monje dijo: “¿Cómo se piensa el no-pensamiento?”. El maestro dijo: “Con el sin-pensamiento”.

A la luz de estas palabras del gran maestro, hemos de aprender el zazen imperturbable y hemos de transmitirlo. Esta es la forma [correcta] de aplicarse [al estudio de la Via] transmitido por el budismo del zazen imperturbable. Aunque [el gran maestro Yahusan Kōdō] no sea el único en expresarse así respecto [al sentarse] imperturbablemente, las palabras de Yakusan son el máximo. Es decir: “pensar el no-pensamiento”.

Ahí está la piel, la carne, los huesos y la médula del pensamiento y la piel, la carne, los huesos y la médula del no-pensamiento. El monje pregunta: “¿Cómo se piensa el no-pensamiento?”. Verdaderamente, incluso si el 'no-pensamiento' es una cosa vieja, sin embargo, ¿cómo pensarlo? ¿No existe pensamiento en el zazen imperturbable? Este sentarse imperturbable se expande por todas partes y no hay lugar al que no llegue. Si no somos estúpidos, hemos de tener la fuerza de plantear preguntas acerca del zazen imperturbable y hemos de pensar en ello.

El gran maestro dijo: “Sin-pensamiento”. El empleo del sin-pensamiento es una cosa muy clara, y de cualquier manera, se recurre por fuerza al sin-pensamiento.


Comentario

El
Zazenshin, texto que considera los contenidos profundos del zazen, se inicia con una anécdota del maestro Yakusan en la que se afronta uno de los problemas cardinales del zazen, el estado mental durante la práctica. Este tema ya había sido afrontado en el Fukan zazengi, en el Zazengi y también en el Shinjin Gakudō, es decir en todos los textos que se ocupan de explicar la práctica. Yakusan sostiene que durante zazen se debe de pensar el no-pensamiento, el cual a su vez consiste en el sin-pensamiento, es decir un estado en el cual la mente ha dejado caer todos los pensamientos y permanece clara, como un cielo sin nubes. “Pensar el no-pensamiento” es distinto de “no pensar el pensamiento”. El segundo significa “no dejar que el pensamiento atraviese la mente”  y es un rechazo consciente de la actividad del pensamiento. El primero, en cambio, es más sutil y más complejo. De hecho admite la actividad pensante, por tanto no es un rechazo, pero esta actividad pensante es una no actividad. En suma, el ser disponible a dejar que que el no-pensamiento atraviese la mente. Es como decir dejar que las no-nubes atraviesen el cielo. La diferencia fundamental reside en el hecho que “pensar el no-pensamiento” no es un rechazo o una negación, sino es aceptar que el no haya pensamiento. La diferencia es profunda porque zazen no es cierre y rechazo, sino un dejar caer.

Este es el estado mental de zazen que aquí y a continuación es repetidamente descrito como “imperturbable”. De hecho zazen da la impresión de la imperturbabilidad, pero aquello que Dōgen dice respecto al estado mental, el “sin-pensamiento”, refuerza esta imagen. Por otra parte, retorna a la mente lo que se dice en el
Zazengi, en el que se recomienda dejar aparte todas las preocupaciones cotidianas cuando nos sentamos en zazen, que precisamente no debe de ser disturbado por pensamientos y preocupaciones. 


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Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001

Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Internet
 

jueves, 3 de junio de 2010

Comprender el Shobogenzo 3. Análisis del Genjo Koan. Gudo Nishijima

El último texto de la trilogía de artículos que componen el texto del maestro Gudo Wafu Nishijima “Comprender el Shobogenzo”, se denomina “Análisis del Genjo Koan”, en el cual el maestro Nishijima aborda este texto desde su concepción general del budismo, o en otras palabras de la adecuación de este mensaje al pensamiento contemporaneo, que Nishijma denomina “Tres visiones (o tres filosofías) y una Realidad”.

Nishijima a lo largo de estos tres artículos nos ofrece una inestimable ayuda para penetrar en la obra fundamental del maestro Dogen, el Shobogenzo, obra por desgracia escasamente conocida en occidente, incluso entre aquellos que se sienten cercanos a la escuela que se desarrolló en Japón a partir de él. Esto, además de por la dificultad intrinseca de la obra de Dogen en si misma, deriva de la inaccesibilidad para los lectores hispanohablantes del texto completo de esta obra de Dogen. Luis Díaz, un discípulo chileno de Nishijima, a emprendido casi en solitario la colosal tarea de traducir el Sohobogenzo integralmente al español, a partir de la adaptación al japonés moderno y al ingles realizada por el propio Nishijima. De este encomiable trabajo podemos disfrutar ya del primero de los cuatro tomos en los que está previsto se publique el Shobogenzo integral en español (Disponible aquí).

El Genjo Koan, es uno de los capítulos fundamentales del Shobogenzo y, como el mismo Nishijima nos indica, un excelente introducción y un resumen del resto de la obra. La comprensión que el maestro Nishijima nos ofrece en relación al budismo y su esfuerzo para exponerlo en términos contemporaneos son de una profundidad y de una pertinencia fundamentales.

Anteriormente ya se ofreció en este blog el primero de estos tres artículos (Para acceder a este artículo pulsar aquí). En el presente texto, previamente al análisis del Genjo Koan, Nishijima nos ofrece el texto completo mismo del Genjo Koan de Dogen. Los números que aparecen junto a los párrafos del Genjo Koan corresponden a la numeración que aparece en la traducción  del Shobogenzo al Japones moderno establecida por Nishijima; los dejo tal cual están pues en el anáisis de Nishijima que se publicará después se hace referencia a esta numeración.

Dada la extensión del artículo las limitaciones de blogger obligan a dividirlo en dos partes. En esta primera parte, tras un corta introducción, Nishijima nos ofrece el texto completo del Genjo Koan. En los próximos días colgaré  el resto del artículo, con análisis que Nishijima realiza a partir del texto.

Puesto que este texto, como algunos otros que aparecen en este blog, son de una complejidad y de una longitud considerables, animo a los que por aquí pasen a realizar una lectura pausada del mismo, aunque soy consciente de que el formato blog no es el más apropiado para ello (si los ofrezco así es por que mi impericia informática no me posibilita hacerlo en otro formato, como el de una página web, por ejemplo). Incluso a imprimirlos, si realmente se los quiere trabajar  más profundamente, si no, por favor, no gastar inútilmente papel. En este sentido estoy dispuesto a enviar a quien me lo solicite, en la dirección de correo que aparece en el blog, este u otros textos en formato pdf, mucho más adecuado para su impresión.

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Análisis del Genjô-kôan
El Universo Realizado

Gudo Nishijima

(1ª Parte. El genjo Koan en si)



Genjô significa “realizado”. Kôan es una abreviatura de ko-fu no an-toku, que era un tablón de anuncios sobre el cual eran publicadas las nuevas leyes en la China antigua. Así kôan expresa una ley, o un principio universal. En el Shôbôgenzô genjô-kôan significa la ley realizada del Universo, es decir el Dharma, o el Universo real en si mismo. En este capítulo el maestro Dôgen nos predica el Dharma realizado, o el Universo real en si mismo. Intrínsecamente el budismo es una creencia en el Universo real. Así este capítulo expone las bases fundamentales del budismo. Y es por eso por lo que este capítulo fue colocado en primer lugar en la compilación del Shôbôgenzô en setenta y cinco capítulos. Este hecho subraya su importancia.


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Genjô-kôan
Eihei Dogen


83 En el momento en que todas las cosas y fenómenos son enseñanzas de Buda , entonces hay ilusión y realización, práctica y experiencia, vida y muerte, budas y personas ordinarias. En el momento en que el millón de cosas y fenómenos están separados de nosotros, no hay ni ilusión ni despertar, ni budas ni personas ordinarias, ni vida ni muerte. El Budismo es originalmente trascendente sobre la abundancia y la falta, y es por eso por lo que en realidad hay vida y muerte, ilusión y realización, personas y budas. E incluso si todo esto es verdadero las flores caen, aunque las amemos, y las malas hierbas crecen, aunque las odiemos, y eso es todo


84 Impulsarnos a practicar y experimentar las miríadas de cosas y fenómenos es ilusión. Cuando las miríadas de cosas y fenómenos nos practican y experimentan activamente, eso es realización. Aquellos que realizan totalmente la ilusión son budas. Aquellos que están completamente en la ilusión a propósito de la realización son personas ordinarias. Hay personas que alcanzan una gran realización partiendo de la realización. Hay personas que aumentan su ilusión en medio de la ilusión. Cuando los budas son verdaderamente budas, no tienen necesidad de reconocerse a si mismo como budas. Sin embargo hacen la experiencia del estado de buda, y continúan haciendo la experiencia.


85 Incluso si nos servimos de todo nuestro cuerpo y de todo nuestro espíritu para mirar las formas, e incluso si nos servimos de todo nuestro cuerpo y de todo nuestro espíritu para escuchar los sonidos, percibiéndolos directamente, [nuestra percepción humana] nunca podrá ser como el reflejo de una imagen en un espejo, ni como el agua y la luna. Cuando afirmamos un lado, estamos ciegos del otro.


86 Estudiar el Budismo es estudiarnos a nosotros mismos. Estudiarnos a nosotros mismos es olvidarnos de nosotros mismos. Olvidarnos de nosotros mismos es ser experimentados por las miríadas de cosas y fenómenos. Ser experimentados por las miríadas de cosas y fenómenos es dejar caer nuestro propio cuerpo y espíritu, así como como el cuerpo y el espíritu del mundo exterior. Entonces podemos olvidar el rastro mental de la realización, y mostrar los signos reales de la realización olvidada continuamente, un momento tras otro.


87 Cuando una persona comienza a buscar el Dharma está muy alejada de las fronteras del Dharma. Pero tan pronto como el Dharma es trasmitido de forma autentica a la persona, ella es un ser humano en su propio lugar verdadero. Cuando un hombre iza la vela en un barco y dirige la mirada hacia la costa, puede equivocarse y creer que es la costa la que se mueve. Pero si mantiene los ojos sobre el barco, podrá reconocer que es el barco el que avanza. Así mismo, cuando observamos las miríadas de cosas y fenómenos de un cuerpo y de un espíritu perturbados, creemos equivocadamente que nuestro propio cuerpo y espíritu pueden ser permanentes. Pero si nos familiarizamos con nuestro comportamiento real y volvemos a este sitio concreto, se vuelve claro que las miríadas de cosas y fenómenos son diferentes de nosotros. La leña que se vuelve ceniza, no podrá nunca volverse a convertir en madera. Sin embargo no deberíamos situarnos en la idea de que la ceniza sea su futuro y que la madera sea su pasado. Debemos de reconocer que la leña ocupa su lugar en el universo en tanto que leña, y que tiene su momento pasado y su momento futuro. Y aunque podamos decir que tiene su pasado y su futuro, el momento pasado y el momento futuro están suprimidos. La ceniza existe en su lugar en el Universo en tanto que ceniza y tiene su momento pasado y su momento futuro. Del mismo modo que la leña no puede volver a convertirse nunca en madera después de haberse convertido en ceniza, los seres humanos no pueden revivir tras su muerte. De tal forma que es regla en el Budismo no decir que la vida se trasforma en muerte. Es por esto por lo que hablamos de “sin aparición”. Y esto es la enseñanza budista, tal como está establecido en las prédicas de Buda Gautama, que la muerte no se trasforma en vida. Es por esto por lo que hablamos de “sin desaparición”. La vida es una situación instantánea y la muerte es también una situación instantánea. Es lo mismo, por ejemplo, para el invierno y la primavera. No creemos que el invierno se convierta en primavera, y no decimos que la primavera se convierta en verano.


89 Una persona que obtiene la realización es como la luna que se refleja en el agua: la luna no se moja y el agua no se rompe. Aunque la luz de la luna sea ancha y grande, puede reflejarse en un pie o una pulgada de agua. La luna entera y el cielo completo pueden ser reflejados en una gota de rocío sobre una brizna de hierba o en una única gota de lluvia. La realización no rehace a un hombre, igual que la luna no agujerea el agua. Un hombre no estorba la realización así como una gota de rocío no estorba al cielo y la luna. La profundidad de la realización puede ser la misma que la altura concreta de la luna. Para comprender su duración nos hace falta examinar los cuerpos de agua grandes y pequeños y darse cuenta de las diferentes dimensiones del cielo y de la luna cuando se reflejan en el agua.


90 Cuando el Dharma no ha llenado completamente nuestro cuerpo y espíritu, tenemos la impresión de que el Dharma está presente en nosotros en abundancia. Cuando llena nuestro cuerpo y espíritu, tenemos la impresión de que alguna cosa falta. Por ejemplo, navegando sobre el océano, fuera de la vista de las montañas, cuando miramos alrededor en las cuatro direcciones, el océano tiene el aspecto de ser simplemente redondo, no tiene el aspecto de tener cualquier otra forma. Y sin embargo el gran océano no es ni redondo ni cuadrado y hay otras tantas características en el océano que no se podrá nunca contarlas. Para los peces es como un palacio y para los dioses del cielo es como un collar de perlas . Pero para todo lo que ven nuestros ojos solamente tiene el aspecto de ser redondo. Es igual para todas las cosas en el mundo. El mundo secular y el mundo budista incluyen un gran número de situaciones, pero nosotros no podemos considerarlas y comprenderlas más lejos de lo que nuestros ojos de estudios budistas nos lo permitan. Si entonces queremos conocer la forma en la cual las cosas son naturalmente tenemos que recordar que los océanos y las montañas tienen innumerables características, además de la apariencia cuadrada o redonda, y acordarnos de que hay otros mundos en las cuatro direcciones. Esto no se aplica solo a la periferia: tenemos que recordar que es igual para este sitio, aquí y ahora, así como para una simple gota de agua.


91 Cuando los peces nadan en el agua, aunque continúen nadando, no hay fin del agua. Cuando los pájaros vuelan en el cielo, aunque continúen volando, no hay fin del cielo. Al mismo tiempo peces y pájaros no han abandonado nunca el agua y el cielo. Más usan el agua o el cielo, más les es útil: menos usan del agua o del cielo, menos les es útil. Actuando así cada cual se da cuenta de sus limitaciones en todo momento, y cada uno da saltos en completa libertad en cada sitio ; pero si un pájaro abandona el cielo, morirá a continuación, y si un pez abandona el agua, morirá a continuación. Así podemos concluir que el agua es la vida y que el cielo es la vida; al mismo tiempo, los pájaros son la vida y los peces son la vida; podría ser que la vida sea los pájaros y que sea los peces. Bien podrían haber otras expresiones que vayan incluso más lejos. La existencia de la práctica y de la experiencia, la existencia de su edad misma y de la vida misma puede también ser explicada así. Sin embargo un pájaro o un pez que intentara comprender el agua o el cielo completamente, antes de nadar o de volar, no encontraría nunca su camino o su lugar en el agua o el cielo. Pero cuando se encuentra este sitio aquí y ahora se sigue naturalmente que nuestro comportamiento presente realiza el Universo. Y cuando encontramos un camino concreto aquí y ahora, se sigue naturalmente que nuestro comportamiento presente realiza el Universo. Este camino y este sitio existen en tanto que realidad por que no son grandes ni pequeños, porque no tienen relación con nosotros o con el mundo exterior y porque no existen ya y no aparecen en el presente. Así mismo, si una persona practica y experimenta el Budismo, cuando recibe una enseñanza, realiza exactamente esta única enseñanza y cuando encuentra una oportunidad para actuar realiza exactamente esta acción. Aquí está el estado en el cual el sitio existe y la vía es realizada, y es por esto por lo que nosotros no podemos reconocer claramente donde se encuentran el sitio y la vía – porque un reconocimiento así y la perfecta realización del Budismo aparecen juntos y son experimentados juntos. No creáis que aquello que habéis alcanzado entrará inevitablemente en vuestra propia consciencia y sera reconocido por vuestro intelecto. La experiencia del estado último se realiza e un golpe, pero una cosa mística así no se manifiesta siempre. La realización no está siempre definida.


94 El maestro Ho-tetsu del Monte Mayoku utilizaba un abanico. En ese momento un monje entró y le pregutó: “Se dice que la naturaleza del ayer es estar siempre presente y que no hay lugar que no alcance. ¿Por qué pues el maestro utiliza un abanico?”


El maestro respondió: “Tu no conoce mas que la idea abstracta de que la naturaleza del aire es estar siempre presente, pero no has comprendido el hecho de que no hay ningún lugar que el aire no puede alcanzar”.


El monje dijo: “¿Cual es sentido del principio 'No hay ningún entorno que el aire no pueda alcanzar'?”


A esto el maestro no hizo más que continuar abanicándose.


El monje se prosternó. La verdadera experiencia del dharma budista, el comportamiento vivo de la tradición budista ha comenzado aquí. Alguien que dice que, porque el aire está siempre presente, nosotros no tenemos necesidad de utilizar un abanico, o que incluso cuando no utilicemos un abanico, podemos todavía sentir el aire, no conoce su presencia siempre, y no conoce la naturaleza del aire. Porque la naturaleza del aire es estar siempre presente, el comportamiento de los budistas hace a la Tierra manifestarse como tal, y madura la Vía Láctea en queso delicioso.



Este capítulo ha sido escrito hacia el 15 de agosto del calendario lunar en el primer año de la era Tenpuku (1233), y ha sido ofrecido al discípulo laico Yo Koshu del distrito de Kyushu. Ha sido recopilado en el cuarto año de la era Kencho (1252).

martes, 4 de mayo de 2010

La teoría de las Cuatro Visiones. Gudô Nishijima














Recomiendo como introducción imprescindible a este texto de Gudô Nishijima, en la que este nos brinda su interpretación de las llamadas cuatro nobles verdades, la  lectura del post inmediatamente anterior a este, en la que Éric Rommeluère, heredero Dharma del maestro Nishijima, nos habla sobre este mismo asunto.

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La teoría de las Cuatro Visiones
Gudô Nishijima


La teoría central del Budismo

La teoría budista en un vasto sistema filosófico. Por dicho motivo es imposible sobrevolar el conjunto de sus numerosas teorías en una única conferencia. Me gustaría sin embargo comenzar por explicar la más importante de estas teorías, teoría que está en el centro de todo el pensamiento budista. Se trata de la teoría de las cuatro Visiones, mi interpretación de las palabras sánscritas catvary aryasatyani, que normalmente se traduce como las “Cuatro Nobles Verdades”.


Las Cuatro Nobles Verdades

Las escrituras budistas dicen que, después de que el Buda Gautama alcanzó la verdad, quiso enseñar a los demás lo que había aprendido. Pero antes se preguntó si las personas podrían comprender esta teoría a causa de su complejidad. La tradición nos informa de que un dios del cielo le animó encarecidamente a dar su primer sermón, y así es como empezó, predicó a sus cinco antiguos compañeros de ascetismo. Se nos informa que en esta ocasión predico la Cuatro Nobles Verdades, así como la Vía Media. Es por esta razón por la que pensamos que estas dos enseñanzas son la teoría central del Budismo. Comprenderlas es comprender el núcleo del sistema filosófico budista. Desgraciadamente los contemporáneos que estudian el Budismo no tienen esta suerte, en particular en los países occidentales.


La interpretación tradicional

Tradicionalmente catvary aryasatyani,  o las Cuatro Nobles Verdades, son:

Duhkha-satya : La Verdad del Sufrimiento
Samudaya-satya : La Verdad de los Agregados (El Origen del Sufrimiento)
Nirodha-satya : La Verdad de la Cesación (La Destrucción del Sufrimiento)
Marga-satya : La Verdad de la Vía Correcta

Cuando era adolescente, leí las cuatro nobles verdades en las obras budistas, pero no podía comprender en modo alguno a lo que aludían. Estas cuatro verdades, de las cuales se decía que estaban en el centro mismo del Budismo, se habían convertido para mi en un obstáculo, en un estorbo en mis esfuerzos por estudiar el budismo. Si se miran las escrituras antiguas, por ejemplo el Canon Pâli de la escuela Theravada, se encontrará la explicación tradicional sobre su significado. Estas dicen que la verdad del sufrimiento significa que todas las cosas y todos los acontecimientos en este mundo son sufrimiento; que la verdad de los agregados significa que todo sufrimiento deriva del deseo humano; que la verdad de la dependencia significa que tenemos que destruir nuestros deseos; y que la verdad de la vía correcta significa que, habiendo destruido nuestros , podemos encontrar el camino correcto.

Pero a estas explicaciones no les encontraba un verdadero sentido, a pesar de mis esfuerzos. Si todas las cosas y acontecimientos en este mundo eran sufrimiento, entonces el budismo no  era mejor que cualquier  religión dogmática y pesimista. Si todo el sufrimiento derivaba del deseo humano, entonces el Budismo no podía ser sino una forma de ascetismo. Si destruir todos nuestros deseos era una idea budista, entonces el Budismo sería una religión que proponía lo imposible, pues es absolutamente imposible destruir nuestros deseos. El deseo es el fundamento de nuestra existencia humana.

Además la verdad de la vía vorrecta era explicada por otra parte bajo la forma del noble óctuple sendero: visión adecuada, pensamiento adecuado, palbra adecuada, comportamiento adecuado, medios de existencia adecuados, esfuerzo adecuado, estado físico adecuado y estado de espíritu adecuado. Pero no lograba encontrar relación entre esta cuarta verdad y las tres anteriores.


El Shôbôgenzô y las Cuatro Visiones

A los dieciocho años descubrí un libro llamado  Shôbôgenzô. Había sido escrito en el siglo trece por el fundador de la escuela budista japonesa, que está basada sobre la práctica de Zazen. Su nombre era Maestro Dôgen. En esa época lo encontré casi imposible de leer, y me quedé estupefacto de encontrarme incapaz de comprender un libro escrito en japonés. A pesar de ello tenía el sentimiento de que podía encerrar cosas importantes y preciosas. Ese fue el comienzo de lo que iban a convertirse en cuarenta años de estudio. Cuando por fin he podido comprender el sentido he comprendido claramente por que lo había encontrado durante tanto tiempo tan difícil. El libro está compuesto de numerosas afirmaciones contradictorias, lo que le hace parecer ilógico. Pero, tras numerosas lecturas y relecturas, he encontrado que, de hecho, está construido de una manera muy particular, utiliza un sistema de expresión específico.

El Maestro Dôgen expresa sus ideas a partir de un esquema en cuatro etapas. Explica de entrada el problema desde un punto de vista idealista, es decir una idea que utiliza conceptos abstractos. Después, inmediatamente tras esta primera etapa, explica el mismo problema, pero esta vez a partir de un punto de vista objetivo o material. En otras palabras, da ejemplos concretos y hechos. Después, en la siguiente etapa, todavía explica el problema por tercera vez, en tanto que problema real, es decir, pensando de forma realista. Evidentemente no puede explicar la realidad en la que ocurre el problema con palabras en un libro, se acerca yuxtaponiendo el punto de vista subjetivo que ha presentado antes más el segundo punto de vista objetivo. Sintetiza los dos puntos de vista en una evaluación realista del problema, una síntesis del yo y del mundo exterior. En la etapa final intenta sugerir la sutil e inefable naturaleza de la realidad en si misma, utilizando la forma de los discursos simbólicos, poéticos o figurativos.

El  Shôbôgenzô  está lleno de estas explicaciones en cuatro etapas. Los mismos capítulos se pueden ordenar en cuatro categorías: teórica, objetiva, realista y simbólica, figurativa o poética. El contenido de los capítulos también está dividido de la misma forma, e incluso el contenido de los párrafos individuales sigue el mismo esquema. En general una explicación teórica o subjetiva y una explicación materialista o objetiva del mismo problema siempre serán contradictorias. Igualmente una explicación realista parecerá estar en contradicción con ambos puntos de vista, subjetivo y objetivo. Y la situación real misma es a su vez diferente de la explicación realista ofrecida. De manera que, cuando leemos el Shôbôgenzô, estamos pasmados por lo que parecen ser groseras contradicciones lógicas. Esta es una de las razones por las que el libro es tan difícil de comprender. Tiene el aspecto de estar lleno de ideas conflictivas completamente.

Sin embargo, tras leer y releer el libro del Maestro Dôgen me habitué a esta forma  de pensar las cosas. Discute todos los problemas a partir de tres puntos de vista: subjetivo y teórico; objetivo y material; y realista. A continuación insiste sobre las diferencias entre estos tres puntos de vista y la situación real misma. Utilizando este método puede explicar  la realidad de una situación de forma muy clara y lógica. Cree que la cosa más importante es ver lo que es la realidad en si misma, y al mismo tiempo se da cuenta de hasta que punto es imposible servirse para ello de la palabra escrita.

De manera que este esquema o sistema lógico único es la forma que tiene el Maestro Dôgen de sugerirnos lo que es la realidad. Creo que el método del Maestro Dôgen es de hecho una forma muy realista de exponer la realidad. Encuentro que las ideas del Maestro Dôgen son muy realistas y encuentro también que el Budismo es una religión de la realidad.

Me acordé a continuación de las Cuatro Nobles Verdades, que me habían abatido tanto. No podía impedir ver un vínculo entre el esquema en cuatro fases de las obras del Maestro Dôgen y las Cuatro Nobles Verdades. Después me puse a pensar que era posible que la mayor contradicción que el Buda Gautama había tenido en su pensamiento debía haber estado entre: el pensamiento subjetivo, idealista, de la religión tradicional de la India; y las filosofías materialistas de los seis grandes filósofos, que eran populares en la India de su época.

Pensé pues que la solución del Buda Gautama a esta contradicción había sido este descubrimiento de que vivimos de hecho en la realidad. No, tal como tienden a creer los idealistas, en un mundo de ideas; o, tal como lo piensan los materialistas, en un mundo de materia objetiva exclusivamente. El Buda Gautama ha establecido su propia filosofía sobre el hecho de que nosotros vivimos en el vivaz mundo de la existencia momentánea, en el mundo real mismo. Pero expresar este mundo real en palabras es imposible. Es por ello por lo que ha utilizado un método que reunía los dos fundamentales puntos de vista de vista filosóficos en un todo sintético. El sistema filosófico que ha construido así es el sistema filosófico budista. Pero al mismo tiempo se dio cuenta de que la filosofía no es la realidad, no es más que una discusión sobre la naturaleza de la realidad. Necesitaba un método gracias al cual las personas pudieran ver directamente lo que es la naturaleza de la realidad. Este método es zazen, práctica que ya era tradicional en India desde tiempos muy antiguos. El Buda Gautama descubrió que cuando nos sentamos en esta postura tradicional, en calma, podemos ver directamente qué es la realidad. Recomendó pues, a sus discípulos, practicarlo todos los días.

Es así como encontré mi nueva interpretación de las Cuatro Nobles Verdades, me dije que duhkha-satya, o la verdad del sufrimiento, era la antigua forma hindú de expresar la filosofía idealista. Cuando estamos llenos de ideales, y ansiosos por realizar estos ideales, invariablemente sufrimos por nuestra incapacidad de realizarlos.

Me dije que samudaya-satya, o la verdad de los Agregados, podía de hecho reenviar a los agregados de paramanu, la palabra sánscrita para la más pequeña partícula de materia de la existencia – el átomo. La Verdad de los Agregados remitiría pues a una primitiva ciencia de la materia, la filosofía materialista tal como existía en esa época.

He interpretado a continuación  nirodha-satya, la Verdad de la Cesación, en tanto que síntesis dialéctica, negación del idealismo y del materialismo.

En un último nivel la filosofías no pueden nunca ser la realidad misma, el Buda Gautama ha constatado este hecho. Es así que marga-satya, la Verdad de la Vía Correcta, es su recomendación de practicar zazen.

De ahí mi interpretación, que da cuatro verdades: el idealismo, el materialismo, el realismo y la realidad en si misma. Esta cuádruple estructura fundamental es de gran importancia si se quiere comprender la teoría budista. El Buda Gautama creía que el idealismo es el pensamiento humano en su primer estadio, fundado sobre un punto de vista subjetivo. Pero en reacción a este primer estadio naturalmente apareció el pensamiento materialista. Estos dos puntos de vista están siempre en conflicto, lo cual se puede ver en acción en todos los países del mundo civilizado. El Buda Gautama ha establecido la religión del Budismo para trascender tanto el pensamiento idealista como el pensamiento materialista. El Budismo sintetiza el punto de vista idealista con el punto de vista materialista, con el fin de obtener el punto de vista realista. Recomienda por tanto que practiquemos zazen, con el fin de realizar esa síntesis así como realizar el Budismo.

Creo que esta serie de puntos de vista filosóficos, es decir; idealismo, materialismo, realismo y realidad, representan la teoría más importante del Budismo; teoría que, en cualquier parte del mundo, todos pueden utilizar con el fin de observar y regular sus vidas y su papel en la sociedad.

Un ejemplo concreto de idealismo sería una persona que siempre sufre de la frustración que le causa su incapacidad para alcanzar sus ideales. Un materialista sufre de su incapacidad de encontrar un sentido cualquiera a su vida, más allá de los placeres de los sentidos. Se puede decir que el idealista haría mejor en estudiar el mundo que le rodea por medio de sus sentidos y que el materialista se beneficiaría de convertirse en un poco idealista. De esta forma ambos pueden encontrar una síntesis entre los dos estados, lo cual es el el estado budista. Cuando las personas reencuentran la actitud realista frente a la vida que les propone el Budismo pueden sentir, actuar y vivir de manera realista. Esto volverá sus vidas más satisfactorias que la vida de un idealista o de un materialista.

En el dominio de la ciencia el Budismo cree en la armonía entre ciencia y religión. Hasta el fin de la Edad Media la creencia en las religiones espirituales se hizo cada vez más fuerte. Pero, en la época moderna, la creencia en las religiones espirituales se ha convertido en cada vez más débil, vencida por los descubrimientos de la moderna ciencia. No se trata de una situación estable. Evidentemente el conocimiento científico es vital para nuestras vidas. Pero no debe llevarnos a negar lo que todavía debe ser descubierto por la ciencia. La mayoría de las personas no evalúan bien este hecho, creen que es inconsistente creer tanto en la ciencia como en la religión.

El Budismo nos aporta una excelente solución a este problema. En la teoría budista de las Cuatro Visiones la religión espiritual es la primera etapa en el progreso del pensamiento humano y la ciencia es la segunda etapa. En el dominio del pensamiento intelectual estas dos etapas son fundamentalmente contradictorias. Pero el Budismo dice que esta etapas no son mas que los rostros de una única e idéntica realidad. No hay ninguna razón fundamental para que un científico no pueda también creer en una religión. El punto de vista budista es que las personas deben buscar una nueva religión que no sea contradictoria con el conocimiento científico. Si se consideran las cosas de forma realista es posible encontrar una creencia que sintetice la religión espiritual y la verdad científica. Esta creencia es una nueva religión. Para establecer esta nueva religión practicamos zazen.

En el trascurrir de nuestra vida cotidiana la Cuatro Visiones pueden ser una gran ayuda para resolver los verdaderos problemas. Por ejemplo, supongamos que en tanto que hombre de negocios deseo construir una nueva fábrica. Si primero estudio el proyecto sobre una base teórica, a partir de informes de otros y de libros de referencia, obtendré una imagen; una imagen ideal de mi fábrica tal como yo la deseo. Si quiero seguir adelante y construir la fábrica únicamente sobre la base de esa idea, iré probablemente al fracaso. Eso es por que nuestra imagen ideal de lo que queremos no corresponde  a la situación real.

Debemos pasar a una consideración más práctica y objetiva de los problemas en cuestión. ¿Cuanto costará el terreno? ¿Qué sucederá con el suministro de agua y electricidad? ¿Cómo está el mercado de trabajo en ese lugar? ¿Cual es la media de los salarios en esa zona? ¿Cómo se puede obtener un capital suficiente? Las respuestas a estas cuestiones prácticas nos darán un marco mas realista de nuestro proyecto.

Con nuestra imagen podemos anticiparnos con el fin de obtener un plan de acción realista,una síntesis de otra idea de partida y de nuestra búsqueda concreta. Nuestro plan de acción puede estar muy alejado de de nuestra idea de partida. Pero este es probablemente el plan que tiene más posibilidades de funcionar en la práctica. Al mismo tiempo esto no es más que un plan, todavía no es la fabrica misma.

Finalmente hemos de actuar, hace falta que avancemos y que comencemos a construir la fábrica. Cuando lo hacemos, descubrimos que el trabajo real cotidiano es totalmente diferente de nuestros proyectos y encontramos numerosos problemas imprevistos. Eso sucede porque nuestro proyecto cuidadosamente preparado todavía pertenece al área del pensamiento. La fábrica que construimos pertenece al mundo real. En el mundo real hace falta que pasemos por numerosas pruebas y numerosos problemas. Y es a través de estas pruebas y de estos errores como surge lentamente la fábrica desde la tierra. La serie de etapas de este proyecto, la fase idealista, la etapa objetiva, la etapa de la planificación y la etapa práctica en si siempre nos la encontramos en la vida cotidiana.

Cuando reconocemos la necesidad de esta serie de etapas en nuestro pensamiento, podemos generalmente salir adelante. En tanto que no tomen conciencia de esta progresión a través de los cuatro estadios, los idealistas se quedarán paralizados a causa de sus fuertes ideales, a menudo heroicos. Aquellos que son demasiado objetivos, sin ideales, también se quedarán paralizados porque su análisis objetivo de todas las trampas posibles les volverá demasiado precavidos. Pueden dudar por temor al fracaso. Unos son demasiado valientes, demasiado idealistas. Otros son demasiado timoratos, demasiado objetivos.  Es para evitar ser demasiado valientes o demasiado timoratos que practicamos zazen.

En el Shôbôgenzô el Maestro Dôgen dice: “Practicar zazen es la totalidad del Budismo, y el Budismo no es más que la práctica de zazen”. De manera que, desde el punto de vista último, la práctica de zazen es el fin de nuestras vidas. Zazen no es únicamente una forma de encontrar el éxito en nuestras vidas, es el despertar mismo. Practicar zazen es nuestra salvación. La práctica de zazen nos permite reunir a nuestros ideales, nuestros objetivos y nuestros planes realistas en un todo sintético.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Zazen sin ganar nada, Issho Fujita

¿Para qué sirve zazen?. Ante esta pregunta Kodo Sawaki respondía que zazen no sirve para nada. Su finalidad no es servir para algo, conseguir alguna cosa, sino practicar y profundizar el despertar. Practicar zazen es practicar el despertar en si mismo, nada le falta ni nada le sobra. Issho Fujita, heredero del dharma de Koho Watanabe (séptimo abad de Antaiji y segundo después de Kodo Sawaki) profundiza en este texto sobre el sentido de esta desconcertante propuesta consistente en simplemente sentarse sin hacer nada más.

(Este artículo es una traducción de la traducción al francés, publicada en La demeure sans limites, del texto original de Issho Fujita)

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Zazen sin ganar nada
Issho Fujita

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“El mundo en su totalidad no está nunca escondido” - los miles de cosas que aparecen claramente frente a nosotros son en si mismas la manifestación completa del Yo original, esto es lo que expresa el Maestro Dôgen con Genjokoan. Este término expresa la enseñanza de la naturaleza absoluta de la realidad, lo creamos o no, se practique o no, cualesquiera que sean nuestras circunstancias personales. No es pues cualquier cosa “lejana” que alcanzaremos por un esfuerzo humano que implique fe y práctica. Sino es más bien en otro sentido: por que fe y práctica son ya la actividad humana al interior de la realidad, es ya alguna cosa “íntima”, “próxima”.

Sin embargo mientras vivamos sobrecargados por nuestros pensamientos y nuestras emociones nunca será posible tener fe en este “presente absolutamente perfecto”. Estamos todos creando, por estos pensamientos y emociones, la impresión de que hay alguna cosa que sobra o alguna cosa que falta. Miramos siempre este presente imperfecto con dudas: “¿Verdaderamente está  bien así?” y no podemos estar tranquilos. Y hacemos esfuerzos, poco a poco o explosivamente, para atrapar la “perfección”, pasando nuestra vida con miedo, bien de no tener aquello que se desea, bien de perder lo que se ha obtenido. Desgraciadamente, a pesar de todos nuestros esfuerzos, incluso manipulando o desarrollando nuestros pensamientos y emociones, nunca será posible alcanzar de esta manera el “presente absolutamente perfecto”.

Esta realidad de la “verdadera forma de todas las cosas”, el “mundo en su totalidad que no ha estado nunca escondido”, este Genjokoan no puede ser atrapado ni con el pensamiento, ni con la emoción. La lucha en sí del espíritu que busca ganar algo nos impide experimentar este gran secreto abierto. No es sino cuando estamos tan solo sentados, habiendo abandonado la persecución de ideas imaginarias que hemos construido en nuestra cabeza a propósito de esa “perfección”, que es posible reencontrar el presente, en el cual, desde el principio, no hay nada de menos, ni nada de más. Esto es por lo cual la expresión “la forma verdadera de todas las cosas” indica simultáneamente la “realidad” y el problema o el tema que debemos practicar y verificar. Abandonar este espíritu que busca la ganancia es una condición absoluta para que uno mismo sea capaz de abrirse y abandonarse completamente al presente, y para que el presente pueda impregnar a uno mismo abundantemente y sin limite. Decir “impregnar” no significa que esto sea la llegada de alguna cosa nueva. Sino que esto es realizar lo viviente, un yo interconectado con todos los seres. Zazen no es un proceso que apunta a obtener algo sino una práctica: ¿cómo dejar al sí mismo estar presente ahora? - lo cual es completamente diferente a la vez en su calidad y en su dimensión. “Nada que ganar”: se puede decir que esta es una expresión que ayuda a clarificar que zazen no es una actividad de la cual su resultado sería “ganar” alguna cosa. No es para tener, sino para ser.

Cuando oímos que zazen es únicamente “sentarse sin buscar nada” hay seguramente entre nosotros quien piensa: “¡Cómo!, ¿Una cosa así de simple? Es una perdida de tiempo y energía hacer eso. Solo una persona perezosa e inútil podría perder tiempo en ello”.

Dicho de otra manera, se puede comprender “Nada que ganar” como una situación sin ningún premio, sin ningún valor, de forma que zazen se parecería a “un gato que duerme al sol en el balcón”... Sin duda la crítica mencionada aquí proviene de este tipo de comprensión de zazen.

En realidad zazen sin ganar nada se parece más bien a “un dragón que se acerca al agua, un tigre que retoza en la montaña” (Fukanzazengi). Si este tipo de impulso, de vida y de entusiasmo no llena el cuerpo y el espíritu, entonces este no será ese tipo de zazen. En el zazen sin ganar nada lo importante se coloca sobre el momento, aquí donde se está, no sobre lo que habéis ganado al final. En otros términos, es un proceso, no un resultado. Así pues cada momento es importante, exactamente tan importante como otro momento y ningún momento puede ser obviado. Es porque no hay nada que haya que ganar que es requerida una diligencia continua. Cuando esta diligencia desaparece el espíritu vuelve al espíritu de provecho, o a la negligencia, o a la pereza, y la sentada bien derecha sin ganar nada va a derrumbarse. Así, esta práctica sin espíritu de provecho es la cosa más pura y más simple, ¡y sin embargo no es nunca simple! Se podría decir que no hay nada más difícil.

El tiempo pasado en sentarse sin ganar nada y sin “hacer” nada puede parecer en términos de mercado tiempo malgastado, pues ninguna cosa es producida. Sin embargo, como hemos dicho al principio, es ahí cuando uno mismo puede encontrar la perfección absoluta del presente, que va a impregnar a uno mismo – y no hay regalo más grande. Zazen no es para las personas perezosas que vuelven la espalda al mundo. Es una cosa recomendada a todos, occidentales o asiáticos, hombres o mujeres, de cualquier edad, pues la perfección absoluta del presente está siempre aquí. El perfecto momento despierto presente suscita el perfecto momento presente siguiente: al interior de este momento está incluido el vigor, la energía que va a inducir el momento siguiente. No suscita el momento siguiente por que sea imperfecto y vaya hacia la perfección, sino más bien por que es una energía sin cesar renovada.