sábado, 17 de diciembre de 2016

Zuo-chan-yi (Las normas para zazen) - Changlu Zongze.

Actualmente, tanto en el budismo zen japonés desde hace siglos como hoy en día en su expansión a Occidente, las instrucciones para la práctica de zazen (zuochan en chino) encuentran un referente mayor en el Fukanzazengi (La forma del zazen que es invitación a todos) de Dogen, monje japonés que vivió entre los años 1200-1253. Estas instrucciones, sin embargo, no surgieron de la nada, tienen tras de sí una larga tradición, escrita y vivida, tanto en el chan/zen como antes de la aparición de esta escuela, remontándose hasta el inicio mismo del budismo.

Para la redacción del Fukanzazengi, Dogen tomó como modelo y antecedente más inmediato otro manual previo, escrito por un monje budista chino llamado Changlu Zongze (cuya fecha de nacimiento es desconocida y que murió alrededor del año 1107), conocido en japones como Choro Shūjaku, que fue seguidor tanto del chan como de la escuela de la Tierra Pura. Este manual se encuentra inserto en una obra suya, denominada Chanyuan Qinggui (Reglas puras del monasterio chan) y compilado en 1103, de gran influencia en los códigos monásticos chan/zen posteriores. Este texto reelaboraba a su vez las reglas de disciplina monástica chan/zen establecidas por Baizhang Huaihai (720-840), más conocido por su nombre en japones, Hyakujo Hekai,y que fueron reunidas en el Chixiu Baizhang qinggui (Reglas puras de Baizhang), un texto que ya entonces estaba desaparecido. A Hyakujo, discípulo del importantísimo practicante chan/zen Daosi Mazu (709-788, conocido en Japón como Baso Doitsu), se le atribuyen, además de la organización monástica clásica del chan/zen (con su regulación de los tiempos, los espacios y las funciones), expresiones famosas en el zen como "un día sin trabajar, un día sin comer" o el conocido koan del zorro salvaje.

Dogen cita estos textos en una breve nota manuscrita denominada Fukanzazengi Senjutsuyurai (Razones para escribir el Fukanzazengi) en la que dice:
El maestro zen Hyakujo instituyó el monasterio y siguió la vía de la práctica de Bodhidharma, Sin embargo no era la misma vía de aquellos que lo precedieron. Los estudiantes del Zen deben de comprender esto sin confusión. Existe un Zazengi (la norma del zazen), en el Zennen Shingi (Las puras reglas para el jardín/monasterio chan). Sigue la misma vía que el maestro Hyakujo, pero el maestro Sosaku (lectura japonesa de [Changlu] Zongze) añade algunas opiniones propias. Por tanto existe un cierto número de errores y el significado esencial está perdido. Si las personas no atrapan el significado más allá de las palabras podrían comprender de modo equivocado el verdadero modo del zazen.
Sin embargo, si comparamos párrafo a párrafo ambos textos podemos observar las grandes similitudes entre ellos, excepto en la parte introductoria que Dogen añade, así como en los distintos matices que el texto de Dogen tiene en su parte final. 

Desde mi punto de vista la diferencia más sustancial entre ambos textos está en la noción, central para Dogen, de la unidad entre práctica y realización (en japones 修証一等, Shusho Itto) mientras que en el manual de Changlu Zongze encontramos un cierto enfoque progresivo de la práctica o, si se quiere, la concepción de la práctica como un medio para conseguir algo. O, dicho de otra manera, que para Dogen la práctica es un medio para soltar/perder, no para atrapar/ganar.

De todas formas, en ambos textos, podemos comprobar ya una nítida separación con el método antiguo denominado Samatha-Vipassana, división formalmente aun existente en otros manuales previos como, por ejemplo: el atribuido a Tao-hsin (580-651. Dayi Daoxin en japones, según la tradición cuarto patriarca del chan/zen) por Ching-Chüe (683-750?. monje chan perteneciente a la escuela del norte, para el cual en realidad Daoxin era el quinto patriarca); como también en las instrucciones de Chih-i (538-597), fundador de la escuela Tientai (Tendai en japones); así como también para el anónimo Autor del Dasheng qixin lun (Discurso sobre la fe en el Mahayana), un texto fundamental en el budismo extremo-oriental aceptado por todas las escuelas que allí se desarrollaron, probablemente de origen chino y que remontaría a mediados del s. VI. Textos, estos últimos, que esperamos poder ir ofreciendo en este blog en posteriores entradas.

Sin embargo, también en estos últimos textos es ya evidente la exposición de la práctica del zuochan/zazen desde una perspectiva propia del Mahayana chino, aunque sigan adoptando la forma binaria de la práctica propuesta por el budismo indio antiguo, y en primer lugar en el Discurso sobre la fe en el Mahayana, el más antiguo entre los citados, que sirve de inspiración al resto.



Creo que, más allá de la pura erudición o curiosidad histórica, para el practicante del zen interrogar estos textos tiene el interés y la importancia de poder percibir que su propia práctica está inserta en una historia viva; que no nace en un único punto, en un único maestro, en una única escuela, para morir en ese punto, en ese maestro, en esa escuela, sino que está abierta a un fluir, a un proceso con un pasado y un futuro, del que nosotros, como practicantes actuales, somos constructores y parte. En el Mahayana la trasmisión, el no dejar que el proceso se estanque en nosotros, en lo nuestro, sino que abarque más allá de nosotros, es un constituyente fundamental de eso que, por convención, llamamos nirvana y que es fundamentalmente un proceso de soltar, de no aferrar ni encerrar, sino de soltar, de abrirse, de dejar ir.


Quien desee comparar las distinciones y matices, entre la Normas de zazen, o Tso-chan-i, de Changlu Zongze, y el Fukanzazengi de Dogen puede encontrar este último en los siguientes enlaces, en los que ofrecemos las dos versiones que existen del mismo, conocidas como Rufubon (c. 1242) o versión popular por ser la más conocida, así como otra conocida como Tempuku (1233) que es una versión manuscrita del propio Dogen:

- Versión Tempuku (traducida por Aigo Castro)
- Versión Rufubon (traducida por Gudo Nishijima y Luis Diaz Broughton)
 

Mientras que a continuación ofrecemos la que, creemos, es la primera traducción existente del Tso-chan-i en castellano, si bien es posible encontrarlo en catalán, versión que en buena medida (junto con otras en ingles, como la traducción realizada por Jeff Shore) nos ha servido de base para establecer la versión actual.


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Zuo-chan-yi
Las normas para zazen


Changlu Zongze




El Bodhisattva que aspira a la sabiduría (prajñā) debería primero dejar surgir la gran compasión (mahākaruṇā), tomar los votos que todo lo abarcan [los cuatro grandes votos del bodhisattva] y cultivar la concentración (samādhi). Prometiendo  liberar a todos los seres, no ha de buscar la liberación para él solo.

Entonces, dejad todos los asuntos y abandonad cualquier compromiso. Igualad en una sola cosa el cuerpo y la mente, sin hacer ninguna separación entre el movimiento y la quietud. Regulad la comida y la bebida de manera que no toméis ni mucha ni demasiada poca. Ajustad el sueño, sin privación, ni complacencia. Para hacer zazen, extended una estera gruesa en un lugar tranquilo. Aflojad el cinturón y la ropa y ponerla en orden. Sentaros en la posición completa con las piernas cruzadas. Poned primero el píe derecho sobre el muslo izquierdo y el píe izquierdo sobre el muslo derecho. Después, colocad la mano derecha sobre el pie izquierdo y la mano izquierda sobre la palma derecha, tocándose los pulgares. Enderezad con cuidado la espalda, balancearos a izquierda y derecha y sentaros correctamente erguidos. No os inclinéis ni a izquierda ni a derecha, ni hacia delante ni hacia atrás. Mantén los huesos de la cintura, la espalda, el cuello y la cabeza alineados, como una estupa. Pero no estiréis demasiado el cuerpo hacia arriba, porque eso hará que la respiración se restrinja y perturbe. Las orejas alineadas con los hombros, la nariz con el ombligo. La lengua toca el paladar y los dientes y la boca están cerrados. Los ojos se dejan ligeramente abiertos para prevenir la somnolencia. Si alcanzas el samādhi [con los ojos abiertos] este será más poderoso. En la antigüedad los monjes eminentes que estudiaban zazen siempre se sentaban con los ojos abiertos. El maestro Fa-yūn Yūan-t'ung criticaba a los que meditaban con los ojos cerrados, comparando [su práctica] con la del demonio de la Montaña Negra. Esto tiene un profundo significado que los practicantes conocen bien.

Cuando hayas ajustado la postura y regulado la respiración, relaja el abdomen. No des lugar a ningún pensamiento, ni bueno ni malo. Si un pensamiento surge, sé consciente de este. Cuando seas consciente, este desaparecerá. Cuando se aplica este método durante un largo periodo de tiempo las condiciones son olvidadas y todo es unificado naturalmente. Esta es la esencia de zazen. Realmente zazen es la puerta del dharma de la paz y la felicidad. Si algunos enferman [por este método] eso se debe a que no aplican el método correctamente. Cuando hayas obtenido su corazón, los cuatro elementos [del cuerpo] se convertirán en ligeros y tranquilos, el espíritu se volverá fresco y agudo, lo pensamientos se convertirán en correctos y claros, el sabor del dharma sostendrá el espíritu y os volveréis calmados, puros y alegres. Quien ya ha conseguido la clarificación [de la verdad] se puede comparar al dragón que entra en el agua o al tigre que se adentra en la montaña. El método correcto  no requiere más, [ya que contiene en su interior un poder inherente] como el viento que sopla las llamas  haciéndolas más fuertes sin un gran esfuerzo. Confírmalo por ti mismo y no te decepcionarás.

Sin embargo, cuando el camino sube, los demonios pueden aparecer y ser abundantes. No obstante, si simplemente mantienes la mente verdadera y recta, ninguno podrá obstruirte. El Śūraṅgama Sūtra, el Chih-kuan de T’ien-t’ai, el Hsiu-cheng de Kuei-feng, dan explicaciones detalladas sobre estos estados demoníacos y puedes entonces estar preparado por adelantado.

Cuando salgas del samādhi, muévete despacio y levántate tranquilamente; no lo hagas con prisa o con brusquedad. Una vez abandonado el samādhi, utiliza siempre los medios adecuados para proteger y mantener el  samādhi, como si te ocupases de un niño. Así [el  samādhi] se desarrollará fácilmente. Esta práctica es nuestro asunto más urgente. Por esta razón, para buscar la perla, hemos de calmar las olas; si perturbamos el agua será difícil encontrarla. Cuando la mente es pura y clara, la perla de la mente se manifiesta de forma natural. Así el Sūtra de la Perfecta Iluminación dice: la sabiduría limpia y sin obstáculos proviene de la meditación, El Sūtra de la Flor de Loto dice: en un lugar silencioso él practicaba el cultivo de la mente, permaneciendo sin moverse como el monte Sumeru.

Entonces, trascender lo sagrado como lo ordinario, depende de la práctica de dhyāna,  tanto morir de pie como sentados depende de la fuerza del samādhi. Incluso si uno se dedica a practicar toda su vida, posiblemente no sea suficiente tiempo, ¿cómo podría alguien que no se decide superar el karma. Un antiguo ha dicho, sin el poder concentrado de dhyāna, usted se agachará temeroso ante la puerta de la muerte. Con los ojos cerrados acabaréis en vano vuestra vida y tal como sois iréis a la deriva [en el saṃsāra].

Amigos afortunados del dharma, releed este texto una y otra vez. En beneficio de sí mismo como de los demás, permitid que todos juntos alcancemos el despertar.


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Traducción: Roberto Poveda Anadón
Ilustración: Retrato de Changlu Zongze, internet