Muchas gracias por la traducción de este maravilloso texto. Desde que descubrí casualmente a este maestro he buscado textos en castellano relacionados con él; pero sólo localizo el libro de Arthur Braverman The Grass Flute Zen Master en inglés y su ¿única obra? Waga tatsu soma en japones. Desconozco los dis idiomas, pero me intetesaría conocer más sobre Sodo Yokoyama; ¿conoce algún texto traducido al castellano? Saludos y gracias de nuevo por este blog.
No, solo este. De todas formas, por lo que se, Yokoyama no escribía mucho. Su "único" libro creo que fue compilado por su "único" discípulo, al que solo aceptó tras muchas reticencias. Su enseñanza, era, simplemente, su ejemplo.
Localicé a este maestro a través de una referencia en el libro de Shundo Aoyama Semillas Zen en el que dice:Siempre recuerdo las palabras de Yokoyama cuando le visite en su casa. "Cuando le dije a un niño que podía hacer un silbato con cualquier hoja de hierba, el chiquillo replicó: ¿Podría hacer un silbato con una aguja de pino?Le contesté: ¿Sabes?, es el viento el que hace que los pinos canten. La voz del viento entre los pinos es el sonido más maravilloso que existe. El viento cantará hatá cantar a las agujas de pino mi lugar. Tanto el viento como yo podemos hacerlo.En fin, que gran sermón. Quizá lo mebor sea que no haya nada que leer. Si deja de llover bajaré al oarque a ver qué si puede silvar con una brizna de hierba. Gracias.
Pensaba que las historias de practicantes de budismo que vivían y meditaban en la naturaleza eran cosas de un pasado muy lejano. Qué inspiración de hombre.
En realidad siguen existiendo una tradición eremítica en el zen y en el budismo en general, aunque ahora como antes tiene un carácter minoritario; bien del tipo de Yokoyama, que practicaba en un parque público de su ciudad natal, bien, en extremo oriente, en las montañas y, en el sudeste asiático, en los bosques amazónicos. Yokoyama murió, pero por ejemplo Kojun Kishigami, que fue el último discípulo de K. Sawaki que recibió la trasmisión de este, a la muerte de Sawaki se retiró a una ermita en medio de la montaña. De todas formas practicar en la naturaleza o no no es lo importante, lo importante es asumir la propia práctica como autosustentada, no dependiente de los otros, sino de sí mismo.
Si deseas dejar un comentario, has de tener una cuenta en Wordpress, Google, OpenId, Blogger o cualquier otro sitio de autentificación de usuarios.Gracias por tu visita y por tu comentario.
Muchas gracias por la traducción de este maravilloso texto. Desde que descubrí casualmente a este maestro he buscado textos en castellano relacionados con él; pero sólo localizo el libro de Arthur Braverman The Grass Flute Zen Master en inglés y su ¿única obra? Waga tatsu soma en japones. Desconozco los dis idiomas, pero me intetesaría conocer más sobre Sodo Yokoyama; ¿conoce algún texto traducido al castellano? Saludos y gracias de nuevo por este blog.
ResponderEliminarNo, solo este. De todas formas, por lo que se, Yokoyama no escribía mucho. Su "único" libro creo que fue compilado por su "único" discípulo, al que solo aceptó tras muchas reticencias. Su enseñanza, era, simplemente, su ejemplo.
ResponderEliminarLocalicé a este maestro a través de una referencia en el libro de Shundo Aoyama Semillas Zen en el que dice:
ResponderEliminarSiempre recuerdo las palabras de Yokoyama cuando le visite en su casa. "Cuando le dije a un niño que podía hacer un silbato con cualquier hoja de hierba, el chiquillo replicó: ¿Podría hacer un silbato con una aguja de pino?Le contesté: ¿Sabes?, es el viento el que hace que los pinos canten. La voz del viento entre los pinos es el sonido más maravilloso que existe. El viento cantará hatá cantar a las agujas de pino mi lugar. Tanto el viento como yo podemos hacerlo.
En fin, que gran sermón. Quizá lo mebor sea que no haya nada que leer. Si deja de llover bajaré al oarque a ver qué si puede silvar con una brizna de hierba. Gracias.
Pensaba que las historias de practicantes de budismo que vivían y meditaban en la naturaleza eran cosas de un pasado muy lejano. Qué inspiración de hombre.
ResponderEliminarEn realidad siguen existiendo una tradición eremítica en el zen y en el budismo en general, aunque ahora como antes tiene un carácter minoritario; bien del tipo de Yokoyama, que practicaba en un parque público de su ciudad natal, bien, en extremo oriente, en las montañas y, en el sudeste asiático, en los bosques amazónicos. Yokoyama murió, pero por ejemplo Kojun Kishigami, que fue el último discípulo de K. Sawaki que recibió la trasmisión de este, a la muerte de Sawaki se retiró a una ermita en medio de la montaña. De todas formas practicar en la naturaleza o no no es lo importante, lo importante es asumir la propia práctica como autosustentada, no dependiente de los otros, sino de sí mismo.
Eliminar