martes, 16 de julio de 2013

Dejar caer cuerpo y mente IV. Comentarios al Genjokoan, Shoaku Okumura


«Estudiar la Vía del Buda es estudiarse a si mismo. Estudiarse a si mismo es olvidarse de si mismo. Olvidarse de si mismo es ser concretado por todas las cosas. Ser concretado por todas las cosas es dejar caer el cuerpo y mente de si mismo y el cuerpo y mente de los demás. Hay un rastro de la realización que no puede ser aferrado. Expresamos continuamente este inatrapable rastro de realización».

Dogen. Genjokoan, § 6.


Ser concretado por todas las cosas es dejar caer el cuerpo y mente de si mismo y el cuerpo y mente de los demás



“Dejar caer el cuerpo y mente” es una traducción de shinjin-datsuraku (身心脱落 ), una expresión clave en las enseñanzas de Dōgen Zenji, que la había heredado de su maestro Tiantong Rujing (jap. Tendō Nyojō). En el Hōkyōki (“El compendio del período Hōkyō”), en el que Dōgen transcribe en persona las conversaciones mantenidas con el maestro zen Rujing en el monasterio Tiantong, el  shinjin-datsuraku es a menudo el tema del dialogo. Cito un ejemplo:

«Rujing dijo: “Sanzen es dejar cuerpo y mente. No utilizamos el quemar incienso, hacer postraciones, recitar el nembutsu (el nombre del Buda), la práctica del arrepentimiento o leer los sutras. Nos dedicamos únicamente a la práctica sentada”.
Dōgen preguntó: “¿Qué significa dejar caer el cuerpo y mente?”.
Rujing dijo: “Dejar caer el cuerpo y mente es zazen. Cuando practicamos simplemente el zazen, nos alejamos de los cinco deseos y removemos los cinco velos”.
Dōgen preguntó: “Si nos alejamos de los cinco deseos y removemos los cinco velos, seguimos las mismas enseñanzas abrazadas por las escuelas de la doctrina, y por tanto somos como los practicantes del Mahayana y del Hinayana”.
Rujing dijo: “Los descendiente del patriarca [Bodhidharma] no deberían despreciar las enseñanzas del Mahayana y del Hinayana. Si un practicante es contrario a las sagradas enseñanzas del Tathagata, ¿cómo puede ser el descendiente de los Budas y de los patriarcas?”
Dōgen preguntó: “Recientemente existen escépticos que sostienen que los tres venenos mentales son en si mismos Budadharma y que los cinco deseos son en si mismo la vía de los patriarcas. Afirman que eliminarlos equivale a expresar preferencias y por tanto equivale a la práctica hinayana”.
Rujing dijo: “Si no eliminamos los tres venenos mentales y los cinco deseos, somos como los no budistas en el reino del rey Bimbisara y de su hijo Ajatasattu [en la época del Buda Shakyamuni]. Para los descendientes de los Budas y de los patriarcas es de un gran beneficio remover incluso uno solo de los cinco velos o uno solo de los cinco deseos; significa encontrar los buda y los patriarcas”.»

Rujing dice aquí que “sanzen es dejar caer el cuerpo y mente” y “dejar caer el cuerpo y mente es zazen”. Afirma también que al dejar caer cuerpo y mente nos liberamos de los cinco deseos y eliminamos los cinco velos. Los cinco deseos son los deseos que surgen en la mente a continuación del contacto con los objetos de los cinco órganos sensoriales. Cuando vemos, oímos, olemos, indagamos o tocamos un objeto, podemos experimentar una sensación agradable y desear que se repita; esto es apego. O bien si la sensación es desagradable experimentamos el deseo de evitarla y, puesto que esto es a menudo imposible, caemos en la rabia y en la frustración. Podemos por tanto ver como los cinco deseos son la fuente tanto de la avidez como de la rabia.

Los cinco velos son obstáculos que impiden a la mente funcionar de forma sana. Estos velos de la mente son: avidez, rabia (aversión), somnolencia o flaqueza, distracción y duda. El primer pensador en examinar los cinco deseos y los cinco velos como obstáculos a la meditación fue Nagarjuna en el Daichidoron (Mahaprajnaparamita-sastra), su comentario al Mahaprajnaparamita Sutra. También Tiantai Zhiyi (jap. Tendai Chigi), el gran filósofo de la escuela Tiantai chiana (Tendai), lo menciona en su manual de meditación Makashikan (ch. Moheiziguan, “El gran libro de shamatha y vipassana”). Zhiyi afirma que los practicantes deben alejarse de los cincos deseos y eliminar los cinco velos en una práctica de meditación llamada shikan (shamatha y vipassana, “detener” y “ver”). Como decía en el primer capítulo, Dōgen Zenji al principio había sido ordenado monje en la tradición Tendai y había comenzado a practicar el zen precisamente por que no le satisfacía. He ahí por qué en el diálogo citado interrogaba a Rujing para comprender si las enseñanzas zen sobre los cinco velos y los cinco deseos eran diferentes de las Tendai. Hasta entonces Dōgen había buscado enseñanzas distintas, pero aquí Rujing afirma que la práctica del zazen no debería apartarse de ñlas enseñanzas del Buda recogidas en los sutras y sistematizadas por las escuelas filosóficas.

El diálogo entre Dōgen y Rujing continúa así:

«Rujing dijo: “los descendientes de los buda y de los patriarcas al principio eliminan los cinco velos y después remueven los seis velos. Los seis velos consisten en los cinco velos más el velo de la ignorancia. El practicante que elimina tan solo el velo de la ignorancia estará liberado también de los otros cinco. Quién en cambio elimina los cinco velos, pero no remueve la ignorancia, no ha alcanzado todavía la práctica de los buda y de los patriarcas.”
Dōgen inmediatamente se postró y expresó gratitud por aquella enseñanza. Poniendo las manos en shashu dijo: “Hasta hoy no había oído nuca una instrucción similar a esta que me acabáis de dar, maestro. Aquí, ancianos, expertos maestros, monjes y hermanos de Dharma no conocen de hecho esta enseñanza; no han hablado nunca de esta forma. Hoy he tenido la fortuna de recibir tu gran compasión en enseñanzas que no había oído antes. Esta buena suerte es fruto de mi conexión con el Dharma en vidas precedentes. Sin embargo quisiera plantear otra pregunta: ¿existe un método secreto para remover los cinco velos o los seis velos?”
El maestro sonrió y dijo: “¿En qué práctica has dedicado toda la energía? Esta no es otra cosa que el Dharma que renueve los seis velos. Los buda y los patriarcas no subdividen la práctica en categorías. Ellos nos muestran directamente y nos trasmiten únicamente la vía para alejarse de los cinco deseos y de los seis velos y la vía para estar liberados de los cinco deseos. Comprometerse en la práctica de sentarse simplemente y dejar caer cuerpo y mente es la vía para alejarse de los cinco velos y de los cinco deseos. Es el único método para ser libres, no existen otros. ¿Cómo podrían haber dos o tres?.»

Así explica Tiantong Rujing el “dejar caer el cuerpo y mente” (shinjin-datsuraku), y para comprender esta expresión debemos estudiar sus enseñanzas, dado que es él quién las ha acuñado. Según Rujing, dejar ir al cuerpo y mente significa liberarse de los seis velos, que fundamentalmente equivalen a los tres venenos mentales. Los tres venenos mentales son la causa de la transmigración en el samsara y durante el zazen los abandonamos. He ahí por qué Dōgen Zenji dice que el zazen no es una práctica para seres humanos; es la práctica de los buda.

En sus instrucciones a Dōgen, Rujing también dice: “Los buda y los patriarcas no subdividen la práctica en categorías” y que no podrían haber “dos o tres” métodos. Estos fragmentos derivan de enseñanzas Tendai que se inspiran en el Sutra del loto. En el Sutra del Loto leemos:

En las tierras de buda de las diez direcciones
existe únicamente el Dharma del vehículo Único,
no hay ni un segundo ni un tercero,
fuera de las enseñanzas hábiles del Buda.

Ello significa que en realidad no existen clasificaciones como los tres vehículos (shravaka, pratyekabuddha y bodhisattva); son tan solo medios hábiles que tienen un valor provisional. Rujing usa estas expresiones para indicar que su práctica del zazen no es uno de los medios hábiles, sino que la práctica del Vehículo Único. Dōgen retoma esta enseñanza en el Shōbōgenzō Zuimonki:

«La práctica sentada es en sí misma la práctica del Buda. El zazen es en sí mismo no hacer. No es distinto a la verdadera forma del sí mismo. Fuera del zazen no existe nada que buscar como Budadharma.»

En el Hōkyōki,  Dōgen cuenta otro diálogo con su maestro a propósito de dejar caer el cuerpo y mente:

«Rujing dijo: “El zazen de los arhat y pratyekabuddha está libre de apego, sin embargo le falta gran compasión. Su zazen es por tanto distinto del de los buda y los patriarcas; el zazen de los buda y de los patriarcas da mayor importancia a la gran compasión y al voto de salvar a todos los seres vivientes. También los practicantes hindúes no budistas practican el zazen, pero tienen las tres enfermedades, es decir apego, visiones erróneas y arrogancia. Por tanto su zazen es distinto del de los buda y los patriarcas. También los gravara practican el zazen y sin embargo su compasión es débil, por que no penetran la verdadera realidad de todos los seres con sabiduría. Ellos practican tan solo para mejorarse a si mismos y de esta forma desperdician las semillas del Buda. Por tanto también su zazen difiere de aquel de los buda y los patriarcas, En su zazen los buda y los patriarcas desean recoger todo el Budadharma desde el momento en el que dan origen a la mente de la bodhi. Los buda y los patriarcas en su zazen no olvidan no abandonan a los seres vivientes; ofrecen un corazón de compasión incluso a los insectos. Los buda y los patriarcas han hecho voto de salvar todos los seres vivientes y dedican cada mérito que deriva de su práctica a todos. Por ello practican el zazen en el mundo del deseo, y con todo también en el mundo del deseo tienen la mejor conexión con este Jambudvipa. Los buda y los patriarcas practican muchas virtudes generación tras generación y vuelven dócil la propia mente”.
Dōgen hizo una postración y preguntó: “¿Qué significa “volver dócil la mente?”
Rujing respondió: “Afirmar el dejar caer el cuerpo y mente de los buda y de los patriarcas es la mente dócil. Esto es el sello de la mente de los buda y patriarcas”.
Dōgen se postró seis veces.»

Así reseña Dōgen Zenji sus diálogos con Rujing.

Tradicionalmente se suele decir que Dōgen tubo una experiencia de iluminación cuando un monje sentado junto a él fue severamente reprendido por Rujing: “Zazen es dejar caer el cuerpo y mente. ¿Por qué estás durmiendo?” Esta historia aparece originalmente en la biografía de Dōgen contenida en el Denkōroku (“Trasmisión de la luz”) de Keizan Jokin Zenji.

Hoy en día algunos estudiosos de Dōgen, como Sugio Genyū de la universidad de Yamaguchi o Ishii Shūdō de la universidad de Komazawa, creen que Keizan habría inventado este episodio. Sostienen que además de la crítica de Dōgen a la práctica orientada al kensho, estaría en contradicción con su misma experiencia. El profesor Ishii sostiene que la falsa historia de la experiencia de iluminación de Dōgen ha causado mas malentendidos que cualquier otra parte novelada de su biografía. Dōgen Zenji mismo nunca ha hablado de una experiencia de iluminación final en ninguno de sus escritos. En su conferencia sobre el Bendōwa (“Discurso sobre la práctica sincera de la Vía”), publicada en la revista Sansho de Eiheiji en julio de 1999, Suzuki Kakuzen Rōshi está de acuerdo con Sugio e Ishii: “La experiencia religiosa de Dōgen Zenji no consiste en conseguir una experiencia de satori repentina y especial. Dōgen no ha hablado nunca de una experiencia similar en el Shōbōgenzō. En sus enseñanzas la realización es la profunda conciencia del hecho de que la existencia del sí mismo no es una propiedad personal del sí mismo”.

Estoy de acuerdo con ellos, pienso que es mejor dar crédito a la narración de Dōgen mismo sobre los diálogos con Rujing que no creer en una anécdota claramente inventada tras la muerte de Dōgen.

En los diálogos con Dōgen, dice Rujing: “Sanzen es dejar caer el cuerpo y mente” y “dejar caer el cuerpo y mente es zazen”. En otros términos, dejar caer el cuerpo y mente no es un estado psicológico particular que se deriva de la práctica del zazen; más bien el zazen es por si mismo dejar caer el cuerpo y mente. Hará treinta años, cuando era estudiante en la universidad de Komazawa, Takasaki Jikidō puso en duda la interpretación de Dōgen de la expresión shinjin-datsuraku, o dejar caer el cuerpo y mente. En su libro Kobutsu no Manebi (“Imitación de los antiguos Buda”), Takasaki sugería que Dōgen podría haber malinterpretado la expresión china usada por Rujing en su famoso diálogo, interpretando la frase “dejar caer el polvo de la mente” (心塵脱落 ) como “dejar caer el cuerpo y mente” (身心脱落 ), puesto que la pronunciación de ambas es shinjin-datsuraku. Otros estudiosos sostienen en cambio que, incluso si las dos combinaciones de ideogramas (心塵 y 身心) se leen ambas como shinjin, en chino son pronunciadas con distintos tonos por lo que Dōgen no podía confundirlas. Yo creo que Dōgen podría haber malinterpretado la expresión si la hubiese oído solo una vez, como en la historia imaginaria narrada en el Denkōroku  Pero, según su Hōkyōki, Dōgen habla sobre la expresión shinjin-datsuraku con Rujing por lo menos tres veces. Sabemos por el Hōkyōki que Dōgen uso este término hablando con Rujing y seguramente Rujing habría corregido su pronunciación si hubiese sido incorrecta. No creo posible por tanto que Dōgen haya cometido un error de ese tipo en la comprensión de estas palabras clave.

Examinemos más de cerca la expresión shinjin-datsuraku, muy debatida en tanto que rasgo esencial de la enseñanza de Dōgen. El significado literal del ideograma chino datsu (脱) es “quitarse”, “deshacerse de”, mientra que raku (落) significa “dejar caer”, “abandonar”, “deponer”. El estudioso Carl Bielefeldt traduce esta expresión como “deshacerse de cuerpo y mente” resaltando la primera parte del compuesto datsu (脱). Las traducciones “dejar caer cuerpo y mente” y “abandonar el cuerpo y mente” resaltan la segunda parte del compuesto, raku (落). ¿Pero qué significa realmente shinjin-datsuraku para nosotros, en nuestra práctica?

En el transcurso de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte,  llevamos puesto algún tipo de vestimenta. El vestuario sugiere la clase social, la ocupación, y puede expresar la base cultural y religiosa. Los monjes llevan puesto los vestidos monásticos, el emperador las vestiduras reales, los agricultores llevan puestos los vestidos de trabajo y los soldados uniformes según su graduación. Los ricos llevan vestidos lujosos, los pobres vestidos modestos. Los chinos llevan puestos vestidos chinos, los japoneses indumentaria japonesa y los americanos visten según las costumbre americana. Del vestido podemos deducir la posición social de las personas.

Llevamos puesto también otro tipo de indumentaria. Posición y estado social son una especie de vestido que nos define. Llevamos los vestidos de la riqueza o de la clase media; llevamos el vestido de nuestra profesión de médico, abogado, mecánico, sacerdote, estudiante, enseñante. Pero cuando nos sentamos frente a un muro y dejamos irse a los pensamientos, entre los cuales están los de compararse con los otros, nos despojamos de todos los vestidos. Durante zazen no soy un monje budista japonés, no soy ni japones ni americano.. Cunado practicamos zazen no somos no ricos ni pobres, ni budistas ni cristianos. Los términos “japones”, “americano”, “budista”, “cristiano”, “hombre”, “mujer” son relevantes solo cuando nos comparamos con los demás. Cuando me confronto con los americanos soy japones, pero antes de saber que existen personas no japonesas, no me daba cuenta de serlo. Cuando nos sentamos frente al muro no somos ni seres vivientes engañados ni budas iluminados, no estamos ni vivos ni muertos, somos somos simplemente tal como somos. Todo está aquí. En el zazen nos quitamos todos los vestidos y nos convertimos en el desnudo yo.

En el transcurso de la vida tenemos experiencias distintas y, al hacer la experiencia de estos millones de cosas, nos creamos una imagen de nosotros mismos. Llegamos a considerarnos capaces o incapaces, superiores o inferiores, ricos o pobres, honestos o deshonestos. Nos definimos de esta manera y nos aferramos a ideas de quienes somos, creamos el yo kármico. Pero cuando nos sentamos en zazen, dejamos ir todas estas imagenes. Cuando abrimos la mano del pensamiento, estos conceptos caen y el cuerpo y la mente se desligan de los lazos kármicos. Este es el significado de datsuraku. Como decía Rujing, entonces estamos libres de los cinco deseos y de los seis velos. Durante zazen no somos arrastrados por objetos mentales y emociones, y así somos libres de los tres venenos mentales que nos atan al samsara. Sentarse simplemente en zazen es la práctica del nirvana.

Soy un monje budista y soy también el marido de mi mujer y el padre de mis hijos. Cuando estoy con mi familia, soy un padre, por tanto desarrollo ese papel. Cuando doy una conferencia, soy un enseñante y por tanto lo hago lo mejor que puedo para hablar de las enseñanzas de  Dōgen Zenji de forma comprensible, si bien no se con qué éxito. Estos roles son como trajes que me pongo en distintas situaciones, y me definen según el rol que intento adoptar en ese momento. Pero cuando me siento frente al muro, no soy ni padre ni un monje budista. En ese momento no soy nada, soy vacío, Soy tan solo quién soy. Esta es la liberación de mi vida kármica. Naturalmente Esto no significa que zazen sea fácil o indoloro.

Por tanto la frase de Dōgen: “Ser concretado por todas las cosas es dejar caer el cuerpo y mente de si mismo y de los demás” significa simplemente que en zazen la separación entre si mismo y los otros se desvanece, es abandonada. El zazen revela la total realidad del origen interdependiente. Cuando dejamos irse al pensamiento ponemos todo nuestro ser en la realidad interconectada. De esta forma, somos concretados por todos los seres.




________________________________________________________



Shoaku Okumura, Genjōkōan, Una chiave per la comprensiones dello Shōbōgenzō di Dōgen.
Ubaldini Editore, Roma 2012

Traducción y fotografía: Roberto Poveda Anadón

41 comentarios :

  1. Cuando lo lei por primera vez (directamente del libro escrito en ingles), me acorde de ti y de la conversacon que mantuvimos con otro compañero de Facebook, que a su vez practicaba con el grupo que teniamos aqui en Las Palmas de Gran Canaria. Da un giro completamente a toda la historia. Para mi se me estan revolviendo dentro muchas cosas. En el libro hay aun mas declaraciones de Okumura que han removido mi ego centralismo.

    ResponderEliminar
  2. Muy agradecido por el texto digno de consideración.

    Aquí encontraréis otro estudio de Steven Heine más de tipo académico sobre el shinjin datsuraku de Dogen.

    http://archiv.ub.uni-heidelberg.de/ojs/index.php/jiabs/article/viewFile/8675/2582

    ResponderEliminar
  3. No comprendo;"En sus enseñanzas la realización es la profunda conciencia del hecho de que la existencia del sí mismo no es una propiedad personal del sí mismo”. ¿Se puede explicar?
    Gracias.

    ResponderEliminar
  4. Gracias por tu pregunta, Anónimo. No se si podré estar a la altura de tu inquietud, pero intentaré decir algo sobre lo que preguntas. Para el zen de Dogen -y para el budismo en general- la existencia de un yo, de un "si mismo", de un ser con una esencia independiente, de un alma si se quiere, de un "atman" en sanscrito, no es otra cosa que una ilusión, una quimera, un homúnculo que construimos dentro de nosotros pero que no tiene ninguna existencia autónoma, como no la tiene nada de lo que existe.

    En la frase que citas existe una clara alusión ya no solo a Dogen, sino a los sutras más antiguos, en los que el Buda subraya repetidas veces como eje central de su doctrina "pratityasamutpada", término que ha sido traducido a nuestras lenguas como interdependencia, ley de causa-efecto, origen interdependiente, etc. Es decir el hecho de que ningún fenómeno existe por si mismo, sino en relación a otros de los que es efecto, siendo a su vez causa de otros efectos en una red que lo abarca todo, incluidos nosotros mismos y la ilusión de poseer un yo autónomo. La aplicación de "pratityasamutpada" a nuestra propia existencia es lo que el budismo denomina "anatman" (frecuentemente traducido como no-yo) y que constituye probablemente uno de los rasgos diferenciales más fuertes entre el budismo y otras religiones.

    Por "existencia del sí mismo" podemos entender el hecho de que en este momento la coexistencia de una seríe de factores (un cuerpo -al cual nos gusta considerar y llamar "nuestro cuerpo", el aire que rodea ese cuerpo y la tierra que lo sostienen, las cosas que suceden a su alrededor, como el ruido de la calle, la temperatura, el día y la noche, etc. en conjunción con una serie de pensamientos -deseos, recuerdos, juicios, etc.- secretados por un organo de ese cuerpo al que -actualmente- llamamos cerebro) llevan a que en este momento nosotros y todo lo anteriormente recogido en el paréntesis seamos. "Seamos", evidentemente como "es" un relámpago, pues en el instante posterior a este todo puede desaparecer.

    Por "propiedad personal del si mismo" podemos entender todas aquellas ilusiones que añadimos a la ilusión de separar la pura experiencia de lo que "es", en un segundo momento posterior a la pura conciencia de la experiencia todavía no contaminada, en sujeto-objeto, yo y las cosas, lo que me gusta y lo que no me gusta, etc. y atribuir a partir de esa ilusión primera una serie de etiquetas al mundo: "ese coche es mío", "esta persona no me gusta, pero aquella si", "soy alguien inteligente, o estupido, o sensible, o valiente, o mezquino, o..." etc.

    Evidentemente "si mismo" es un término que varía de sentido entre la primera parte de la frase y la segunda. En términos distintos a los de Dogen se podría hablar de nuestro verdadero yo y de nuestro yo ilusorio, de naturaleza de Buda y naturaleza mundana, etc.

    Cómo el hecho de existir ahora depende de la existencia de todas aquellas cosas que en este momento constituyen nuestro universo, es algo que no consiste en un saber teórico sino que podemos percibir con claridad durante zazen cuando, como dice Dogen, "damos un paso atras" y "volvemos la lámpara".

    Ahora bien, una cosa es explicar todo esto, lo cual, con mayor o menor gracia, es relativamente simple, y otra que esto se convierta en una "profunda conciencia"; esto segundo ni es tarea fácil ni se puede explicar, cada cual deberá profundizar por si mismo en "si mismo" hasta que este "saber" se convierta en "verdad" para sí mismo.

    ResponderEliminar
  5. Si esa frase solo esta diciendo que el yo no tiene existencia inherente, ¿por que lo dice de modo tan opaco? El resto del texto es bastante transparente.

    ResponderEliminar
  6. ¿Te parece opaco? ¿por qué? A mi me parece que lo que Okumura pretende subrayar es que el principal obstaculo para realizar la comprensión de que el yo no tiene existencia inherente es precisamente la tendencia egocentrica del yo (mundano), es decir el yo que piensa en sus "propiedades personales".

    Por otra La frase aparece en un contexto en el que se está hablando sobre la importancia o no del "satori" como logro "personal". En el linaje de Dogen esta "desviación" aparecio principalmente a partir de Keizan Jokin (el tercer sucesor de Dogen, heredero dharma de Gikai el cual, en su momento, provocó un autentico cisma dentro de la escuela soto, episodio conocido como "sandai soron"), y con fundadas razones podemos pensar que en buena medida escondia una intención (tal vez inconsciente) de autojustificar su propia legitimidad, legitimidad entendida como "poder", lo cual es en realidad contrario a las enseñanzas del Buda y más bien de origen confuciano.

    Los efectos de esta "desviación" creo que pueden sentirse desgraciadamente todavía hoy, encontrandonos, puede que de forma mayoritaria y tal vez especialmente en occidente, autoproclamados seguidores de Dogen para los que la cuestión de la "iluminación" como logro personal sigue situandose en primer plano de su práctica, a pesar de que entonen, por ser lo "politicamente correcto", cantos al "mushotoku" (sin espíritu de provecho).

    Puede que a esto apunte Okumura, si bien, por su posición institucional dentro de la escuela soto y por el hecho de ser japonés lo haga de una forma delicada e indirecta.

    ResponderEliminar
  7. Muy agradecido por todo lo que aquí se publica.

    Estos días no puedo dedicar mucho tiempo a estos temas, pero tengo acceso a algunas publicaciones disponibles en la Universidad y aquí os comparto una que habla del "sandai soron" (para mí un concepto bastante desconocido).

    http://es.scribd.com/doc/155734837/Faure-87

    ResponderEliminar
  8. Jordi, grácias por tus aportaciones. Respecto a las mismas simplemente decir que no todos dominamos, desgaciadamente, todas las lenguas (yo por ejemplo desconozco el inglés) y que por tanto cualquier esfuerzo traductor es un obra buena para favorecer la Vía, en los demás y en uno mismo. Con todo muchísimas gracias.

    Sobre el "sandai Soron" creo que es bueno para quién está inmerso en un camino espiritual no caer en idealizaciones y pensar que es oro todo lo que reluce... esto, con el tiempo, se convertirá en pesado fardo del que sera imposible, o por lo menos doloroso y costoso, dehacerse. Por ejemplo, para cualquier seguidor serio del zen debería ser lectura (casi)obligatoria "Zen at War", del que existe también edición en francés ("Le Zen en guerre") de Brian Daizen Victoria, un monje zen australiano.

    ResponderEliminar
  9. Tomo noto de las limitaciones por lo que respecta a idiomas. A veces ya damos por obvio su conocimiento y en el camino de la Vía nunca se puede dar nada por obvio.

    ResponderEliminar
  10. Es interesante lo que manifiestas en tu respuesta. Mas o menos se expresa que la verdad absoluta (ausencia de existencia inherente, vacuidad) se puede expresar de diferentes modos, y que cada diferente manera puede estar indicada para contrarrestar distintas visiones erróneas. Estoy de acuerdo, las enseñanzas son temporales y su objetivo es señalar la luna y ser abandonadas. Y si ves que esto es asi, ¿por que afirmar que zazen es la verdad? Zazen es la verdad cuando zazen es zazen y entonces no es mas zazen. Pero también es correcto que un koan es la verdad cuando el koan es solo el koan. O si estas contando cuando el 4 es solo el 4. Estoy totalmente de acuerdo en que zazén es realización. Pero no me atrevo a afirmar que cualquier otra cosa no lo sea. Los seres, las pasiones y los dharmas son infinitos y cada uno necesita de su medicina.

    ResponderEliminar
  11. ¿Quién ha afirmado que cualquier cosa distinta a zazen no es realización? Si esto fuera así zazen sería algo opuesto al resto de la realidad y por tanto ni zazen sería zazen ni la realización sería realización, no habríamos salido del reino de la ilusión.

    Para Dogen, de quien es el texto que Okumura está comentando. la realización se compone de un continuo formado por zazen y la vida cotidiana (comer, vestirse, trabajar, cagar... -sí, también tiene un texto dedicado a esta noble función en tanto que práctica de la via, en tanto que práctica religiosa-).

    En efecto, otro abordaje de la vía puede ser poner la nota más alta en la práctica de los koan (realmente es algo que no conozco de verdad, además de que bastante koan tengo con mi propia vida), pero la práctica de los koan, cuando se toma en serio, es una vía muy ardua. En cualquier caso, sea la que sea la práctica que se elija, lo que si que creo muy importante es llevarla con honestidad hasta el final. Quién salta de unas prácticas a otras no sale ni podrá salir del egocentrico reino de los caprichos.

    ResponderEliminar
  12. Bla, bla, bla... renglones y renglones de ausencia de puro Zen. Charlatanería dialéctica que aparta de la vía estimulando al intelecto que se relame entre párrafos y párrafos de palabrería.

    Si fuerais monjes en un monasterio medieval japones, el abad ya os habría echado a bastonazos.

    Y, ¿qué es Zen, me preguntas? Mi mente no lo sabe!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  13. Shoaku Okumura, el autor de la presente entrada, ha vivido durante años en Antaiji, un monasterio japones considerado como uno de los más estrictos monasterios de practica zen. El tiempo allí se divide entre el trabajo duro (trabajo en el campo destinado a procurarse la autosubsistencia, no un rato de "samu" consistente en tareas de jardineria) y zazen (4 horas diarias), más una vez al mes un seshin de 5 días (con 14 horas diarias de zazen).

    Evidentemente la práctica del zen se compone de zazen y de compromiso y apertura hacia la vida que no es dada día tras día, y esto no puede ser sustituido por las palabras. Pero abominar de ellas, cuando estas pueden servir de orientación a esta práctica, no es el camino del zen sino la apología del analfabetismo espiritual.

    Soñar con monjes medievales y míticos maestros es vivir en la ilusión, apartarse del aquí y ahora para huir hacia una "utopia" idealizante e ilusoria con la que fantasear y autosatisfacerse; y esto, por supuesto, no es algo que tenga que ver con el camino propuesto ni por el Buda ni por el zen.

    ResponderEliminar
  14. No sueño con nada de lo que dices, tan sólo he tratado de presentar la esencia del Zen mediante ese ejemplo.

    Y mis palabras no hacían referencia al texto en sí, sino al tedioso debate que éste ha generado.

    Ni una gota de verdadera experiencia surgida de la práctica se adivina en lo que pretendiendo ser una orientación para el practicante se termina pareciendo a una "tesis doctoral" que más enfarraga a la mente que la aclara.
    Se adivina en cada renglón, además, la pretensión de hacerse pasar por un practicante aventajado cuando no se es más, me temo, que un buen "comentarista de textos".

    Este tipo de prácticas "intelectuales" elaboradas por posmodernos intelectuales capaces de llenar páginas y páginas de "disecciones y conclusiones" que hacen pasar por Zen, deslegitiman a éste y lo presentan al público como una especie de filosofía ordinaria más.

    ¿Tienes Maestro (que esté legitimado para serlo)? Un verdadero Maestro ya te habría mandado callar por fuera, pero sobre todo por dentro, y en caso de incumplimiento de sus directrices te hubiera deslegitimado como alumno suyo.

    El mejor modo de acabar con la soberbia espiritual (que, por cierto, no tiene nada de espiritual, sino que es un engaño más del intelecto) es asestarle un buen golpe!!

    ResponderEliminar
  15. Gracias por tus comentarios Infinitocero, sinceramente, aunque estos sean reprobatorios y aun no logré entender concretamente el por qué de tanta agresividad. En ellos se sugiere: 1º) que un supuesto maestro dé bastonazos, 2º) que dé "directrices" ordenando callarse (por fuera, "prohibido hablar"; por dentro, "prohibido pensar"), 3º) que se (me) expulse (¿de donde?).

    Respecto al sentido y las pretensiones de este blog, este está explicado claramente en la parte superior de la banda derecha del mismo. Se trata en efecto de un blog cuya vocación es la difusión de textos inéditos relativos al budismo zen y, eventualmente, a la libre reflexión a partir de los mismos.

    Evidentemente los textos son los textos, y la práctica es la práctica; son cosas distintas, pero que no se excluyen, sino que pueden reforzarse mutuamente. Volviendo a los ejemplos y puesto que en un comentario anterior puse el de Antaiji; allí dije que en el mismo la práctica se centraba en zazen y en el trabajo en el campo orientado a la auto-subsistencia, pero no es solo esto lo que se hace allí: en invierno, cuando el monasterio queda aislado y enterrado bajo más de dos metros de nieve, resultando imposible trabajar en el exterior, los residentes dedican su tiempo al estudio y al comentario de textos, y a la presentación de estos comentarios ante la comunidad. La practica abarca toda la vida y no excluye nada, tampoco el pensamiento.

    En relación a la cuestión del maestro, mi posición no es otra que la recogida por (el "maestro") Uchiyama (sucesor como abad de Antaiji de Kodo Sawaki) en la cita que existe al principio de uno de los poquísmos textos que en el blog son de mí pluma (de 127 textos, solo 4 son míos, no tengo ningún interés en exhibirme). El texto en cuestión es este "Cómo hacer que el silencio hable y la quietud camine" (se puede ver aquí: http://huellaszen.blogspot.com.es/2011/07/como-hacer-que-el-silencio-hable-y-la.html ); texto que escribí a la vuelta de Italia, tras una seshin sin juguetes (es decir simplemente zazen, desde la 6:20 a la 21:30) y a petición del organizador de la misma (un simple laico, como yo, sin jerarquías, sin legitimizaziones administrativas, al que me une nuestro mutuo amor por zazen, así como al resto de personas que allí nos reunimos de vez en cuando para practicar de forma simple lo que es en si simple.

    ResponderEliminar
  16. Para Infinitocero.

    He leído con detenimiento tus aportaciones, y por el tono que utilizas me ha sorprendido que cierres tu última aportación precisamente con una referencia a la "soberbia espiritual".

    Uno de los frutos de la práctica sin duda es hacer evidente las formas más o menos sutiles que a menudo puede adoptar la soberbia o el orgullo espiritual, y en esta batalla seguro que nos encontraremos todos los practicantes del Camino, más allá de discursos, supuestas tesis doctorales y prácticas intelectuales postmodernas.

    Paz y bien.

    ResponderEliminar
  17. El Zen que en algún momento de la práctica no “retuerce las entrañas” no es verdadero Zen y el Maestro que en algún momento de la enseñanza no “incomoda” al practicante no es un verdadero Maestro.

    Mi maestro me dio muchos “bastonazos (metafóricos)” al principio de mi práctica. Y debido a ello conseguí reconocer la “esencia” del Zen y de mí mismo, que son no-distintas.
    Recuerdo una ocasión en que no soportando el estrés me marché del retiro despavorido… Entonces percibí a aquel señor como una especie de nuevo enemigo que me había creado y del que dudaba acerca de su maestría -pero que coño le he hecho yo a este tío y que cojones hago yo aquí!!- decía; y aún así algo dentro de mí hacía que retornara a aquel lugar donde aquel señor me amonestaba continuamente. Ahora comprendo el sentido de aquella actitud y verifico que mi Maestro es un verdadero Maestro. Él no hacía otra cosa que empujarme hacia el Satori; acorralar mi intelecto y mi soberbia frente a un precipicio de cien mil pies y hacerme saltar hacia el Vacío… Y finalmente se salió con la suya… Sin él, ello no hubiera sido posible. Yo solo, por muchos libros y textos clásicos que hubiera leído, jamás lo hubiera conseguido porque las trampas del “intelecto” son infinitas e infinitamente sutiles. Sólo el que ha trascendido “lo intelectual” y ha sido reconocido formalmente como Maestro Zen es capaz de reconocer como operan estas triquiñuelas del intelecto en el practicante.

    En tu entrada trascribes literalmente estas palabras de Uchiyama:

    “… Zazen, lo cual es soltar y abrir la mano del pensamiento, es el único verdadero maestro… el zazen que cada uno de nosotros practica es el único y verdadero maestro…”

    Y yo estoy de acuerdo con ello y matizo aún más, el único y verdadero Maestro está en nuestro interior y éste es nuestro Potencial que está ahí aletargado esperando a Despertar. Y es a través de Zazen que conectamos con ese “Maestro interior”. Pero aún asumiendo que el Maestro externo no nos enseña realmente nada sino que nos conecta a través de sus indicaciones con el Maestro interno, el Maestro externo es necesario para que podamos establecer esa conexión; y lo es por las razones que he expuesto más arriba (me refiero a las triquiñuelas del intelecto). Así, el Maestro externo no es otra cosa que un “guía” que junto con Zazen nos ayuda a conectar con el Maestro interno.

    Y por supuesto que las palabras e incluso un cierto grado de “explicación” son necesarias en la práctica Zen. Pero son las palabras y las explicaciones que el Maestro da en los retiros, de forma colectiva e individual, las únicas necesarias. En el Zen se dice que esto son palabras que van “de corazón a corazón”; date cuenta que no dice “de intelecto a intelecto” pues el mero “debate” es un contrasentido en el Zen, ya que éste no hace otra cosa que “avivar” el intelecto cuando la práctica de zazen no tiene más finalidad, en esencia, que la de acorralar ha dicha capacidad intelectiva. En este sentido, las palabras y explicaciones del Maestro han de ser como anzuelos lanzados para que la Clara, Sobreabundante, Lúcida, Abierta y Luminosa Consciencia que somos, “pique”. Palabras que están, como he dicho, totalmente alejadas de la intención de elaborar una exhaustiva comprensión intelectual y de iniciar debate alguno.

    Para finalizar, soy consciente de que este blog se originó, como bien sugieres en él, para recolectar textos e invitar al debate. Y ni yo, ni nadie, está legitimado para censurar ésta o cualquier otra práctica intelectual civilizada. Quién soy yo para tal despropósito!!! Lo mío no ha sido más que una espontánea nota a pie de página : )

    La recopilación de textos que haces me parece fructífera y este blog continuará siendo una referencia para mí en cuanto a la lectura esporádica de estos valiosos textos.

    Un cordial saludo a todos.

    ResponderEliminar
  18. Para Infinitocero.

    Muy agradecido por tu testimonio.

    Paz y bien.

    ResponderEliminar
  19. Por la forma en la que describes, Infinitocero, esa figura a la que denominas Maestro, las alusiones al satori, la descripción de la vía como una forma orientada a desarrollar un "potencial" cuya culminación sería el Despertar, etc., parece que tu camino sería el del zen Rinzai. Puede que me equivoque, pues muchos practicantes y enseñantes soto zen occidentales, aunque declaren referirse a Dogen (fundador de la linea soto zen), en realidad practican como si perteneceiesen a la linea Rinzai.

    A mi la práctica del zen como camino de vida no me ha producido nunca todos esos problemas e incomodidades que mencionas, para mi el camino al que el zen me invita es un camino de inconmensurable paz, de superación del sufrimiento inherente a la existencia. Es una invitación a vivir de una forma fresca, sincera y completa. Es algo simple, extremadamente simple, como zazen, lo cual no quiere decir fácil. No quiero decir con esto que yo esté más allá del "retorcerse las entrañas" y del padecer "incomodidades", ni tampoco de la estupidez y de la ignorancia, que no lo estoy, pero soy yo quién las introduce en el escenario de mi vida, no el zen.

    La cuestión del despertar como un "potencial" a desarrollar tiene como origen al "Sutra del loto", en el que se declara que «todos los seres poseen la naturaleza de Buda». Dogen en cambio da un paso más allá y reconstruye esta frase como «todos los seres son la naturaleza de Buda», el cambio introduce un matiz radical. Para Dogen la cuestión no estriba en alcanzar un estado particular (el satori), sino en expresar, en dejar que se manifieste este estado que ya somos, es por ello que el esfuerzo en la práctica para Dogen no es un esfuerzo encaminado a la consecución de una meta, sino que es simplemente la forma de expresar el nirvana que ya habita en nosotros. No otra cosa quiere decir la unidad entre práctica y despertar ("susho ichinyo" en japonés).

    La figura del Maestro, en realidad no es una figura budista. En el budismo no hay nada que enseñar, ni hay nada que aprender. Lo que si puede existir es aquellos que, más avanzados que nosotros en el camino, caminen junto a nosotros y nos estimulen y sirvan de buen ejemplo para ayudarnos a mover nuestras propias piernas. A estos, en el budismo antiguo, se les denominaba kalyanamitra (lit. "buen amigo"). A aquellos que para mi han realizado esta función (titulados o no) le estaré siempre agradecido. Este blog así como el pequeñisimo grupo de zazen de del que soy responsable en el pueblo en el que vivo no son más que una pequeñisima forma de devolver aquello que gratuitamente me fue dado.

    Asociar la figura del "Maestro" (iluminado, omnisciente, autoritario) a la vía del Buda es un producto del desarrollo de budismo en países de matriz confuciana. Se trata de un rasgo étnico que no hay que confundir con la vía del Buda y, si bien puede ser operativo en aquellas culturas en las que se origina, exportarlo a nuestra cultura puede resultar inapropiado y acabar por agotar la fecundidad de la semilla que nos ha sido ofrecida y cuya esencia no tiene nada que ver con particularismos locales.

    Recuerdo una conversación con Jiso Forzani, actual director de la oficina de la Soto-Shu en Europa, formado en Japón durante cerca de diez años, en la que este me decía que había llegado a la conclusión de que esta figura, en occidente, no funcionaba, y que no solo no tenía sentido sino que introducía importantísimas distorsiones en las posibilidades de desarrollo del zen aquí, entre nosotros. El mismo Jiso, en aquella ocasión, un seminario de fin de semana de estudio de Dogen que impartió en el templo Luz serena al que había sido invitado, se autopresentó al comienzo del seminario diciendo que el no era ningún maestro, y eso que es "kokusai fukyoshi" es decir maestro reconocido por Japón para la difusión internacional del soto zen, que el único Maestro era el Buda y que él en todo caso, como también espero e intento yo serlo, era discípulo.

    ResponderEliminar
  20. Sobre la cuestión de la figura del maestro, los rituales, la manera adecuada de trasmitir el dharma, etc. sería bueno afrontar algún día un amplio debate, profundo, sincero y sin reservas ni miedos entre aquellos que intentamos caminar por el camino sin camino iniciado por el Buda.

    Pero ahora, dándome cuenta de que sobre algunas de las cosas de las que he hablado en mi último comentario, habla también Okumura en la continuación del texto que estamos viendo, dejemos que el río de este blog continúe fluyendo. Aunque esto no es una llamada al silencio, y si alguien desea continuar comentando en este hilo, puede hacerlo libremente, como yo libremente, si tengo algo que decir o decirle lo haré.

    ResponderEliminar
  21. Gracias por tu respuesta Infinitocero.

    Mi referencia es, sin embargo, el zen de Dogen, monje japones del s. XIII al que convencionalmente se le atribuye el inicio del linaje soto (aunque probablemente él no hubiese estado de acuerdo en cómo se sucedieron las cosas después de su muerte), y que junto con el rinzai constituyen las 2 ramas más sobresalientes actualmente en el zen japones.

    Para Dogen el kensho, el satori, los estados especiales de conciencia o como se les quiera llamar no constituyen momentos especialmente relevantes en el camino budista. La práctica por el propuesta consiste tan solo en depositar toda nuestra energía en zazen y en nuestra vida cotidiana.

    Puede que existan otros caminos, pero en mis caso estos no pudieron cautivar mi espíritu, fue zazen y solo zazen lo que desde un principio me enamoró y lo que día tras día me ha ido y me va indicando la dirección de este camino sin camino.

    Mejor que yo, sin embargo, explica la diferencia entre ambas vías Kosho Uchiyama roshi en el texto "El zen de Dogen como religión"(que puede encontrarse en la pestaña superior de mi blog titulada "Textos en PDF").

    Respecto a aquello que pienso en relación a la cuestión del maestro, mejor también que yo lo explica Mauricio Y. Marassi, practicante zen italiano formado durante cerca de una década en Japón (además de amigo mio en el dharma y mi referencia personal [digamos mi hermano mayor] en relación a estos menesteres; y al que no llamo maestro pues él no acepta la relación maestro-discípulo tal como es hoy entendida en occidente), en el texto "El maestro y el poder", en la misma pestaña que el texto de Uchiyama.

    De todo corazón gasho.

    ResponderEliminar
  22. ¿El zen debe "retorcer las entrañas"? Me apena que, después de tanto, tanto, tanto tiempo se siga confundiendo uno de los frutos amargos del budismo transplantado a China (la crueldad rinzai) con la esencia del árbol mismo bajo el que alguien despertó hace mucho. Como si el budismo no se acostase más del lado de la compasión que de la sangre, los bastonazos y el dolor. Un saludo, Roberto. Me alegra que sigas al pie del cañón.

    ResponderEliminar
  23. Sí, el Zen o cualquier otra práctica contemplativa verdadera debe "retorcer las entrañas" porque el mismo proceso de limpieza psico-emocional implica ineludiblemente esta desazón.

    En tu intervención apuntas, no sé si conscientemente o no, hacia el "camino medio" como base de la práctica que prescribió el Buda Sakiamuni para alcanzar la Liberación (Liberación, que no es otra cosa que la “desidentificación” con cualquier autoimagen, intelectual y/o emocional. Desidentificación que se lleva a cabo a través del reconocimiento de la Conciencia Atenta, Desenfocada y Luminosa que somos en la Base y que sostiene y posibilita cualquier identidad psico-emocional que nos creamos).

    La vida espiritual de la India en la época del Buda estaba dominada por los Ascetas; hombres que mayoritariamente iban desnudos deambulando solos por las ciudades y los bosques y que mortificaban su cuerpo con interminables horas, incluso días, de inmovilidad sentados y sin apenas comer para inducir estados alterados de conciencia que ellos mismos confundían con verdaderos estados espirituales (en el Zen se dice que todos estos estados alterados de conciencia, a los que el movimiento New Age tiene por cierto mucho apego, son Makyo). El mismo Buda practicó ese Ascetismo hasta que exhausto y cercano a la muerte decidió beber agua y alimentarse. Entonces, con su cuerpo restaurado volvió a sentarse con el firme propósito de obtener la Realización; y finalmente lo consiguió, comprendiendo que sólo a través de una práctica que se lleve a cabo sobre la base de un cuerpo entrenado pero resguardado de las inclemencias climatológicas y bien alimentado se puede acceder al estado de Conciencia Lúcida y Luminosa que es el Despertar. El Zen Rinzai, como el Soto Zen o cualquier otra práctica Budista conserva este principio del Camino Medio; el practicante está convenientemente alimentado y debidamente resguardado de las inclemencias del tiempo durante su meditación acerca del koan.

    Así, el Buda dijo que toda meditación ha de llevarse a cabo con intervalos de descanso y con el cuerpo debidamente alimentado y resguardado del tiempo climatológico adverso, en contraposición con la tendencia Asceta de la época; a esto se refería con su práctica del Camino Medio. Pero nunca dijo que la práctica meditativa en estas condiciones controladas fuese un remanso de paz y gozo!! (Al menos al principio de ésta). El mismo Buda en su camino hacia la autorrealización bajo el árbol Bodhi se vio tentado sensualmente por las hermosas hijas de Mara y combatió contra un ejército de Demonios. Alcanzando la Realización sólo después de haber superado ambas pruebas. ¿Acaso no es esto un “retorcer las entrañas”? Si entendemos estas palabras en su verdadero sentido metafórico, “retorcer las entrañas” no es otra cosa que “malestar psico-emocional”; “Que el maestro dé bastonazos al practicante” quiere decir que el Maestro acorrala y desmonta continuamente las elaboraciones intelectuales que acerca del koan ejecuta el practicante; “Verse tentado sensualmente por las hermosas hijas de Mara” se refiere a que el Buda, durante su meditación, se vio distraído y apunto de ser absorbido por la excitación sexual producto de las imágenes sexuales que generaba su mente; “Que combatió contra un ejercito de demonios” hace referencia a que en otro momento de su meditación le asaltaron todos sus miedos psicológicos referidos a sus fobias, complejos, frustraciones y demás.

    De este modo, constato que estás confundiendo la Compasión Budista, como expresión de la Autorrealización del practicante, con que la práctica que ha de llevar al practicante hacia dicha Autorrealización haya de ser necesariamente un camino compasivo y dulcificado en donde el Maestro y los propias identificaciones psicológicas interiores no “aprieten”.

    ResponderEliminar
  24. Por otra parte aunque también en relación con esto, me gustaría expresar que cuando alguien lee un texto budista, o de alguien que elabore una práctica meditativa adecuada, con el fin de obtener una verdadera enseñanza budista, ha de saber leer “entre líneas”; esto es leer desde la “intuición” como mecanismo interior sobre el que se sustenta toda la maquinaria Zen.
    Abordar cualquier texto de este tipo diseccionándolo en las partes adecuadas y elaborando un impecable comentario de texto acerca del mismo que pueda ser discutido y rebatido interminablemente, no es más que una aproximación “intelectual” al contenido de éste que poco tiene que ver con la esencia del Zen.

    En una ocasión leí una cita de un Maestro que decía algo así: “Leer muchos textos Budistas te convertirá en un experto en Budismo pero jamás en un Buda”.

    Y lo cierto es que aprecio que en determinados ámbitos intelectuales el Zen queda reducido a una mera filosofía exótica oriental para intelectuales urbanitas que se perciben a sí mismos como gente muy “cool”.

    ¿Tú quieres conocer la verdadera experiencia Zen? Tan sólo salta al Vacío!! Sin dilación alguna!! No hay suelo. No habrá golpe. Sólo los brazos amorosos del Amado (evocando a san Juan de la Cruz) ; )

    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
  25. Ah, yo pensaba que te referías a cómo retuercen las entrañas en los templos japoneses de tradición rinzai.

    Mûho Nölke, el actual abad de Antaiji, cuenta que, durante el tiempo que estuvo en uno, fue torturado y humillado sistemáticamente por los monjes que practicaban a su lado. La alimentación le causó una diarrea terrible (él desconocía que los monjes con más práctica suelen llevar pañales para no hacerse sus necesidades encima) y era golpeado brutalmente una y otra vez. No sólo con el kyosaku durante zazén (él desconocía que los monjes con más práctica suelen llevar una chaqueta de cuero bajo el kesa para amortiguar un poco los golpes sin que se note que llevan un chaleco protector), sino incluso en los pies o en la cara. Sin motivo. Al parecer, cada vez que le golpeaban, se sentía agradecido. En primer lugar, porque quien le abofeteaba no había utilizado una festa y en segundo lugar, porque quien le pegaba con una fusta no terminaba matándolo a golpes. Una vez incluso le obligaron a comerse su propio vómito. Así, tal cual. No son invenciones ni exageraciones. Son recuerdos de alguien a quien le han "retorcido las entrañas" en un templo rinzai. Quien quiera comprobar que lo que digo es verdad puede leer su libro, "Zazen oder Der Weg zum Glück" (Rororo, 2007). ¿Es esto compasión? ¿Es esto "no hacer el mal, hacer el bien"? En los templos rinzai japoneses se tortura sistemáticamente a quienes entran a practicar allí tras firmar un contrato con el que el templo se lava las manos si mueren dentro. No sé si eso tiene mucho que ver con las hermosas hijas de Mara o no. Sé que es tortura pura y dura bajo la excusa de no sé qué iluminación mitificada como el final de un camino de penurias. ¿No decía Linji que hay que matar al Buddha si aparece en el propio camino? ¿Por qué entonces dejarse matar por el Buddha?

    ResponderEliminar
  26. A mí, personalmente, la práctica del budismo zen nunca me ha producido ese malestar del que se habla aquí. Para eso me basto solo. Soy/es "yo" el que crea dukha, el sufrimiento, no la práctica... por lo menos como me ha sido enseñada.

    La práctica libera, no como una meta que una vez conseguida puede ser abandonada, sino que esa liberación es idéntica al proceso de liberarse en si mismo. La liberación consiste en recorrer el camino, atentamente, constantemente. ¿De que nos podía servir una liberación que no aconteciese aquí mismo, ahora mismo, en el proceso de nuestra propia vida siempre cambiante?.

    El satori no se es algo alcanzable por nosotros mismos, entonces no sería sino una cosa pequeñita más que atesorar codiciosamente. El satori nos envuelve y solo podemos abandonarnos a el, sin querer atraparlo, limitándolo por tanto, poniéndole el límite de nuestras propias manos.

    ResponderEliminar
  27. En el libro que acabas de traducir, por el que te estoy eternamente agradecido, habla de este retorcerse las tripas. Dice:
    Libertad dolorosa
    Hay un tipo de dolor desconocido para quién no ha experimentado el morir en vida, que se genera
    en el proceso 10. Es como si la vida de los hábitos -el fabricar una identidad imaginada y habitar en
    ella- tuviese voluntad de supervivencia y no quisiera dejarse desajustar y desintegrar en las largas
    horas de zazen 11, cuando no hay otra cosa que hacer que soportar el dolor en las piernas y dejar
    desaparecer todos los pensamientos. Los días en un monasterio/eremitorio -eso era12 Antaiji- se
    suceden llenos de actividad y de la dificultad de enfrentarse a una continuidad temporal articulada
    solo por los horarios internos pero, mientras tanto, la imaginación mantiene viva durante años la
    idea de que fuera, donde lo hemos dejado, está el mundo en el que eramos alguien, si bien poca
    cosa, teníamos familia, amigos, alegrías, tristezas. Aquella vida, cualquier vida, no quiere morir y
    patalea dentro de nosotros para ser salvada, vivida.
    10 «La terrible resolución», así define Milarepa este “proceso” libremente elegido.
    Es algo por lo que se pasa, o no se llega.

    ResponderEliminar
  28. Sí, pero ese dolor no es la práctica-realización quién lo genera, somos nosotros, nuestro yo, nuestras resistencias a la práctica-realización sus fuentes. Su di-solución está precisamente en confiarse a la práctica. Esto es así por lo menos en el zen de Dogen, en el que no somos nosotros quienes "alcanzamos" la realización pues ya "somos" esa realización, sino que nos zambullimos, nos disolvemos en la práctica-realización que lo abarca todo.

    En cambio en el zen Rinzai la idea es que es el "yo" el que deber alcanzar esa realización, no está ya en ella, sino que la debe "conquistar" a través de un arduo y doloroso esfuerzo de autosuperación.

    Esta distinción entre esas dos distintas formas de afrontar la práctica la aclara muy bien (mucho mejor y más claramente que yo) Kosho Uchiyama en su texto "El zen de Dogen como religión", disponible en este mismo blog pinchando arriba donde pone Textos en PDF

    ResponderEliminar
  29. Hay personas diferentes con distintas inclinaciones y capacidades. Es posible que un practicante Rinzai piense que es él quien está haciendo el trabajo, y es por eso que se le da el Koan. Para que se agote en él hasta la extinción del yo que empuja y se fustra hasta el infinito. Esa persona nunca entraria en la practica de otra manera, y por eso aparece la practica del Koan. Pero esto no es lo mismo que decir que el Rinzai o el maestro Rinzai piensa que es el yo el que consigue la realización. Te puedo asegurar que la realización del Maestro Rinzai es la misma que la de maestro Soto. Y que ellos conocen perfectamente que estan haciendo. Los medios hábiles son variados y no debemos hacernos lios de cabeza sin conocerlos de primera mano.

    ResponderEliminar
  30. En efecto, yo hablo de aquello que conozco y que desde un principio me ha sido dado como lo más apropiado a mis características personales. Enamorarse no tiene siempre un porqué. Pero puede que para otros sean más apropiados otros modos.

    Sin embargo si que es cierto que he conocido algún caso en que el abordaje "rinzai" ha acabado convirtiéndose en una especie de "pulso" personal, y que su práctica ha acabado convirtiéndose, en vez de en una fuente de paz interior, en una fuente de desasosiego, inconsciente a veces, e interminable. Pero esto también lo he visto entre practicantes formalmente soto. Supongo que es lo que en algun texto "rinzai" he visto llamado la enfermedad del zen.

    Con todo creo que este debate, más que una cuestión de escuelas y nombres, es una cuestión de maneras de abordar la práctica, diferentes según las personas, más allá de adscripciones formales a tal o cual escuela. En el fondo, el budismo, es algo que cada cual, cada vez ha de construir, de nuevo, desde cero, en sí mismo.

    ResponderEliminar
  31. A Angst:

    No conozco y nunca he oído hablar de ese Rinzai extremo del que hablas. Y sin poner en duda que tu testimonio sea verdadero, me cuesta creer que exista algo así.

    Bien es cierto que en el Rinzai se persigue, por medio del Koan, inducir en el practicante un cierto grado de estrés psíquico que habrá de derivar, incluso, en frustración debida al continuo desatino en la respuesta dada.
    Pero la finalidad que tiene el provocar este grado de estrés en el Rinzai no es otra que la de, de alguna manera, "adelantar" las condiciones que inducen al Kensho o al Satori. Un método distinto usa el Soto, si bien desemboca en el mismo fin que el método Rinzai. Así, en el Soto se inducen estos estados mediante sesiones maratonianas de Zazen que casi de forma similar habrán de derivar en el agotamiento físico y "psíquico" del practicante en donde finalmente, si todo marcha bien, todas las estructuras psíquicas habrán de colapsar dando lugar al re-Conocimiento.

    Para resumir, los métodos Soto y Rinzai elaborados debidamente generan las mismas condiciones subjetivas en el sujeto, pero mientras que el Soto las induce a través de las sesiones maratonianas (de varios días de Seshin) de Zazen, el Rinzai trata de adelantar estas condiciones de estrés psíquico mediante la introducción del Koan.

    Ambos métodos son puro Zen y elegir uno u otro es sólo una cuestión de afinidad.

    Y, repito, mi Maestro de Rizai jamás me hizo vomitar ni hacerme mis necesidades encima, ni cosas por el estilo... Qué es eso... A través de la humillación veo difícil llegar al re-Conocimiento. Si a través de la inducción del estrés psíquico (por esto digo, metafóricamente, que el Zen ha de “retorcer las entrañas”), pero difícilmente a través de la humillación del individuo.

    ResponderEliminar
  32. Sobre el zen Rinzai como zen extremo puede verse, por ejemplo, https://docs.google.com/file/d/0B5ONawViqaynZEZvUllsVFRqc00/edit?usp=sharing (capítulos 5 y 6), este texto es también clarificador respecto a la cuestión de que con Rinzai o Soto no se trata de discernir entre mejor o peor, es otra cosa, son otras cosas las que están en juego, pero no la excelencia. Sobre la crueldad hacia los "discípulos", igualmente, existen muchos ejemplos en la literatura zen (no solo Rinzai). También es cierto que la crueldad tiene un sentido distinto en Japón, donde puede a veces expresar una muestra de compasión, a aquel que tiene entre nosotros occidentales. Lo que es bueno en un sitio puede no serlo en otro. Pero dejemos a Angst que se ocupe de esas referencias, puesto que es a él a quien interpelabas.

    ResponderEliminar
  33. Lo que si quería aclarar sin embargo, pues me parece fundamental, Infinitocero, es aquello que afirmas, en relación al zen soto (por lo menos tal y como es formulado originariamente por el "fundador" de esa escuela, el monje japones del ss. XIII Dogen).

    El fin del zazen en el zen soto no tiene nada que ver ni con la "consecución" del satori, ni con "generar unas determinadas condiciones psíquicas" tendentes a "colapsar" algo.

    La práctica de zazen, entendido como zazen shikantaza, no es una práctica "maratoniana" ni busca generar un estado especial de conciencia. La práctica de zazen es simplemente sentarse frente a un muro en la inmovilidad y el silencio (interior y exterior), no hay nada más, ninguna búsqueda de algo más allá de la práctica misma. No buscamos el satori, el satori nos envuelve siempre, lo sepamos o no. Es, como decía Kodo Sawaki (el renovador de la escuela soto en la era moderna), el satori el que nos busca y encuentra, no nosotros a él. Puedo ejemplificar esto con una pequeña experiencia personal (y no sirva esto como precedente, no me gusta mucho hablar de mí mismo).

    Con una cierta regularidad acudo a Italia a participar en unas seshin inspiradas en aquello que Uchiyama Roshi denominó "seshin sin juguetes". Están organizadas por un simple laico amigo desarrollándose en una casa que tiene en el campo, no hay ningún maestro "titulado" como tal, ni enseñanza distinta a zazen. A los que allí nos reunimos no nos une otra cosa que el deseo de dejar que zazen se manifieste en el centro de nuestras vidas.

    Zazen comienza a las 6:20 y dura hasta las 21:30, 11 horas de zazen distribuidas en 14 sentadas de 40 minutos, más las pausas necesarias para alimentarse y atender a otras necesidades físicas.

    En uno de esos retiros, al alba del 2º día, me desperté aquejado de un fuerte resfriado, con todos sus síntomas: fiebre, escalofríos, cansancio, somnolencia, dolor en las articulaciones, etc. Podría haberme quedado en cama, pero no, no había cogido un avión para saltar el mediterráneo, ni me había gastado una cantidad de dinero y de días libres para estar en la cama, y más cuando podían pasar muchos meses hasta que pudiera volver: “Yo había ido allí a lo que había ido, así que por narices iba a practicar zazen pasase lo que pasase, Yo iba a AGUANTAR”, así que, durante la mañana decidí prácticar en base a mi propia resitencia física y psiquica al stess y al dolor. El resultado fue que mi zazen se convirtió durante una serie interminable de horas, en el que el tiempo adquirio la pesadez del plomo, en un zazen infernal.

    Durante la comida reflexioné un poco y me dí cuenta de que aquello que estaba haciendo no tenía sentido, que yo era libre de seguir o no con mi práctica, y que solo había una forma adecuada de practicar zazen, sentarse más allá de cualquier preferencia, de cualquier finalidad, incluso de cualquier afán de superación, y confiarse completamente a aquella práctica completamente simple, sin otra finalidad. No es que con ello desapareciese la fiebre, el cansancio, el malestar, etc. pero a partir de entonces las cosas recuperaron su estado normal. El canto de un pájaro era el canto de un pájaro, el dolor en las piernas era dolor en las piernas, el cambio de tonos en la luz era el sol que se desvanecía dando paso al crepúsculo. Sin un pensamiento aparecía, bastaba no aferrarse a él para que se desvaneciese, si el sueño descomponía la postura, la recomponías, simplemente, volviendo a zazen, confiándote, abandonándote a zazen.

    El tiempo recobro su fluidez natural, lo fenómenos aparecían y desaparecían y yo con ellos, simplemente, cada cosa era lo que era, nada de especial. Cuando sonó la campana de las 9:30, me levanté, hice gasho en dirección al zazfu y en dirección a los otros, me fuí a la cama y me dormí.

    ResponderEliminar
  34. Eso que describes tambien es maratoniano y bastante inhumano. Ademas el zen soto tiene sus propias enfermedades. Solo sentarse no es facil, muchos se sientan a aburrirse y eso no es solo sentarse, otros a esperar que suene la campana, otros a sentir paz, otros apercibir la realidad tal y como es...y otros..y otros...y solo sentarse no es nada de eso...es solo sentarse...te sorprenderas de lo espacioso que es solo sentarse. no es nada especial, y no sirve para nada, pero no se parece en nada a lo que piensas que es.

    ResponderEliminar
  35. No hay nada de maratoniano. Si lo haces maratoniano, y eres tu/yo/él quién lo hace/lo hacemos maratoniano -en sí mismo es solo lo que es-, entonces deja de convertirse simplemente en zazen para convertirse en un zazen infernal, en una prueba casi sobrehumana, en otra cosa.

    Yo no podría, con mis limitadas fuerzas y con mis escasas capacidades para la auto-mortificación participar en algo así.

    Da igual lo que pienses o dejes de pensar, eso va y viene, dependiendo de las condiciones. La cuestión es confiarse, abandonarse a zazen, más allá de las propias preferencias, de las propias intenciones, sin buscar nada, o por lo menos sin reaccionar como habitualmente hacemos, eligiendo entre me gusta/no me gusta, entre lo aguanto/no lo aguanto, entre esto y aquello, etc.

    Hemos de dejar que sea zazen el que nos practique, desde el silencio interior en el que todo sonido cabe, no nosotros los que "intentemos" practicar zazen.

    Dogen dice que practicar zazen es ser Buda y que el zazen de alguien con muchos años de práctica es idéntico al zazen de un principiante. Esto es un koan que no es resoluble con palabras, sino tan solo con la propia práctica, día día tras día...

    En esta vía no tiene sentido compararse con los demás, ni siquiera consigo mismo. Se trata de recorrerla tan solo, sin competir, sin buscar un beneficio, libremente.

    Quién no se acerque a una seshin así como un acto de libertad, de amor, de simplicidad interior y de confianza, se está metiendo en la boca del lobo. Mejor es que busque por otro sitio.

    ResponderEliminar
  36. A Roberto:

    Fantástico! Por primera vez te leo escribir desde el “corazón”, desde la “sensación”, desde la “vacuidad del intelecto”; lo has hecho al describir tu experiencia. Hacia esa experiencia y más allá ha de llevar la práctica.

    Por otro, lado, es cierto lo que dices, antes de describir tu experiencia, acerca de que el practicante no ha de sentarse en zazen para “conseguir” ningún Satori. La descripción que yo he hecho acerca de como funciona el Soto y el Rinzai en el practicante es algo que sólo ha de conocer el Maestro -y en ese sentido he dado demasiada información-, y no el practicante (todo Maestro trabaja “desapegadamente” para que sus discípulos obtengan provecho del zazen, y sin embargo a ellos se les indica que no han de obtener provecho alguno; he ahí la paradoja). El practicante sólo ha de sentarse en zazen para “simplemente sentarse” indefinidamente (Soto) o para “rumiar la respuesta “ al Koan (Rinzai). Es el maestro el que prescribe el método (conforme a la doctrina Zen), pero el Maestro además sabe qué sucede cuando se aplica el método. El discípulo no ha de conocer la finalidad de dicho método, pues si la conoce, si sabe que ha de trabajar hasta agotarse física y psíquicamente, lo único que hará será prolongar inconscientemente la llegada de forma natural de ese estado de agotamiento/rendición en donde la experiencia sencillamente inunda al discípulo. El Maestro crea una pequeña trampa al discípulo para que este vaya a “ciegas”. Pues sólo a ciegas la experiencia nos encuentra. Igual es un poco complicado de entender, pero mejor que no se entienda.. jeje.

    Peatón y Anónimo también han vertido Zen en sus palabras.

    : )

    ResponderEliminar
  37. Pero no, en absoluto, MI experiencia no tiene ninguna importancia. Cuando la expongo, narro un recuerdo, selecciono las palabras que creo más adecuadas y por tanto descarto otras, me muevo, bien o mal, en los límites del lenguaje y de la escritura; la experiencia para entonces ya pasó, como todo pasa. Hay que leer con cuidado, no leer lo que nos de la gana, sin entender nada. Cuando se narra/lee la propia/ajena experiencia hay que ser muy cauteloso exponiendola, leyendola, esforzandose en entender a lo que el otro alude, si no se puede convertir en un obstáculo, en un juego de identificaciones y/o rechazos.

    Por otra parte esa idea que expones sobre el Maestro (omnisciente, todopoderoso, más allá del bien y del mal) y del discípulo (docil/aspirante imaginario a ocupar en un futuro el puesto de aquel, como recompensa futura a su docilidad, a su devoción) son cosas que no tienen nada que ver ni nada que hacer con el budismo. Es algo que deriva de una concepción confuciana (china, japonesa...) de las relaciones sociales, no del budismo. El único Maestro es el Buda, es zazen, los demás solo somos discípulos. Lease, por ejemplo, la cita de Kosho Uchiyama que recojo al principio de este texto que escribí a petición del responsable y amigo (no del maestro, allí no hay ningún maestro, todos somos discípulos) de las seshin de Italia que describía unos comentarios atras: http://huellaszen.blogspot.com.es/2011/07/como-hacer-que-el-silencio-hable-y-la.html (5º párrafo)

    Hay distintas formas de practicar el zen; está la de aquellos que necesitan Padres/Madres/Maestros, una shanga con la cual compararse/medirse/confrontarse, premios en forma de estados "especiales" de consciencia/kenshos, alguien que los pare cuando alborotan para que se tranquilizen, y que los recompense también cuando se portan bien. Eso puede que sea también zen, apropiado para algunos, pero es un zen infantil, un zen de guardería; junto a estos existen aquellos que se esfuerzan en hacer de su práctica una práctica adulta, sin muletas, una práctica que libere momento a momento, no que nos haga soñar con una liberación futura y definitiva. Precisamente "la práctica adulta" es el título de una serie de artículos escritos por Muho, el abad aleman de monasterio japonés de Antaiji, que comenzaré a publicar dentro de poco en este blog, pero que quién sepa algo de inglés (o tenga la paciencia para desentrañar los galimatías devueltos por un traductor automático) puede leer ya en el enlace a la web de Antaiji (en la parte izquierda del blog), y que espero que sirva y me sirva para aclarar como se puede andar por este camino con los propios pies.

    Este es un blog de textos relacionados con el zen, su intención no es otra que animar a la reflexión sobre el sentido de esta práctica, es decir se sitúa el plano del lenguaje, de la alusión a otra cosa, real, vivida, indecible. Vease la descripción del blog, a la izquierda, arriba. La práctica/la experiencia es otra cosa, algo que se practica en el aquí y ahora, cada día, no solo en fines de semana en que nos dedicamos a cosas "espirituales"... para después seguir el resto del tiempo enfangados con nuestros pequeños yo.

    Existen muchos blog, autodenominados zen, de caracter autoreferencial, narcisista, exibicionista, internet es libre. Quién quiera alabar o ser alabado, o confrontarse y medirse con otros puede dirigirse allí. Pero no es esta la vocación de este blog: de 132 entradas que contiene, solo 4 son de mi autoría.

    En el zen infantil nos planteamos qué puede hacer o qué ha hecho hasta ahora el budhadharma por nosotros, los niños necesitan ser cuidados, castigados y premiados, enseñados. En el zen adulto nos esforzamos en ver que podemos hacer nosotros por el budhadharma, recorriendo en primer lugar la vía del buda con nuestros propios pies, sin mendigar muletas, día tras día, sencillamente, humildemente, atentamente. Es esa y no otra la intención del administrador de este blog, no exhibirse.

    ResponderEliminar
  38. Comprendo a qué hace referencia la cita de este Abad, y la suscribo. El verdadero maestro es el “maestro interior” que se expresa a través de zazen. El Maestro oficial es tan sólo un “guía” que nos ayuda a conectar con ese “maestro interno”. Y, sabido esto, ¿qué hay de malo o de bueno en denominar Maestro a alguien que tiene más experiencia que nosotros, que debido a su correcta y diligente práctica ha reconocido la “naturaleza del Ser que se es”, y que nos guía hacia que también la reconozcamos y lo hace a petición nuestra? Un Maestro es sólo un Maestro; una rosa es sólo una rosa; el sol sale y se pone cada día...

    En otro orden de cosas, has hecho una exposición con algunas presunciones que no se derivan de mi última intervención ni hacen referencia al Zen que practico.
    Hablas de “estados especiales”. De Kenshos y Satoris como estados de ese tipo. ¿Quién ha dicho que el Kensho o el Satori sean algo especial? No lo son en absoluto. Pues éstos no son más que diferentes grados de percepción de la “simplicidad absoluta” que somos y sobre la que “construimos” nuestro Mundo Subjetivo y nuestra “idea” de “yo”. De hecho, en el Zen se dice que la consecución en zazen de cualquier “estado especial” no es más que Makyo (algo así como engaño de la mente).
    Hablas de un Zen de supeditación de discípulos a Maestros. Mira, yo no conozco ese Zen en el que yo tenga que subyugarme a nadie, como tampoco conozco ese Rinzai en el que te tienes que cagar encima para obtener el Satori. Mi Maestro se define a sí mismo como “acompañante/amigo”. Y un amigo/acompañante ni te exige obediencia ciega ni te obliga a que te hagas tus necesidades encima.
    Él también dice que la Humanidad, en términos generales, está en su etapa adolescente, y que zazen sirve para realizar la madurez del Hombre. Añade, que en la vida diaria la práctica se sigue realizando sin dependencias de ningún tipo hacia el “maestro”. Él expresa la libertad del practicante en la frase “ni usar ni dejarse usar por nadie”. ¿Te parece que éste sea un Zen infantil?

    Al resto de cosas que dices yo no he hecho referencia en mi exposición acerca de la dinámica del Zen, y tampoco te las he preguntado...

    Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  39. Mi respuesta no se dirigía solo a ti...

    En cualquier caso, a través de este tipo de disputas ni obtenemos paz, ni se la damos a otros.

    Poniendo un ejemplo concreto, relacionado con la práctica de zazen, y este es un ejemplo que no entenderá obviamente quién no practique, de verdad, zazen, entendido como zazen shikantaza, sino que se siente en el loto con otros objetivos:

    Si nos enredamos en una disputa, igual que si hemos tenido una bronca con nuestra mujer, nuestro jefe o con quién sea; si no las disolvemos, en nuestro interior y en nuestro exterior, si no las devolvemos a cero, los momentos, las escenas, las frases de esta disputa volverán durante nuestro zazen a nuestra cabeza y permaneceremos allí, perdidos, perdiendo el tiempo mientras maquinamos las respuestas que podremos dar la próxima vez. Nada que ver con el budismo.

    El propósito de este blog no es echar pulsos, ni ver quién sabe más qué es el zen... por otra parte quién crea que lo "sabe" se equivoca. Es ofrecer textos y, eventualmente, un espacio de reflexión. Textos que no son la práctica, que no la sustituyen, pero que pueden orientar la práctica, es decir la propia vida, a algunos, a aquellos que encuentren una afinidad con lo que aquí se ofrece.

    Estos textos, en lineas generales, provienen de autores a quienes Dogen ha servido de alguna manera de inspiración y aliento. Quién posea otra orientación, quién considere mejor practicar de otra manera, enhorabuena, que siga así... Pero a mi esta discusión ya me cansa, así que me voy a pasear a mi perra y a ver como el otoño va, poco a poco, sustituyendo al verano.

    ResponderEliminar

Si deseas dejar un comentario, has de tener una cuenta en Wordpress, Google, OpenId, Blogger o cualquier otro sitio de autentificación de usuarios.
Gracias por tu visita y por tu comentario.