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domingo, 4 de diciembre de 2022

Eihei Dōgen; El profeta del zen - Giuseppe Jisō Forzani

La escuela zen japonesa, continuadora de la escuela chan china, es actualmente una de las escuelas budistas que, junto al llamado budismo tibetano, ha alcanzado una difusión mayor en occidente, especialmente en aquel filón que desciende de la sub-escuela zen denominada Sōtō, fundada por el monje japonés Eihei Dōgen (1200-1253), continuadora a su vez de la escuela chan china Cáodòng.
 
El Chan, pronunciación china de los ideogramas 禅, los mismos que serán leídos “zen” en japonés, tuvo su origen alrededor del s. VI, en China a partir de la figura mítica de Bodhidharma que, según la leyenda, llegó a China para difundir el “verdadero” budismo en aquellas tierras. Alcanzará su apogeo en el siglo IX, en la China de la dinastía Tang, para después iniciar un lento declinar.
 
Fue Dōgen quien, después de viajar a China y tras regresar a su país, revitalizará dicha escuela, dándole una vigencia e impulso que llega hasta nuestros días. Sin embargo Dōgen rechazó siempre ser circunscrito al marco de una propuesta sectaria, sosteniendo que lo que él proponía y practicaba era simplemente budismo, un camino de vida de valor universal al margen de las adscripciones a esta o aquella escuela. Sin embargo Dōgen ha sido y sigue siendo en parte una figura mal conocida y comprendida en occidente, cuando no tergiversada, fuera de un círculo relativamente restringido, confundiéndola con la reproducción sin más de “lo japonés” o bién reduciéndola a una serie de tópicos, perdiéndose así su significado vital. 
 
Eihei Dōgen - El profeta del zen, libro escrito por Giuseppe Jisō Forzani (practicante zen italiano, formado en el pequeño monasterio zen de Antaiji, en las montañas del norte de Japón) que, traducido al castellano desde el italiano, presentamos hoy, no es una simple biografía de este gran maestro del siglo XIII, sino la presentación de las grandes líneas de su visión espiritual budista, que no son simplemente un desarrollo teórico más sobre este camino religioso, sino que deben ser, para adquirir su verdadero sentido, traducidas en nuestro propio comportamiento, en nuestra propia vida. 
 
Dicho en palabras del autor del texto: “Dōgen representa de manera ideal, el sentido profundo y universal del budismo. Budismo entendido no como una religión oriental, identificable en una doctrina específica, en una ideología religiosa, en una serie de dogmas y dictados de orden moral, sino como materia viva, como búsqueda y práctica de la verdad de la vida, como adherencia total a la realidad por sí misma. El budismo es un camino a recorrer en la práctica.” 
 
Publicado en 1997 por Edizioni Dehoniane, su intención era, como se indica en el mismo libro, servir de “presentación de la figura de Dōgen, siendo tan solo el preludio a la traducción de algunos de sus escritos, [...] pretendiendo ser una contribución para comenzar a cubrir las lagunas de desconocimiento, a corregir algunos malentendidos y a hacer accesible a un público potencialmente enorme un patrimonio precioso.” Buena parte de dichas obras, publicadas por la comunidad zen la Stella del Mattino, han sido traducidas y publicadas en este mismo blog, como por ejemplo Bendōwa, Busshō, Shoji, Zenki o el Fukanzazengi (que se encuentra al interior de una obra, llamada La práctica del zazen, editada igualmente por La Stella del Mattino y que recopila textos sobre zazen de diversos autores)
 
Es posible descargar el libro que hoy publicamos, en versión pdf y en versión epub, pulsando en los siguientes enlaces:
 
Eihei Dōgen - El profeta del zen (epub)
 
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La traducción al castellano ha sido realizada por 
Carlos Collar Menéndez y Roberto Poveda Anadón
 
 
En el caso de detección de erratas, errores gramaticales, problemas con la descarga, etc. se agradecerá nos sean comunicadas, para su corrección, a la dirección de contacto que figura en la presentación del blog, en la parte superior de la columna situada a la izquierda del mismo.
  

miércoles, 16 de febrero de 2022

Encontrar el verdadero sí mismo. Arthur Braveman - Kōdō Sawaki

Ponemos a disposición de los lectores de este blog un libro escrito por Arthur Braverman, autor americano, traductor y practicante budista, sobre Kōdō Sawaki (1880-1965), uno de los principales renovadores y revitalizadores del Zen japones durante la primera parte del siglo XX.
  
Arthur Braverman, nació en 1942 en el Bronx, Nueva York, y fue uno de los primeros occidentales en dirigirse a Japón en busca del Budismo Zen. Viajo a Japón en 1969 y, durante 7 años, fue un seguidor laico de   Khōsō Uchiyama (1912-1998), discípulo principal de Sawaki y sucesor de este como abad del monasterio de Antaiji. Durante ese tiempo Braverman vivió en un barrio cercano a Antaiji y asistió a los retiros intensivos dedicados a la práctica de zazen que Uchiyama celebraba en Antaiji. En 1978 volvió a Estados Unidos, graduándose en japonés clásico en la Universidad de Columbia, dedicándose a la traducción y divulgación de las enseñanzas de Khōsō Uchiyama, Kōdō Sawaki, Sodō Yokoyama (1907-1980), otro discípulo de Sawaki, Katō Kōzan (1876-19719), coetáneo y amigo de Sawaki, así como también de maestros de la antigüedad como Suzuki Shōsan, Bassui Tokushō y otros enseñantes zen, tanto de la tradición Sōtō como de la tradición Rinzai.

El libro está estructurado en cuatro partes: Un corto prefacio del proprio Braverman; una biografía de K. Sawaki, escrita también por Braverman y probablemente la más extensa que en estos momentos exista en lenguas occidentales, si bien está centrada sobre todo en sus años de formación echándose en falta la información de los años posteriores a esa etapa asi como su posicionamiento, digamos cuestionable desde un punto de vista budista (crítica que en realidad es extensible a prácticamente la totalidad del clero budista japonés de aquella época), en relación a su participación como soldado en la guerra ruso-japonesa y como predicador en la 2º guerra mundial (ver aquí); Un compendio de extractos de enseñanzas impartidas en las charlas que Sawaki impartiò por todo Japón, recogidas por una variedad de seguidores japoneses que asistieron a las mismas; Una serie de reflexiones sobre la personalidad y las enseñanzas de  Kōdō Sawaki provenientes de  Katō Kōzan, un monje zen de la escuela Rinzai Zen, amigo de Sawaki, Khōsō Uchiyama, Sōdo Yokoyama y Gudō Wafu Nishijima, desde nuestro punto de vista la parte más interesante de la obra.

Son pocas las obras de (o más bien sobre) Kōdō Sawaki, que es posible encontrar en castellano. Por lo que sabemos solo están disponibles para los lectores hispanos dos obras sobre Sawaki: Una traducción parcial de los comentarios al Shodoka realizados por Kōdō Sawaki, solo disponible en internet; así como una recopilación de enseñanzas, titulada “El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos”, editado por Dokusho Villaba en papel, de venta directa y escasa tirada, y que puede también encontrarse en internet.  Por ello consideramos adecuado añadir este libro a esa lista, con objeto de ayudar a conocer y difundir las enseñanzas de este importante practicante y revitalizador de la esencia del Zen del s. XX., cuya enseñanza fue recogida, renovada y re-elaborada, en un esfuerzo por hacerla accesible a los occidentales, por su discípulo
Khōsō Uchiyama.

El libro ha sido generosamente traducido por Carlos Collar Menéndez. La presente traducción, siendo de carácter privado, está limitada por tanto a su uso también en un ámbito privado. Es posible descargarla, en formato PDF, en el siguiente enlace:
 


martes, 27 de julio de 2021

La realidad de la vida. Zazen tal como es, en palabras - Kōshō Uchiyama

Kōshō Uchiyama (1912-1998) es uno de los monjes zen japoneses más influyentes e importantes del siglo XX, también para occidente, a pesar de no haber abandonado en toda su vida su país natal. Discípulo de Kōdō Sawaki y sucesor suyo como abad del monasterio de Antaiji, supo convertirse, con su vida y con su práctica, en un firme puente entre el budismo zen y occidente. Mientras que Sawaki realizó lo que podríamos llamar un salto al pasado, con objeto de recuperar un zen puro centrado en zazen, su discípulo, Uchiyama, con su ejemplo vital supo dar un salto al futuro, más allá del marco cultural y espiritual japonés en el que se había formado.

Ejemplo de ello es el libro que presentamos, La realidad de la vida, traducción española aparecida hace ya algún tiempo en la página del blog italiano de la Stella del Mattino, pero no aquí todavía.  
 
La realidad de la vida es una obra en la que Uchiyama intenta expresar en términos  occidentales, de los que tenía conocimiento tanto por haber estudiado el cristianismo, fundante de la cultura occidental, como por haberse licenciado en filosofía occidental por la Universidad de Waseda, así como también por haber tenido, a partir de finales de los años 60, numerosos discípulos occidentales, principalmente estadounidenses.

La primera publicación de este libro en una lengua occidental, en inglés, en 1973, recibió el nombre de Approach to Zen. Posteriormente apareció en Europa, en francés, alemán o italiano. En español, siempre un poco retrasados a pesar de ser nuestra lengua la más hablada de occidente occidental y la segunda en todo el mundo, no fue publicado hasta el año 2009, en una traducción distinta a esta, con el título Abrir la mano del pensamiento, por la editorial Kairos.

La traducción que presentamos hoy, realizada ex novo por Giuseppe Jiso Forzani de la Stella del Mattino, en italiano y traducida después por nosotros al español, tiene por título “La realidad de la vida”, más fiel al nombre que Uchiyama adoptó originalmente para este texto fundamental (生命の実物Seimei no jitsubutsu).
 
Para mi, personalmente, la lectura de este texto, en francés -primero, después vinieron muchas otras, pues es un texto al que conviene volver repetidas veces-, y a pesar de tratarse aquella de una traducción aproximativa,  constituyó un antes y un después en mi comprensión y en mi práctica del zazen. Si hasta entonces, como en buena medida sigue sucediendo todavía hoy, las "explicaciones" sobre esta practica o bien se limitaban a su pura descripción física (reduciéndolo a una especie de gimnasia ritual), o bien se perdían en idealizaciones (oscilantes en el arco que va del satori a las promesas de una felicidad mundana), aquí por primera vez se encontraba una exposición clara de un zazen real, vital, alejado de simplificaciones e idealizaciones. Al mismo tiempo Uchiyama nos señala en este libro, usando para ello ejemplos y un lenguaje engañosamente simple, pero que contiene al mismo tiempo el corazón de la enseñanza budista, como esta práctica central del budismo está relacionada con el resto de nuestras vidas.  Es mi deseo, por tanto, que pueda servir de la misma manera a quienes se acerquen a él. 
 
Quien lo desee puede descargarlo libremente en el siguiente enlace:
 
 
 

jueves, 10 de junio de 2021

La práctica del zazen - VV.AA. (La Stella del Mattino)

Eihei Dōgen (1200-1253), el monje que llevó el zen puro a Japón, poco después de su retorno de China escribió dos textos, el primero es el Fukanzazengi (recogido en el libro que presentamos hoy), mientras que el segundo es un texto titulado Bendōwa (no recogido en esta recopilación, pero descargable en el anterior enlace) en el cual dice: «El ser vive con pureza la propia realidad original, de una forma reducida a lo esencial. He aquí lo qué es zazen. Quien piensa que este  zazen es tan solo estar sentados en silencio sin hacer nada, niega la orientación de fondo, el sentido mismo por el que cada hombre puede vivir de forma inalterada, con pureza, la verdadera vida del ser».

Dōgen señala con precisión esta "orientación de fondo", característica y distintiva de la práctica del zazen, en el Fukanzazengi, (La forma del zazen que es invitación universal), el primer texto escrito por él a su vuelta de China, donde nos dice: «Tras haber regulado la postura [...] siéntate inmóvil. La disposición de tu pensamiento se apoya sobre este fondo del no pensamiento. ¿Cómo la disposición del pensamiento se apoya sobre el fondo del no pensamiento? Impensando. Ahí está, ese es el punto distintivo esencial del zazen».

Es sabido que, a lo largo de su vida, Dōgen redactó el Fukanzazengi numerosas veces. Actualmente se conservan dos de estas versiones. El mismo pasaje lo encontramos en una versión anterior, manuscrita por él y conocida como versión tempuku,  con estas otras palabras: «Cuando aparece un pensamiento sed inmediatamente conscientes; apenas seáis conscientes desaparecerá. Si permanecéis largo tiempo olvidados de los objetos, estaréis unificados naturalmente. Este es el arte de zazen».
 
Mauricio Yūshin Marassi, a propósito de las dos versiones de este párrafo del Fukanzazengi, en la obra Il buddismo mahāyāna attraverso i luoghi, i tempi e le culture. Tomo-II, La Cina),  señala: «las dos versiones son sustancialmente idénticas, la segunda* [tempuku] es la descripción de un cómo, es más técnica, la primera [la definitiva y actualmente más difundida, conocida como versión rufubon] es la descripción del panorama que se presenta viviendo aquel mismo cómo. La segunda es una descripción dinámica, la primera la versión sintética, el boceto de un escenario interior. En cualquier caso podemos decir que en esas frases está contenida la síntesis de la representación del zazen [...] según la forma en la que Dōgen lo ha querido trasmitir a los que le sigan».
 
                        * En el texto original, las indicaciones segunda/primera versión están invertidas, ya que el orden de las citas en el texto previo (no citado) también aparece invertido.
 
Estos párrafos señalan cual es la piedra angular del zazen y, con distintas palabras, indican lo mismo: Zazen no es pensar, tampoco es rechazar los pensamientos, es no dejar que estos proliferen, no alimentarlos, no seguirlos, dejando que desvanezcan en la nada de la que han venido. Zazen es a la vez total actividad y total olvido, no rechazar, no aferrar ningún pensamiento, soltarlos todos. Si esta "orientación de fondo" no se da, estaremos aparentemente sentados en la postura adecuada, sin embargo aquello que haremos no será zazen, será otra cosa.
 
Sin embargo no es fácil, por lo menos en nuestro idioma, encontrar indicaciones sobre zazen que vayan más allá de una descripción epitelial, puramente física de esta práctica esencial y central en el budismo zen. El punto esencial, del que hablaba Dōgen, suele ser descuidado, omitido, pasado por alto. Y, cuando este aspecto "interior" del zazen es tomado en consideración, con frecuencia suele ser tergiversado, planteándolo desde la perspectiva de una promesas de beneficios de los que apropiarse, en el amplio arco que va desde la iluminación hasta la eliminación del estrés. Sin embargo la práctica de un zazen verdadero se sitúa más allá de cualquier beneficio mundano, de cualquier ganancia, de cualquier fantasía, de cualquier contenido pensable, de cualquier discriminación entre me gusta/no me gusta. 
 
Este libro, que presentamos hoy, editado por la comunidad budista zen italiana la Stella del Mattino (una historia de la Stella del Mattino, en italiano, puede leerse aquí), intenta contribuir a la reversión de esta situación llevando, como señalan sus editores, "los discursos sobre el budismo zen a su fuente: la práctica del zazen" y explicitando esto cuidadosamente, en la medida que ello es posible a través de las palabras.

Los textos seleccionados pertenecen a varios autores, de épocas, culturas y orígenes geográficos distintos, unidos por haber hecho de zazen el eje de sus vidas. El libro está dividido en dos Partes: 
 
    I- La flor de la tradición, que recoge la vertiente oriental de la tradición, con textos de Eihei Dōgen, Uchiyama Kōshō y Yokoyama Sodō.
   II- La práctica en el mundo moderno, en la cual Mauricio Yūshin Marassi ofrece su reflexión desde la posición que le es propia, la de un practicante occidental contemporaneo.

Como se señala en la introducción del libro «cada practicante, proponiéndose entrar en la vía, la re-descubre desde el principio con su misma vida, mas esforzándose constantemente en conectar la experiencia propia a aquello que la tradición indica como esencial». Es decir, la vía solo es posible encontrarla por y en sí mismo, pero al mismo tiempo, si esta es auténtica, ha de entrar en resonancia con la de aquellos que nos han precedido; por lo cual, en aquella personalísima búsqueda desde cero, a la vez resultan preciosas las indicaciones de quienes han recorrido el mismo camino antes que nosotros.
 
Algunos de los textos recogidos en este libro ya habían aparecido anteriormente en este blog, pero en todos los casos se trata de versiones ampliamente revisadas, cuando no retraducidas, tanto en el original italiano como en la traducción española. Otros textos eran, hasta ahora, inéditos en español.
 
Se puede acceder, tanto a la versión pdf como a la versión ebook, en los siguientes enlaces:

   

 

lunes, 17 de agosto de 2020

Un zazen que no conduce a nada - Kōshō Uchiyama

Hoy presentamos un breve texto, hasta ahora inédito en castellano, de Kōshō Uchiyama rōshi, una de las figuras más representativas dentro del Budismo Zen durante el siglo pasado. El texto actual es la traducción al castellano de una versión en italiano de una versión en inglés de un texto en japonés 😏, en la cual, a pesar de todos esos saltos entre lenguas, esperamos y creemos que se conserva el espíritu intacto de aquello que Uchiyama quería trasmitir. La traducción italiana es de Christian, un nuevo colaborador de la redacción de la Stella del Mattino. 

Previo al texto de Uchiyama, ofrecemos la introducción al italiano del texto, escrita por Mauricio Y. Marassi, y la introducción realizada para la traducción al inglés, realizada por Arthur Braverman



En esta breve recopilación de las palabras de Uchiyama, más allá de la simplicidad característica de su manera de expresarse, aparece un clara indicación que apunta a una importante diferencia: aquella que hay entre el samadhi del vació (su búsqueda o deseo) y la práctica de zazen. Como se reitera en algunos textos la peculiaridad de la práctica de zazen está en no elegir, en no desear un estado mental u otro. Tras muchos años de práctica es posible obtener el vació y permanecer allí; muchos piensan que este sería el objetivo de zazen, pero no es así. Zazen es budismo, por tanto es la liberación del sufrimiento; y este sufrimiento está, desde hace siglos, identificado con las construcciones mentales, que están repletas de este. Zazen, la liberación, consiste en abandonar constantemente la escena a medida que vemos la escena. En otras palabras, zazen consiste únicamente en dejar que se desvanezcan los pensamientos a medida que se presentan, no en la conquista del vacío.


Mauricio Y. Marassi



El enfoque único de Uchiyama al trasmitir el Zen es algo verdaderamente raro en un país impregnado de formalidades, como es Japón. Su enseñanza es una soplo de aire fresco, tanto para los monjes como para los laicos. El texto que sigue es mi traducción de dos capítulos sobre la meditación extraídos de Consejos del Zen, una colección de respuestas de Uchiyama rōshi a preguntas de los estudiantes, transcrito y revisado por uno de sus principales discípulos, el rev. Shusoku Kashiya. El libro ha sido escrito para un público japonés y, excepto por estos dos capítulos, no ha sido traducido todavía en inglés. Al afrontar el texto he seguido el consejo de Uchiyama a propósito de su manera de traducir los textos de Dōgen. Así pues, más que traducir literalmente, he traducido de acuerdo a mi comprensión de sus palabras y al significado detrás de ellas. He intentado hacer uso de mis años de escucha de las enseñanzas del Rōshi y de las muchas preguntas que le he realizado cuando, en los años 70, practiqué en Antaiji.


Arthur Braverman


Para acceder al texto pulsar sobre el siguiente enlace:

 

Un zazen que no conduce a nada

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Traducción al español: Roberto Poveda Anadón
Original: La Stella del Mattino
Fotografía: Kōdō Sawaki y Kōshō Uchiyama


domingo, 26 de julio de 2020

El Tenzo Kyōkun de Dōgen comentado por Kōshō Uchiyama

Con el presente capítulo llegamos al final de la traducción del libro de comentarios al Tenzo Kyōkun de Dōgen realizados por Kōshō Uchiyama. Muchos estudiosos consideran tres fascículos reunidos en el Shōbōgenzō -la obra magna de Dōgen-,  Bendōwa, Genjōkōan y Busshō, como los textos en los que aparece condensado de la forma más representativa el pensamiento de Dōgen. Sin embargo, desde mi punto de vista, a estos tres textos citados anteriormente resulta imprescindible añadir otros dos textos, no incluidos en el Shōbōgenzō, pero tal vez más directos y relevantes desde el punto de vista de la puesta en acción del camino zen al que Dōgen nos invita, y en los que este nos muestra prácticamente cómo llevar a la realidad de nuestra vida aquello de los que nos habla en los textos antes citados, estos dos textos son: el Fukanzazengi, que recoge las recomendaciones relativas a la manera de practicar zazen, y el Tenzo Kyōkun, en el que Dōgen nos indica, usando el ejemplo del cocinero de la comunidad monástica, como desplegar en el resto de actividades cotidianas nuestro zazen

Dejemos paso al mismo Uchiyama para que, con sus propias palabras, nos hable de la importancia del Tenzo Kyōkun:

"Considero que es uno de los textos religiosos más valiosos de todos los tiempos, dado que trata no solo sobre cómo manejar los alimentos, sino sobre todo de nuestra actitud hacia todas las cosas y personas que encontramos en nuestra vida cotidiana. O aun más directamente, es un texto que nos enseña concretamente cómo preparar y guiar nuestras vidas. En este capítulo he seleccionado aquellos fragmentos del texto que considero de una especial relevancia. Espero que con ellos podamos descubrir juntos una verdad más allá de lo particular y aprender cómo trabajar observando el verdadero valor de nuestras vidas.

El Tenzo Kyōkun es un manual de cocina para la vida pero, ¿cuál es el ingrediente básico con el que preparamos la vida? Para Dōgen Zenji, no es otro que zazen. La vida religiosa se manifiesta en nuestra existencia cuando nos preguntamos como podemos vivir teniendo zazen en el centro de nuestras vidas, mientras que al mismo tiempo estamos protegidos por zazen. Visto desde el lado contrario, la vida religiosa se manifiesta con toda su vitalidad cuando zazen comienza a funcionar en nuestra vida cotidiana. Cómo funciona zazen y nos guía a cada paso es de lo que trata este texto.
"

Junto al último capítulo, Arrojar tu vida a la morada de Buddha, ofrecemos también el enlace al libro entero, que reúne el texto original de Dōgen (capítulo 1), así como los 14 capítulos y comentarios de Uchiyama a dicho texto. Recordamos que esta traducción,realizada generosamente por Carlos Collas, es de carácter privado y es ofrecida aquí solo para uso personal.







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Original: How to cook your life, Dogen, Uchiyama
Traducción: Carlos Collar Menéndez
Fotografía: Internet

sábado, 8 de febrero de 2020

El Tenzo Kyōkun de Dōgen - comentado por Kōshō Uchiyama - 3

Continuamos con la publicación de los comentarios de Uchiyama al Tenzo Kyōkun de Dōgen. Este es el segundo de los capítulos en los que Uchiyama nos va ofreciendo sus reflexiones a partir del texto de Dōgen. El presente capítulo tiene como título Sobre la vida religiosa, en el cual Uchiyama nos habla de la relación vital y espiritual entre nuestra propia vida, el budhadharma y zazen, lo cual sintetiza el propio Uchiyama en las siguientes palabras: "Tu práctica de zazen no debe estar separada de tu propia experiencia de vida, ni de su orientación global. Más bien, trabajando constantemente para refinar y aclarar tu vida cotidiana, o la vida de tu completo Sí mismo, tu práctica se armoniza con el dharma. En este punto zazen se convierte en religión. El zazen de Dōgen Zenji, a lo largo de las líneas que he estado comentando, es la fuente de la enseñanza diaria del Tenzo Kyokun y, en nuestra vida cotidiana, esa enseñanza se transforma en el telón de fondo de zazen."

Este nuevo capítulo, como los anteriores y el resto del libro de Uchiyama que estamos ofreciendo ahora a los lectores, es fruto de la generosidad de  Carlos Collar Menéndez, un buen amigo de este blog. 

Para aquellos interesados en su lectura ofrecemos el enlace a continuación (clicar encima). Recordamos que esta traducción ha sido realizada con carácter privado, siendo ofrecida solo para uso personal.


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Traducción: Carlos Collar Menéndez
Fotografía: Zafu en Estocolmo, Roberto Poveda

jueves, 23 de enero de 2020

El Tenzo Kyōkun de Dōgen - comentado por Kōshō Uchiyama - 2

Continuamos con la publicación de los comentarios de Uchiyama al Tenzo Kyōkun de Dōogen. En la anterior entrada se vio el texto base de Dōgen y en esta segunda entrada empiezan propiamente los comentarios de Uchiyama al texto de Dōgen. El capítulo que adjuntamos lleva el título de El Tenzo Kyōkun y Shikantaza. Una versión de este capítulo ya apareció hace años en este blog, si bien en este caso la traducción, de Carlos Collar Menendez, es completamente nueva. Para aquellos interesados en su lectura ofrecemos el enlace abajo. Recordamos que esta traducción ha sido realizada con carácter privado, siendo ofrecida solo para uso personal.




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Traducción: Carlos Collar Menéndez
Maquetación: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Internet





lunes, 13 de enero de 2020

El Tenzo Kyōkun de Dōgen - comentado por Kōshō Uchiyama

Normalmente en occidente el budismo, y en particular el budismo de escuela zen, a menudo ha sido asociado casi exclusivamente, si bien de manera errónea, con la práctica de la meditación sentada, denominada en japonés zazen. Sin embargo el budismo, que no consiste en otra cosa que el camino que lleva a comprender el malestar inherente a la existencia humana, su causa y el camino que conduce a la liberación de ese malestar, no se reduce solo a la práctica de la meditación sentada, sino que abarca todos los ámbitos de la vida.

Esto, si bien es una característica presente ya desde sus orígenes, se radicaliza en China, en especial en el budismo chan (zen en japonés), especialmente a  partir del considerado tradicionalmente como cuarto patriarca de esta escuela, Dayi Daoxin (580-651, Dōshin en japonés). Si hasta entonces la forma de subsistencia de los monjes dependía de los laicos, por medio de la mendicidad religiosa, Daoxin introduce junto a esta, o incluso sustituyéndola en algunos casos, una innovación, el trabajo manual como forma legítima, también en el caso de los monjes, de garantizar la propia supervivencia. A partir de esta reforma, rechazada por algunos que veían en ello una transgresión de las reglas monásticas clásicas, o vinaya, el chan adquiere una de sus características diferenciales, mantenida de ahí en adelante como un tema central de las enseñanzas chan; si bien este rasgo, posteriormente, en muchos casos ha sido preservado solo de forma simbólica. La práctica religiosa se extendía de esta manera a todos los aspectos de la vida, incluyendo aquellos hasta entonces reservados a la comunidad laica.

Seis siglos después Eihei Dōgen (1200-1253), uno de los principales exponentes de la escuela Zen japonesa de todos los tiempos, escribirá el Tenzo Kyōkun (Instrucciones al cocinero), dirigido en un principio al cocinero de la comunidad monástica, pero cuyo sentido profundo contiene indicaciones de carácter universal aplicables a todas las actividades cotidianas, sin importar que uno sea monje o laico, señalando así el valor y la importancia desde el punto de vista espiritual incluso de las más pequeñas entre estas. La importancia de dicho texto para Dōgen queda remarcada por el hecho de que lo incorpora como primer capítulo de su Eiheishingi (La reglas [del monasterio] de Eihei-ji), la comunidad monástica fundada por él en 1244; si bien  el texto es anterior, siendo terminada su redacción en 1237 en Kōshō-ji, el primer monasterio puramente zen de Japón, fundado también por Dōgen antes de su definitivo traslado al monte Eihei.

Ocho siglos después Kōshō Uchiyama (1912-1998), del cual pueden encontrarse numerosos escritos en este blog (pulsar en la etiqueta Kosho Uchiyama, en el recuadro de etiquetas de la columna lateral, para ver todos) y del que dimos ya algunos apuntes biográficos en la anterior entrada (ver aquí) y en otras, retoma el texto de Dōgen, actualizándolo desde un punto de vista contemporáneo a través de una serie de comentarios, en los que señala y aclara los aspectos esenciales del mismo. Al mismo tiempo Uchiyama nos muestra como el texto de Dōgen indica la manera a través de la cual podemos hacer que nuestro zazen actúe también a través de las actividades cotidianas. 

El texto de Dōgen, en la versión simplificada de Uchiyama, así como los comentarios de Uchiyama, sobre el mismo se agruparon en un libro titulado, en su versión en ingles, How to cook your life (Como cocinar tu vida), cuya traducción al castellano comenzamos a ofrecer hoy aquí. Esta traducción ha sido realizada por Carlos Collar, un buen amigo de este blog, y tiene un carácter privado, por lo cual se ofrece igualmente para su exclusivo uso personal. Periódicamente iremos ofreciendo uno a uno los distintos capítulos del libro de Uchiyama, que serán reagrupados al final en un único texto en formato pdf. Comenzamos hoy con la publicación del texto de Dōgen, que servirá de base a los posteriores comentarios de Uchiyama, los cuales iremos ofreciendo periódicamente. Para descargar el texto pulsar el enlace de la siguiente línea.


La numeración a pie de página del archivo adjunto en esta entrega, así como la de las siguientes entregas, o capítulos del libro original de Uchiyama, corresponde a la que será su numeración final una vez todo integrado en un único archivo.

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Traducción del texto de Uchiyama: Carlos Collar Menéndez
Introducción y maquetación: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Internet

viernes, 29 de noviembre de 2019

El buscador de la Vía - Kōshō Uchiyama

Kōshō Uchiyama nació en Tokio en 1912. Antes de entrar en la orden monástica zen, estudió filosofía occidental en la prestigiosa universidad de Waseda, en su ciudad natal, y comenzó a impartir clases en un liceo femenino en Miyazaki. Posteriormente volvió a Tokio, donde se casó en 1939, si bien su joven esposa murió mientras estaba embarazada, acontecimiento que dejó profundas huellas en él. A partir de entonces se acercó al Sōtō Zen, encontrando en 1941 a Kōdō Sawaki que lo ordenó como monje, convirtiéndose así en su discípulo. Ambos, Sawaki y Uchiyama, a pesar de sus personalidades diametralmente opuestas, encarnan probablemente las figuras más relevantes e influyentes de esta escuela durante el siglo XX.

Durante la segunda guerra mundial (en la que estuvo implicado Japón desde 1941 hasta 1944), Kōshō Uchiyama fue enviado por su maestro a un monasterio en un área muy remota en la prefectura de Shimane y posteriormente a Shizuoka, para evitarle ingresar en el ejercito, en donde hizo carbón y sal de agua de mar. Kōdō Sawaki era consciente de que su discípulo no era físicamente fuerte, de hecho padeció tuberculosis durante gran parte de su vida, y de que ciertamente no era adecuado para la vida militar.

Tras la guerra, en 1949, Sawaki asumió el puesto de abad de un monasterio casi en ruinas, Antaiji, cuando este templo todavía estaba localizado al norte de Kyoto*, con el objetivo de devolver el decadente zen japones del siglo XX a sus raíces. Kōdō Sawaki, junto con su discípulo principal, Kōshō Uchiyama, que se encargaba del monasterio cuando Sawaki no estaba, lo cual sucedía muy a menudo por el carácter intinerante de Sawaki, transformaron Antaiji en un lugar para la práctica del Zen basado en un zazen puro. En un principio la vida en Antaiji fue muy dura, ya que las condiciones del templo eran muy deficitiarias y, de hecho, al principio y durante bastante tiempo tan solo contó con dos residentes estables, Uchiyama y Sodo Yokoyama, los cuales subsistían de la mendicidad religiosa.

Posteriormente, a la muerte de Kōdō Sawaki, en 1965, Kōshō Uchiyama le sucedió como abad de Antaiji, celebrando una seshin en memoria de su maestro que duró cuarenta y nueve días, en la que comenzó con un estilo de práctica propio que llamó "seshin sin juguetes", en la que cada practicante ha de hacerse cargo de su propio zazen y de su propia práctica. Dichas seshin se celebran en completo silencio, sin canto de sutra, ni rituales, ni samu, ni kyosaku, ni enseñanzas de ningún tipo; incluso el propio Uchiyama se sentaba de cara a la pared, sin controlar el zazen de ninguno, dando así testimonio de que zazen tenía que ser para cada cual el verdadero maestro. Después de la muerte de Sawaki el estilo de práctica simple y directo de Uchiyama, alejado de los rituales y jerarquías propias del zen clerical japonés y centrado en zazen, fue haciéndose conocido en Japón y en todo el mundo a través de sus numerosos libros, y muchos estudiantes, tanto japoneses como occidentales, comenzaron a reunirse alrededor suyo en Antaiji.

Cuando Uchiyama se hizo cargo del puesto de abad de Antaiji, declaró que no se mantendría en el cargo más diez años; algo extremadamente inusual, tanto en el zen japonés como actualmente en el occidental, en los que una vez alcanzado un determinado rango clerical dentro del cursus administrativo-clerical  de una determinada iglesia no se renuncia a él más que in extremis. Y así, en efecto, en 1975 abandono el puesto de Abad, dejándolo en manos de su discípulo Koho Watanabe, y se retiro a Nokei-in, un pequeño templo de Kyoto, en compañía de su tercera esposa, hasta su muerte en 1998.

A su despedida de Antaiji, Uchiyama dió una conferencia, dirigida en un principio hacia sus discípulos en Antaiji, pero que contiene indicaciones válidas para todos, en la que recogió los puntos esenciales de su enseñanza. Los puntos en los que Uchiyama sintetizó la enseñanza de una vida dedicada a zazen son:

1. Estudiar y practicar el buddhadharma solo por el buddhadharma y no para secundar sentimientos humanos movidos por las cosas del mundo.

2. El Buddha que debemos venerar, el verdadero maestro, es zazen.

3. Zazen ha de actuar concretamente en nuestra vida cotidiana. Hemos de poner en práctica el lema: “ganancia es ilusión, perdida es despertar”, poner en acción dos prácticas (la práctica del voto y la práctica del arrepentimiento) y perseguir tres actitudes mentales (una mente alegre, amorosa y magnánima).

4. Hacer del voto la propia vida nutriendo profundamente la raíz.

5. Conscientes del hecho de que es asunto nuestro mejorar o corrompernos, comprometámonos en la mejora de la práctica.

6. Sentarse en silencio durante diez años. Adicionalmente sentarse diez años más. Después sentarse otros diez años.

7. Es necesario cooperar unos con otros, de manera que existan lugares de práctica sin molestias para practicantes sinceros.

Si el zen de Sawaki da, de cierta manera, un paso atrás para retomar la enseñanza de Dōgen, devolviendo el decadente Sōtō Zen japones a su fundamento en el zazen, el zen de Uchiyama aprovecha ese paso atrás como carrerilla para dar un salto adelante, proyectándose intencionalmente hacia el futuro y hacia occidente.

Se puede descargar libremente el texto de Uchiyama en el siguiente enlace:



Nota* Antaiji fue posteriormente trasladado a la prefectura de Hyōgo por Kōhō Watanabe, discípulo y sucesor de Uchiyama en el cargo de abad de Antaiji, en medio de un valle solitario, en la montaña y a escasos kilómetros del mar de Japón, donde se encuentra todavía hoy.
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La traducción desde el japonés al italiano ha sido realizada por Giuseppe Jiso Forzani, de la Stella del Mattino, siendo la traslación al castellano de Roberto Poveda. La fotografía, de Uchiyama, ha sido obtenida del sitio terebess.hu

viernes, 10 de agosto de 2018

El cristiano, el budista y la lombríz. Giuseppe Jisō Forzani

Con ocasión de la presentación de un libro, Passi – Diario di un pellegrino. Vangelo e Zen, del padre Luciano Mazzochi, se le solicitaron unas palabras a Giuseppe Jisō Forzani, practicante del budismo Zen, que hemos considerado de interés traducir.

El padre Luciano Mazzochi es un sacerdote católico, misionero
javeriano, que durante alrededor de veinte años residió en Japón, en donde tuvo la oportunidad de entrar en contacto con el zazen, la práctica central del budismo zen, que, desde entonces hasta hoy, ha seguido practicando de manera cotidiana.

Giuseppe Jisō Forzani es un practicante italiano del budismo Zen, formado en el monasterio zen de Antaiji, en las montañas orientales de Japón, durante cerca de una década y que, a su retorno de Japón, junto con otros compañeros italianos, así como con Kōhō Watanabe, que fue abad de Antaiji tras Kōshō  Uchiyama, decidieron fundar la comunidad budista zen La Stella del Mattino en 1987, entre cuyos objetivos está el establecimiento de un diálogo con otras tradiciones religiosas, y en especial con el cristianismo.

La colaboración y amistad entre ambos tuvo su origen en 1990, continuando hasta hoy, sin por ello abandonar la especificidad y la diferencia entre los distintos caminos elegidos por cada uno de ellos, sino más bien considerando el diálogo como una práctica en sí misma que encuentra su sentido al interior de la propia elección espiritual de cada uno, del cómo viven, por qué y para qué dicha elección.

En el texto que presentamos hoy, que podríamos definir como una muestra de ese diálogo, podemos rastrear la diferencia de enfoques respecto a la práctica de zazen adoptada según cuál sea el marco espiritual en el que cada uno se sitúa.

Para el cristiano se trataría de una práctica orientada, por así decir, a mejorar su propio cristianismo, expresándose como la aportación que desde zazen se vierte en el resto de sus actividades cotidianas y en la relación que interiormente se establece con ellas, así como con el Dios/Jesús presente en el marco de esa vía religiosa. Mientras que, para el budista Zen, se trata de un práctica central que encuentra en  sí misma su razón de ser, proporcionando la raíz alrededor del cual hacer brotar el resto de actividades que componen la vida cotidiana, que, a su vez, son expresiones de ese zazen y que es a ese zazen a donde retornan.

El título que Jiso Forzani ha dado a este discurso, retomando una metáfora por él querida, es (para acceder hacer clic sobre él mismo): El cristiano, el budista y la lombríz

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Traducción e introducción, Roberto Poveda Anadón
Fotografía, grupo de zazen del padre Luciano

martes, 3 de abril de 2018

Solo zazen - El prototipo de la ausencia de significado último. Hee-Jin Kim

El pensamiento de Eihei Dōgen (1200-1253), si bien se trata de un autor japonés del siglo XIII, ha permanecido casi desconocido, excepto en un círculo muy restringido, hasta tiempos relativamente recientes. Esto fue así incluso dentro de la orden Sōtō Zen japonesa, de la cual se le considera el fundador.

Especialmente a partir del tercer sucesor de Dōgen, Keizan Jōkin (1268–1325), la orden Sōtō inició un periodo de expansión que, con el tiempo, la llevo a expandirse por todo Japón, gracias a la política acomodaticia de Keizan y de sus discípulos y sucesores más capaces. Paralelamente el espíritu purista del zen de Dōgen fue abandonado, adoptándose algunos aspectos del Budismo esotérico y también de la religión sincrética de las montañas llamada shugendō, con objeto de acercarse al pueblo y obtener sus favores.

Este estado de cosas llegó hasta practicamente mediados del siglo XVII, en el que algunos practicantes de la orden Sōtō como Manzan Dōhaku (1636-1715), Tenkei Denson (1648-1735) o Menzan Zuhiō (1683-1769) iniciaron un movimiento de restauración, conocido como shūtō fukko undō, intentando salvar la orden Sōtō de la corrupción y la confusión en la que progresivamente había degenerado, restableciendo la pureza de Dōgen. Fue también durante este periodo que fueron impresas las obras de Dōgen y que comenzó a ser estudiado con rigor por estudiosos de la orden Sōtō.

Su pensamiento no solo ha atraído a los practicantes del budismo zen, sino también a filósofos e intelectuales que han encontrado en él una potente fuente de inspiración y de estudio, como un pensador de interés religioso y filosófico más allá de los intereses sectarios de la orden Sōtō. El estudio de Dogen, como pensador, empezó a comienzos del s. XX, en Japón, y progresivamente se ha ido difundiendo a otros lugares, icluído Occidente.

Entre estos estudiosos de la obra de Dogen se encuentra el filósofo de origen coreano Hee-Jin Kim. Si bien su formación básica transcurrió en Japón, posteriormente se dirigió a Estados Unidos, donde estudió filosofía en la Universidad de California, obteniendo posteriormente un doctorado en Estudios Religiosos en la Claremont Graduate School, de la cual es actualmente profesor emérito. Entre su obras dedicadas a Dōgen se encuentran The Life and Trought of Dōgen, Dōgen on Meditation and Thinking: a reflection on His View of Zen, así como Eihei Dōgen: Mystical Realist, obra esta última de la cual ofrecemos la traducción de un fragmento a partir de su edición en italiano.

En este texto la atención de Hee-Jin Kim se centra sobre el solo-zazen (shikantaza), propuesto por Dōgen como práctica central del Budismo Zen. Aunque el texto de Hee-Jin Kim es el estudio de un erudito, es decir realizado, por así decir, desde "fuera", aborda de manera exhaustiva aquellas obras en las que Dōgen aborda el solo zazen, señalando algunas referencias y reflexiones que creemos pueden ser de utilidad e interés a algunos de nuestros lectores.

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martes, 20 de febrero de 2018

Seis maneras de no acercarse a la meditación. Ken Mc Leod

Los seis Reinos de la existencia son una característica destacada de la cosmología del budismo tibetano [y también de la de otros budismos tradicionales. N.d.T]. Los seres pueden manifestarse en seis formas de existencia:

    - seres infernales dominados por la ira
    - fantasmas y demonios hambrientos dominados por la avidez
    - animales dominados por la estupidez
    - humanos dominados por el deseo
    - titanes o semidioses dominados por la envidia
    - dioses dominados por el orgullo

Como en muchas mitologías estas descripciones se refieren a aspectos específicos de nuestra estructura psico-emocional. Por ejemplo, el proverbio “el orgullo precede a la caída” coincide con la descripción del reino de los dioses, en el que tras el máximo goce posible experimentado no puede más que seguir el descendimiento en un reino de existencia inferior menos feliz.

Del mismo modo, la terrorífica descripción de la existencia de un ser infernal refleja la experiencia subjetiva de una persona totalmente consumida por la rabia. Cada aspecto de esa experiencia es terrorífico, doloroso y complicado. Incluso la división en infiernos de fuego e infiernos de hielo refleja el modo en el que una rabia furibunda o un frio odio se manifiestan internamente.

Un maestro zen contemporáneo, Uchiyama Roshi, nos ofrece una interpretación de los seis reinos entendidos como seis posibles actitudes erróneas ante la meditación.

La meditación del reino infernal

Este reino surge en la meditación cuando nos sentimos forzados a sentarnos y constreñidos a hacerlo. Es más frecuente en el ambiente monástico, pero se manifiesta también en el transcurso de los retiros. La aversión que nos captura ante la confrontación con la meditación es evidente, pero por algún motivo, por alguna condición externa estamos constreñidos a sentarnos. ¡Es seguramente una meditación infernal! En esos momentos no existe otra cosa que la aversión por aquello que estamos haciendo.

¿Qué podemos hacer para salir de esta condición? Simplemente debemos de reconocer que nuestra práctica es voluntaria, es algo que nosotros mismos hemos decidido emprender, sin nadie que nos constriña a hacerlo. En cualquier momento podemos levantarnos e irnos. Si nuestra decisión de practicar es en cambio firme, existe poco espacio para la manifestación de este en la de meditación.

La meditación del reino de los fantasmas hambrientos

El segundo reino es aquel de los fantasmas desesperados. Estamos ávidos de resultados. Algo debe de suceder. ¿Dónde están aquellos relámpagos de iluminación, de introspección, o incluso solamente aquella espiral de luz en la búsqueda? Estamos buscando algo que nos satisfaga, que nos haga sentir completos, que llene el profundo agujero que sentimos. Pero cualquier cosa que suceda, ese agujero no se llena nunca, así volvemos siempre a nuestra práctica más hambrientos que antes. Este afán de resultados, de algo asombroso, socava la base nuestra práctica.

Los efectos de la meditación son sutiles y se requiere tiempo para que maduren. Cuando estamos constantemente a la búsqueda de algún tipo de signo o de resultado respecto a la practica, estamos fundamentalmente buscando fuera de nosotros mismos. No podemos encontrar fuera ningún tipo de verdadera satisfacción, porque el agujero a rellenar está dentro de nosotros mismos. Debemos en cambio observar el agujero que lleva a la desesperación, percibirlo, hacerlo llegar a nuestra consciencia. Apenas estemos en condiciones de sentarnos junto a aquel sentido de vacío, gradualmente descubrimos satisfacción y paz interior. Nuestro deseo desesperado de algo que nos llene se disuelve.

La meditación del reino de los animales

Los animales buscan continuamente alimento y refugio y están satisfechos cuando lo encuentran. En esta forma de meditación el practicante encuentra el modo de sentarse tranquila y confortablemente, sin ningún esfuerzo posterior. Todo es relajante, el practicante se siente regenerado por la práctica, que no es otra cosa más allá de un buen descanso. No existe visión profunda, no existe comprensión, no existe ningún movimiento hacia una experiencia más intensa de la vida, de sus riesgos y de las adaptaciones que comporta. Esencialmente se usa la práctica como un escondite.

El embotamiento es uno de los problemas más difíciles de resolver porque es el más difícil de reconocer desde el interior. Aquí es importante la ayuda del maestro, que reconoce nuestra condición y nos ayuda a superarla.

La meditación del reino de los semidioses

Este enfoque es tan nocivo como el del reino infernal. ¿Quien consigue sentarse más tiempo? ¿Quien consigue mantener mejor la inmovilidad? El sentido de competitividad hace emerger la envidia la duda sobre nosotros mismos. ¿A quién estamos intentando superar? ¿Qué significa vencer la competición meditativa? Cuando hemos superado a todos los demás, tenemos de todos modos todavía quehacer con nosotros mismos: estamos de nuevo en el punto de partida. ¿Como nos sentimos cuando los demás nos preguntan sobre la nuestra?

La práctica meditativa es estrictamente personal. Es una de las partes más reservadas de nuestra vida. La tradición recomienda discutir sobre la propia práctica exclusivamente con el maestro y con los compañeros más íntimos.  Estas discusiones son, en efecto, muy útiles porque traen a la luz aspectos que singularmente podríamos haber descuidado. ¡Pero atención ante el surgir de la mente competitiva! Preguntaros siempre a vosotros mismos: “¿A quién estoy intentando superar y por qué?”

La meditación del reino de los dioses

Esta condición lleva a la sensación de ser superiores a todos los demás. En este enfoque el practicante quiere convertirse en un santo o por lo menos en un eremita, fuera de la confusión y de los problemas de la vida de todos los días, sereno en el aislamiento, verdadero o imaginado. En realidad esta actitud de superioridad esconde a menudo un mecanismo de fuga, en el que se compensa con el orgullo aquello que son dudas profundas sobre las propias capacidades y la falta de confianza en si mismo.

La práctica de la meditación no es entendida alejándonos de la vida, sino en el convertirnos siempre más en íntimos con esta. Por tanto, el remedio en este caso es poner en discusión el sentido de superioridad, la convicción de vivir la vida de un modo superior.

La meditación del reino de los humanos

También la meditación del reino de los humanos está motivada por el deseo de resultado. No existe la desesperación del reino de los fantasmas hambrientos, sino el deseo de que la meditación constituya un uso productivo de nuestro tiempo. Muchas de las instrucciones sobre la meditación son presentadas de este modo: la meditación sirve para mejorarnos, para mejorar nuestras relaciones, para convertirnos en más centrados, más equilibrados, en condiciones de dar amor, etc.

Practicamos esperando recibir algo a cambio. Mientras que esta expectativa está en acto, no nos conoceremos nunca a nosotros mismos. Como dice un famoso maestro tibetano: “Abandona la esperanza de tener resultados”. 

No practicamos la meditación para producir algo específico, sino simplemente el ser, ser completamente. Idealmente la práctica de la meditación nos está basada sobre ninguno de estos seis enfoques. En la práctica surgen en nuestra experiencia cotidianamente. ¡Después de todo somos humanos!

Podemos, sin embargo, usar la consciencia y la presencia mental cultivadas en la práctica para saber que está surgiendo en nosotros y dejarlo allí donde está, sin identificarnos o fundirnos con estos patrones emocionales habituales.

Esta es una práctica difícil, porque requiere que nosotros hagamos el esfuerzo de estar de una manera a la que para nada estamos habituados. Lentamente, con el tiempo, veremos que nuestros esfuerzos originarán un fruto: un modo de ser que no es ninguno de aquellos de los seis reinos.


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Fuente: Scribd, https://goo.gl/C2mwp5
Traducción al español (desde el italiano): Roberto Poveda
Fotografia: Pretas (fantasmas hambrientos), Internet