Tras la publicación de la traducción de la edición revisada del primer tomo de El budismo Mahāyāna a
través de los lugares, los tiempos y las culturas - La India y notas sobre el Tíbet, de Mauricio Y. Marassi, ha llegado el momento de publicar la traducción del segundo tomo, dedicado esta vez a China. La traducción al castellano ha sido realizada, al igual que en el caso del primer tomo, a partir de una revisión integral de sus contenidos, llevada a cabo por el propio autor y publicada en Italiano en 2025.
En este segundo tomo asistimos a la migración del budismo desde la India hasta China, no como una cronología histórica, sino como una "aventura del espíritu". La pregunta central que recorre el libro es si el budismo, al enraizarse en una nueva cultura, sigue siendo el mismo o no: es decir, si es fagocitado por la espiritualidad preexistente, diluyendo su especificidad radical; o si es capaz de renacer, con formas distintas pero fiel a aquello que le es esencial.
Un ejemplo concreto de cómo se realizó esa inculturización en China es el método conocido como geyi —"emparejar los homólogos"—, que consistía en traducir los conceptos budistas utilizando términos ya cargados de sentido en la cultura receptora: así, bodhi (despertar) pasó a expresarse como adhesión al Dao (道), desarrollado después como fódào (佛道), "vía del Buddha", lo cual fue quizás la elección más audaz y más lograda de toda la operación de traducción pues, al poner el ideograma fo (佛, "buddha") delante de dao, este último mantenía todo su sentido previo, pero quedaba "coloreado" y trascendido por la novedad budista, obligando al lector chino a ir más allá del dao taoísta o confuciano para captar una enseñanza nueva. No era una traición, sino un puente provisional que permitió al budismo hacerse comprender, hasta que pudo hablar con voz propia. En Occidente una operación análoga podría recurrir a resonancias presentes en nuestra propia tradición: la kénosis cristiana, el silencio de la mística renana o la noción filosófica de contingencia radical, como es indicado también el propio libro. No para identificar el budismo con ninguna de ellas, sino para tender el mismo tipo de puente que tendieron los traductores chinos: aquel que permite que una sabiduría extraña sea escuchada antes de ser comprendida.Este proceso de inculturización no estuvo exento de riesgos doctrinales. El ejemplo más significativo es la transformación del tathāgatagarbha, "embrión o semilla de Buddha", una potencialidad presente en todo ser, en foxin (佛心), "naturaleza de Buddha": un fondo del alma ya perfecta en sí misma, que bastaba con reconocer. Al fusionarse con la idea taoísta del "retorno a la raíz" y con la noción confuciana de una naturaleza celeste íntima al ser humano, se introdujo en el budismo chino una base ontológica permanente que el budismo indio, con Nāgārjuna a la cabeza, había rechazado precisamente como raíz del sufrimiento. Riesgos cuya estela ha llegado también a Occidente. La inculturización, cuando va demasiado lejos, puede dotar al budismo de posiciones idealistas que le son fundamentalmente ajenas.
En gran parte, el budismo ha llegado a Occidente impregnado de las formas propias de los países asiáticos, como ocurre, por ejemplo, con el Zen japonés. Sería un error adoptar esas formas —como nos advierte el autor en múltiples pasajes del libro— como si fuesen el budismo en sí mismo, cuando esas formas están profundamente impregnadas de daoísmo, confucianismo o sintoísmo. La llegada del budismo a la cultura y la espiritualidad occidental requiere un proceso análogo al que vivió China: no imitación de la forma, sino renacimiento original desde la propia experiencia.
El budismo en Occidente deberá encontrar sus propias formas, capaces de integrar la afirmación de la unicidad individual propia de la tradición europea, algo que las culturas extremorientales tendieron a sacrificar en favor del grupo. Lo que garantiza la autenticidad no es la fidelidad a las formas orientales, sino al núcleo transmitido por Śākyamuni: la conciencia de la ausencia de toda esencia permanente e inmutable y el amor fraterno a todos los seres.
Puedes descargar libremente el libro en el siguiente enlace:

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