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sábado, 22 de noviembre de 2025

Eihei Dōgen. El Profeta del Zen - Giuseppe Jiso Forzani (revisado)

El libro cuya traducción revisada publicamos hoy, Dōgen. El profeta del zen, escrito por Giussepe Jiso Forzani y publicado en italiano en 1997, es uno de los primeros estudios específicos aparecidos en lenguas romances, si no el primero, sobre el monje japonés del siglo XIII Eihei Dogén. 

Por lo que hemos podido rastrear, antes de este texto que fue la introducción por parte del autor a una serie de traducciones posteriores de textos del propio Dōgen, no existía ningún estudio sobre su figura y su pensamiento en lenguas romances, tan solo habían aparecido algunas traducciones de textos breves del propio Dōgen. Sin embargo el interés por la figura de Dōgen había ya comenzado tiempo atrás en inglés, por ejemplo con el seminal texto del profesor y estudioso coreano Hee Jin Kim, Heihei Dōgen. Mistical realist, aparecido en 1975. Sin embargo en lenguas romances los textos sobre Dōgen eran y siguen siendo relativamente escasos. Por ello creemos que esta "reedición corregida" sigue siendo pertinente, ya que en ella encontramos una visión de la figura de Dōgen realizada no desde "fuera", sino desde la propia práctica, compartida en lo esencial por el autor del libro y por el propio Dōgen a pesar de la gran distancia temporal y cultural que existe entre ambos.

Dōgen, introductor del budismo zen en Japón, es conocido como uno de los mayores pensadores budistas de todos los tiempos. Su pensamiento no es nunca pura teoría, sino que se basa siempre en el comportamiento vivo del practicante, destacando como pocos la centralidad del zazen, o práctica del cuerpo, y de la vida cotidiana en el camino budista. Por otra parte la mayoría de sus textos no están solo dirigidos a los “especialistas” de la religión, a los monjes, sino a todos. De hecho el primero de los textos que escribió Dōgen a su vuelta desde China a Japón, el Fukanzazengi, en el que da instrucciones detalladas sobre cómo hacer zazen, la práctica base del budismo zen, fue escrito a petición de un laico. 

Dōgen, a pesar o más allá de ser un hombre marcado (como cada uno de nosotros) por la época y la cultura en la que vivió, el Japón medieval del s. XII, presenta con los medios expresivos que le son propios el sentido profundo y universal del budismo, entendido no como una religión oriental, identificable en una doctrina específica, en una ideología religiosa, en una serie de dogmas y dictados de orden moral, sino como materia viva, como búsqueda y práctica de la verdad de la vida, como adherencia total a la realidad por aquello que ella es; un camino a recorrer en la práctica con la propia experiencia.

Releyendo nuestra anterior traducción, hemos encontrado y corregido algunos errores que presentaba la traducción anterior, y que esperamos haber subsanado aquí. Determinado tipo de literatura, como es el caso del libro que nos ocupa, es conveniente leerla más de una vez. La literatura espiritual, es decir aquella que se dirige a la parte más íntima de nuestro ser, no es un tipo de literatura ajena a nuestras vidas y cuyo sentido está fijado, fuera de nosotros, de una vez por todas. El sentido de este tipo de literatura es actualizado de acuerdo con los ojos de quien lo lee, desde la propia vida. Esos ojos cambian con el tiempo y con la propia práctica, por lo que es frecuente que, en la literatura espiritual, a cada nueva lectura nos encontremos con un texto nuevo para nosotros, que lo leemos con ojos nuevos.

Dōgen. El profeta del zen

sábado, 2 de noviembre de 2024

Vivir y Morir. AA.VV.

La fragilidad de la vida, tan claramente palpable en estos días terribles y dolorosos que estamos viviendo en Valencia, nos confronta con nuestra propia finitud. Esta realidad, simultaneamente colectiva y absolutamente personal , ha impulsado en gran medida a la humanidad, para bien y para mal, a crear culturas, tecnologías y sistemas religiosos. El dilema sobre el sentido de la vida y la inevitabilidad de la muerte se presenta como una pregunta ineludible para todos los seres humanos, en todas partes y a lo largo de la historia, y se nos manifiesta también como una paradoja irreductible.

El problema de la muerte es, en realidad ,un problema de la vida; del ser vivo que contempla un horizonte sobre el que no es posible afirmar nada con certeza, más allá de proyecciones imaginarias y arbitrarias creadas por el que vive, no pudiéndose en cambio decir nada desde el no-lugar de la muerte.

En vez de buscar respuestas, que por su propia naturaleza son imposibles, resulta más adecuado y factible profundizar en los término mismos del problema. Interrogar el sentido de nuestra existencia, en un mundo que a menudo parece absurdo o incomprensible, nos lleva a ahondar, por otro lado, en la interconexión entre todos los seres que nos componen y a valorar el momento presente como la única realidad que verdaderamente poseemos. Es aquí, al abrazar y servir a esta realidad presente, donde podemos encontrar la solución a los dilemas de la vida y la muerte, que, planteados de la forma habitual, auto centrada o egocentrica, "vivimos" como un problema, sin necesidad de buscar la conciliación de lo radicalmente ajeno en un futuro imaginario. Como dice Dōgen en uno de los textos que presentamos a continuación: 

Cuando se dice vida, no hay otra cosa que vida; cuando se dice muerte, no hay otra cosa que muerte. Por tanto, cuando llega la vida, es solo vida; cuando llega la muerte, es necesario servir a la muerte. No odiar, no desear. […] Para convertirse en Buda, hay un camino muy simple: no hacer el mal de ninguna forma, sin apego al ciclo de vida y muerte, cultivando una profunda compasión hacia todos los seres vivos.

La cuestión de la vida y la muerte, aunque transversal en toda la obra de Dōgen, como en la de cualquier pensador religioso, es explícitamente abordada por este en tres de sus textos: Genjōkōan (Convertirse en el ser), que fue elegido por él como el primer texto de su obra magna, el Shōbōgenzō, constituyendo en gran medida un compendio introductorio del resto; Shōji, literalmente Vida y muerte; y Zenki, que aquí traducimos como El funcionamiento integral, siguiendo las traducción propuesta por la Stella del Mattino, que es de donde parte nuestra propia traducción. Es recomendable leer estos tres textos de manera conjunta.

En cuanto al Genjōkōan, ya hemos publicado diversas traducciones del mismo en este blog (una basada en la traducción de Gudō Nishijima, otra de Shōhaku Okumura y otra, la más reciente, que antecede a esta entrada, de La Stella del Mattino). También habíamos publicado ya las traducciones de Shōji y Zenki, si bien hemos decidido revisarlas, reagrupándolas en un pequeño libro, que presentamos hoy, junto con los comentarios realizados en su momento por Giuseppe Jisō Forzani. A los anteriores textos, por estar directamente conectados con el tema de hoy, hemos añadido una reflexión personal de Forzani sobre la cuestión de vivir y morir, un breve ensayo de Mauricio Yushin Marassi, y la traducción de un poema del maestro zen japonés Kōshō Uchiyama, siendo estos tres últimos textos inéditos hasta ahora en castellano.

Vivir y morir - Stella del Mattino

miércoles, 24 de julio de 2024

Genjōkōan - Dōgen / Kōhō Watanabe, Giuseppe Jisō Forzani, Luciano Mazzochi

El Genjōkōan de Eihei Dōgen (1200-1253), del que presentamos hoy una nueva traducción (para anteriores traducciones, ver n. 1), resume de forma  sintética y poética la visión del Budismo del propio Dōgen, indicando las líneas maestras de lo que será el resto de su enseñanza. 

Su primera redacción data de hecho de 1233, pocos años después de su regreso de China en 1227, estando dirigido a un discípulo laico, por lo cual la complejidad del texto deriva de su contenido, y no tanto de lo especializado de su lenguaje. Tiempo después, en 1252, un año antes de su muerte, situará el Genjōkōan con algunas modificaciones como primera sección del Shōbōgenzō de 75 fascículos, su obra mayor, como si fuese una especie de introducción al resto de la misma, destacando así su centralidad. Tras la muerte de Dōgen al Shōbōgenzō se irían añadiendo otros escritos suyos, dando lugar a distintas versiones, hasta llegar a la versión “estándar” actual de 95 fascículos. 

La traducción que presentamos hoy es obra de Kōhō Watanabe (1942-2016), Giuseppe Jisō Forzani y Luciano Mazzochi (que, durante años, colaboraron en el encuentro entre Budismo y Cristianismo, bajo distintas formas. ver n. 2). Los dos primeros, Watanabe y Forzani, son monjes budistas zen, japonés el primero e italiano el segundo, formado bajo la guía del anterior durante 8 años en el monasterio japonés de Antaiji, antes de volver a Italia, mientras que el tercero es un misionero javeriano italiano, que ha vivido alrededor de dos décadas en Japón, donde entró en contacto con zazen y lo convirtió en una práctica cotidiana. La traducción va acompañada de comentarios de los tres autores antes señalados, cada cual desde su perspectiva propia, los cuales por tanto testimonian también del diálogo interreligioso entre Budismo y Cristianismo. 

En el Genjōkōan, aparecen recogidos aquellos aspectos que constituyen para Dōgen las indicaciones fundamentales para quien acoge el Budismo en su propia vida. Desde mi punto de vista son dos los aspectos que resaltaría de este texto: 

- En primer lugar la íntima relación entre uno mismo y el todo que le constituye, que le hace ser, aquello que en términos occidentales podríamos expresar como la indisoluble relación entre lo particular y lo universal. Una de las características de esta relación,es que sobrepasa los límites de nuestro pensamiento, no es algo que podamos aferrar en nuestras cabezas, con nuestra mente limitada, con aquello que consideramos nuestro yo. 

- Al mismo tiempo ello no significa una afirmación abstracta o filosófica, no es esta la razón por la que Dōgen escribe, sus escritos, este incluido, son siempre indicaciones espirituales de carácter práctico, soteriológico. Dōgen no nos señala un límite infranqueable, lo que podríamos denominar los límites de nuestra cárcel, al contrario, lo que nos señala son los límites de nuestro pensamiento y la manera de trascender esos límites, es decir de hacer desaparecer los muros de la cárcel, a través de la práctica realizada en cada momento dentro de nuestra experiencia directa de vida. A la experiencia universal de nuestra vida, a la realidad verdadera, que en el Budismo es llamada despertar, es a través del cuerpo como accedemos. Como dice uno de los autores de este texto “La identidad vivida con el propio cuerpo, es la característica concreta del Zen de Dōgen como religión de la vida, que se manifiesta instante tras instante y, de manera perfectamente representativa, en la práctica de zazen.” 

El Genjōkōan, si uno toma como referencia para su propia vida interior aquello que en esencia nos señala Dōgen, es un texto al que conviene regresar con frecuencia. Este camino, el camino del despertar, que es al mismo tiempo particular y universal, solo es posible expresarlo de uno en uno, de manera concreta, dependiendo de las circunstancias en las que se esté en cada momento; por ello, recurriendo a una poética metáfora, Dōgen en este texto nos muestra que la plena realización del pez en el agua no es la misma que la del pájaro en el cielo. Dōgen nos conduce hasta el límite de lo que el lenguaje puede expresar, ir más allá requiere una puesta en acto basada en un salto de fe (que no es fe en algo o en alguien, sino expresión de un corazón confiado) y esta será nuestra responsabilidad en el juego de nuestra propia vida.

Roberto Poveda Anadón


Para acceder al libro, en formato pdf, hacer click en el siguiente enlace:

Genjōkōan - Convertirse en el ser

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n. 1 - Quien lo desee, además de esta traducción del Genjōkōan podrá encontrar, en este mismo blog, otras dos traducciones al español del texto, una a partir de la de Shōhaku Okumura (Aquí) y otra de la de Gudō Wafu Nishijima (Aquí), que contienen ambas sus propios comentarios al texto de Dōgen. Dadas las dificultades de traducir la lengua origen en la que está escrito el Genjōkōan, el japones medieval usado por Dōgen, a las lenguas occidentales (no solo filológicas sino de contenido), las variaciones entre las distintas traducciones pueden ser de utilidad para el lector que desee profundizar en esta obra.

n. 2 - Sobre las distintas formas que ha ido adoptando este diálogo, vital, en los hechos prácticos, entre Budismo y Cristianismo, puede ser de interés la lectura del siguiente resumen relativo a la historia de Comunitá Buddista Zen La Stella del Mattino: La historia de la Stella del Mattino

domingo, 4 de diciembre de 2022

Eihei Dōgen; El profeta del zen - Giuseppe Jisō Forzani

La escuela zen japonesa, continuadora de la escuela chan china, es actualmente una de las escuelas budistas que, junto al llamado budismo tibetano, ha alcanzado una difusión mayor en occidente, especialmente en aquel filón que desciende de la sub-escuela zen denominada Sōtō, fundada por el monje japonés Eihei Dōgen (1200-1253), continuadora a su vez de la escuela chan china Cáodòng.
 
El Chan, pronunciación china de los ideogramas 禅, los mismos que serán leídos “zen” en japonés, tuvo su origen alrededor del s. VI, en China a partir de la figura mítica de Bodhidharma que, según la leyenda, llegó a China para difundir el “verdadero” budismo en aquellas tierras. Alcanzará su apogeo en el siglo IX, en la China de la dinastía Tang, para después iniciar un lento declinar.
 
Fue Dōgen quien, después de viajar a China y tras regresar a su país, revitalizará dicha escuela, dándole una vigencia e impulso que llega hasta nuestros días. Sin embargo Dōgen rechazó siempre ser circunscrito al marco de una propuesta sectaria, sosteniendo que lo que él proponía y practicaba era simplemente budismo, un camino de vida de valor universal al margen de las adscripciones a esta o aquella escuela. Sin embargo Dōgen ha sido y sigue siendo en parte una figura mal conocida y comprendida en occidente, cuando no tergiversada, fuera de un círculo relativamente restringido, confundiéndola con la reproducción sin más de “lo japonés” o bién reduciéndola a una serie de tópicos, perdiéndose así su significado vital. 
 
Eihei Dōgen - El profeta del zen, libro escrito por Giuseppe Jisō Forzani (practicante zen italiano, formado en el pequeño monasterio zen de Antaiji, en las montañas del norte de Japón) que, traducido al castellano desde el italiano, presentamos hoy, no es una simple biografía de este gran maestro del siglo XIII, sino la presentación de las grandes líneas de su visión espiritual budista, que no son simplemente un desarrollo teórico más sobre este camino religioso, sino que deben ser, para adquirir su verdadero sentido, traducidas en nuestro propio comportamiento, en nuestra propia vida. 
 
Dicho en palabras del autor del texto: “Dōgen representa de manera ideal, el sentido profundo y universal del budismo. Budismo entendido no como una religión oriental, identificable en una doctrina específica, en una ideología religiosa, en una serie de dogmas y dictados de orden moral, sino como materia viva, como búsqueda y práctica de la verdad de la vida, como adherencia total a la realidad por sí misma. El budismo es un camino a recorrer en la práctica.” 
 
Publicado en 1997 por Edizioni Dehoniane, su intención era, como se indica en el mismo libro, servir de “presentación de la figura de Dōgen, siendo tan solo el preludio a la traducción de algunos de sus escritos, [...] pretendiendo ser una contribución para comenzar a cubrir las lagunas de desconocimiento, a corregir algunos malentendidos y a hacer accesible a un público potencialmente enorme un patrimonio precioso.” Buena parte de dichas obras, publicadas por la comunidad zen la Stella del Mattino, han sido traducidas y publicadas en este mismo blog, como por ejemplo Bendōwa, Busshō, Shoji, Zenki o el Fukanzazengi (que se encuentra al interior de una obra, llamada La práctica del zazen, editada igualmente por La Stella del Mattino y que recopila textos sobre zazen de diversos autores)
 
Es posible descargar el libro que hoy publicamos, en versión pdf y en versión epub, pulsando en los siguientes enlaces:
 
Eihei Dōgen - El profeta del zen (epub)
 
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La traducción al castellano ha sido realizada por 
Carlos Collar Menéndez y Roberto Poveda Anadón
 
 
En el caso de detección de erratas, errores gramaticales, problemas con la descarga, etc. se agradecerá nos sean comunicadas, para su corrección, a la dirección de contacto que figura en la presentación del blog, en la parte superior de la columna situada a la izquierda del mismo.
  

martes, 31 de agosto de 2021

El Genjōkōan de Eihei Dōgen - Comentado por Shohaku Okumura

Según señalan muchos estudiosos de la obra de Eihei Dōgen, entre sus escritos existen tres textos que son los más representativos de su modo de entender la vía universal indicada por Buddha: el Bendōwa, el Genjōkōan y el Busshō, recogidos los tres en su obra magna, el Shōbōgenzō
 
A estos tres añadiríamos otros dos por su naturaleza eminentemente dirigida a la práctica cotidiana, y que no están incluidos en el Shōbōgenzō, ya que constituyen la puerta real que abre a la comprensión de que los tres textos anteriores no son simplemente teóricos sino que están sobre todo dirigidos al centro de nuestra vida real: el Fukanzazengi, donde Dōgen explica en palabras la forma de practicar zazen, y el Tenzo Kyōkun, en el cual Dōgen explicita el comportamiento a seguir por quien pretende seguir la vía del Buddha durante su vida cotidiana o cómo hacer zazen cuando no se está sentado en zazen. 
 
Si bien de todos estos textos habíamos ya publicado alguna traducción en este blog (localizables en las pestañas Indice de autores o en Libros en Pdf/Epub, situadas en la parte superior de la página), en algunos casos carecían de comentarios adecuados que pudiesen ayudar a adentrarnos, nosotros, occidentales hispanoparlantes del s. XXI, en las formas de expresión de Dōgen, un monje zen japonés del s. XIII. 
 
Es tal la profundidad y, a menudo, dificultad que presenta la lectura de Dōgen, no solo por la frecuente complejidad de su forma de expresarse, unida a la distancia cultural que nos separa, sino fundamentalmente por la radicalidad y la exigencia de su compromiso religioso, que no podemos abordarla sino a través de multitud de relecturas, a lo largo del tiempo y confrontadas con nuestra propia experiencia. Son por tanto bienvenidas la ayuda de aquellas aportaciones de quienes seriamente han dedicado su vida a la práctica y el estudio de su obra. 
 
Por ello publicamos hoy una nueva traducción del Genjōkōan, comentada en este caso por Shohaku Okumura (Osaka, 1948), el cual, tras estudiar budismo zen en la Universidad Komazawa de Tokyo, universidad de referencia del Sōtō zen japonés, fue ordenado por Kosho Uchiyama en Antaiji, donde practicó hasta que Uchiyama se retiró de su cargo como abad, en 1975. Posteriormente se dirigió a Estados Unidos, fundando o colaborando con varios centros Sōtō zen en ese país. Ha traducido al inglés numerosos textos, tanto de Uchiyama como de Dōgen. 
 
Los detallados comentarios de Okumura al Genjōkōan proporcionan, párrafo a párrafo, las referencias culturales y filosóficas de este texto de Dōgen, facilitándonos su lectura, si bien, en algunos pasajes, podría achacársele un cierto escolasticismo filosófico japonés, como el mismo Okumura reconoce en alguna parte del texto: “Dōgen probablemente se reiría de mí, si me oyera hablar de sus enseñanzas de una manera tan filosófica”, recordándonos poco después que “no deberíamos aferrarnos a ningún concepto lógico o filosófico cuando estudiamos a Dōgen. Sus enseñanzas se proponen revelarnos la realidad de la vida inmediatamente “en medio de” nuestras vidas.” 
 
La presente traducción se debe a la paciente labor de Carlos Collar Menéndez, tratándose, en este caso, de una traducción realizada solamente para su uso privado. Haciendo click en el siguiente enlace, quién lo desee, puede acceder al texto en formato pdf:
 
 
 

jueves, 10 de junio de 2021

La práctica del zazen - VV.AA. (La Stella del Mattino)

Eihei Dōgen (1200-1253), el monje que llevó el zen puro a Japón, poco después de su retorno de China escribió dos textos, el primero es el Fukanzazengi (recogido en el libro que presentamos hoy), mientras que el segundo es un texto titulado Bendōwa (no recogido en esta recopilación, pero descargable en el anterior enlace) en el cual dice: «El ser vive con pureza la propia realidad original, de una forma reducida a lo esencial. He aquí lo qué es zazen. Quien piensa que este  zazen es tan solo estar sentados en silencio sin hacer nada, niega la orientación de fondo, el sentido mismo por el que cada hombre puede vivir de forma inalterada, con pureza, la verdadera vida del ser».

Dōgen señala con precisión esta "orientación de fondo", característica y distintiva de la práctica del zazen, en el Fukanzazengi, (La forma del zazen que es invitación universal), el primer texto escrito por él a su vuelta de China, donde nos dice: «Tras haber regulado la postura [...] siéntate inmóvil. La disposición de tu pensamiento se apoya sobre este fondo del no pensamiento. ¿Cómo la disposición del pensamiento se apoya sobre el fondo del no pensamiento? Impensando. Ahí está, ese es el punto distintivo esencial del zazen».

Es sabido que, a lo largo de su vida, Dōgen redactó el Fukanzazengi numerosas veces. Actualmente se conservan dos de estas versiones. El mismo pasaje lo encontramos en una versión anterior, manuscrita por él y conocida como versión tempuku,  con estas otras palabras: «Cuando aparece un pensamiento sed inmediatamente conscientes; apenas seáis conscientes desaparecerá. Si permanecéis largo tiempo olvidados de los objetos, estaréis unificados naturalmente. Este es el arte de zazen».
 
Mauricio Yūshin Marassi, a propósito de las dos versiones de este párrafo del Fukanzazengi, en la obra Il buddismo mahāyāna attraverso i luoghi, i tempi e le culture. Tomo-II, La Cina),  señala: «las dos versiones son sustancialmente idénticas, la segunda* [tempuku] es la descripción de un cómo, es más técnica, la primera [la definitiva y actualmente más difundida, conocida como versión rufubon] es la descripción del panorama que se presenta viviendo aquel mismo cómo. La segunda es una descripción dinámica, la primera la versión sintética, el boceto de un escenario interior. En cualquier caso podemos decir que en esas frases está contenida la síntesis de la representación del zazen [...] según la forma en la que Dōgen lo ha querido trasmitir a los que le sigan».
 
                        * En el texto original, las indicaciones segunda/primera versión están invertidas, ya que el orden de las citas en el texto previo (no citado) también aparece invertido.
 
Estos párrafos señalan cual es la piedra angular del zazen y, con distintas palabras, indican lo mismo: Zazen no es pensar, tampoco es rechazar los pensamientos, es no dejar que estos proliferen, no alimentarlos, no seguirlos, dejando que desvanezcan en la nada de la que han venido. Zazen es a la vez total actividad y total olvido, no rechazar, no aferrar ningún pensamiento, soltarlos todos. Si esta "orientación de fondo" no se da, estaremos aparentemente sentados en la postura adecuada, sin embargo aquello que haremos no será zazen, será otra cosa.
 
Sin embargo no es fácil, por lo menos en nuestro idioma, encontrar indicaciones sobre zazen que vayan más allá de una descripción epitelial, puramente física de esta práctica esencial y central en el budismo zen. El punto esencial, del que hablaba Dōgen, suele ser descuidado, omitido, pasado por alto. Y, cuando este aspecto "interior" del zazen es tomado en consideración, con frecuencia suele ser tergiversado, planteándolo desde la perspectiva de una promesas de beneficios de los que apropiarse, en el amplio arco que va desde la iluminación hasta la eliminación del estrés. Sin embargo la práctica de un zazen verdadero se sitúa más allá de cualquier beneficio mundano, de cualquier ganancia, de cualquier fantasía, de cualquier contenido pensable, de cualquier discriminación entre me gusta/no me gusta. 
 
Este libro, que presentamos hoy, editado por la comunidad budista zen italiana la Stella del Mattino (una historia de la Stella del Mattino, en italiano, puede leerse aquí), intenta contribuir a la reversión de esta situación llevando, como señalan sus editores, "los discursos sobre el budismo zen a su fuente: la práctica del zazen" y explicitando esto cuidadosamente, en la medida que ello es posible a través de las palabras.

Los textos seleccionados pertenecen a varios autores, de épocas, culturas y orígenes geográficos distintos, unidos por haber hecho de zazen el eje de sus vidas. El libro está dividido en dos Partes: 
 
    I- La flor de la tradición, que recoge la vertiente oriental de la tradición, con textos de Eihei Dōgen, Uchiyama Kōshō y Yokoyama Sodō.
   II- La práctica en el mundo moderno, en la cual Mauricio Yūshin Marassi ofrece su reflexión desde la posición que le es propia, la de un practicante occidental contemporaneo.

Como se señala en la introducción del libro «cada practicante, proponiéndose entrar en la vía, la re-descubre desde el principio con su misma vida, mas esforzándose constantemente en conectar la experiencia propia a aquello que la tradición indica como esencial». Es decir, la vía solo es posible encontrarla por y en sí mismo, pero al mismo tiempo, si esta es auténtica, ha de entrar en resonancia con la de aquellos que nos han precedido; por lo cual, en aquella personalísima búsqueda desde cero, a la vez resultan preciosas las indicaciones de quienes han recorrido el mismo camino antes que nosotros.
 
Algunos de los textos recogidos en este libro ya habían aparecido anteriormente en este blog, pero en todos los casos se trata de versiones ampliamente revisadas, cuando no retraducidas, tanto en el original italiano como en la traducción española. Otros textos eran, hasta ahora, inéditos en español.
 
Se puede acceder, tanto a la versión pdf como a la versión ebook, en los siguientes enlaces:

   

 

miércoles, 10 de febrero de 2021

Busshō, La naturaleza auténtica - Eihei Dōgen

En el prólogo al texto que presentamos hoy, un libro en realidad, el  Busshō de Eihei Dōgen, se lee lo siguiente: “Se oye a menudo decir entre los estudiosos budistas japoneses que, entre los escritos de Dōgen llegados hasta nosotros, existen tres que son los más representativos de su modo de entender la vía universal indicada por Buddha: el Bendōwa (El camino religioso) , el Genjōkōan (Convertirse en el ser) y el Busshō (La naturaleza auténtica).”, recogidos los tres en su obra magna, el Shōbōgenzō.

Dos de ellos han sido publicados anteriormente en este blog: El
Bendōwa, traducido a partir de la edición realizada por la Stella del Mattino; el Genjōkōan, publicado por el momento en la versión establecida por Gudō Wafu Nishijima (si bien esperamos poder ofrecer también próximamente la versión establecida y comentada por la Stella del Mattino) y, ahora, el Busshō, título traducido con frecuencia como “La naturaleza de Buddha”, si bien la Stella ha preferido optar por la expresión “La naturaleza auténtica”, por las razones que se explican en la “Guía a la lectura” que acompaña al texto.

A estos tres
yo añadiría otros dos, no incluidos en el Shōbōgenzō, por su naturaleza eminentemente dirigida a la práctica cotidiana, y porque constituyen la puerta real que abre a la comprensión de los tres anteriores como textos no simplemente teórico sino dirigidos al centro de nuestra vida real: el Fukanzazengi (en versión de Gudō Wafu Nishijima) donde Dōgen explica en palabras la forma de practicar zazen, y el Tenzo Kyōkun (en una versión acompañada por los comentarios de Kōshō Uchiyama), donde Dōgen explicita el comportamiento a seguir por quien pretende seguir la vía del Buddha durante su vida cotidiana o, si quiere, cómo hacer zazen cuando no se está sentado en zazen.

Para introducir sobre qué nos habla Dōgen en este opúsculo, nada mejor que recoger algunas palabras de quienes han establecido esta edición:

«[Este texto] habla directamente del fundamento constitutivo de cada cosa y del todo. Afronta el tema central del budismo Mahāyāna (que quiere decir Gran Vehículo) y lo desentraña en su relación con la realidad como parece que es para nosotros.

La afirmación fundadora de la fe en el Mahāyāna es la fe en la budeidad. Budeidad, naturaleza de Buddha, es el nombre que se da a la verdadera y única naturaleza originaria de todo aquello que es. 

Esta afirmación fundamental del budismo, presentada no como verdad revelada a priori sino como experiencia concreta de despertar, debe necesariamente confrontarse con la realidad que cada uno experimenta: la realidad del nacer y del morir, del bien y del mal, del sentido y del sin sentido, del ser y del no ser. Realidad contradictoria de la cual ninguna fe puede prescindir sin caer en la superstición. De ahí la razón de ser y la necesidad del estudio religioso, que textos como este encarnan.
»

Giuseppe J. Forzani - De la Guía a la lectura

«Busshō – La naturaleza auténtica es uno de los textos más difíciles de comprender de todo el Shōbōgenzō y, al mismo tiempo, representa el punto más alto de la vasta obra de Dōgen Zenji.

En el texto del Shōbōgenzō titulado Dotoku [Saber expresar la vía] Dōgen comienza afirmando: "Todos los Buddha, todos los Patriarcas saben expresar la via". Cualquier Buddha, cualquier Patriarca es tal porque sabe expresar la vía de Buddha. Es un hecho completamente obvio, sin embargo tengo la impresión que se tiende a sobrevolar sobre este punto sin profundizar. Poner en práctica efectivamente la vía significa penetrar y adherirse, ahora y siempre, a la verdad fundamental. Por lo cual no se trata de contemplar admirados el hecho, allí donde se habla de todos los buddha y patriarcas, de que en el pasado hayan existido seres iluminados a los que se le atribuyan esos apelativos. Se trata de despertar y experimentar en sí mismos y por medio de sí mismos el auténtico y verdadero sí mismo. Por lo cual Dōgen prosigue diciendo: "Para verificar si quien es conocido como hombre de la vía es realmente un hombre de la vía, es indispensable plantearse la cuestión de si está en condiciones de expresar, de decir la vía". Sustancialmente, la verificación de uno mismo como practicante consiste en plantearse la pregunta de si yo vivo de acuerdo a la vía de Buddha. Esta afirmación es una apelación extremadamente fuerte. Por otra parte este interrogante se refiere tanto al modo de pensar como a la conducta.

Kōhō Watanabe rōshi - Del Prologo

En la edición en castellano hemos introducido una variación respecto al original, publicado, en italiano, por Edizioni Dehoniane, Bologna, 1999 (texto hoy en día prácticamente inencontrable). En la parte que recoge los comentarios realizados por Giuseppe J. Forzani del
Busshō de Dōgen, recogidos bajo el nombre de “Una relectura”, hemos repetido en un recuadro el texto original del capítulo que es cada vez comentado, con objeto de hacer más ágil y comprensible su lectura.
 
(Se agradecerá la comunicación, en la dirección de correo que aparece indicada en la parte superior de la columna de la de la derecha, de cualquier posible errata para su subsanación.)
 

lunes, 17 de agosto de 2020

Un zazen que no conduce a nada - Kōshō Uchiyama

Hoy presentamos un breve texto, hasta ahora inédito en castellano, de Kōshō Uchiyama rōshi, una de las figuras más representativas dentro del Budismo Zen durante el siglo pasado. El texto actual es la traducción al castellano de una versión en italiano de una versión en inglés de un texto en japonés 😏, en la cual, a pesar de todos esos saltos entre lenguas, esperamos y creemos que se conserva el espíritu intacto de aquello que Uchiyama quería trasmitir. La traducción italiana es de Christian, un nuevo colaborador de la redacción de la Stella del Mattino. 

Previo al texto de Uchiyama, ofrecemos la introducción al italiano del texto, escrita por Mauricio Y. Marassi, y la introducción realizada para la traducción al inglés, realizada por Arthur Braverman



En esta breve recopilación de las palabras de Uchiyama, más allá de la simplicidad característica de su manera de expresarse, aparece un clara indicación que apunta a una importante diferencia: aquella que hay entre el samadhi del vació (su búsqueda o deseo) y la práctica de zazen. Como se reitera en algunos textos la peculiaridad de la práctica de zazen está en no elegir, en no desear un estado mental u otro. Tras muchos años de práctica es posible obtener el vació y permanecer allí; muchos piensan que este sería el objetivo de zazen, pero no es así. Zazen es budismo, por tanto es la liberación del sufrimiento; y este sufrimiento está, desde hace siglos, identificado con las construcciones mentales, que están repletas de este. Zazen, la liberación, consiste en abandonar constantemente la escena a medida que vemos la escena. En otras palabras, zazen consiste únicamente en dejar que se desvanezcan los pensamientos a medida que se presentan, no en la conquista del vacío.


Mauricio Y. Marassi



El enfoque único de Uchiyama al trasmitir el Zen es algo verdaderamente raro en un país impregnado de formalidades, como es Japón. Su enseñanza es una soplo de aire fresco, tanto para los monjes como para los laicos. El texto que sigue es mi traducción de dos capítulos sobre la meditación extraídos de Consejos del Zen, una colección de respuestas de Uchiyama rōshi a preguntas de los estudiantes, transcrito y revisado por uno de sus principales discípulos, el rev. Shusoku Kashiya. El libro ha sido escrito para un público japonés y, excepto por estos dos capítulos, no ha sido traducido todavía en inglés. Al afrontar el texto he seguido el consejo de Uchiyama a propósito de su manera de traducir los textos de Dōgen. Así pues, más que traducir literalmente, he traducido de acuerdo a mi comprensión de sus palabras y al significado detrás de ellas. He intentado hacer uso de mis años de escucha de las enseñanzas del Rōshi y de las muchas preguntas que le he realizado cuando, en los años 70, practiqué en Antaiji.


Arthur Braverman


Para acceder al texto pulsar sobre el siguiente enlace:

 

Un zazen que no conduce a nada

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Traducción al español: Roberto Poveda Anadón
Original: La Stella del Mattino
Fotografía: Kōdō Sawaki y Kōshō Uchiyama


domingo, 26 de julio de 2020

El Tenzo Kyōkun de Dōgen comentado por Kōshō Uchiyama

Con el presente capítulo llegamos al final de la traducción del libro de comentarios al Tenzo Kyōkun de Dōgen realizados por Kōshō Uchiyama. Muchos estudiosos consideran tres fascículos reunidos en el Shōbōgenzō -la obra magna de Dōgen-,  Bendōwa, Genjōkōan y Busshō, como los textos en los que aparece condensado de la forma más representativa el pensamiento de Dōgen. Sin embargo, desde mi punto de vista, a estos tres textos citados anteriormente resulta imprescindible añadir otros dos textos, no incluidos en el Shōbōgenzō, pero tal vez más directos y relevantes desde el punto de vista de la puesta en acción del camino zen al que Dōgen nos invita, y en los que este nos muestra prácticamente cómo llevar a la realidad de nuestra vida aquello de los que nos habla en los textos antes citados, estos dos textos son: el Fukanzazengi, que recoge las recomendaciones relativas a la manera de practicar zazen, y el Tenzo Kyōkun, en el que Dōgen nos indica, usando el ejemplo del cocinero de la comunidad monástica, como desplegar en el resto de actividades cotidianas nuestro zazen

Dejemos paso al mismo Uchiyama para que, con sus propias palabras, nos hable de la importancia del Tenzo Kyōkun:

"Considero que es uno de los textos religiosos más valiosos de todos los tiempos, dado que trata no solo sobre cómo manejar los alimentos, sino sobre todo de nuestra actitud hacia todas las cosas y personas que encontramos en nuestra vida cotidiana. O aun más directamente, es un texto que nos enseña concretamente cómo preparar y guiar nuestras vidas. En este capítulo he seleccionado aquellos fragmentos del texto que considero de una especial relevancia. Espero que con ellos podamos descubrir juntos una verdad más allá de lo particular y aprender cómo trabajar observando el verdadero valor de nuestras vidas.

El Tenzo Kyōkun es un manual de cocina para la vida pero, ¿cuál es el ingrediente básico con el que preparamos la vida? Para Dōgen Zenji, no es otro que zazen. La vida religiosa se manifiesta en nuestra existencia cuando nos preguntamos como podemos vivir teniendo zazen en el centro de nuestras vidas, mientras que al mismo tiempo estamos protegidos por zazen. Visto desde el lado contrario, la vida religiosa se manifiesta con toda su vitalidad cuando zazen comienza a funcionar en nuestra vida cotidiana. Cómo funciona zazen y nos guía a cada paso es de lo que trata este texto.
"

Junto al último capítulo, Arrojar tu vida a la morada de Buddha, ofrecemos también el enlace al libro entero, que reúne el texto original de Dōgen (capítulo 1), así como los 14 capítulos y comentarios de Uchiyama a dicho texto. Recordamos que esta traducción,realizada generosamente por Carlos Collas, es de carácter privado y es ofrecida aquí solo para uso personal.







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Original: How to cook your life, Dogen, Uchiyama
Traducción: Carlos Collar Menéndez
Fotografía: Internet

sábado, 8 de febrero de 2020

El Tenzo Kyōkun de Dōgen - comentado por Kōshō Uchiyama - 3

Continuamos con la publicación de los comentarios de Uchiyama al Tenzo Kyōkun de Dōgen. Este es el segundo de los capítulos en los que Uchiyama nos va ofreciendo sus reflexiones a partir del texto de Dōgen. El presente capítulo tiene como título Sobre la vida religiosa, en el cual Uchiyama nos habla de la relación vital y espiritual entre nuestra propia vida, el budhadharma y zazen, lo cual sintetiza el propio Uchiyama en las siguientes palabras: "Tu práctica de zazen no debe estar separada de tu propia experiencia de vida, ni de su orientación global. Más bien, trabajando constantemente para refinar y aclarar tu vida cotidiana, o la vida de tu completo Sí mismo, tu práctica se armoniza con el dharma. En este punto zazen se convierte en religión. El zazen de Dōgen Zenji, a lo largo de las líneas que he estado comentando, es la fuente de la enseñanza diaria del Tenzo Kyokun y, en nuestra vida cotidiana, esa enseñanza se transforma en el telón de fondo de zazen."

Este nuevo capítulo, como los anteriores y el resto del libro de Uchiyama que estamos ofreciendo ahora a los lectores, es fruto de la generosidad de  Carlos Collar Menéndez, un buen amigo de este blog. 

Para aquellos interesados en su lectura ofrecemos el enlace a continuación (clicar encima). Recordamos que esta traducción ha sido realizada con carácter privado, siendo ofrecida solo para uso personal.


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Traducción: Carlos Collar Menéndez
Fotografía: Zafu en Estocolmo, Roberto Poveda

jueves, 23 de enero de 2020

El Tenzo Kyōkun de Dōgen - comentado por Kōshō Uchiyama - 2

Continuamos con la publicación de los comentarios de Uchiyama al Tenzo Kyōkun de Dōogen. En la anterior entrada se vio el texto base de Dōgen y en esta segunda entrada empiezan propiamente los comentarios de Uchiyama al texto de Dōgen. El capítulo que adjuntamos lleva el título de El Tenzo Kyōkun y Shikantaza. Una versión de este capítulo ya apareció hace años en este blog, si bien en este caso la traducción, de Carlos Collar Menendez, es completamente nueva. Para aquellos interesados en su lectura ofrecemos el enlace abajo. Recordamos que esta traducción ha sido realizada con carácter privado, siendo ofrecida solo para uso personal.




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Traducción: Carlos Collar Menéndez
Maquetación: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Internet





lunes, 13 de enero de 2020

El Tenzo Kyōkun de Dōgen - comentado por Kōshō Uchiyama

Normalmente en occidente el budismo, y en particular el budismo de escuela zen, a menudo ha sido asociado casi exclusivamente, si bien de manera errónea, con la práctica de la meditación sentada, denominada en japonés zazen. Sin embargo el budismo, que no consiste en otra cosa que el camino que lleva a comprender el malestar inherente a la existencia humana, su causa y el camino que conduce a la liberación de ese malestar, no se reduce solo a la práctica de la meditación sentada, sino que abarca todos los ámbitos de la vida.

Esto, si bien es una característica presente ya desde sus orígenes, se radicaliza en China, en especial en el budismo chan (zen en japonés), especialmente a  partir del considerado tradicionalmente como cuarto patriarca de esta escuela, Dayi Daoxin (580-651, Dōshin en japonés). Si hasta entonces la forma de subsistencia de los monjes dependía de los laicos, por medio de la mendicidad religiosa, Daoxin introduce junto a esta, o incluso sustituyéndola en algunos casos, una innovación, el trabajo manual como forma legítima, también en el caso de los monjes, de garantizar la propia supervivencia. A partir de esta reforma, rechazada por algunos que veían en ello una transgresión de las reglas monásticas clásicas, o vinaya, el chan adquiere una de sus características diferenciales, mantenida de ahí en adelante como un tema central de las enseñanzas chan; si bien este rasgo, posteriormente, en muchos casos ha sido preservado solo de forma simbólica. La práctica religiosa se extendía de esta manera a todos los aspectos de la vida, incluyendo aquellos hasta entonces reservados a la comunidad laica.

Seis siglos después Eihei Dōgen (1200-1253), uno de los principales exponentes de la escuela Zen japonesa de todos los tiempos, escribirá el Tenzo Kyōkun (Instrucciones al cocinero), dirigido en un principio al cocinero de la comunidad monástica, pero cuyo sentido profundo contiene indicaciones de carácter universal aplicables a todas las actividades cotidianas, sin importar que uno sea monje o laico, señalando así el valor y la importancia desde el punto de vista espiritual incluso de las más pequeñas entre estas. La importancia de dicho texto para Dōgen queda remarcada por el hecho de que lo incorpora como primer capítulo de su Eiheishingi (La reglas [del monasterio] de Eihei-ji), la comunidad monástica fundada por él en 1244; si bien  el texto es anterior, siendo terminada su redacción en 1237 en Kōshō-ji, el primer monasterio puramente zen de Japón, fundado también por Dōgen antes de su definitivo traslado al monte Eihei.

Ocho siglos después Kōshō Uchiyama (1912-1998), del cual pueden encontrarse numerosos escritos en este blog (pulsar en la etiqueta Kosho Uchiyama, en el recuadro de etiquetas de la columna lateral, para ver todos) y del que dimos ya algunos apuntes biográficos en la anterior entrada (ver aquí) y en otras, retoma el texto de Dōgen, actualizándolo desde un punto de vista contemporáneo a través de una serie de comentarios, en los que señala y aclara los aspectos esenciales del mismo. Al mismo tiempo Uchiyama nos muestra como el texto de Dōgen indica la manera a través de la cual podemos hacer que nuestro zazen actúe también a través de las actividades cotidianas. 

El texto de Dōgen, en la versión simplificada de Uchiyama, así como los comentarios de Uchiyama, sobre el mismo se agruparon en un libro titulado, en su versión en ingles, How to cook your life (Como cocinar tu vida), cuya traducción al castellano comenzamos a ofrecer hoy aquí. Esta traducción ha sido realizada por Carlos Collar, un buen amigo de este blog, y tiene un carácter privado, por lo cual se ofrece igualmente para su exclusivo uso personal. Periódicamente iremos ofreciendo uno a uno los distintos capítulos del libro de Uchiyama, que serán reagrupados al final en un único texto en formato pdf. Comenzamos hoy con la publicación del texto de Dōgen, que servirá de base a los posteriores comentarios de Uchiyama, los cuales iremos ofreciendo periódicamente. Para descargar el texto pulsar el enlace de la siguiente línea.


La numeración a pie de página del archivo adjunto en esta entrega, así como la de las siguientes entregas, o capítulos del libro original de Uchiyama, corresponde a la que será su numeración final una vez todo integrado en un único archivo.

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Traducción del texto de Uchiyama: Carlos Collar Menéndez
Introducción y maquetación: Roberto Poveda Anadón
Fotografía: Internet

martes, 3 de abril de 2018

Solo zazen - El prototipo de la ausencia de significado último. Hee-Jin Kim

El pensamiento de Eihei Dōgen (1200-1253), si bien se trata de un autor japonés del siglo XIII, ha permanecido casi desconocido, excepto en un círculo muy restringido, hasta tiempos relativamente recientes. Esto fue así incluso dentro de la orden Sōtō Zen japonesa, de la cual se le considera el fundador.

Especialmente a partir del tercer sucesor de Dōgen, Keizan Jōkin (1268–1325), la orden Sōtō inició un periodo de expansión que, con el tiempo, la llevo a expandirse por todo Japón, gracias a la política acomodaticia de Keizan y de sus discípulos y sucesores más capaces. Paralelamente el espíritu purista del zen de Dōgen fue abandonado, adoptándose algunos aspectos del Budismo esotérico y también de la religión sincrética de las montañas llamada shugendō, con objeto de acercarse al pueblo y obtener sus favores.

Este estado de cosas llegó hasta practicamente mediados del siglo XVII, en el que algunos practicantes de la orden Sōtō como Manzan Dōhaku (1636-1715), Tenkei Denson (1648-1735) o Menzan Zuhiō (1683-1769) iniciaron un movimiento de restauración, conocido como shūtō fukko undō, intentando salvar la orden Sōtō de la corrupción y la confusión en la que progresivamente había degenerado, restableciendo la pureza de Dōgen. Fue también durante este periodo que fueron impresas las obras de Dōgen y que comenzó a ser estudiado con rigor por estudiosos de la orden Sōtō.

Su pensamiento no solo ha atraído a los practicantes del budismo zen, sino también a filósofos e intelectuales que han encontrado en él una potente fuente de inspiración y de estudio, como un pensador de interés religioso y filosófico más allá de los intereses sectarios de la orden Sōtō. El estudio de Dogen, como pensador, empezó a comienzos del s. XX, en Japón, y progresivamente se ha ido difundiendo a otros lugares, icluído Occidente.

Entre estos estudiosos de la obra de Dogen se encuentra el filósofo de origen coreano Hee-Jin Kim. Si bien su formación básica transcurrió en Japón, posteriormente se dirigió a Estados Unidos, donde estudió filosofía en la Universidad de California, obteniendo posteriormente un doctorado en Estudios Religiosos en la Claremont Graduate School, de la cual es actualmente profesor emérito. Entre su obras dedicadas a Dōgen se encuentran The Life and Trought of Dōgen, Dōgen on Meditation and Thinking: a reflection on His View of Zen, así como Eihei Dōgen: Mystical Realist, obra esta última de la cual ofrecemos la traducción de un fragmento a partir de su edición en italiano.

En este texto la atención de Hee-Jin Kim se centra sobre el solo-zazen (shikantaza), propuesto por Dōgen como práctica central del Budismo Zen. Aunque el texto de Hee-Jin Kim es el estudio de un erudito, es decir realizado, por así decir, desde "fuera", aborda de manera exhaustiva aquellas obras en las que Dōgen aborda el solo zazen, señalando algunas referencias y reflexiones que creemos pueden ser de utilidad e interés a algunos de nuestros lectores.

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martes, 31 de mayo de 2016

Bendōwa. Eihei Dōgen.

El Bendōwa es el segundo texto que escribió Dōgen (1200-1253) a su vuelta de China. Junto con el Fukanzazengi sintetiza aquello que constituiría el núcleo de su enseñanza durante el resto de su vida. La traducción que presentamos fue realizada en 1990 por los componentes, en aquella época, del grupo budista zen italiano La Stella del Mattino: Koho Watanabe, recientemente fallecido, su discípulo japonés Sengio Takeda, así como los italianos Giussepe Jiso Forzani y Mauricio Yushin Marassi, que se habían formado durante largo años en el monasterio japonés de Antaiji bajo la dirección de Watanabe, abad de Antaiji hasta su dimisión de tal cargo para venir con los anteriores a Italia.

Como introducción a este texto fundamental de
Dōgen, y también como incitación a la lectura completa del texto, que consta, además del texto en si mismo de Dōgen, de cuatro breves capítulos introductorios y de un postfacio, presentamos a continuación un extracto del postfacio escrito por Jiso Forzani y por Mauricio Yushin Marassi.

Aquellos que deseen acceder al texto completo pueden encontrarlo en los siguientes enlaces:

- En formato pdf (formato adecuado para su impresión y para la lectura en un Pc)

- En formato epub (formato comúnmente usado en los libros electrónicos)

 
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¿Es posible intentar una descripción de qué es zazen con los instrumentos de nuestro lenguaje?


Quizás, a través de acercamientos progresivos y de definiciones a menudo negativas.

Zazen es confiarse completamente, sin reservas a la fuerza que nos hace vivir y morir, que nos ha llevado a ser y que hace mover nuestro corazón, que hace aparecer y desaparecer nuestros pensamientos, que está dentro y fuera de nuestro control. Confiar con la presencia de todo sí mismo, con la posición del cuerpo y del espíritu.

Para el cuerpo zazen es asumir la posición trasmitida, estable y no contraída, relajada y no abandonada. El cuerpo es el templo, volver con la atención a la posición del cuerpo es volver a la realidad, reconstruir la integridad de cuerpo y espíritu. Y para el espíritu zazen es no discriminar, no elegir, dejar que la realidad incontaminada se manifieste por medio del estar sentados en ese momento.

Un oriental puede intuir inmediatamente el carácter religioso de zazen, no tanto un occidental.

Igual que para un occidental educado cristianamente el sentido último de la plegaria es el de estar en relación con Dios, en tanto que respuesta, que nada pretende a cambio de su amor, así para un oriental educado según el budismo, el sentido religioso auténtico de zazen está en estar en relación con la vida universal y de esa forma responder, sin pretender nada a cambio, a la propia naturaleza esencial.

Es sin embargo difícil, para nosotros occidentales, realizar una práctica religiosa venida de Oriente. Quizás incluso por la manera en la que, a menudo, nos es presentada por los mismos orientales cuando para volverla más cautivadora, ponen el acento sobre aspectos como la iluminación, el reforzamiento de la propia personalidad, la superación de la condición humana, la consecución de la ataraxia.

Esperar cualquier beneficio de la práctica de zazen, si bien es humanamente legítimo, es una contradicción en los términos, porque zazen tiene en si mismo la propia razón de existir y su aspecto fundamental es el religioso.

Al hacer zazen no es necesario hacer ningún esfuerzo para intentar recordar alguna noción o información, ni para alcanzar o reproducir un particular estado mental.

En otras palabras, cuando estamos haciendo zazen no tenemos necesidad de ponernos a pensar en nada, porque precisamente no estamos haciendo nada. Solo existir.

Hemos dicho ya cómo la dimensión de la gratuidad es el presupuesto ineludible de toda búsqueda fundada de la dimensión religiosa. No «lejos de nosotros» en un lugar idealizado de bienestar, sino en nuestra más íntima esencia allí donde, en medio de las ansiedades de la vida, somos capaces de recordar «¿Quién entre vosotros, por mucho que haga, puede añadir una única hora a su vida?...» adhiriéndose así realmente a «... sea hecha tu voluntad» y volviendo a nosotros mismos.

Este retorno es un momento revolucionario, un poner a cero que no lleva a la nada, sino a aquello que somos verdaderamente antes de calificarnos de algún modo.