Mostrando entradas con la etiqueta koan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta koan. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de febrero de 2021

Busshō, La naturaleza auténtica - Eihei Dōgen

En el prólogo al texto que presentamos hoy, un libro en realidad, el  Busshō de Eihei Dōgen, se lee lo siguiente: “Se oye a menudo decir entre los estudiosos budistas japoneses que, entre los escritos de Dōgen llegados hasta nosotros, existen tres que son los más representativos de su modo de entender la vía universal indicada por Buddha: el Bendōwa (El camino religioso) , el Genjōkōan (Convertirse en el ser) y el Busshō (La naturaleza auténtica).”, recogidos los tres en su obra magna, el Shōbōgenzō.

Dos de ellos han sido publicados anteriormente en este blog: El
Bendōwa, traducido a partir de la edición realizada por la Stella del Mattino; el Genjōkōan, publicado por el momento en la versión establecida por Gudō Wafu Nishijima (si bien esperamos poder ofrecer también próximamente la versión establecida y comentada por la Stella del Mattino) y, ahora, el Busshō, título traducido con frecuencia como “La naturaleza de Buddha”, si bien la Stella ha preferido optar por la expresión “La naturaleza auténtica”, por las razones que se explican en la “Guía a la lectura” que acompaña al texto.

A estos tres
yo añadiría otros dos, no incluidos en el Shōbōgenzō, por su naturaleza eminentemente dirigida a la práctica cotidiana, y porque constituyen la puerta real que abre a la comprensión de los tres anteriores como textos no simplemente teórico sino dirigidos al centro de nuestra vida real: el Fukanzazengi (en versión de Gudō Wafu Nishijima) donde Dōgen explica en palabras la forma de practicar zazen, y el Tenzo Kyōkun (en una versión acompañada por los comentarios de Kōshō Uchiyama), donde Dōgen explicita el comportamiento a seguir por quien pretende seguir la vía del Buddha durante su vida cotidiana o, si quiere, cómo hacer zazen cuando no se está sentado en zazen.

Para introducir sobre qué nos habla Dōgen en este opúsculo, nada mejor que recoger algunas palabras de quienes han establecido esta edición:

«[Este texto] habla directamente del fundamento constitutivo de cada cosa y del todo. Afronta el tema central del budismo Mahāyāna (que quiere decir Gran Vehículo) y lo desentraña en su relación con la realidad como parece que es para nosotros.

La afirmación fundadora de la fe en el Mahāyāna es la fe en la budeidad. Budeidad, naturaleza de Buddha, es el nombre que se da a la verdadera y única naturaleza originaria de todo aquello que es. 

Esta afirmación fundamental del budismo, presentada no como verdad revelada a priori sino como experiencia concreta de despertar, debe necesariamente confrontarse con la realidad que cada uno experimenta: la realidad del nacer y del morir, del bien y del mal, del sentido y del sin sentido, del ser y del no ser. Realidad contradictoria de la cual ninguna fe puede prescindir sin caer en la superstición. De ahí la razón de ser y la necesidad del estudio religioso, que textos como este encarnan.
»

Giuseppe J. Forzani - De la Guía a la lectura

«Busshō – La naturaleza auténtica es uno de los textos más difíciles de comprender de todo el Shōbōgenzō y, al mismo tiempo, representa el punto más alto de la vasta obra de Dōgen Zenji.

En el texto del Shōbōgenzō titulado Dotoku [Saber expresar la vía] Dōgen comienza afirmando: "Todos los Buddha, todos los Patriarcas saben expresar la via". Cualquier Buddha, cualquier Patriarca es tal porque sabe expresar la vía de Buddha. Es un hecho completamente obvio, sin embargo tengo la impresión que se tiende a sobrevolar sobre este punto sin profundizar. Poner en práctica efectivamente la vía significa penetrar y adherirse, ahora y siempre, a la verdad fundamental. Por lo cual no se trata de contemplar admirados el hecho, allí donde se habla de todos los buddha y patriarcas, de que en el pasado hayan existido seres iluminados a los que se le atribuyan esos apelativos. Se trata de despertar y experimentar en sí mismos y por medio de sí mismos el auténtico y verdadero sí mismo. Por lo cual Dōgen prosigue diciendo: "Para verificar si quien es conocido como hombre de la vía es realmente un hombre de la vía, es indispensable plantearse la cuestión de si está en condiciones de expresar, de decir la vía". Sustancialmente, la verificación de uno mismo como practicante consiste en plantearse la pregunta de si yo vivo de acuerdo a la vía de Buddha. Esta afirmación es una apelación extremadamente fuerte. Por otra parte este interrogante se refiere tanto al modo de pensar como a la conducta.

Kōhō Watanabe rōshi - Del Prologo

En la edición en castellano hemos introducido una variación respecto al original, publicado, en italiano, por Edizioni Dehoniane, Bologna, 1999 (texto hoy en día prácticamente inencontrable). En la parte que recoge los comentarios realizados por Giuseppe J. Forzani del
Busshō de Dōgen, recogidos bajo el nombre de “Una relectura”, hemos repetido en un recuadro el texto original del capítulo que es cada vez comentado, con objeto de hacer más ágil y comprensible su lectura.
 
(Se agradecerá la comunicación, en la dirección de correo que aparece indicada en la parte superior de la columna de la de la derecha, de cualquier posible errata para su subsanación.)
 

jueves, 17 de diciembre de 2015

Todavía no nacido. Kōdō Sawaki, Kōshō Uchiyama, Shōaku Okumura.

Kōdō Sawaki

Sentarse en zazen es volver a entrar en el útero de nuestra madre. Por tanto no es un medio que tienda a un fin.

Kōshō Uchiyama

Un muchacho terminó con malas compañías y se convirtió en un delincuente. A menudo pedía dinero a su madre y desperdiciaba su tiempo.

Un día aconteció que se encontró con su madre por la calle y le pidió dinero. La madre no podía ya más y le increpó: “¿Por qué tendría que darte dinero?” Eres bastante grande para ser independiente, pero no quieres encontrar un trabajo. ¿Por qué me creas siempre problemas?”.

El hijo respondió: “Me repites siempre lo mismo, pero yo no te he pedido que me traigas al mundo. ¿Por qué me has hecho nacer?”. Para la mayor parte de los padres esta es la pregunta más difícil. Cunado tenía veinte años y mis padres me criticaban por esto o aquello, dije una vez: “¿Por qué me habéis hecho nacer?”. Callaron inmediatamente.

Pero de esta historia deduzco que las madres de la generación de posguerra eran más fuertes y más inteligentes. De hecho le replicó: “¡Qué lástima!, sin embargo eres demasiado grande para volverte a meter en el útero. Vuélvete pequeño y vuelve a entrar, si lo consigues no te haré nacer”.

Alguien me contó el otro día esta historia. Cuando escuchaba historias interesantes como esta, a menudo se las contaba a Sawaki rōshi mientras le servía el te. Ahora ya no está, y yo me siento solo. Pero pienso que, si la hubiese escuchado, habría dicho: “Zazen es la postura en la que el yo no ha nacido todavía”.

Shōhaku Okumura

En este libro, Sawaki rōshi y Uchiyama rōshi expresan el significado de zazen de varios modos:

- “En zazen el sí mismo vuelve sí mismo el sí mismo”.
- “Nuestra práctica de zazen es volver a observar el mundo como tras un letargo”.
- “Practicar zazen es dejar de ser una persona ordinaria”.
- “Zazen es observar el mundo desde el propio ataúd, ya sin el yo”.
- “Practicar zazen es dejar de observar desde una perspectiva cualquiera”.
- “El verdadero zazen no es algo que satisfaga los deseos inmaduros de una persona  ordinaria”.
- “Desde la perspectiva de los seres humanos ordinarios el zazen que él enseñaba es inútil; es simplemente la práctica de una religión verdadera”.

Y en este capítulo, Sawaki rōshi añade: “Sentarse en zazen es volver a entrar en el útero de nuestra madre. Por tanto no es un medio que tienda a un fin” Un feto es simplemente él mismo, pacíficamente, no desea nada. El feto y el útero son completamente uno pero no son la misma cosa, precisamente como una persona que está sentada en zazen.

Esta expresión probablemente provenga de la idea budista del Tathagāta-garbha, que significa “embrión de buddha”. La imagen tiene dos caras: 1.) la naturaleza búdica es un embrión que vive dentro de nosotros. 2.) nosotros somos el pequeño buddha en el seno del Tathagāta, el Despertado.

La expresión “todavía no nacido” de Uchiyama rōshi equivale a la imagen sugerida por Sawaki rōshi de zazen como un observar el mundo desde el propio ataúd; ambas significan que zazen no tiene nada que ver con la satisfacción de los deseos humanos. Entre el nacimiento y la muerte hemos de tener en cuenta nuestras responsabilidades, pero en zazen cada uno de nosotros es como un feto o como un muerto. La expresión “todavía no nacido” también hace eco con el kōan “¿Cuál era tu rostro original antes de que nacieran tus padres?”.

Sawaki rōshi define zazen como la práctica del Dharma del Buddha, que va más allá de nuestros personales deseos de ganancia. En el budismo existen dos aspectos de la doctrina: mundano y ultramundano. Con palabras simples, esta distinción equivale a aquella entre verdad relativa o convencional y verdad absoluta o última. El zazen es una práctica ultramundana que no tiene nada que ver con las expectativas de recompensa.

El diálogo entre Bodhidharma y el emperador Wu, conservado como caso I en el Biyan lu (“La colección del acantilado azul”) es un buen ejemplo. El emperador Wu pregunta: “He construido templos y permitido a muchos monjes ser ordenados: ¿qué mérito hay en esto?”. Bodhidharma responde: “Ningún mérito”. El emperador pregunta: “¿Cuál es el significado supremo de la sagrada verdad?” Bodhidharma responde: “Vacuidad, nada sagrado”.

El emperador Wu habla desde la perspectiva del Dharma mundano y Bodhidharma responde desde la del Dharma ultramundano. Cuando Dōgen zenji decía que deberíamos practicar “sin espíritu de provecho” (mushotoku), hablaba también él desde la perspectiva del Dharma ultramundano.

Zazen no debe de estar contaminado por nuestros deseos, ni siquiera por el deseo de Despertar o el de convertirse en un buddha.



__________________________________________________

Del libro Kōdō senza dimora

 
Kōshō Uchiyama, Shōaku Okumura
Ed. Ubaldini, Roma 2015

Traducción: Roberto Poveda
Fotografía: Internet.

domingo, 8 de marzo de 2015

Zazenshin, Dogen [10]. Traducción y comentarios por Aldo Tollini


Continuación de la traducción y los comentarios realizados por Aldo Tollini al Zazenshin de Dogen. 
 
Para ir a la primera entrada pulsa aquí. Para desplazarse entre entradas ir al final de cada entrada (y de los comentarios, si es el caso) y pulsa la orden correspondiente.

 _______________________________________ 
 
Zazenshin
La aguja de zazen [10] 
 

Nangaku dijo: “Es como un hombre que guía un carro. ¿Si el carro no se mueve se azota el carro o se azota al buey?” En lo que respecta al carro que no se mueve, ¿qué es este moverse del carro? ¿Y qué es este no moverse del carro? Por ejemplo, ¿el agua que fluye es como el carro que se mueve o el agua que no fluye es como el carro que se mueve? Se puede decir que el fluir es el no moverse del agua y que el moverse del agua no es el fluir. Por tanto, considerando las palabras “si el carro no se mueve”, téngase presente “la existencia del no moverse” y “la ausencia del no moverse”. Es una cuestión de tiempo. Las palabras “si no se mueve” no pueden ser entendidas simplemente como “no se mueve”.

[Además] ¿“Se azota el carro o se azota el buey”, quiere decir que existe un azotar el carro y un azotar el buey? ¿Azotar el carro y azotar el buey son la misma cosa o no? En este mundo no existe un modo de azotar el carro. Sin embargo, aunque en la normalidad no existe un modo de azotar el carro, sabemos que en la Vía del Buddha existe un modo de azotar el carro y este es precisamente el ojo del estudio [de la Vía].

Incluso si estudiamos que existe un modo de azotar el carro [hemos de saber que] esto no es lo mismo que azotar al buey y esto es algo que hemos de saber muy bien. Por lo que respecta a azotar al buey, incluso si este método es común en este mundo, debemos de estudiar el azotar al buey de la Vía de Buddha. Se azota un buey [búfalo] de agua o se azota un buey de metal o un buey hecho con arcilla? ¿Se azota con el látigo, se azota con todo el mundo o se azota con toda la mente? ¿Se golpea con la médula o con el puño? ¿O golpea el puño al pulo o el buey golpea al buey?

Daijaku no responde y nosotros no debemos ignorar esto. Es como [el dicho] tirar una teja y recibir una perla o como [el dicho] girar la cabeza y cambiar de rostro. Nadie puede apropiarse de este silencio [de Daijaku].


Comentario

Aquí Dōgen introduce otro famoso kōan para explicar lo que quiere decir: “Es como un hombre que conduce un carro. ¿Si el carro no se mueve se azota el carro o se azota al buey?”.

El moverse del carro es una metáfora de alcanzar la iluminación. ¿Para obtener la iluminación ha de azotarse al carro o al buey? ¿Se mueven el carro y el buey de forma separada o juntos? ¿Se puede azotar al buey y obtener que solo el buey se mueva o azotar al carro de forma que solo se mueva el carro? Y además, ¿qué significa azotar? ¿Qué es lo que se azota? ¿Cómo se azota? ¿Qué significa moverse?

Dōgen en el comentario a este kōan crea uno de sus más espectaculares recorridos lógico-lingüísticos conduciendo al lector a lo largo de un camino absolutamente no convencional, mostrándole como una simple pregunta puede contener un sentido mucho más profundo de lo que parece a primera vista. Dōgen de esta manera quiere estimular al lector a no limitarse nunca a la superficie de los textos, porque las palabras de los maestros y de los patriarcas no pertenecen a la dimensión ordinaria, sino que son palabras de iluminados y por tanto han de ser leídas según una lógica no ordinaria.

Su preguntas significan: ¿Qué quiere decir obtener la iluminación? ¿Cómo se hace para obtenerla? ¿Existe de verdad un obtener la iluminación? ¿Cómo se debe de practicar? ¿Qué es el moverse y el no moverse? ¿Qué es obtener la iluminación o no obtenerla? ¿Qué es la obtención? ¿Existe algo que sea la obtención de la iluminación? ¿La iluminación se puede obtener? Igual que el moverse y el no moverse del carro es una cuestión temporal, puesto que moverse se encuadra en el tiempo mientras que no moverse es una cuestión atemporal, de la misma forma  la obtención de la iluminación es una cuestión temporal. De hecho “obtener” la iluminación comporta una progresión temporal en tanto que existe un tiempo sin iluminación y un tiempo con iluminación. En cambio no obtener es un concepto atemporal.

La expresión “no se mueve” (no se obtiene la iluminación) no es entendida según la lógica común. De la misma manera, si bien en el mundo ordinario no existe un “azotar al carro”, existe sin embargo en el mundo no ordinario, es decir, según una lógica no común y tiene gran importancia para la comprensión de la práctica. La respuesta ordinaria al kōan es ciertamente la de azotar al buey de forma que el carro se mueva. Esto corresponde a practicar zazen para obtener la iluminación. Sin embargo “el ojo del estudio” [de la Vía], es decir la verdadera Vía, consiste en azotar al carro por muy absurdo que pueda parecer. Al azotar al carro no se obtiene el “hacer moverse al carro”, no se obtiene la iluminación, por ello azotar al carro es verdadera práctica, aquella que no busca obtener.

Azotar al carro y azotar al buey son dos cosas muy distintas y hay que saberlo bien. Si queremos azotar al buey, ¿a qué buey azotamos? Si queremos obtener la iluminación, ¿quién es el que la obtiene? ¿Nuestro yo? ¿Cual yo, si el yo es ilusión? ¿Quién es el sujeto de la práctica? ¿De nuevo el yo? Daijaku no responde y este silencio es significativo.



___________________________________
Aldo Tollini
 
Pratica e Illuminazione nello Shobogenzo
Testi scelti de Eihei Dogen Zenji
Ubaldini Editore. Roma, 2001


Traducción: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Paseando por Roma, carros. Roberto Poveda Anadón