sábado, 1 de julio de 2017

Motoko Ikebe. Arthur Braverman

¿Llamaría usted a una mujer instructor Zen, maestro zen o maestra Zen? En Japón esto no es un problema, por lo menos no en las instituciones Zen “ortodoxas”. Hay abadesas de templos Zen, pero que, en realidad, no llegan a ser consideradas maestros Zen en sentido formal. Las mujeres con poder espiritual en Japón pueden llegar a ser médiums, astrólogas y consejeras espirituales, pero no, por lo que yo sé, maestras zen.

Esto no significa que no se pueda encontrar maestras Zen en Japón, fuera de los círculos Zen “ortodoxos”. Cuando los japoneses sienten algún tipo de destreza espiritual en una persona, no les importa si se trata de un o una: acudirán a esa persona para pedirle consejo.

Históricamente, los japoneses han considerado que las mujeres son los intérpretes adecuados de la enseñanza de los dioses. De hecho, el primer líder registrado  espiritual y político de Japón fue Himiko (o Pimiko), una reina cuya autoridad se basó en sus poderes religiosos o mágicos. Ella era una chamán que las crónicas chinas describen como soltera con mil mujeres asistentes y un hombre, y que pasó su tiempo en la magia y la hechicería. Era una mediadora entre el pueblo y sus dioses.

La constitución Meiji (1889) afirmó que el emperador era el sucesor de un ininterrumpido linaje sagrado de sangre, en base a los descendientes varones. Pero las personas no son tan ingenuas como sus líderes o sus instituciones. Cuando alguien demuestra el poder de su presencia, acuden a esa persona para su consejo independientemente de su sexo.

Así que cuando Motoko Ikebe (1900-1990) demostró un conocimiento especial, o tal vez un estilo de vida indicativo de alguien fuera de lo normal, la gente fue a ella para pedirle consejo. Motoko sensei, sin embargo, era diferente de la típica mujer vidente con poderes mágicos, aunque ella pudo haber sido simplemente eso para muchos de los que vinieron a ella para pedirle consejo. Motoko recomendó zazen y ella misma lo practicó con regularidad.

En 1940, ella y su marido, Kohaku, se trasladaron a Nose, un pequeño pueblo de montaña en las colinas de la prefectura de Hyogo. Ambos artistas, con ideas sobre la unidad del arte, la naturaleza y la espiritualidad, se trasladaron para vivir una vida sencilla, obteniendo su sustento espiritual y físico de la tierra. Kohaku, 10 años mayor que Motoko, fue tanto su mentor como su marido. Cuando él comenzó a practicar zazen, Motoko le siguió. Zazen se convirtió en una parte principal de sus vidas.

Cuando Kohaku moría a la edad de setenta y un años, le dijo a Motoko que ya no estaba preocupado por ella. Se dio cuenta de que se había convertido en una persona auténtica, y él podía dejarla sabiendo que ya no le necesitaba. Motoku viviría otros treinta años después de la muerte de Kohaku y se convertiría en una fuente de inspiración para muchos. Con la publicación de un pequeño libro sobre su vida en 1967, a petición de Nakayama Shinsaku, presidente de la editorial Shunjusha, Motoko Ikebe llegó a ser conocida en el mundo japonés fuera de su pequeño círculo de amigos.

Un grupo de estudiantes se unió a ella para reuniones de zen en el que escuchaban sus charlas y se sentaban en zazen juntos. Aunque Motoko murió en 1990, sus alumnos todavía se juntan para hacer zazen y escuchar grabaciones de sus charlas Zen. Lo siguiente son extractos de algunas de esas conversaciones.


    No existe una expresión con un significado más profundo que el de la palabra “sólo” (
shikan) en “sólo sentarse” (shikantaza). No importa qué, simplemente deshaciéndote de la actividad nacida de actos ignorantes, te sientas allí; significa que no estás siendo engañado. Pones fin a la ilusión y te sientas.

    “Pero la mayoría de la gente no puede hacer eso”, se dice. Eso se debe a que se aferran a la ilusión. “Las ilusiones suben de nuevo. No hay nada que se pueda hacer”. Entonces sacudes la cabeza y te sacudes el pensamiento ilusorio. Piensas “Ahora va bien”. Entonces se alzan de nuevo. Durante una hora sacudes la cabeza, sin éxito. Aferrándote a las ilusiones y tratando de expulsarlas, crees que van a desaparecer. Deja ya eso, pon fin al pensamiento ilusorio. Al prestar atención a estos delirios, ellos regresan.


    Sólo pon fin al pensamiento ilusorio y siéntate. La tarea más elevada que un ser humano puede hacer es acabar con el pensamiento ilusorio. Zazen significa simplemente sentarse. No ser engañado. No pienses “bueno”, no pienses “malo”. Se dice, “clarifica tu vida, clarifica tu muerte, ese es el sentido más importante del budismo.” En verdad, simplemente sentarse.  Eso es todo lo que hay.


    Hemos caído en esta existencia a causa de nuestro desprecio por la causa y el efecto, así que tenemos que volver a un lugar donde detenemos la mente causal. Tenemos que trascender causa y efecto. Eso es zazen. Zazen es cesar de crear karma. Esa es la razón por la que nos sentamos, ¿no es así? Para detener la creación de karma y sólo eso. Los seres humanos no pueden hacer nada más que eso. Es una existencia modesta. Seguimos pensando cosas como: “Yo soy un poco más inteligente, o soy un poco más afortunado” Pero los pensamientos no llegan a nada. “Estoy un poco más sano”, y así sucesivamente, nada de eso nos hará ningún bien, no nos será de ninguna utilidad. Sólo sentarse.


    Para realmente  caminar el camino de la verdad sólo tienes que dejar de crear ilusiones. Esa es la única cosa que los seres humanos pueden hacer. Ya que el ser humano fue quien creó las ilusiones, todo lo que tiene que hacer es parar. Esa es la única razón para sentarse. No importa lo que sucederá después. Esta totalidad actuará en nosotros desde dentro. Los seres humanos deberían hacer lo que pueden hacer. Es decir, dejar de crear ilusión. Entonces el despertar ya está ahí, para todos y cada uno, sin ninguna duda. Está escrito en el
Shushôji (capítulo del Shobogenzo, de Dôgen) y en muchos otros textos. Así que no hay necesidad de preocuparse, simplemente dejar de crear ilusiones. “Ah, ahí está de nuevo!” Ese pensamiento también es ilusión. Si se le presta atención, no hay límite a la ilusión. Así que deja de crear ilusiones y sólo siéntate. Luego, cuando lo encaras de esta manera, lo que es tu vida, sobre la base de tu práctica, la postura en la que dejas de crear ilusiones es la única mente verdadera. La verdadera sabiduría de la vida viene de esto, de este trabajo. Surgirá desde la mente verdadera, sin duda.

    Cuando dices, “¡Otra ilusión! No puedo hacer nada al respecto”. Estás dando ruedas a estos delirios, ¿no es así? Y cuando dices, “¿Por qué se manifiestan? Soy tan desgraciado”, estás reteniendo a este “desgraciado yo”. No hay tal cosa. Así que déjalo ir y no habrá ningún problema. “Si eso es cierto”, dices, “si está bien sentarse allí en medio de la confusión ¿no sería mejor simplemente irse a dormir?” Despertar y dormir son relativos. Si no estás durmiendo, estás despierto. No estamos hablando de los problemas de este mundo como “despertar” o “dormir”.


    Hay algo ajeno a todo eso -algo que continua despierto toda la eternidad, algo que continúa aunque mueras. Ahí es donde tienes que sentarse. Allí, tu mente se vuelve perfectamente clara y cálida. Puedes pensar que me refiero a cálido en el sentido de la temperatura corporal, pero no. Puedes pensar que por claro me refiero al cielo azul o a una noche de luna llena. Pero estos ejemplos son innecesarios. Esto trasciende los ejemplos. El santo, Ippen, lo llamó, “la no-mente quiescente”. Debes sentarte en “la no-mente quiescente”. La mente no se pone a trabajar. Cuando surja, déjala como está. Déjala ser. Debido a que les prestas atención, las cosas surgen una tras otra sin cesar. A esto le llamamos el demonio porque se encuentra en el camino de nuestra escapatoria de los tres mundos.


    Ahora bien, si realmente te sientas en la no-mente quiescente, es muy difícil que lo hagas durante una hora seguida. Puedes decir “escucho sonidos”. Dado que es una prueba de que tus oídos están funcionando bien, regocíjate de ello. Si no oyeses nada cuando estás sentado, sería motivo de alarma. Puede que digas “mis piernas se están durmiendo”. Si tus piernas no se entumecieran, algo malo podría estar pasando. No te preocupes por el entumecimiento; no se puede evitar. Simplemente cambia la posición de sus piernas.


    Sólo para de crear ilusiones; no te engañes. Tienes que sentarte de manera que el engaño no tenga ninguna relación real contigo. Esa es la manera de sentarse.


    Nacimiento, muerte, y entre ambos, cada respiración es vida-muerte. Así que no necesitas preocuparte por ello; la muerte es una ilusión. Si haces zazen, te darás cuenta de ello.



____________________________________________________________
 Del libro de Arthur Braverman: Living and Dying in Zazen, Five Zen Masters of Modern Japan
Traducción: Dojo Zen Nakama
Fotografia: Internet
 

18 comentarios :

  1. Hola :-)

    De donde es ;a foto de la portada?

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  2. Hola ".", hasta ahora había quien había comentado como desconocido/unknow, pero es la primera vez que alguien lleva el minimalismo hasta el extremo del "."

    La foto es de internet, lo pone abajo del artículo, con el resto de "créditos". No se donde estará tomada la foto, pero imagino que en su casa en Nose, pues está tomada cuando ya tenía 83 años.

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    1. Viva el minimalismo :-)
      Me parece que no he escrito en este blog con anterioridad. Mi nombre es Adolfo; comencé práctica Zen con Michel Echenique en la Escuela de Artes Marciales Bodhidharma en Chile (1974), luego recibí instrucción formal en el Monasterio ZMC de las montañas San Jacinto de California bajo la tutela del abad Jitsudo Ancheta (1990.) Independientemente de los años de instrucción formal mi práctica ha sido mayormente en la naturaleza; desde la Patagonia a Alaska y las selvas de Centroamérica. En consecuencia he sido: Geógrafo-Antropologo, instructor de montaña, y ecólogo… entre otros temas :-) Recientemente viví por un año en el bosque Jurásico “el Cañí” del sur de Chile. Hoy me encuentro estudiando el genoma humano y de la biosfera en Santa Bárbara California, y trabajo haciendo clases de meditación en movimiento como método psicoterapéutico.
      Con respecto a mi pregunta: me refería al encabezado del blog Huellas del Zen, no del artículo sobre la octogenaria maestra. La foto del cerro con la estructura encima.
      Un abrazo, y gracias por el acceso a “Huellas el Zen”.
      Adolfo Aguirre

      Con respecto a mi pregunta

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    2. Desde luego Alaska, La Patagonia y las selvas de Centroamerica parecen unos excelentes dojo. Mejores, igual, que los de California.

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  3. Muchas gracias por compartirlo, Roberto

    Un abrazo

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  4. Del minimalismo a... una biografía completa :)

    Hola Adolfo. La foto está tomada desde un lugar en Italia llamado Rovofiorito, a unos 60 km cerca de Roma, el pueblo que se ve al fondo es Collelungo, al otro lado del valle. Rovofiorito es el nombre de la casa de campo de un amigo italiano, un laico que organizaba a veces retiros allí, a los que acudíamos dos o tres personas, a veces alguna más, además de su mujer, a hacer zazen juntos. Aquí puedes ver algunas fotos que también tomé desde allí http://picssr.com/tags/rovofiorito

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  5. Gracias, Roberto. Elocuente la palabra de Motoko Sensei. (Y a conectado a un presente en mí. Del darse cuenta, de la Práctica, de circunstancias, de zazen)."No existe una expresión con un significado más profundo que el de la palabra 'sólo'(shikan) en'sólo sentarse' (shikantaza). [...]'La tarea más elevada que un ser humano puede hacer es acabar con el pensamiento ilusorio'.

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  6. Muy agradecido por hacernos descubrir a esta maestra.

    Su "sólo sentarse" me ha recordado el "Shin Jin Datsu Raku" de Dogen.

    http://www.sotozen.cl/shin-jin-datsu-raku-abandonar-cuerpo-y-espiritu/

    Hasta la próxima.

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  7. Hola Jordi. Bentornato. A mí el "solo sentarse" de Motoko Ikebe, igual que el de Dogen, pienso que se remontan más bien hasta el Lakanvatara Sutra, es decir hasta los orígenes del Mahayana.

    "Zazen es cesar de crear karma. Esa es la razón por la que nos sentamos, ¿no es así? Para detener la creación de karma y sólo eso", dice Motoko Ikebe.

    Una vez entendido eso y puesto en práctica, las ilusiones "suben" cada vez con menos fuerza... y puesto que estamos haciendo zazen, suponiendo que sea eso lo que estamos haciendo y no otra cosa, que no estemos "persiguiendo" "algo", cuando suben "las ilusiones" nos damos pronto cuenta y las ilusiones, el engaño, el error, desaparecen deprisa, sin que las aferremos, sin que nos atrapen...

    Esa es la inconmensurable paz, esa es la completad libertad que zazen nos ofrece.

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  8. Hola

    Gracias Roberto por hacernos conocer a Motoko Ikebe.

    Shikantaza... en la traducción que hiciste del comentario al Genjokoan de Shohaku Okumura también se puede leer: "Shikantaza no es una práctica realizada por el individuo. Más bien, es una práctica en la que dejamos que se vaya el yo kármico individual que busca constantemente satisfacer los propios deseos".

    Mencionas el Lakanvatara Sutra, ¿sabes si hay alguna traducción al castellano?

    Saludos

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    1. Hola Rene

      Del Lankavatara, existen traducciones al castellano pero, que yo sepa, ninguna editada en papel, solo en la web; por ejemplo esta, realizada a partir de la traducción al ingles de D.T. Suzuki, pinchar aquí: Lankavatara Sutra

      Con la dificultad añadida de que solo han traducido el texto del sutra, pero no los comentarios y notas, que en un texto de estas características son muy de agradecer.

      Con el Lanakvatara Sutra, al leerlo, es conveniente tener en cuenta la precaución de que la intención de este sutra, más allá de las apariencias, es la de proporcionar orientaciones para la práctica. Por tanto solo desvela su verdadero sentido si esta práctica existe y se ha profundizado suficientemente en ella. En caso contrario es fácil caer en el error de pensar que lo que allí se describe sería una especie de sistema con rasgos ontológicos. Nos habla sobre el "cómo" de la práctica, no sobre el "cómo" del mundo. Error que no solo nos encontramos en Occidente, sino que también ha ocurrido en Oriente. Sobre el "todo es mente", que afirma el sutra, frecuentemente podemos encontrarnos y nos encontramos con opiniones que, no solo constituyen desvaríos, sino que son además completamente contrarias al budismo.

      Hay que leer el "Todo es mente" del sutra en relación con el objetivo explícito del budismo, es decir la liberación del sufrimiento, el malestar inherente a la existencia humana, no a otros efectos, en otros ámbitos, en los que las "lógicas" que habrá que utilizar serán distintas (por ej., en la metereología, la política, la medicina, etc.; que son sistemas con distintas finalidades y, por tanto, que obedecen a distintas "lógicas")

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  9. Gracias Roberto por la referencia y las advertencias, las tendré en cuenta.

    _/|\_

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  10. Todo muy minimalista...
    Jijijijiji...
    A mi me mola el barroco valenciano, asi que me encanta el wabi-sabi, y la extrema sencillez el zen y su estética, pero charlo por los codos y mi jardín esta repleto, como mi bibliteca, mi coco y mi boca... Que casi siempre se equivoca. Gracias.

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  11. Vaya sorpresa y cuanta alegría, un valenciano por este espacio. Bienvenido, Joaquín; y ya nos explicarás, si quieres y tienes tiempo, qué tiene que ver la puerta del palacio del marques de Dos Aguas, con los tazones japoneses (aparentemente) rústicos.

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  12. ¡Solo sentarse! Es como un "cortafuegos" para desconectar la atencion del pensamiento y sus movimientos identificativos. Para mi vale para solo andar, solo comer, solo dormir, solo trabajar... Sentarse parece el mas simple pero todos son igualmente sencillos si les antepones el solo...
    Muchas gracias por estos profundos e inspiradores textos. 🙏

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  13. Hola Manuel. Motoko Ikebe, más que "desconectar la atención del pensamiento", habla de salirse de las ilusiones, de los sueños, durante zazen; que en efecto suelen aparecer bajo la forma de pensamientos, sacándonos de la realidad de nuestra vida en ese momento, que no es otra que estar sentados haciendo, solo, zazen. Para ello, en realidad, es necesario estar muy atento a lo que sucede en nosotros, incluida nuestra mente, para darnos cuenta lo más rápidamente posible de que nos estamos saliendo del camino que es zazen.

    Sin embargo, en otros momentos de la vida, los pensamientos pueden ser necesarios e importantes. Para que estos pensamiento, necesarios, a veces, en esos momentos, no deriven en sueños egocéntricos, es importante adquirir, primero, y mantener, después, un trato íntimo y cotidiano con zazen; pues si aprender a no-pensar es difícil, todavía lo es más aprender a pensar.

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    1. Nuestra "actividad nacida de actos ignorantes" (la ignorancia de nuestra verdadera esencia), comienza siempre con un pensamiento: el pensamiento Yo soy fulano de tal y...tengo hambre; ...estoy trabajando;... Cuando te solo sientas dejas de permitir que los pensamientos tomen un significado personal y te limitas en el mejor de los casos a constatar que toda la apariencia incluidos los ruidos, objetos, pensamientos, sentimientos etc.son la forma del vacío. El "solo" representa la impersonalidad de la acción. El karma continua pero deja de ser alimentado.

      "La tarea más elevada que un ser humano puede hacer es acabar con el pensamiento ilusorio"
      "Zazen significa simplemente sentarse. No ser engañado"
      "Zazen es cesar de crear karma"
      "Si se le presta atención, no hay límite a la ilusión".
      ...
      Esta es mi experiencia Roberto.
      _()_

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