viernes, 9 de enero de 2015

[El papel de] La fe en el campo de batalla. Brian Victoria


Con frecuencia se suele pensar, y es posible que aun más en occidente, que el budismo en tanto que religión organizada-institucionalizada es y ha sido siempre una religión alejada de cualquier tipo de violencia. Sin embargo esto no es así. Hace ya algunos años fue publicado el libro “Zen at war”, cuyo autor, el americano Brian Victoria es, además de profesor titular en el Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad australiana de Adelaida, un monje zen formado en Eiheiji, el templo madre de la escuela soto, así como en la universidad budista de Komazawa de Tokio, universidad en la que siguen sus estudios académicos superiores una buena parte de los sacerdotes japoneses de dicha escuela.

En su libro,
todavía no traducido al castellano, Brian Victoria analiza la estrecha relación que ha mantenido el budismo japones con el nacionalismo militarista japones, centrándose  especialmente en la primera y la segunda guerra mundiales. 

Si bien en su libro nos muestra esta aberrante relación no solo desde la perspectiva de la escuela soto, sino también desde los seguidores de la escuela Rinzai, de la Tierra pura, del
budismo Shin y de la históricamente más reciente  escuela Sambo Kyodan; por afinidad personal, y puede que también de bastante de los lectores de este blog, he preferido extraer y traducir aquellos pasajes relacionados con la figura del monje soto zen Kodo Sawaki, cuya influencia no solo se circunscribe a Japón sino también a occidente, ya que  una gran mayoría de aquellos que hemos llegados a la practica de zazen, tanto en Europa como en América, ha sido a través de la influencia de algunos de sus numerosos seguidores y discípulos.
 
El absurdo y terrible atentado recientemente cometido contra los redactores del semanario humorístico Charlie Hebdo, realizado por motivos supuestamente religiosos, me ha animado ha publicar estos fragmentos. El uso perverso de un argumentario religioso para cometerlos no solo está detrás de quienes han cometido dichos atentados sino que es también parte de nuestra herencia, como cristianos primero, y como budistas después. Olvidar esto, no mantener una mirada crítica sobre nuestro propio pasado, es contribuir a la perpetuación -en nosotros y en el mundo- de esta y otras perversiones cometidas en nombre de la religión.



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La fe en el campo de batalla

Brian Victoria  


Fue en los campos de batalla de la guerra ruso-japonesa donde tomó forma un aspecto del budismo nipón que iba a convertirse en el transcurso de los años sucesivos en uno de sus rasgos más característicos: la reivindicación de un estrecho lazo entre la fe budista de los soldados y sus proezas militares. […]

[…] El zen también ha desempaño su papel en este sentido, un papel que se perfila ya en los recuerdos de Kôdô Sawaki (1880-1965), uno de los más célebres maestros y especialistas modernos del zen soto japonés. Muchos practicantes occidentales conocen a Kôdô como fundador de Antaiji, un centro de práctica del zen usado por los laicos situado en Kyoto [desplazado actualmente a una zona montañosa, en el norte de la provincia de Hyôgo, n.d.t.] A los lectores franceses, puede que Kôdô les sea más conocido en  tanto que maestro reivindicado por Taishen Deshimaru (1914-1982), fundador de la Asociación Zen Internacional (AZI), cuya sede está en París.

Kôdô recibió la ordenación de monje zen a la edad de dieciséis años. Tres años más tarde, mientras  seguía con su formación monástica, fue incorporado a la armada imperial en la que sirvió durante más de seis años, de 1900 a 1906, en tanto que suboficial y jefe de escuadra. En 1904, cuando estalló la guerra ruso-japonesa, Kôdô fue enviado al frente. En una obra titulada Sawaki Kôdô kikigaki (Recuerdos de Kôdô Sawaki), cuenta la siguiente escena:

Mis camaradas y yo no atiborramos a matar. Así pues durante la batalla del templo de Baolisi  perseguí a nuestro enemigos hasta un agujero en el que pude abatirles con gran eficacia. Al ver esto, mi comandante de compañía pidió que se me diera una condecoración, pero esto nunca sucedió.

Kôdô menciona también una conversación sobre él entre sus camaradas:

- ¿Quién diablos es este tipo?
- Simplemente un monje zen
- Ya veo. Exactamente es lo que se espera de un monje zen. Un hombre que tiene agallas.

Puede ser que esta breve conversación nos ofrezca la primera referencia moderna a la eficacia del zen sobre el campo de batalla. De nuevo es Kôdô quién habla en estos términos de su experiencia en el frente:

Una vez que el combate terminó, yo tuve la oportunidad de reflexionar tranquilamente en mi propia conducta. Me di entonces cuenta de que aunque yo no tuviese igual en tanto que persona temeraria eso no sobrepasaba la grandeza de Mori no Ishimatsu, Kunisada Chûji y otros forajidos y campeones de los oprimidos. En tanto que discípulo del maestro zen Dôgen, en cambio yo no daba todavía la talla […] Me había comportado como esas personas que, incluso si sacrificaban su vida, buscaban algo a cambio […], dicho de otra manera como aquellos que desean tanto la celebridad, o una medalla militar a título póstumo, que están dispuestos a sacrificar su propia vida para obtenerlas. Una actitud así no tiene nada que ver con el hecho de estar liberado de la vida y de la muerte.
Estas personas habían simplemente reemplazado una cosa por otra, un bulto por otro. Sacrificando su vida buscaban el honor y el renombre para si mismos. Esto no era sino la substitución de una cosa por otra. Sacrificando su vida, buscaban el honor y el renombre para ellos mismos. Incluso si habían logrado obtener aquello que ellos querían, me pregunto si esto le habrá aportado satisfacción. Sea como sea es lo que se identifica en el budismo como el estado de las personas que son prisioneras para siempre del mundo del deseo.
Lo que se puede decir es que la liberación de la vida y de la muerte consiste en renunciar, no a la vida física sino al deseo. Existen diferentes tipos de deseos, entre los que están el deseo de ser célebre y el deseo de se rico. Pero renunciar al deseo quiere decir renunciar al deseo bajo todas sus formas. La religión reside en la renuncia a todas las formas de deseo. Es ahí donde se encuentra la vía. Es ahí donde se encuentra el despertar […]
Formulado desde el ángulo de la armada japonesa se trata de un dominio en el que, allí donde va la bandera de nuestra armada, no hay prueba demasiado grande que superar, no hay enemigos demasiado numerosos. Es lo que se llama invocar el poder de la bandera militar. Abandonar el cuerpo bajo la bandera militar muestra verdadera abnegación.

El comienzo del anterior pasaje podría dejar pensar que Kôdô se reprocha el haber participado en la guerra ruso-japonesa, pero, observándolo más de cerca, nos damos cuenta de que no es ese el caso. Lejos de mostrar el menor remordimiento por el gran número de enemigos que ha matado, Kôdô se acusa de haber hecho esto anhelando “el honor y la fama”, lo que prueba que permanecía prisionero del mundo del deseo, que es opuesto al del despertar. No es haber matado seres humanos lo que le molestaba, sino no haber conseguido matarlos (y morir si era preciso) en un espíritu de total abnegación.

Además de esto, cuando Kôdô habla de “invocar el poder de la bandera militar” es importante saber que recurre a una terminología normalmente asociada a Avalokiteshvara, el Bodhisattva de la compasión. El célebre Kannon gyô (sutra de Avalokiteshvara) constantemente vuelve sobre la idea de que podemos salvarnos de una multitud de desastres y calamidades “invocando el poder de Avalokiteshvara” (nenpi Kannon riki). En el último párrafo de la cita anterior, Kôdô se contenta con remplazar Avalokiteshvara por la bandera del regimiento, objeto sagrado al parecer confiado a este último por el emperador en persona. De esta forma, invocando el poder de la bandera volvemos a invocar el poder del emperador para obtener la victoria. Esta fraseología, que pertenece propiamente a Kôdô, muestra hasta que punto asociaba el zen al emperador y a la armada imperial.

A pesar de que Kôdô nunca mas ha combatido, continuó defendiendo la unidad del zen y de la guerra con una indefectible constancia. Dan fe de ello, entre otras cosas, las funciones que él ha ocupado a partir de 1939 en una comisión oficial encargada de la promoción de las artes marciales entre los escolares japoneses en el marco de la preparación al servicio militar. Por otra parte, él se dirigió en 1941 y 1942 al estado fantoche de Manchukuo, en el norte de China, para dar “enseñanzas sobre el Dharma” a los soldados y a los civiles japoneses que estaban allí acampadas. El sostén de Kôdô al esfuerzo de guerra no pasó desapercibido, puesto que el 3 de noviembre de 1943 la Oficina de condecoraciones le envió una cantidad de dinero como recompensa.

Si bien no se ha guardado rastro de las enseñanzas de Kôdô en Manchukuo, un artículo aparecido en 1942 en la revista Daihôrin titulado “De la verdadera significación de los preceptos zen” (Zenkai hongi o kataru, K Sawaki. Daihôrin, enero 1942) permite adivinar el tono, si no el contenido. Podemos leer allí:

El Sutra del Loto dice que “los Tres Mundos [del deseo, de la forma y de lo sin forma] son mi propia existencia y todos los seres sensibles son mis hijos”. Desde ese punto de vista todos los seres, tanto amigos como enemigos, son mis hijos. Mis superiores son mi propia existencia y mis subordinados también. Idéntica consideración vale para Japón y el mundo. Siendo así es justo castigar a las personas que alteran el orden público Se mate o no se mate, el precepto prohibiendo matar [está preservado]. Es el precepto quién blande el sable. Es el precepto el que arroja la bomba. He aquí porqué debéis esforzaros en estudiar y practicar este precepto. [Las itálicas son del autor]

La idea aquí avanzada por Kôdô, según la cual el acto de matar y de lanzar bombas es independiente de la voluntad del individuo que las realiza, se volvió muy popular entre los adeptos del zen, particularmente en D.T. Suzuki. Y, por tanto, si estas violencias son cometidas sin intervención de la voluntad, no puede haber ni decisión ni responsabilidad personal. Está permitido decir en ese caso que el zen “trasciende verdaderamente la razón”.

En cualquier caso, Kôdô Sawaki a llegado hasta sostener en mayo de 1944 que era el maestro Dôgen, fundador del zen soto en Japón en el siglo XVIII, al que le correspondía el mérito de haber sido el primero en enseñar la actitud mental que convenía a los soldados de la armada imperial. He aquí lo que ha dicho al respecto:

El maestro Dôgen a dicho que debe rechazarse el yo. Ha enseñado que debe de practicarse tranquilamente olvidándose de sí mismo. Ha expresado esto con estas palabras en el capítulo “Vida y muerte” (Shoji) del Shôbôgenzo (Tesoro de la esencia de la verdadera ley): “Rechazad simplemente el cuerpo y el espíritu y proyectaros en el reino de Buda. El Buda os servirá de guía y si seguís los consejos que el os da, os liberaréis de la vida y de la muerte y os convertiréis en un Buda sin tener necesidad de molestaros a vosotros mismos física o mentalmente.” Formulado de otra forma esto quiere decir que hay que obedecer las ordenes de los superiores sea cual sea su contenido. Haciendo esto os convertís inmediatamente en fieles servidores del emperador y en perfectos soldados. [Las itálicas son del autor.]

Sabiendo que Kôdô tenía ya sesenta y cinco años cuando escribió estas líneas se está, como poco, lleno de admiración por la constancia de sus esfuerzos destinados a servirse del zen para crear un “perfecto soldado” sin ego.

[…] La secta soto del zen ha comenzado a abordar algunas de las numerosas cuestiones que plantea la historia reciente de sus relaciones con el Estado y el militarismo japonés. Esta tarea prosigue hoy todavía a través de los trabajos de investigadores de la Universidad de Komazawa como Hakamaya Noriaki (nacido en 1943) y Matsumoto Shirô (nacido en 1950). Igual que Ichikawa Hakugen antes que ellos, estos dos investigadores se dedican a un examen en profundidad de los aspectos doctrinales del zen que pueden estar en el origen de su sostén al militarismo japonés o por lo menos a ayudar a comprenderlo. […]

Hakamaya también a señalado con el dedo los maestros zen que han sostenido las empresas militares de Japón. He aquí lo que dice de Kôdô Sawaki, del que los escritos de tiempos de guerra ya nos son conocidos:

Cuando se toma consciencia de la llamada de Kôdô a “invocar el poder del emperador, invocar el poder de la bandera militar”, eso basta para producir escalofríos en la espalda […] No solamente Sawaki no era budista, sino que se ha levantado en armas contra el mismo [maestro del zen soto] Dôgen.

La crítica es todavía más fuerte en tanto que ella emana de un investigador perteneciente a la secta soto, la cual, en su conjunto, hoy todavía continúa considerando a Kôdô como uno de los grandes maestros zen del siglo XX. Pero Hakamaya está animado por la convicción de que los budistas deben “establecer una demarcación clara entre las enseñanzas conformes al budismo y aquellas que le son contrarias”.



Brian Victoria. The Zen at war


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Extractos traducidos por Roberto Poveda Anadón, a partir de la versión francesa: Brian Victoria, Le Zen en guerre 1868-1945, Paris, Éditions du Seuil, 2001.

Fotografía:  Internet (El monje portador del kyosaku es Shunryu Suzuki, dirigiendo una sesión de zazen en Rinso-in durante la guerra del Pacífico. Actualmente Rinso-in es un centro de formación soto para extranjeros).

18 comentarios :

  1. Sin ningún paliativo, la defensa o la justificación de la violencia desde una posición religiosa es una aberración. El tiempo permitirá que en Europa los practicantes zen podamos separar la paja del grano.

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  2. Muchas gracias Sr. Poveda. Excelentes, ajustados extractos.
    La generalización de toda clase de conflictos armados en nuestro presente histórico hace necesarísima su reflexión comprometida desde el Budismo. La violencia y su institucionalidad son un fenómeno real. Y tentador; hemos de pensar en su poder sobre las mentes juveniles.

    Liliana

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  3. Un texto apasionante, Roberto, gracias por traerlo, que en cierta manera sí que conecta con el cuento de mi blog. Un abrazo

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  4. Tremendo y escalofriante texto. Llevo tiempo queriendo leer el libro completo y seguro que en breve me pondré con ello.
    No obstante, al hilo de este fragmento me surgen algunas dudas que quisiera compartir contigo, Roberto, y con el resto de participantes.
    Antes que nada me gustaría advertir que a pesar de lo polémicas, pero pertinentes preguntas, quisiera que no hubiera confusión ni malentendidos y que hechos como los cometidos por K. Sawaki o como los atentados acaecidos en Paris la semana pasada son absolutamente deleznables y aborrecibles sin excepción.
    Dicho esto, me meto en harina.

    Creo que la principal cuestión que se trata al hacer de éste tipo de revisionismos o reflexiones críticas sobre el budismo y otras religiones, sobrevuelan a nivel personal, es la decepción consiguiente a nuestras expectativas al no conseguir lo que esperábamos de una religión, sea el budismo o sea la que sea, o, mejor aún, de una práctica como el zen u otras similares.

    Son nuestras expectativas, ocidentales y contemporáneas la herramienta adecuada para entender religiones como el budismo propias de otras latitudes y otras épocas?
    Una vez que entendemos y conocemos el budismo a través del estudio y, sobre todo, a través de su práctica, juzgamos esos errores como propios y exclusivos de una religión o corresponden a la ignorancia y la codicia de un corazón extraviado?
    Los errores de K. Sawaki, al igual que los de otros muchos maestros en Occidente, son olvidables aunque sean justificables o tiran por tierra toda su práctica por muy consolidada que estuvies y por muy buena que fuera su comprensión? Deberían sus discípulos perdonar por encima de todo o eso queda al margen de la compasión budista?
    Cómo es posible que B. Victoria hable de remordimiento? Existe la culpabilidad en el budismo? Habló Buddha de ello? Dónde y qué dijo exactamente
    Entiende el budismo hoy que el prurito intelectual que posee de una reflexión constante, actualizada y personal sobre la realidad no lo preserva de semejantes atrocidades?
    Podemos pensar que sí cuando hasta una persona de la talla de MYM propone una superación del monoteísmo como receta para superar las
    atrocidades cometidas en París, olvidando así que personas como la madre Teresa o San Francisco, por poner solo dos ejemplos conocidos,fueron tan ejemplares como monoteístas?
    Se trata de entonar un "mea culpa" desde una perspectiva religiosa o de
    arrimar el ascua a su sardina?
    Puestos a pensar en alternativas y superaciones, es el budismo la mejor alternativa para un laico occidental, o es una vieja y sabia semilla oriental con la que plantar un nuevo árbol en occidente, pero ya como religión absolutamente distinta al budismo?
    Con qué dificultades se enfrenta el practicante laico de hoy como pionero ante estas cuestiones?
    Se enroca tras una orientalmente oscura tradición como incomprensible
    para sus contemporáneos o hace más de lo que puede por ayudar y transmitir a los demás el dharma como buen practicante?
    Esas dificultades son una excusa que acaba estancando la practica o son la puerta que nos conduce a una abnegación total como la de Kodo Sawaki?

    Espero gustoso leer vuestras respuestas.

    Un abrazo,
    Radamantis

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    Respuestas
    1. No pretendo con la traducción de los fragmentos relativos a K. Sawaki del libro de Brian Victoria descalificar a ninguna religión (ni al budismo, ni a las religiones del libro: cristianismo, judaísmo e islam, ni a ninguna otra). Ni creo que tampoco sea esa la posición de MYM, ni de JF, como tampoco la de "arrimar el ascua a su sardina". De hecho MYM me comentaba en un correo reciente que él recomendó la lectura del libro de Brian Victoria antes de que este fuese traducido al italiano. Extender el budismo no es hacer proselitismo, ni es tampoco ir contra nada, es desplegarlo en nosotros mismos.

      No es tanto la cuestión del monoteismo versus budismo -o versus lo que sea- lo que intento poner aquí en juego, sino la de la "idolatría", surja de la religión que sea. Entendiendo por "idolatría" el intento de reducir a una "forma" lo inefable (aquello que, según nos informa el DRAE, es imposible poner en palabras).


      Por ejemplo, actualmente en el zen europeo se suele entender (en los hechos, pues verbalmente todos te lo negarán) la "vía", el camino como: "ponerse el kesa", comer la "genmai", recitar los "sutras", idealizar la imaginaria figura del "maestro iluminado", repetir como papagallos una serie de tópicos sobre el Buda, el dharma y la shanga, etc. En realidad todo eso no son más que creaciones culturales extremo-orientales, pero en realidad no tienen nada que ver con el camino propuesto esencialmente por el Buda. Es a eso lo que llamo reducir lo "inefable" a una "forma" y es a eso a lo que llamo idolatría. No es materia de religión, es materia mundana, que puede ser o haber sido útil para alguien en un determinado lugar, en una determinada época, pero que en realidad son cuestiones contingentes, no esenciales. Y ojo, también lo contrario, la negación radical de la validez de todas esas cosas, el pasar de un extremo a su contrario y hacer de ello una "anti-forma" dogmática, sin reflexionar, solo por que ese es nuestro personal capricho, puede constituir también aquello que aquí estoy denominando idolatría.

      Te confesaré un secreto personal, en el pequeño altar que hay en el lugar en el que en mi casa me siento a practicar zazen todas las mañanas, junto a un pequeño buda de madera que me regaló un buen amigo, hay una fotografía de K. Sawaki. Fue una frase suya la que me decidió a comenzar a practicar zazen y a hacer de esta práctica el centro y la razón de mi vida. Sin su influencia es posible que muchos de aquellos que hoy practicamos zz en occidente nunca hubiesemos llegado a conocer esta práctica de liberación. No es ese el punto, y una cosa no quita la otra.

      El camino que el Buda propone no es un camino fácil y reducirlo es matarlo. No tiene que ver con ninguna forma aunque, para existir, debamos de expresarlo a través de las formas. Tampoco es una "meta", es un proceso sin fín, un camino de vida y para la vida. El budismo no es algo que existe ya listo para nuestro uso, no es algo que esté ahí fuera, no es un disfraz "pret a porter" para mejorar nuestra imagen ante nosotros mismos y ante los demás; es un camino que hemos de crear desde cero cada vez, en cada cultura, en cada persona, en cada instante. Lo demás es folclore, sociología, formas externas, subproductos de su encarnación en el mundo -necesaria sin embargo para que exista-, en la realidad, en cada persona y en cada sociedad.

      Dicho en otras palabras, citando a Meister Eckhart, el gran místico cristiano del ss. XIII-XIV: "Rogamos a Dios que nos vacíe de Dios". O también, citando esta vez el Dhammapada, uno de los textos más antiguos del budismo: "Aquellos que imaginan lo esencial en lo no esencial y que ven lo no esencial en lo esencial, no consiguen lo esencial, viviendo en la esfera de acción de las falsas intenciones".

      Pd.: Es un placer, Carlos/Radamantis (me gusta más Carlos) encontrarte por "aquí" ;)

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    2. "Te confesaré un secreto PERSONAL, en el pequeño altar que hay en el lugar en el que en mi casa me siento a practicar zazen todas las mañanas, junto a un pequeño buda de madera que me regaló un buen amigo, hay una fotografía de K. Sawaki. Fue una frase suya la que me decidió a comenzar a practicar zazen y a hacer de ESTApráctica el centro y la razón de mi vida. Sin su influencia es posible que muchos de aquellos que hoy practicamos zz en occidente nunca hubiesemos llegado a conocer esta práctica de liberación. No es ese el punto, y una cosa no quita la otra.

      El camino que el Buda propone no es un camino fácil y reducirlo es matarlo. No tiene que ver con ninguna forma aunque, para existir, debamos de expresarlo a través de las formas. Tampoco es una "meta", es un proceso sin fín, un camino de vida y para la vida. El budismo no es algo que existe ya listo para nuestro uso, no es algo que esté ahí fuera, no es un disfraz "pret a porter" para mejorar nuestra imagen ante nosotros mismos y ante los demás; es un camino que hemos de crear DESDE cero cada vez, en cada cultura, en cada persona, en cada instante. Lo demás es folclore, sociología, formas externas, subproductos de su encarnación en el mundo -necesaria sin embargo para que exista-, en la realidad, en cada persona y en cada sociedad. "

      No puedo estar más de acuerdo.

      Profundo gassho,
      Carlos

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  5. Curioso ser el humano, que es capaz de pasearse suntuosamente vestido de Prada después de leer el evangelio de Jesús...o de masacrar salvajemente a personas que visten otro uniforme tras haber leído a Dogen...
    Ah! Los uniformes... Cuánto nos cuesta vivir sin ellos! Y quizá por ello también ese tufillo a maniobras militares de tanta regla de protocolo, de tanta jerarquía...y esa exaltación del sacrificio casi masoquista que exhalan tantos relatos de determinadas sesshins...
    La libertad es un sendero escabroso...que uno tiene que desbrozar cada vez...
    Gracias Roberto, por el texto y tus acertados comentarios...

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  6. Me quedé pensando a cuento del "[el budismo] tampoco es una "meta", es un proceso sin fin, un camino de vida y para la vida.."

    Si el budismo es un proceso sin fin, entonces ¿nunca se llega al final del
    sufrimiento? ¿se equivocó o mintió Buddha cuando formuló las cuatro nobles verdades? ¿o la calificación de proceso sin fin es una expresión personal fruto de no haber conocido a nadie que alcanzará el final del sufrimiento?

    Se entiende, que dentro de esa experiencia personal, se puede afirmar que aunque se alcance cualquier fin la práctica continúa, pero decir sin más que la práctica es un proceso sin fin, un camino de vida y para la
    vida, despoja el método de Buddha de su carácter finalista y utilitarista; esto es, nadie se metería en este viaje o en otro similar si no fuera para conseguir el fin del sufrimiento y esta finalidad, y nuestra relación con
    ella debe verse reflejada en nuestra exposición sobre la práctica.

    Y aún más, ese buddhismo esencial, el de las cuatro nobles verdades y el noble óctuple sendero, ¿puede ser practicado, cuando digo "practicado" digo teniendo presente la observación anterior sobre la consecución del final del sufrimiento, por budistas laicos occidentales de nuestra época o esa práctica se aleja de la propuesta de Buddha para ser un consuelo tal como el qie ofrecen otras religiones?

    Gracias por tu tiempo y tus palabras.

    Un abrazo,
    Carlos

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  7. El "budismo" en realidad no existe, existen los budismos. Incluso la misma palabra budismo es un término que no existía en Asia ya que es un término de creación occidental y no tendrá mucho más de 200 años. Por otra parte el método propuesto por Buda no es ni de carácter utilitarista ni finalista. Esta afirmación, sin embargo, puede resultar sorprendente a quién se acerca a él por primera vez, o a quién habiéndose acercado (aparentemente) ya hace mucho tiempo sigue manteniendo al respecto una actitud ingenua y superficial (esto abunda). Si lo anterior en algunos textos puede resultar extraño -abunda la líteratura sobre los "estadios" de la realización, tanto en el budismo antiguo (theravada) como en el budismo nuevo o renovado (mahayana)- resulta sin embargo claro si uno se acerca (aunque no sea fácil) a otros textos, como los de Nagarjuna, o Dogen (especialmente en este caso), o bien a determinados sutras mahayana como el sutra del Diamante.


    El método/camino propuesto por el Buda lleva a la disolución del sufrimiento no como una meta situada en un futuro sino aquí y ahora. La meta del camino es el camino mismo, no otra cosa. Si lo seguimos, no si aparentamos seguirlo. Por ej.: si nos sentamos en posición del loto, permaneciendo inmóviles y en silencio, mientras distraemos la espera hasta la señal que dé término a zz, entregándonos mientras a nuestras fantasías; "materiales" (recreando una discusión con nuestro jefe) o espirituales (fantaseando sobre lo buenos practicantes que somos), no estamos haciendo zz, aunque puede que desde fuera nadie se de cuenta.

    Recorrer el camino no es recorrerlo de acuerdo a unas normas exteriores y contingentes y cambiantes en el tiempo, no es acudir a este o a aquel otro grupo, no es cumplir con unos determinados rituales o reproducir unas determinadas conductas; el camino es un camino interior, más allá de cualquier convencionalismo, de cualquier forma. Estas son sin embargo necesarias, no pudiendo existir ningún verdadero budismo mas que si este está encarnado. La vacuidad no se expresa sino en las formas, como señala el sutra del corazón.

    Sin embargo, hoy en día, nosotros occidentales (y creo que también de manera creciente en oriente) estamos huérfanos de expresiones budistas colectivas adecuadas a la sensibilidad que nos es propia; y no estoy diciendo que no haya folclore, del que existe incluso demasiado. Somos (para bien y para mal) pioneros de una (posible) nueva religiosidad budista y, en lo que esta tiene de más auténtico y profundo, hemos de expresarla de manera individual, en buena medida solitaria. La materia de esa forma no es otra que nuestra propia vida.

    Cuando seguimos ese camino, cuando nos entregamos a él completamente, lo que quiere decir entre otras cosas cuando comprendemos que la única forma de recorrerlo es sin un objetivo ni utilitarista ni finalista, estamos en el reino del nirvana. De esto puedo dar fe personalmente y soy occidental. Cuando en cambio nos desviamos de ese camino, ese camino/remedio ya no actúa y estamos entonces en el reino del samsara, del sufrimiento, y de ello puedo dar también fe.

    Lo que si cambia con el tiempo es la facilidad para volver al camino cuando nos apartamos de él. Igual que es mucho más fácil para aquel hipertenso al que los médicos han recomendado pasear todos los días volver a caminar hoy si viene haciéndolo desde hace 1 año que si ha empezado hace 15 días y se acuerda de ese consejo día sí y día no. En cualquier caso nada desde el punto de vista del budismo tiene la garantía de ser permanente: ni la realización (del camino=despertar) y ni siquiera el propio budismo. Fué el propio Buda el que pronosticó su desaparición futura. La cual, por cierto, de acuerdo a algunos textos ocurrió ya hará unos mil años.

    Figuras como las de "aquel que no retorna", la de "arhat", la de "bodhisatva" tienen un valor simbólico, señalan ideales cuyo finalidad es alentar a que se continué caminando, no a nadie real.

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  8. "Cuando seguimos ese camino, cuando nos entregamos a él completamente, lo que quiere decir entre otras cosas cuando comprendemos que la única forma de recorrerlo es sin un objetivo ni utilitarista ni finalista, estamos en el reino del nirvana. De esto puedo dar fe personalmente y soy occidental. Cuando en cambio nos desviamos de ese camino, ese camino/remedio ya no actúa y estamos entonces en el reino del samsara, del sufrimiento, y de ello puedo dar también fe.

    Lo que si cambia con el tiempo es la facilidad para volver al camino cuando nos apartamos de él. Igual que es mucho más fácil para aquel hipertenso al que los médicos han recomendado pasear todos los días volver a caminar hoy si viene haciéndolo desde hace 1 año que si ha empezado hace 15 días y se acuerda de ese consejo día sí y día no. En cualquier caso nada desde el punto de vista del budismo tiene la garantía de ser permanente: ni la realización (del camino=despertar) y ni siquiera el propio budismo. Fué el propio Buda el que pronosticó su desaparición futura. La cual, por cierto, de acuerdo a algunos textos ocurrió ya hará unos mil años."

    Si te he entendido bien Roberto, entonces entiendes que el budismo para ti es una especie de consolamentum philosophiae al estilo del que ofrece el cristianismo a sus feligreses. Por simplificar, aunque con esta simplificación ya perdemos parte de comprensión, si soy "bueno/consciente" estoy en el nirvana y soy "malo/inconsciente" estoy en el samsara, y negando con ello cualquier punto de no retorno -o como queramos expresarlo- sobre el sufrimiento.

    Sinceramente me cuesta creer algo semejante leyendo las palabras del propio Buddha, de místicos de su tradición y de otras tradiciones. Si el budismo no es una vía para erradicar el sufrimiento no tiene sentido que haya sobrevivido a lo largo del tiempo hasta hoy.

    Otra cosa es que uno infiera a partir de su opinión y experiencia lo que conoce y entiende por budismo, lo que tú mismo decías en la primera frase, pero entonces tendrá que ser consciente de que su alcance es limitado y examinar su cumplimiento del noble óctuple sendero por no entrar en más cuestiones.

    Seguramente muchas diferencias de interpretación se eplican por el hecho de que Buddha era un asceta del s VI ac y nosotros occidentales del s. XXI con obligaciones mundanas.

    Gassho cordial,
    Carlos

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  9. Vayamos punto por punto. Respecto al equiparar budismo y cristianismo no entiendo muy bien a que te refieres, creo que las diferencias entre ambos son evidentes y profundas. El cristianismo se basa en una salvación situada en un más allá, mientras que en el budismo la salvación se da en el aquí y ahora, en el más acá. Además el cristianismo depende de la creencia en un cierto otro, en un Dios; mientras que el budismo no requiere de una creencia de ese tipo, su eficacia depende solo de nosotros, no de un Otro hipotético. Son caminos distintos y por tanto el tipo de "salvación" propuesto es distinto. Equiparar todas las vías religiosas es un error cuyos resultados prácticos suelen ser que se especula y se sueña mucho, pero no se practica en serio nada.

    Respecto a lo que dices de «si soy "bueno/consciente" estoy en el nirvana...», yo no he hablado de la atención; la atención no es un fín en sí mismo, es solo un medio. Sin embargo en lo de bien=nirvana y mal=samsara, si estaría de acuerdo, solo que los conceptos de bien y de mal en el budismo son completamente distintos a lo que entendemos en occidente como bien y mal. El bien y el mal para el budismo no consisten en conductas codificadas, en las que si hacemos esto Alguien nos premiará y si hacemos aquello Alguien nos castigará. Los "preceptos" son simples indicaciones que en determinados momentos y circunstancias pueden servir para no crearnos más complicaciones, pero no es su seguimiento al pie de la letra lo que salva. Esto queda patentemente claro sobre todo en el mahayana, en el que es frecuente encontrar historias en la que los preceptos tradicionales son infringidos precisamente para seguir la via. Sobre este tema, si quieres, puedes profundizar en el libro "La vía libre" que está colgado arriba, en la pestaña que pone "Textos en PDF".

    Sobre: «Si el budismo no es una vía para erradicar el sufrimiento...», esto precisamente es lo que yo afirmaba en mi anterior comentario y no es otra cosa lo que el budismo dice desde su aparición. Otra cuestión es entender a que se refiere el budismo con el término "duhka", término sanscrito traducido en occidente -probablemente de manera reductora- como "sufrimiento".

    Respecto a la «lectura de las palabras del Buddha» ya te avisé en el anterior comentario de que en un primer momento podemos tener una sensación "extraña". Si nos atenemos a la letra encontramos contradicciones aparentes a cada paso, y aun más en la literatura mahayana. Esto sucede porque esa literatura no está orientada a constituir un cuerpo simbólico coherente, una metafísica, un sistema explicativo del mundo. Apunta a la práctica y es solo a través de la práctica como podemos ir entendiendo su séntido latente más allá de esas contradicciones. Sin práctica nuestra natural tendencia será la de equiparar esos textos con alguno de los sistemas previos que tenemos en nuestras cabezas y la confusión será total.

    Sobre las limitaciones en la comprensión del budismo también he de darte la razón, todos estamos limitadísimos en un cierto plano, y mucho: en el plano limitado por nuestras mentes pensantes. Empezando por Gautama Sakyamuni, que lo estaba en tanto que hindú del ss VI a.C., de ahí por ejemplo su dependencia de la fraseología védica a pesar de romper en buena parte con dicha tradición. Y, claro, si él estaba limitado yo, pobre ser, muchísimo más todavía.

    Sobre la cuestión del «Buda asceta del ss. VI a.C y nosotros occidentales del ss. XXI con obligaciones mundanas», para no extenderme te sugeriría la lectura del sutra de Vimalakirti, es un texto profético y tal vez ahora, casi 2.000 años después de ser escrito, puede que estén empezando a darse las condiciones para la realización de lo que allí se "profetizó".

    Un abrazo.

    Pd.: Mañana puede que tenga todavía algún rato para conectarme a internet y seguir dialogando, después estaré off line durante una semana ya que estaré realizando un retiro solitario en un lugar en el que no hay internet, tan solo zazen y silencio.

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  10. "Vayamos punto por punto. Respecto al equiparar budismo y cristianismo no entiendo muy bien a que te refieres, creo que las diferencias entre ambos son evidentes y profundas. El cristianismo se basa en una salvación situada en un más allá, mientras que en el budismo la salvación se da en el aquí y ahora, en el más acá. Además el cristianismo depende de la creencia en un cierto otro, en un Dios; mientras que el budismo no requiere de una creencia de ese tipo, su eficacia depende solo de nosotros, no de un Otro hipotético. Son caminos distintos y por tanto el tipo de "salvación" propuesto es distinto. Equiparar TODAS LAS vías religiosas es un error cuyos resultados prácticos suelen ser que se especula y se sueña mucho, pero no se practica en serio nada."

    Para nada son caminos distintos. Uno debería preguntarse e investigar si es coherente lo que está afirmando a no ser que quiera el riesgo de caer en el error, aunque sea de manera subrepticia, de pensar que su religión o su práctica personal es más eficaz que la de otros - bonita tesis "De la religión medida en términos de eficacia". No estaría de más antes de que uno caiga en el adanismo o imagine que su religión o su práctica lo son, investigar y aveirguar cuando comienza la trascendencia en el ser humano, a partir de aquí, que aporta como novedad, cada reformador, sea Buddha o el que sea, y observar, aceptar y comprender que el "fin" trascendente de las religiones ha sido siempre el mismo en todos los lugares y en todas las épocas. Más allá de las limitaciones de la experiencia personal y de los prejuicios y el bagaje surgidos a partir de ésta, uno no debería juzgar el cristianismo o cualquier otra religión tomándola al pie de la letra mientras pone el budismo en contexto, lo matiza, y relativiza ciertos aspectos como prevención al literalismo que uno mismo aplica a la hora de juzgar otras vías. Baste añadir para no alargarme con el tema, que el mismo Eckhart, amen de Silesius, Boehme, Teresa de Avila, etc, etc eran cristianos.

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  11. El formato no acompaña para que podamos extendernos, pero valga señalar que es tan evidente que todas las místicas del mundo y de todas las épocas conducen a lo mismo que los místicos siempre han reconocido que se hablaba de lo mismo cuando escuchaban o leían textos de místicas con cultura diferente. Valga como ejemplo la conocida anécdota del maestro zen y la biblia.

    De hecho, en mi opinión, las "distintas místicas" tienen su razón de ser, por aspectos formales -lo que tú llamabas sociología, folklore, etc, etc- por cambios de mentalidad a la hora de introducir una determinada técnica en un lugar o por cambios en una misma sociedad a lo largo del tiempo.

    "Respecto a lo que dices de «si soy "bueno/consciente" estoy en el nirvana...», yo no he hablado de la atención; la atención no es un fín en sí mismo, es solo un medio. Sin embargo en lo de bien=nirvana y mal=samsara, si estaría de acuerdo, solo que los conceptos de bien y de mal en el budismo son completamente distintos a lo que entendemos en occidente como bien y mal. El bien y el mal para el budismo no consisten en conductas codificadas, en las que si hacemos esto Alguien nos premiará y si hacemos aquello Alguien nos castigará. Los "preceptos" son simples indicaciones que en determinados momentos y circunstancias pueden servir para no crearnos más complicaciones, pero no es su seguimiento al pie de la letra lo que salva. Esto queda patentemente claro sobre todo en el mahayana, en el que es frecuente encontrar historias en la que los preceptos tradicionales son infringidos precisamente para seguir la via. Sobre este tema, si quieres, puedes profundizar en el libro "La vía LIBRE" que está colgado arriba, en la pestaña que pone "Textos en PDF"."

    Con ésto se entiende un poco mejor -ambos sufrimos la limitación del formato- cuál es tu percepción de la Vía, aunque sigo sin entender muy bien cómo quedaría encuadrada la liberación del sufrimiento. Lo dejo para más adelante.

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  12. "Sobre: «Si el budismo no es una vía para erradicar el sufrimiento...», esto precisamente es lo que yo afirmaba en mi anterior comentario y no es otra COSA lo que el budismo dice desde su aparición. Otra cuestión es entender a que se refiere el budismo con el término "duhka", término sanscrito traducido en occidente -probablemente de manera reductora- como "sufrimiento"."

    Tradicionalmente el problema que ha originado la traducción de dukkha es el de generar una sensación o connotación de pesimismo a la hora de traducirlo por sufrimiento. Nunca he visto en ningún sitio, siempre desde mi humilde opinión, que el problema o debate estuviese en si Buddha hablaba de la trascendencia o no de tal estado. De hecho, unas líneas más abajo tú mismo afirmas -ahora sí de manera más clara y no con el indirecto y poco afortunado simil del entrenamiento del corredor- que la práctica budista no es otra cosa que la trascendencia del sufrimiento.

    "Respecto a la «lectura de las palabras del Buddha» ya te avisé en el anterior comentario de que en un primer momento podemos tener una sensación "extraña". Si nos atenemos a la letra encontramos contradicciones aparentes a cada PASO, y aun más en la literatura mahayana. Esto sucede porque esa literatura no está orientada a constituir un cuerpo simbólico coherente, una metafísica, un sistema explicativo del mundo. Apunta a la práctica y es solo a través de la práctica como podemos ir entendiendo su séntido latente más allá de esas contradicciones. Sin práctica nuestra natural tendencia será la de equiparar esos textos con alguno de los sistemas previos que tenemos en nuestras cabezas y la confusión será total."

    Completamente de acuerdo

    "Sobre las limitaciones en la comprensión del budismo también he de darte la razón, todos estamos limitadísimos en un cierto plano, y mucho: en el plano limitado por nuestras mentes pensantes. EMPEZANDO por Gautama Sakyamuni, que lo estaba en tanto que hindú del ss VI a.C., de ahí por ejemplo su dependencia de la fraseología védica a pesar de romper en buena parte con dicha tradición. Y, claro, si él estaba limitado yo, pobre ser, muchísimo más todavía."

    Sí pero no. Cuando leo a Buddha -y estoy convencido de que me pasaría lo mismo y con más razón aún si lo viese en persona- no tengo la más mínima de duda de que estoy ante alguien que ha trascendido el sufrimiento, que ha alcanzado un "punto de no retorno" en su práctica, más que ha adquirido el hábito "de salir a correr todos los días", mientras que leyendo a otros que dan su visión personal del budismo, con toda su honestidad y honradez, hablando de lo que conocen de primera mano, no tengo esa misma sensación. Vaya por delante por supuesto mi disculpa por caer en valoraciones personales pero creo que, aunque no sin tino, no estamos poniendo otra cosa sobre la mesa que la experiencia personal, que nos ayuda a ser lo más veraces posibles pero que también -todos, especialmente los occidentales, deberíamos grabarnos a fuego, que todo acierto lleva de la mano su propio error, el yin y el yang, el no hay mal que por bien no venga- nos empuja a mirar una y otra vez lo que hay más acá de nuestra nariz, obviando peligrosamente lo que hay más allá de éstas. Si así fuera, nuestro budismo de lobo solitario podría hacernos creer que ciertas cosas que el propio Buddha consideraba fundamentales, como la Shanga y la figura de Buddha, no aplican a nuestra práctica.

    Gracias por la recomendación del sutra del Vimalakirti. Lo releeré con gusto.

    Espero que el retiro te sea del mayor provecho posible entregándote en todo momento al presente.

    Un abrazo afectuoso,
    Carlos

    P.D: Lamento la extensión de los mensajes pero no pude manejarme con menos palabras

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  13. En el Bhagavad Gita (El Canto del Señor), libro épico hindú se plantea un dilema semejante al expuesto aquí en relación al budismo; creo vale la pena desarrollar el tema tomando en cuenta esta vertiente, ya que interpretaciones de este tipo han dado origen y siguen dando justificación a los más grandes horrores, como el nazismo, el que sin duda alguna se nutrió del esoterismo indú a través de su desarrollo en el proto-nazismo que influenció al militarismo alemán, japonés y europeo .
    Copio fragmento de resumen tomado al azar desde Internet.
    Saludos desde Chile
    Juan
    www.taichile.blogspot.com
    "Visión más allá de lo relativo
    La visión del Gita, en un enriquecedor diálogo entre Krishna y Arjuna, tiene que ser contemplada desde una perspectiva de respuesta trascendente, lo cual significa que no se puede obviar el deber de lo mundano o la acción, pero en este caso sometida al Dharma o deber que corresponde en este contexto a un guerrero tal cual es Arjuna, el cual se encuentre en un serio conflicto ya que no sabe que decisión tomar en el campo de batalla en el que se encuentra para luchar contra sus enemigos, los cuales en este caso, son miembros de su propia familia, maestros y amigos.
    Krishna le da a entender que no existe muerte ni nacimiento y sí la inmortalidad - lo cual significa un estado que va más alla del cuerpo y la mente o estado no efímero, y le invito a Arjuna a enfocarse y descubrir lo Eterno. De ahí que sea una enseñanza compleja con muchas aparentes contradicciones, pero que invitan a indagar una Verdad de naturaleza distinta a la de la mente y el ego.
    Por lo tanto, el dharma o deber y Moksha o liberación, están presentes a lo largo del texto, invitando a llevar una vida con un sentido y significado desde la perspectiva de conocer una Experiencia más allá de la realidad creada por el ego."
    Fuente: http://www.yogacentersc.es/blog_by_tag/631-arjuna

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  14. Recién vuelto de mi retiro, veo que habéis aprovechado mi ausencia para explayaros, Gracias por comentar pero hoy no tengo ganas ni de discutir ni de otra cosa que de prolongar dentro de mí el silencio. Solo desearos que practiquéis con atención y ardor aquello que constituya vuestra práctica.

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  15. Hola Carlos. Bienvenido de nuevo y ya, algo más descansado que ayer, comento algunas de tus palabras. Sobre Buda, Dharma y Shanga; esto no es un dogma Budista, son medios hábiles, muy útiles si es posible encontrarlos, pero cuando ello no es posible hay que continuar solo, confiando y practicando el Dharma (al respecto puedes ver, por ej., el Dhammapada, uno de los textos más antiguos del budismo -sección del elefante- o el Paranirvana Sutra, texto que recoge los acontecimientos del Buda antes de su muerte, hacia el final, cuando Anada le pregunta que cómo deberán proceder cuando el ya no esté).

    Respecto a lo de que todas las religiones apuntan a lo mismo, etc; este "mismo" siempre idéntico a sí mismo implicaría una esencia inmutable y permanente bastante extraña a la esencia del budismo (que tiene que ver más bien con lo impermanente y por tanto con la inexistencia de las "esencias"). Si bien también es cierto que podría tratarse simplemente de una cuestión de palabras, pues encontramos textos, sobre todo en el mahayana, que parecerían afirmar lo contrario.

    Por otra parte no solo se trata de textos, se trata también de cuales prácticas siga uno y cuales son sus marcos de referencia: Con quién ha practicado uno, qué practica o prácticas formales sigue cada día, cual es su marco de referencia para la comprensión del budismo.

    En mi caso mi marco de referencia para la comprensión del budismo es y ha sido Dogen, el monje japones del ss. XIII que la escuela soto sitúa como su fundador, he practicado y me he relacionado y me sigo relacionando con enseñantes (hay quienes prefieren llamarles maestros, pero esto es una desviación extremo-oriental que tiene más que ver con el neo-confucianismo que con el budismo; pero en esto no entraré ahora) que toman también su inspiración en Dogen, si bien no pertenecen formalmente a la escuela soto o, si pertenecen, se muestran muy críticos con la dirección que esta escuela ha tomado; mi práctica cotidiana es y ha sido desde el inicio zazen shikantaza (la práctica que Dogen definió y propuso), normalmente de manera solitaria, pero no siempre, por ejemplo me reuno una vez a la semana con un pequeñísimo grupo de practicantes de zazen de mi pueblo, grupo que yo animo (y no digo que haga de "maestro" de este grupo, solo lo animo), y en el retiro solitario que acabo de terminar mi inspiración ha sido lo que Uchiyama llamó "Seshin sin juguetes" (puedes ver esa referencia arriba del blog, buscando en la pestaña "Indice de autores y textos"), solo que mis fuerzas no dan para tanto como las de Uchiyama y mi practica durante estos 5 días han sido solo 8 horas de zazen diarias, estudiar, cocinar, comer, un paseo de 1 hora, si no llovía, y dormir. No digo que este camino sea el mejor, es con el que me he encontrado y, mirándolo en perspectiva y conociéndome, dudo que otros caminos me hubiesen servido de insipiración; no es el mejor camino, es solo un camino, pero para mí, para mis características y capacidades personales si que es el mejor, zazen me llevó a Dogen y Dogen me ha llevado al Buda. Carlos, ¿cual es tu práctica?, ¿Cuales son tus referentes? Te hago esta pregunta no por curiosidad morbosa, sino porque sin saber sus respuestas es difícil que podamos situar adecuadamente el diálogo.

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  16. "Sobre Buda, Dharma y Shanga; esto no es un dogma Budista, son medios hábiles, muy útiles si es posible encontrarlos,"

    No hay nada que encontrar. La shanga es la humanidad, el buddha es la vida mostrándose en todo su esplendor y enseñándonos en cada instante.

    "Respecto a lo de que todas las religiones apuntan a lo mismo, etc; este "mismo" siempre idéntico a sí mismo implicaría una esencia inmutable y permanente bastante extraña a la esencia del budismo (que tiene que ver más bien con lo impermanente y por tanto con la inexistencia de las "esencias")"

    Dilo como quieras, Roberto, todo eso no es más que el reflejo de la Luna. Pensar que hay unos reflejos más apropiados que otros para entender la Luna, nos sitúa a un paso de los peligros de la idolotría de los que advertías más arriba.

    "En mi caso mi marco de referencia para la comprensión del budismo es y ha sido Dogen, el monje japones del ss. XIII que la escuela soto sitúa como su fundador, he practicado y me he relacionado y me sigo relacionando con enseñantes (hay quienes prefieren llamarles maestros, pero esto es una desviación extremo-oriental que tiene más que ver con el neo-confucianismo que con el budismo; pero en esto no entraré ahora) que toman también su inspiración en Dogen, si bien no pertenecen formalmente a la escuela soto o, si pertenecen, se muestran muy críticos con la dirección que esta escuela ha tomado; mi práctica cotidiana es y ha sido desde el inicio zazen shikantaza (la práctica que Dogen definió y propuso), normalmente de manera solitaria, pero no siempre, por ejemplo me reuno una vez a la semana con un pequeñísimo grupo de practicantes de zazen de mi pueblo, grupo que yo animo (y no digo que haga de "maestro" de este grupo, solo lo animo), y en el retiro solitario que acabo de terminar mi inspiración ha sido lo que Uchiyama llamó "Seshin sin juguetes" (puedes ver esa referencia arriba del blog, buscando en la pestaña "Indice de autores y textos"), solo que mis fuerzas no dan para tanto como las de Uchiyama y mi practica durante estos 5 días han sido solo 8 horas de zazen diarias, estudiar, cocinar, comer, un paseo de 1 hora, si no llovía, y dormir. No digo que este camino sea el mejor, es con el que me he encontrado y, mirándolo en perspectiva y conociéndome, dudo que otros caminos me hubiesen servido de insipiración; no es el mejor camino, es solo un camino, pero para mí, para mis características y capacidades personales si que es el mejor, zazen me llevó a Dogen y Dogen me ha llevado al Buda. Carlos, ¿cual es tu práctica?, ¿Cuales son tus referentes? Te hago esta pregunta no por curiosidad morbosa, sino porque sin saber sus respuestas es difícil que podamos situar adecuadamente el diálogo."

    Tus palabras me llenan de un profundo respeto e incluso de sincera admiración en el punto en el que afirmas haberte lanzado a la aventura de introducir a otros en el zazen, valga la expresión, con humildad, seriedad y realismo.

    Difíciles cuestiones las que planteas, estimado Roberto, porque a uno le gustaría extenderse y entrar en detalles para no perder claridad de exposición. A través del marco de referencia intentaré responder sucintamente a todas las cuestiones.

    Muchos son y han sido mis referentes y enseñantes a lo largo de mi práctica de zazen. Quizás el más influyente de todos y diría que determinante, ha sido Sosan, el tercer patriarca, a través de su Hsin Hsin Ming, poema que resonó con especial fuerza en mi interior desde la primera vez que lo leí y que ha sido mi guia para entender esa parte que el zen le debe al taoísmo y que a mi, humilde y limitado, entender, se perdió en gran parte cuando áquel se exportó y se institucionalizó en Japón.

    No hay más religión que la vida ni otra enseñanza provechosa que no proceda del interior. Lo demás, son solo puntos de vista ;)

    Un profundo y afectuoso abrazo





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